Música

El dilema del trap: ¿una revolución musical o el enésimo timo hipster?

¿Qué valor tiene ese estilo derivado del hip-hop cuya definición parece escurridiza o incluso imposible?

Foto: C. Tangana en una imagen promocional tomada por el fotógrafo Javier Ruiz.
C. Tangana en una imagen promocional tomada por el fotógrafo Javier Ruiz.

Desde hace un par de años, existe un nuevo termómetro musical para medir la modernidad de los españoles. Nos referimos, claro, al trap, ese estilo derivado del hip-hop cuya definición parece escurridiza o incluso imposible. Por eso es buena idea recurrir a la periodista y doctora en Comunicación Alicia Álvarez, la firma que mejor y más cerca ha estudiado el fenómeno en nuestro país. "No me parece posible una definición sintética y exacta de lo que es trap. El rapero Yung Beef dijo en una entrevista que un artista trap debería tener un pasado ligado de alguna manera al tráfico de drogas y usar caja de ritmos 808. Me quedo con esos dos puntos", afirma.

Como siempre, resulta más sencillo señalar lo que no es trap. "Casi toda la música actual que se toma por trap no lo es. Pienso en lo que hace ahora Ms. Nina o en artistas como Bad Gyal, C. Tangana y Dellafuente…". Aplicando este rigor, corremos el riesgo de quedarnos a dos velas, pero es la norma dentro de la escena. Manuel Jabois, periodista de El País, se atrevió a cubrir el escenario trap del pasado festival Sónar de Barcelona y le cayó un chorreo de insultos en redes por su supuesta ignorancia sobre el género. Los adictos al género son militantes, picajosos e implacables. Más o menos, como los del indie de los noventa, temerosos de que se perder pureza estética.

Aterrizaje tardío

La periodista Blanca Martínez, conocida en redes como HJ Darger, también es una autoridad trapera. Ella nos da otro ángulo de la definición. "Se suele llamar trap al subgénero del hip-hop extendido por el sur de Estados Unidos a finales de los noventa, cuando los 'samplers' empezaron a ganar la partida a las cajas de ritmos. Los únicos que todavía utilizaban la 808 eran los sureños Shawty Redd, Triple 6 Mafia, Gucci Mane... La estética es más agresiva, triste y gótica que a lo que nos tiene acostumbrado el trap en España, quitando a Yung Beef que siempre ha seguido bastante fiel al estilo. El trap viene acompañado de calle, drogas, violencia... Poco a poco, se ha expandido y reformulado la estética, dejando las bases y se ha depurado el contenido hasta hacerlo neutro consumible por todos", apunta.

¿En qué consiste, entonces, lo que se llama trap en España? "Nos ha llegado la música, pero no la cultura"

¿En qué consiste, entonces, lo que se llama trap en España? "Nos ha llegado la música, pero no la cultura. Aquí lo descubrimos cuando comenzaba a hacerse hueco en las listas de éxitos globales con características pop, latinas y con mucho decorado. La inmensa mayoría de nuestros artistas no comparten el nivel de violencia que estas letras reclaman, así que sería difícil decir que hemos tenido trap como tal", responde. Lo que comenta Martínez es algo típico de nuestro país, que desde los años sesenta llega tarde a todas las revoluciones de la cultura popular. Por ejemplo, La Movida tuvo mucho de revolución sexual con veinte años de retraso. En los ochenta, se implantan en España —de golpe y porrazo— todas las tribus urbanas, pero mucho más centradas en elementos estéticos que en actitudes vitales, políticas o sociales. El trap, por tanto, no sería una excepción.

