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'Animales fantásticos 2': el universo Harry Potter, contra el fascismo

Johnny Depp se enfrenta a Eddie Redmayne en esta segunda entrega de la saga nacida del universo 'Harry Potter', en un cuento fantástico con trasfondo político

Foto: Johnny Depp, en un fotograma de 'Animales fantásticos: los crímenes de Grindewald'. (Warner)
Johnny Depp, en un fotograma de 'Animales fantásticos: los crímenes de Grindewald'. (Warner)

Hasta el universo Harry Potter advierte sobre el auge del fascismo. Amigos, cuidado con los líderes populistas, con los mensajes falsamente reconfortantes, las noticias manipuladas y el dejarse arrastrar por las masas en la plácida comodidad del pensamiento acrítico. Y es que en el momento climático de 'Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald', en medio de un anfiteatro de aires neoclásicos, un nuevo líder, Grindelwald (Johnny Depp), arenga a las masas de ciudadanos mágicos en contra de los 'muggles' no-mágicos: os prometo la verdad, les dice; el mundo es vuestro por derecho de sangre —sangre pura—, les asegura; yo o el caos, les avisa. Entre los magos asistentes al discurso hay matones y radicales, sí, pero también gente temerosa del futuro, personas frágiles que se sienten de alguna manera víctimas de un agravio abstracto pero persistente. El vestuario de Grindelwald recuerda, brocados aparte, al uniforme de las SS-Totenkopf de las Waffen SS nazis. En la disposición del espacio hay ecos de 'El triunfo de la voluntad' (1935), de Leni Riefenstahl, en la que Hitler, rodeado de jóvenes acólitos, habla en términos de "amar la paz". Y el águila —no se quebraron mucho la cabeza los fascismos con la simbología, no— es aquí un cuervo.

Las similitudes entre Grindelwald y el nazismo no acaban ahí y se presentan desde la primera escena: el mago oscuro también estuvo en prisión antes de convertirse en líder de un movimiento de masas, también tenía gran capacidad de persuasión —aunque más adelante el personaje de Depp no parezca especialmente elocuente— y ambos veraneaban en los Alpes Bávaros. La película incide en 'leitmotivs' populistas, como la utilización del miedo y la miseria como arma de control y la apelación a los sentimientos supremacistas para dividir a la sociedad y sembrar la discordia; eso sí, siempre tergiversando valores positivos como la libertad, la verdad y el progreso. Un mitin intolerante envuelto en palabras respetables. En definitiva, el 'amar la paz' del hombre que provocó una Segunda Guerra Mundial y exterminó a 11 millones de —sobre todo— judíos, gitanos, eslavos, homosexuales y disidentes políticos.

Callum Turner, Zöe Kravitz y Eddie Redmayne, en 'Animales fantásticos 2'. (Warner)
Callum Turner, Zöe Kravitz y Eddie Redmayne, en 'Animales fantásticos 2'. (Warner)

La segunda entrega de 'Animales fantásticos' transcurre, sobre todo, en Londres y París. Es 1927 —el mismo año en el que el Gobierno alemán levantó la prohibición a Hitler de dar discursos— y Newt Scamander (Eddie Redmayne) pelea con el Ministerio de Magia para conseguir un visado para viajar al extranjero. El Scamander de Redmayne sigue siendo el personaje torpe y socialmente incapaz interpretado a base de tics mecanizados de la primera película, que esta vez no queda eclipsado por un Jacob Kowalski (Dan Fogler) infrautilizado, sino por el propio Depp, mucho más sombrío, matizado y contenido de lo acostumbrado en los últimos años.

Credence Barebone (Ezra Miller) es el único ser vivo que puede matar a Albus Dumbledore (Jude Law), futuro director de Hogwarts

A Redmayne lo quieren mandar en busca de Credence Barebone (Ezra Miller), que está huido de la justicia y anda sembrando el caos por el mundo mientras busca sus raíces y su verdadera identidad, ya que su madre lo entregó en adopción cuando era un bebé, supuestamente. Y que, además, es el único ser vivo que puede matar a Albus Dumbledore (Jude Law), futuro director de Hogwarts.

Zöe Kravitz y Johnny Depp, en 'Animales fantásticos 2'. (Warner)
Zöe Kravitz y Johnny Depp, en 'Animales fantásticos 2'. (Warner)

Y una vez asentada esta premisa, por la pantalla comienzan a desfilar decenas de personajes que actúan de forma un tanto errática y que están conectados entre sí por imbricadas tramas que no quedan especialmente claras: la rivalidad fraternal de Theseus Scamander (Callum Turner), la mentoría rebelde de Dumbledore, el amor adolescente de Leta Lestrange (Zöe Kravitz), el amor —un poco más— maduro de Tina Goldstein (Katherine Waterson), la candidez peligrosa de Queenie Goldstein (Alison Sudol)... y más personajes que apenas pasan del boceto y pelean a muerte por unos segundos en un metraje sobresaturado. También aparece por allí Nicolas Flamel —interpretado por Brontis Jodorowsky, hijo de Alejandro— en un cameo sin una justificación sólida. Aunque el cameo más sorprendente es, sin duda, el de un trasunto del RMS Titanic.

J.K. Rowling es quien firma este guion innecesariamente enrevesado

La propia autora de la saga 'Harry Potter', J.K. Rowling, es quien firma este guion innecesariamente enrevesado en el que en algunas ocasiones falta coherencia interna y en otras los personajes parecen iluminados con un don divino para la deducción. Tampoco ayuda la necesidad de explicar la trama a través de dos monólogos consecutivos de personajes secundarios. Aun así, y a pesar de todos los 'melones' que abre, la película de David Yates resulta entretenida, sobre todo a la hora de construir un mundo mágico de gran impacto visual y sonoro: el volumen de estímulos es tal —el suelo del cine tiembla con los graves— probablemente para que el cerebro no se oiga pensar.

Jude Law es Albus Dumbledore en 'Animales fantásticos 2'. (Warner)
Jude Law es Albus Dumbledore en 'Animales fantásticos 2'. (Warner)

Yates vuelve a primar la puesta en escena y el diseño de las criaturas mágicas por encima de la historia. Si comienza con una persecución aérea atravesando a todo trote una tormenta eléctrica y a lo largo de la película se deleita con escenas llenas de efectos especiales que apenas hacen avanzar la trama —como el baño con la bestia submarina que esconde en el estanque de su maletín—, la película acaba con una escena casi de ópera wagneriana, con todos los personajes principales reunidos en un mismo espacio y un derroche de pirotecnia audiovisual y de fervor desmedido.

Cartel de 'Animales fantásticos 2'.
Cartel de 'Animales fantásticos 2'.

Hasta 2014 hay confirmadas otras tres entregas de una serie que va camino de ser tan extensa como su saga madre. Quizás haya tiempo entonces para explicar la naturaleza de la relación pasada que mantuvieron los personajes de Depp y de Law, a la que apenas se apunta en 'Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald' mediante 'flashbacks' breves: Dumbledore solo deja claro que fueron "más que hermanos". Poco más en una serie de películas que nunca han demostrado demasiada libido. Esta segunda entrega parece más un preámbulo o un primer acto de presentación de personajes y contexto de un siguiente título que promete mucho fuego y destrucción.

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