no fue por arte de magia

"Suelo comer por la noche": así adelgazó 23 kilos sin ir al gimnasio

Los malos hábitos alimenticios y de vida que llevamos nos conducen a una vida sedentaria. Perder peso rápidamente es un suplicio, pero esta mujer tiene la clave

Foto: Foto: Instagram.
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Con tantas horas de trabajo, los niños, las tareas de la casa, los recados, los imprevistos... es imposible ir al gimnasio. Te apuntaste a principios de enero como propósito de año y lo estás pagando, pero todavía no has ido. Deja de engañarte, vas a seguir sin ir, así que lo mejor es que hagas ejercicio por tu cuenta.

Cuando Erin Eversoll tenía 21 años, trabajaba en una panadería e ingería demasiada comida poco saludable y acumulando alrededor de 97 kilos. Sabía que tenía que perder peso, pero su asma hacía que realizar un entrenamiento adecuado fuera un completo desafío. En lugar de ponerse nerviosa se dispuso a cambiar sus hábitos alimenticios y establecer un objetivo de sentirse más segura de sí misma y ser feliz con lo que el espejo le mostraba. En 52 semanas, adelgazó exactamente 23 y aún así puede tomar chocolate negro en su dieta, aunque solo con moderación.

No todo el mundo tiene una epifanía y decide que quiere hacer cambiar su vida "Simplemente quise ser diferente. No me gustaba mirarme en los espejos o en las fotos y estaba avanzando por un camino muy oscuro. No puedo decir exactamente lo que me empujó, pero ya no quería sentirme así y sabía que solo yo podía comenzar a hacerlo", explica a 'Pop Sugar'.

Lo mejor para quemar calorías y adelgazar sin gastarte ni un euro es bailar en el salón de tu casa. Deja las excusas y compruébalo

Todo comenzó haciendo un seguimiento de lo que estaba ingeriendo. Ni siquiera había empezado a entrenar cuando ya había adelgazado casi todo su peso "Me daba miedo quedarme sin respiración al hacer algún ejercicio, pero después me di cuenta de que todo era mental", continúa.

Dieta y entrenamiento

"Definitivamente soy una persona que come cosas que no debería, especialmente de noche, así que tiendo a ingerir algo ligero por la mañana, así tengo mucho más espacio para comer lo que sea a partir de las ocho", dice.

Para desayunar toma huevos y verduras o algo de fruta y queso, generalmente alrededor de 200 calorías. El almuerzo es algo diferente cada semana: ensaladas, pescados y carnes a la plancha, entre 400 y 500 calorías. Y la cena puede ser desde algo congelado hasta arroz. Si algún día necesita un snack, sus favoritos son el chocolate negro, las manzanas verdes o queso de cabra.

Lo más importante es comer bien. Sin apenas haber hecho ejercicio adelgacé unos veinte kilos, aunque coger el hábito fue difícil

"Creo firmemente que no tienes que comer alimentos aburridos simplemente porque son saludables. Encuentra alimentos que te gusten y quieras. Simplemente consúmelas con moderación. Podrías descubrir que cosas que nunca has probado antes. En mi caso fueron los coles de bruselas", comenta.

Erin incorporó gradualmente entrenamientos de cardio en su rutina: "A medida que me sentía más cómoda, exploré mi gimnasio y probé las máquinas. Me encantaron. Ahora hago de 10 a 15 minutos de ejercicio cardiovascular y de 20 a 30 minutos de pesas", asegura, aunque confiesa que prefiere hacerlo en casa mientras baila en el salón porque quemas casi las mismas calorías. "No necesitas equipos lujosos ni accesorios para sudar, así que deja las excusas", concluye.

Alma, Corazón, Vida

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