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'Sleepy Hollow', la enfermedad sin causa conocida que duerme a los habitantes de una aldea kazaja
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'Sleepy Hollow', la enfermedad sin causa conocida que duerme a los habitantes de una aldea kazaja

En pleno Kazajistán se encuentra un pueblo fantasma, en el que ya no queda nadie después de que empezase a quedarse dormida la gente, sin remedio y durante una semana

Foto: Aldea abandonada en Kazajistán. (iStock)
Aldea abandonada en Kazajistán. (iStock)

Una pequeña aldea de 810 habitantes, en pleno centro de Kazajistán, es la protagonista de un evento que bien podría ser adaptado por Netflix para hacer el nuevo 'hit' a lo Stranger Things. Todo comenzó en 2013, cuando, inexplicablemente, un gran número de los habitantes de la aldea (cifra que, a día de hoy, roza las 200 personas) caían en un sueño profundo, irremediable, repleto de pesadillas y sin causa conocida.

Daba igual que estuvieran tendiendo la ropa, trabajando, comiendo o llevando a sus hijos al colegio; en el momento en el que el sueño aparecía ya no había vuelta atrás. La aldea en cuestión es el pueblo de Kalachi, situado a 360 kilómetros al noroeste de la capital del país, Nursultán (anteriormente conocida como Astaná) y a 250 km al sur de la frontera con Rusia.

"Si hablas con él, parece que quiere abrir los ojos, que lo intenta, pero no puede.

Ahora, debido a las medidas tomadas por el gobierno del país asiático, se trata de una aldea fantasma, al haber sido evacuada la mayor parte de la población (menos aquellos más tozudos, que bajo amenaza de sueño perpetuo, decidieron quedarse indefinidamente).

En el momento en que empezaron a producirse estas pérdidas de consciencia, que podían llegar a durar hasta una semana, la comunidad científica se personó en el área, intentando descubrir el por qué de esta rara enfermedad bautizada, convenientemente, Sleepy Hollow (algo asi como 'hueco somnoliento'), el mismo nombre que la película (oscura) de 1999 dirigida por Tim Burton y protagonizada por un jovencísimo Johnny Depp. Dicho esto, a pesar del innegable carácter macabro que comparten tanto la aldea de Kalachi como la película, es ahí donde las similitudes acaban.

Una de las primeras personas en desplazarse a la aldea kazaja fue Leonid Rikhvanov, profesor de la Universidad Politécnica de Tomsk, en Rusia, 'cercana' (teniendo en cuenta el tremendo tamaño de Rusia, donde 'próximo' puede significar 1.500 kilómetros) a la frontera con Kazajistán. En una entrevista a un medio ruso, explicaba que "la enfermedad se caracteriza porque los enfermos caen en un sueño anormalmente largo, del que es prácticamente imposible despertarlos el primer día". De hecho, como comentaba en una entrevista con la BBC, Igor Samusenko, padre de uno de los niños afectados por la misteriosa enfermedad, "si hablas con él, parece que quiere abrir los ojos, que lo intenta, pero no puede. Solo duerme y duerme". Leonid Rikhvanov explica que después de estas primeras 24 horas, es posible despertar a los pacientes, pero, "después de una breve conversación, si se mantiene el silencio durante unos segundos, los enfermos vuelven a dormirse".

placeholder Algo extraño ocurre en Kalachi. (Joanna Lillis/EurasiaNet.org)
Algo extraño ocurre en Kalachi. (Joanna Lillis/EurasiaNet.org)

La enfermedad dura, según los expertos, entre 3 días y una semana, no es mortal y, además, no es contagiosa. Al mismo tiempo, los síntomas expresados por todos y cada uno de los afectados son los mismos (más allá del inexplicable sueño): mareos, debilidad generalizada y pérdida de la coordinación muscular. Después, como explica el propio Leonid Rikhvanov, "aparecen el dolor de cabeza, la confusión, inestabilidad emocional y pérdida de memoria que puede durar hasta varias semanas. En él, algunos casos, sobre todo en los pediátricos, aparecen alucinaciones".