Paralelismos 'cool'

Para un cuarentón que viviese el indie, y su posterior centrifugado hipster, hay paralelismos claros con el trap. Alguno indiscutible, por ejemplo que Los Planetas se inspirasen en 'Ready Pa’ Morir' de Yung Beef para su éxito 'Islamabad', una letanía sobre la maldad del mundo. El grupo de Granada nunca conectó con el hip-hop español de barrio, pero enseguida encontró vías de comunicación con el trap. Las revistas de tendencias y festivales como el Sónar o Benicàssim recibieron con los brazos abiertos el trap, un estilo mucho más hedonista, individualista y consumista que el rap barrial. Alicia Álvarez se muestra escéptica con la tesis: "La verdad no veo relación entre el trap y los hipsters. Sí me parece interesante la manera en que pueden confluir ambos géneros. Por ejemplo, las versiones de temas trap que hicieron artistas indie como El Último Vecino o Los Planetas".

Martínez: "El trap y lo hípster se parecen en que la base de la que parten se puede copiar fácilmente"

Blanca Martínez aporta otro enfoque: "El trap y lo hipster se parecen en que la base de la que parten se puede copiar fácilmente, como una lista de la compra eternamente repetida. Los editoriales de moda se han rendido al trap y eso hace que cada vez más gente entre al género y no precisamente por aquel sonido de los dosmiles, que ya casi nadie recuerda, sino por la estética. Creo que los indies y las nuevas generaciones necesitaban una llamada al baile y una liberación de prejuicios musicales despúes de tanta angustia narcisista en el rock, tanto purismo y tanto aburrimiento", apunta. Resumiendo: el trap y lo hipster no comparten raíces, pero circulan por los mismos circuitos culturales. Además, coinciden en la alergia a hablar de conflictos sociales: el indie por mirada de clase media, el trap por su individualismo malote. Es algo que se explica muy bien en la canción 'Los Pollos Hermanos', de Los Chikos del Maíz. Allí se insulta a C. Tangana de muchas maneras, desde "niño de papá" hasta "hipster", pasando por llamarle tonto por hacer publicidad de Lacoste sin cobrar por ello.

Da igual lo que sea trap

En realidad, da un poco igual que es trap y que no lo es. Tanto Alicia Álvarez como Blanca Martínez tienen razón al decir que C. Tangana no se ajusta a la definición del género. "Su éxito de este verano, 'Mala Mujer', suena más a mezcla de Maluma con Jarabe de Palo", apunta Martínez. La palabra trap ya designa —para situarse— a la generación más reciente de raperos españoles, esos que miran con mejores ojos a rimadores pop como Drake y Kanye West que a artistas de la vieja escuela como N.W.A. y Public Enemy.

Álvarez: "En España el trap nunca será masivo, no creo que llegue a serlo sin quitarle algo de esencia"

También se usa trap para aludir a los raperos más ligados a la cultura de internet que a los viejos vinilos comprados a precio de oro en tiendas de importación. No será un término muy preciso, pero sirve para orientar al público. Como explica Martínez, vivimos en un planeta sonoro donde ya no rigen las etiquetas estrictas. "No creo que exista una sola canción en las listas de éxitos de hoy en día que sea cien por cien de algún género musical. Las características del trap ya eran masivas en 2010 cuando Kanye West’s saco 'See Me Now'. Desde entonces hemos tenido trap mezclado con EDM, con bachata y con baladas", señala. Las etiquetas ya no son lo que eran.

Para Alicia Álvarez, directamente, el trap es incompatible con las listas de éxitos. "En España nunca será masivo, no creo que llegue a serlo sin quitarle algo de esencia. Por eso se intenta edulcorar el género de una forma u otra, para ver si hay alguna manera pasa por el filtro. Una música que habla de drogas, sexo y putas de la forma en que lo hace el trap no creo que pueda instalarse en el circuito comercial a no ser que este cambie mucho". Dicho esto, para disfrutar el género, recomienda nombres como Yung Beef, Soto Asa, La Zowi, Somadamantina y Damed Squad. “Iba a decir Pedro LaDroga también, pero quizá está en una línea algo más difícil de definir". A falta de mejor palabra, lo llamaremos trap, aunque sea para entendernos.

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