Basta ya de tanta tontería

Ocho mitos sobre hacer dieta que ni sirven para nada ni son saludables

Lo sabes: no basta sólo con hacer ejercicio, también tienes que mantener una serie de hábitos alimenticios para conseguir perder peso. Pero ojo, porque estos no te ayudarán

Foto: Analiza con lupa tus trucos de alimentación porque quizás sean los que no te dejan perder peso. (iStock)
Analiza con lupa tus trucos de alimentación porque quizás sean los que no te dejan perder peso. (iStock)

Cada vez más personas se unen a lo conocido como un estilo de vida saludable. Movernos, mantenernos en forma y comer alimentos sanos y poco calóricos viene siendo la base para sentirnos mejor por dentro y por fuera, a la par que perdemos algo de peso y cuidamos de nuestro organismo.

El problema es que tan de moda se ha puesto esto de 'cuidarnos' que empieza a resultar bastante confuso qué doctrinas y máximas hay que seguir verdaderamente para adelgazar de una forma saludable y equilibrada. Probablemente te habrá pasado: escuchaste que tal hábito era fundamental para quitarte unos kilos en pocas semanas, y tras insistir en repetirlo a diario a ti no te dio resultado alguno. Quizás era alguno de estos, y no funcionó porque son falsos. Deja de seguir ciegamente los consejos alimenticios de moda, no sólo no tienen efecto alguno en tu forma física, además pueden arruinar tu salud.

1. Saltarse las comidas adelgaza

En ocasiones, retrasar la hora de tomar un tentempié e incluso saltarnos una comida hace que nos sintamos más ligeros y pensemos que así estamos adelgazando más rápido que si seguimos al pie de la letra las tres o cinco tomas que plantea nuestro régimen. ¡Error! El cuerpo necesita energía para funcionar y la comida es su combustible. Al comer nuestro metabolismo se activa y quema grasas (hablamos de cantidades moderadas y de alimentos sanos), pero si estamos en ayunas o nos saltamos comida dificultamos que haga bien su trabajo y a largo plazo la inanición sólo conducirá a que ganemos más peso.

2. Las dietas de choque funcionan

Hay que tener cuidado con recomendaciones dietéticas que suenen extremas: la dieta de la manzana, de la piruleta o de la alcachofa, aunque populares, no funcionan. Al menos no a largo plazo, y ten en cuenta que numerosos estudios han demostrado que cuando recuperamos el peso al poco tiempo de haber hecho una 'dieta milagrosa', podemos llegar a calzarnos hasta el doble de los kilos perdidos. No sólo eso, comer durante varios días un único alimento puede debilitar tu sistema inmune, lo que te hará más propenso a caer enfermo.

El cuerpo necesita todo tipo de alimentos para mantenerse en plena forma y, como decíamos, trabajar para quemar calorías. Dulces, ácidos o amargos, con más o menos calorías o grasas, siempre en proporciones y cantidades adecuadas a tu estatura, peso, estilo de vida y objetivos de adelgazamiento.

3. Comer alimentos saludables es caro

No tiene por qué. Es cierto que la creciente industria de los alimentos orgánicos y ecológicos ofrece precios algo más elevados, pero también existen en otro tipo de comercios a precios económicos y son igualmente sanos y variados. Además, tomarnos una pieza de fruta para saciar el apetito y no picar entre horas se puede traducir en un gran ahorro en consumo de comida basura. Echa cuentas a fin de mes y verás cómo cenar verdura, prepararte un guiso casero y tener siempre frutos secos para merendar a la larga sale bastante más barato.

'Ay dios, ¿cuáles cogemos, niña?', preguntó alertada la consumidora a su hija. (iStock)
'Ay dios, ¿cuáles cogemos, niña?', preguntó alertada la consumidora a su hija. (iStock)

4. La comida sana es aburrida

Ni caro ni aburrido. A lo sumo puede que te dé cierta pereza ponerte a picar alimentos y sacar las cazuelas, pero, como dice la experta en alimentación Anwaya Mane, “los abdominales se hacen en la cocina”, y no se refiere precisamente a que te lances al suelo a practicar una tabla de ejercicios de mantenimiento sino a que la base para que consigamos perder peso empieza por mantener una alimentación sana y equilibrada.

5. Si haces ejercicio puedes hincharte a comer

Quá va. De hecho el ejercicio es la parte de nuestra 'vida saludable' que influye más tarde en que perdamos peso. Por supuesto que quemas grasas, pero es bastante probable que te falten algunos nutrientes esenciales que el cuerpo necesita para construir músculo o para, simplemente, tener el suficiente combustible para rendir en el entrenamiento deportivo correctamente. En línea con la filosofía de Mane, recuerda: primero la dieta y luego las pesas.

6. Los carbohidratos engordan

El pan, el arroz y la pasta contienen hidratos de carbono que proporcionan energía al cuerpo. Es decir, combustible para activar nuestro metabolismo. Eso sí, trata de comerlos con mesura y siempre busca hacer algún tipo de ejercicio –mínimo caminar un rato– para asegurarte de que los quemarás. Por descontado, busca aderezos poco grasos para que tu comida no sea una bomba calórica.

Deja de seguir ciegamente los consejos alimenticios de moda, no sólo no tienen efecto alguno en tu forma física, además pueden arruinar tu salud

Se recomienda encarecidamente optar por los integrales en lugar de los refinados, pero no te equivoques: ambos tienen prácticamente la misma cantidad de calorías así que engordan igual. Eso sí, los primeros elevan en menor medida el nivel de azúcar en sangre con las interesantes ventajas que ello conlleva.

7. El agua adelgaza

No. Ayuda a perder peso porque regula la temperatura del cuerpo, facilita la digestión, nos mantiene hidratados y hace que el organismo se limpie, pero por sí sola no tiene ningún efecto mágico. Cierto es que puede ayudarnos a saciar el apetito y si bebemos durante las comidas podríamos reducir la medida de nuestras raciones, incluso los expertos en alimentación han demostrado que la sensación de sed puede confundirse con la de hambre, así que cuando quieras picar entre horas prueba a dar un trago antes de comerte un aperitivo. Pero solo agua no.

8. Bajos en grasa o 'light' igual a cero calorías

Mentira. De hecho, los alimentos que se presentan como bajos en grasas pueden tener menos calorías que su versión original, pero nunca cero. Además, 'sin azúcar' se traduce como 'con edulcorantes artificiales', por no hablar de los conservantes que se añaden a estos productos para darles su reconocible sabor 'light'.

Y ahí no acaba la cosa. Tal y como demostró un estudio publicado en la revista 'Trends in Endocrinology and Metabolism', el consumo de este tipo de alimentos a largo plazo puede traducirse en problemas de salud como una mayor tendencia a la obesidad, a sufrir diabetes tipo 2 y también síndrome metabólico que, entre otras cosas, aumenta las enfermedades cardiovasculares.

La próxima vez que te decantes por incluir en tu dieta alguno de estos alimentos, mira bien la etiqueta nutricional y evita caer en el engaño.

Alma, Corazón, Vida

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