¡QUÉ SUSTO!

La razón por la que tienes pesadillas, y cómo evitarlas

Son perturbadoras y están relacionadas con la ansiedad o el miedo. Algunas te despiertan en mitad de la noche, pero por lo general no hay motivos para preocuparse

Foto: 'La pesadilla' de Henry Fuseli, 1781.
'La pesadilla' de Henry Fuseli, 1781.

Todos sentimos preocupación por el mundo de los sueños porque, sin excepción y aunque algunos aseguren que no, cada noche viajamos por algún lugar extraño, recordamos momentos pasados, tenemos fantasías inexplicables o sentimos cosas que en la vida real jamás ocurrirían.

¿Qué son? Pese a las numerosas investigaciones que se han realizado, todavía no existe una definición satisfactoria, por lo que esta parcela de nuestra vida continúa siendo un misterio. Además, seguro que tienes claro que existen diferentes tipos: pensamientos (suceden en el período no REM y son más breves y menos visibles...) y los que surgen en la REM, entre ellos, los hipnagógicos, que se presentan en forma de sensaciones corporales.

Si bien la palabra 'soñar' suena idílica, sabemos perfectamente que no siempre estas realidades oníricas son agradables. Las pesadillas también son comunes para la mayoría y es posible que se repitan. Afortunadamente, casi todas son benignas (aunque algunos estudios aseguran que anuncian enfermedades). De hecho, algunos profesionales creen que incluso pueden servir como aprendizaje.

¿Por qué?

"Este tipo de sueños están conectados y tratan de ayudarte con una situación desagradable que tienes en tu vida", asegura Lauri Loewenberg, analista de sueños, a 'The Huffington Post'. "Si es una pesadilla recurrente es probable que esté causada por un problema que no has resuelto o un patrón de comportamiento que siempre te conduce a una situación complicada que te preocupa. La mayoría no son literales, pero pueden surgir algunos temas o símbolos que te ayudan a descifrar su significado", añade.

¿Qué las causan entonces? Pueden buscarse en traumas infantiles, principalmente los abusos paternos o el acoso escolar, aunque el consumo de videojuegos o películas de alto contenido violento también pueden jugar un importante papel en su configuración. El día a día también es importante: comportamientos que tienes a menudo, dificultades para confrontar situaciones, creencias negativas sobre ti mismo...

Si ocurren más de dos veces por semana y/o están acompañadas de angustia severa, cansancio y estrés, es hora de consultar con un médico

Según un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard, son un indicador prematuro de las enfermedades que vamos a sufrir, tanto a corto como a medio y largo plazo. Trastornos psicóticos, infecciones de distinta índole, problemas de corazón, apnea de sueño o menopausia son algunas de las patologías cuyos síntomas previos se reflejan en las pesadillas, según los resultados de un estudio publicado en 2014 en la revista 'Sleep'.

Despertarse de noche sudorosos y asustados debería ser algo a mencionar durante una consulta médica. Y es que los sueños no solo tienen que ver con los aspectos psíquicos y emocionales, sino que cuando son negativos reflejan un problema físico subyacente que perturbaría el descanso normal. Es menos común, pero podrían reflejar infartos, problemas respiratorios, párkinson, migrañas...

Deshazte de ellas

Si hay alguna que se repite mucho y quieres librarte de ella de una vez lo mejor es que identifiques y abordes su origen. "Procesar la razón subyacente detrás de las pesadillas probablemente las disipará. Depende de su intensidad, puedes probar diferentes técnicas", asegura Anthony Freire, especialista del Soho Center for Mental Health Counseling en Nueva York.

Si es una pesadilla recurrente es probable que esté causada por un problema que no has resuelto o un patrón de comportamiento que te preocupa

Escribir un diario sobre tus experiencias diarias y qué sueñas puede hacer que encuentres una conexión. Además, si esa pesadilla está relacionada con un trauma pasado, lo mejor que puedes hacer cuando despiertes es reinventar su final. Pon tu atención en el contenido y cambia su resultado. Anota los detalles para poder recordarlo todo bien y cuando vaya a terminar, reescríbelo para que acabe como tú quieres.

Otro de los remedios que pueden tener en cuenta es dejar de ver la tele, la tablet o el móvil antes de dormir. Hazlo al menos una hora antes para que tu cerebro no esté hiperactivo y no distorsione la versión de tus emociones. Si haces todo esto y no hay nada que funcione, considera acudir a un profesional de salud mental. Si ocurren más de dos veces por semana y/o están acompañadas de angustia severa, cansancio y estrés, es hora de consultar con un médico.

Alma, Corazón, Vida
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