vettel no da con la clave del sf90

Por qué Ferrari ha tocado fondo y podría haber tirado ya el título a la basura

La derrota de Ferrari a manos de Mercedes en el Gran Premio de España fue de tal magnitud que pone entredicho la capacidad del equipo italiano para poder aspirar al título en 2019

Foto: Sebastian Vettel (en primer plano) Charles Leclerc durante el Gran Premio de España de Fórmula 1. (Reuters)
Sebastian Vettel (en primer plano) Charles Leclerc durante el Gran Premio de España de Fórmula 1. (Reuters)

"Así sería si el mayor asteroide del sistema solar colisionara con la Tierra". Una animación de Discovery Channel recrea espectacular y visualmente el impacto y las consecuencias de semejante evento cósmico. Salvando las enormes distancias, las imágenes servirían de metáfora para ilustrar la hecatombe de Ferrari en el Gran Premio de España. Como la gigantesca ola del vídeo, sus efectos son arrasadores.

No hay donde ocultarse. La Fórmula 1 siempre está abierta a romper pronósticos, pero los datos recogidos en estas cinco carreras proyectan que Ferrari tiene el campeonato ya perdido. Que en Maranello sean capaces de revertir la tendencia rompería los patrones de este deporte. Un panorama que vuelve a desenterrar una cuestión capital: ¿puede Ferrari, como estructura, ganar un campeonato del mundo en estos tiempos? Si no lo consiguió en 2018 con mejores mimbres que los actuales...

La frase clave

La rendición de Mattia Binotto ante las evidencias fue total. El equipo italiano iniciaba su última gran evolución aerodinámica en Bakú y la remataba en Montmeló, incluyendo el adelanto de otra versión de su unidad de potencia. ¿El resultado? Ocho décimas el sábado de Bottas a Sebastian Vettel. El domingo, incluso Max Verstappen terminó por delante de los dos monoplazas rojos. Pero más demoledora era la sentencia del propio Binotto: "Perdemos en cada curva, no solo en el último sector. Creo que en cada curva somos lentos, hay mucho subviraje. No es solo carga aerodinámica, es algo más que eso, algo que necesitamos analizar e interpretar". En la pista considerada como banco de pruebas por su configuración para el rendimiento global de un monoplaza. Sartenazo total.

¿Cómo encajarán Binotto y los suyos ahora semejante golpe ante la esperanza depositada en las novedades introducidas en Montmeló?. Se trataba del trabajo de meses, la zanahoria que mantenía motivada y esperanzada a toda una estructura humana. Llega la hora de la verdad y no solo te pasan por encima: te humillan. Ha debido ser un lunes duro en Maranello. Pero de su capacidad de respuesta colectiva y técnica depende este campeonato.

Porque en semejante contexto resulta inquietante la insinuación de Binotto, dura asumir para el personal de Ferrari. Que la citara significa que en Ferrari valoran la hipótesis. "Cualquier conclusión hoy será errónea, llevará algunos días un análisis adecuado para comprender si es una cuestión de equilibrio, carga aerodinámica, tal vez una cuestión de concepto… No lo sé, creo que no tenemos la respuesta, y me gustaría no darla". ¿Tal vez cuestión de concepto? Si así fuera, significaría una filosofía errada en la concepción del SF90 que hipotecaría toda la temporada. La famosa Y griega, en la que se ha tomado un camino con rumbo equivocado y para el que ya no hay vuelta atrás.

Retorcer el cuchillo dentro

Ya se ha comentado en estas líneas la posibilidad insinuada por expertos sobre las limitaciones del concepto adoptado por Ferrari para el nuevo reglamento 2019. Empezando por el alerón delantero, que determina el resto del monoplaza. Empírica y científicamente, el profano no tiene capacidad para afirmar semejante conclusión, pero los patrones de rendimiento en cinco circuitos diferentes dejan un balance preocupante. En Montmeló, Mercedes no solo clavó el cuchillo. Lo retorció dentro de su rival.