A todo esto hay que sumar que, además de estos factores, mientras están dormidos, los pacientes "sueñan cosas terribles, auténticas pesadillas". Eso sí, en todos y cada uno de los casos, tanto el sueño inicial como los síntomas posteriores que pueden perdurar hasta una semana remiten en su totalidad, volviendo los enfermos a recuperar la totalidad de su salud. Eso sí, haber padecido una vez la enfermedad no exime de sufrirla de nuevo: las autoridades sanitarias kazajas han descrito el caso de una mujer que ha llegado a padecer la enfermedad una docena de veces hasta su reubicación durante el proceso de evacuación de la aldea.

Las causas

Desde la aparición de los primeros enfermos en la aldea de Kalachi, la comunidad científica se interesó mucho por descubrir las causas. A pesar de que este pueblo es pequeño y tiene muy pocos habitantes, sí tiene cerca algo que a los dibujantes de cómics les daría muchas ideas: una mina de uranio soviética abandonada. Por tanto, lo primero que se investigó fue la radiación de la zona (que no alcanzaba valores anormales). Lo único que se descubrió fue que en algunas casas, los niveles de radón, un gas noble superpesado y radioactivo al que se considera la segunda principal causa de cáncer después del tabaco, eran demasiado altos. Esto se debe a que, en determinadas áreas del planeta (lo que incluye algunas zonas de España), la cantidad de este elemento gaseoso atrapada en el subsuelo es alta, y si se realizan trabajos de perforación (que pueden ser tan simples como la instalación del alcantarillado, o de una fosa séptica o las tuberías del agua, pueden provocar fugas.

placeholder El sueño puede llegar en cualquier (incluído el peor) momento. (iStock)
El sueño puede llegar en cualquier (incluído el peor) momento. (iStock)

A pesar de la peligrosidad del radón, se consideró que este gas no era el responsable de la enfermedad de 'Sleepy Hollow'. Del mismo modo, tampoco se detectaron niveles de metales pesados, incluyendo el propio uranio, que pudieran poner en riesgo la salud de nadie. Lo que sí se determinó es que la causa de los síntomas, según las autoridades sanitarias kazajas, era una "encefalopatía de origen desconocido". De hecho, como se explica en un artículo, la primera explicación que se le ocurrió a los expertos es que las víctimas de la enfermedad solo estaban sufriendo los efectos "del consumo de vodka de contrabando".

Finalmente, años de investigación después, los científicos consiguieron llegar a una explicación que, en efecto, residía en las mencionadas minas de uranio, explicaba el que entonces era el Primer Ministro del país, Berdibek Saparbaev, pero nada tenía que ver con la radiactividad. La realidad es que la mina continúa, incluso a día de hoy, emitiendo grandes cantidades de monóxido de carbono (CO) e hidrocarburos a la atmósfera cercana a Karachi. "Las minas de uranio cerraron, pero de vez en cuando, tiene lugar una concentración de monóxido de carbono en la zona, lo que limita, además, la cantidad de oxígeno disponible, lo que, a su vez, causa la enfermedad".

Foto: Es el suelo el que emana radón y lo deja 'atrapado' en el interior de los edificios. (Reuters)

El monóxido de carbono es un gas peligrosísimo que se produce, principalmente, cuando una combustión ha tenido lugar con muy poco acceso a oxígeno y, por tanto, ha sido incompleta. Si lo comparamos, por ejemplo, con el dióxido de carbono (CO₂), respirar ambos nos matará, dado que limita la cantidad de oxígeno a la que tiene acceso nuestro organismo. Pero, sumado a esto, el CO es peor, dado que se une a los glóbulos rojos y limita su capacidad de absorber oxígeno y transportarlo al resto del cuerpo, por lo que la persona puede morir asfixiada, a pesar de haber pasado a respirar aire normal.

Karachi es un pueblo fantasma (salvo por los valientes que allí se han quedado) y así va a seguir siéndolo por muchos años, dado que ningún trabajo de readaptación o contingencia se ha llevado a cabo. Al final, Sófocles no llevaba (del todo) razón: El sueño (no siempre) es la única medicina efectiva.

Una pequeña aldea de 810 habitantes, en pleno centro de Kazajistán, es la protagonista de un evento que bien podría ser adaptado por Netflix para hacer el nuevo 'hit' a lo Stranger Things. Todo comenzó en 2013, cuando, inexplicablemente, un gran número de los habitantes de la aldea (cifra que, a día de hoy, roza las 200 personas) caían en un sueño profundo, irremediable, repleto de pesadillas y sin causa conocida.

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