Cierto, el SF90 fue más rápido en Baréin y pudo ganar en Bakú. Pero en el primer gran salto cualitativo de la temporada Mercedes machacó al equipo italiano con un diferencial pocas veces visto en los últimos años cuendo se introducen sendas evoluciones en paralelo. Los deméritos de Ferrari son las virtudes de Mercedes, que ha ganado varias décimas al equipo italiano de una tacada. La pretemporada está ya en el cubo de la basura, pero el W10 ha bajado sus tiempos respecto a aquellos idus de marzo, al contrario que Ferrari. Revertir esta situación es una tarea más que titánica.

Leclerc pone en evidencia a Vettel, pero no acaba de tirar del carro italiano. (Reuters)
Leclerc pone en evidencia a Vettel, pero no acaba de tirar del carro italiano. (Reuters)

El dilema de Ferrari

Pero un equipo gana o pierde no solo por rendimiento de su monoplaza, sino por la eficacia en todos sus frentes. Empezando por Vettel. Desgraciadamente ya ha dejado bien expuestas las fisuras de su armadura. Magnífico ser humano, mocional y deportivamente le cuesta afrontar el liderazgo de Ferrari, a no ser que cuente con un monoplaza netamente superior. Si hay tensión en pista es irregular en su respuesta. Tampoco ofrece el suficiente genio para amoldarse a un monoplaza que no encaje a su estilo de pilotaje. Charles Leclerc lo está poniendo en evidencia, pero el monegasco también empieza a caer en el patrón de los errores de un piloto sin la suficiente experiencia para la olla a presión de Ferrari: falló en los entrenamientos de Australia, en los de Bakú y en los de Montmeló. Desafía a su compañero de equipo, pero no acaba de tirar del carro italiano.

El muro de boxes se debate entre la protección a su líder natural y las necesidades estratégicas de carrera, dilema que se percibe en la gestión en pista. Y lo que no oiremos por la radio. Ferrari se está mostrando como un equipo estratégicamente blando frente a Mercedes, con el 'corazón partío' entre sus pilotos Mercedes, por el contrario, se muestra sólido a pesar de dos pilotos ganando carreras. El gesto de los dos monoplazas alemanes dejándo pasar a Vettel en Bakú muestra la elasticidad de una máquina bien engrasada también en este apartado. Y cuando Ferrari pudo ganar una carrera que tenía en la mano, la fiabilidad traicionó a Leclerc. Vettel no estaba allí para capitalizar.

Que Toto Wolff especulara este fin de semana con 1988 (McLaren-Honda ganó todas las carreras menos una) ya habla de cómo está el paisaje

Pésimas noticias

De momento, solo un verdadero milagro permitiría batir a un Mercedes que crece exponencialmente según avanza la temporada. No pueden ser peores noticias para el campeonato. Cinco dobletes seguidos tampoco se han visto en la historia. Que Toto Wolff especulara este fin de semana con la temporada de 1988 (McLaren-Honda ganó todas las carreras menos una) ya habla de cómo está el paisaje. Habrá carreras en 2019 donde el equipo italiano logre la victoria, pero se antoja una tarea colosal enderezar el rumbo actual del campeonato. Primero habría que acertar en el diagnóstico del problema del SF90. Luego, implementar en tiempo récord las soluciones para su puesta en pista. Vettel ya está a 46 puntos de Hamilton.

¿Qué futuro se plantearía Vettel ante un Ferrari sin opciones prematuras en 2019? ¿Mantendría la Scuderia su estratosférico contrato de ser superado por un joven Leclerc? ¿Decidiría seguir un año más en Maranello? Queda un largo campeonato por delante, pero que tales preguntas no resulten descabelladas en mayo revela la situación de Ferrari tras el panorama dibujado en Montmeló. Y que nadie se engañe. Hace falta mucho más que un Fernando Alonso para enderezar la situación.

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