Vivir en la casa más cara de España (20.000€/m2)... y también la más sostenible
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FM 10 RECIBIÓ EL SELLO BREEAM EN 2011

Vivir en la casa más cara de España (20.000€/m2)... y también la más sostenible

Alberga las viviendas más caras de España y fue el primer proyecto residencial en conseguir el certificado BREEAM en nuestro país: Francesc Macià 10, en Barcelona

placeholder Foto: Fachada de Francesc Macià 10.
Fachada de Francesc Macià 10.

Alberga las viviendas más caras de España y fue el primer proyecto residencial en conseguir el certificado BREEAM en nuestro país. Francesc Macià 10, en Barcelona, se ha convertido en sinónimo de lujo, pero también de sostenibilidad y eficiencia energética, dos conceptos al alza y cada vez más vinculados al sector inmobiliario. No en vano, la construcción y el uso de edificios representan el 40% del consumo total de energía y más del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa.

Pero también son conceptos que poco a poco van ganando adeptos, no solo entre los promotores de estos edificios sino entre los potenciales compradores de una vivienda de lujo que, además de una piscina, un conserje 24 horas o unas buenas vistas, valoran o buscan proyectos que apuesten por la sostenibilidad y les aporten bienestar personal.

Francesc Macià 10 fue el primer proyecto residencial en conseguir el certificado BREEAM en España

Así al menos lo ha constatado Squircle Capital, la firma de 'private equity' impulsora de este proyecto residencial de lujo y artífice en conseguir el primer certificado BREEAM para un edificio de viviendas en España. Cinco de sus ocho unidades han sido vendidas a un precio medio de 16.350 euros el metro cuadrado de media, si bien llegaron a pagarse hasta 20.000 euros por la unidad más cara de este singular edificio, que en el pasado albergó la sede de Wintertur en la Ciudad Condal.

Aquel certificado llegó hace un década y todavía queda mucho camino por recorrer, tal y como reflejan los datos de BREEAM España. De los casi 1.300 certificados que se han concedido en España desde 2010, 430 han sido para proyectos residenciales. Es decir, casi el 33% del total, lo que da idea de la apuesta, cada vez más decidida del sector promotor por proyectos que apuesten por la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente. Es decir, no es solo una preocupación de los promotores de edificios de oficinas, que eran a quienes orginariamente se concedían este tipo de certificados.

placeholder Interior de Francesc Macià 10.
Interior de Francesc Macià 10.

Sin embargo, si tenemos en cuenta el número de visados que se han firmado en España entre 2010 y 2019 –680.000–, esos 430 certificados apenas representan el 0,06% del total, un porcentaje que pone de manifiesto el enorme camino que aún queda por recorrer. De hecho, desde aquel primer certificado residencial y coincidiendo con la travesía por el desierto del sector tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, apenas se concedieron certificados a promociones de viviendas, una situación que comenzó a cambiar en 2019 y 2020, con un significativo aumento –pero aún insuficiente– de los sellos BREEAM para proyectos de viviendas tanto unifamiliares como plurifamiliares.

¿Encarece la promoción?

Es la pregunta del millón. ¿Es demasiado caro conseguir un edificio sostenible y eficiente desde el punto de vista energético?, ¿es sta la razón por la que no terminan de despegar? "Sí y no", explica Carla Planas ingeniera industrial de 3EA Energía, una consultora especializada en la gestión de sostenibilidad de edificios que tramita los certificados BREEAM en España.

"A nivel de costes, obviamente, hay que pagar al asesor, pero en relación con el coste de la obra este coste es mínimo. También hay que pagar las tasas al organismo que emite el certificado, puesto que es un procedimiento muy exhaustivo que requiere verificaciones tanto en la fase de proyecto como en la fase final de obra. Sin embargo, alcanzar los niveles certificado o correcto o plata y bueno de LEED o BREEAM, respectivamente, es asequible sin llegar a tener un coste adicional para el promotor que, por lo general, cuando busca una certificación de este tipo ya tiene en cuenta la sostenibilidad o incorpora tecnologías eficientes a sus procesos de construcción", explica Plana.

"Cuando se busca una certificación de sostenibilidad ya se incorporan tecnologías eficientes a los procesos de construcción"

"Por el contrario, alcanzar los niveles máximos de certificación (platino en el caso LEED y excepcional en BRREAM) sí tiene un coste adicional, aunque es relativo, y puede oscilar entre el 5% y el 10%. En los casos de los certificados que requieren una puntuación más baja, el coste puede ser nulo e incluso negativo", añade esta experta.

Carla Planas ha constatado un mayor interés por parte del sector promotor por la sostenibilidad y, en especial, en el segmento de lujo "que no solo se preocupa por la utilización de materiales especiales en la construcción y utiliza tecnologías innovadoras sino que cada vez más busca la calidad ambiental en el interior de las viviendas, la calidad del aire, un entorno saludable; en definitiva, el bienestar de las personas".

Un aspecto, el del biniestar en el interior de las viviendas, que ha cobrado especial relevancia en el último año a raíz de la pandemia y que, como han comenzado a constatar desde el sector promotor, está en el punto de mira de los potenciales compradores, tan exigentes con la sostenibilidad como con las 'amenities' o calidad de la promoción.

Un 60% menos de consumo de energía y de emisiones

El máximo exponente a nivel residencial, en España, es el mencionado Francesc Macià 10. Un edificio que, según explican sus impulsores, "se concibió desde un inicio para ser un referente en sostenibilidad, en un momento en el que la sostenibilidad no se consideraba un factor de valor añadido en la construcción de residencias de lujo en España. Desde el diseño hasta la construcción y la fase operativa, el proyecto de rehabilitación quiso ir mucho más allá de la normativa existente y de las mejores prácticas de la industria y el resultado fue una promoción muy eficiente desde el punto de vista energético, con un consumo de energía muy inferior respecto al estándar de referencia".

Los datos que permiten conseguir este sello así lo certifican. Por ejemplo, si el consumo de energía anual promedio del edificio es de 213.000 kWh, en Francesc Macià esta cifra es un 58% inferior a la de un edificio de referencia construido bajo el Código Técnico de la Edificación. El mismo porcentaje de reducción se aplica, por ejemplo, a las emisiones de carbono.

placeholder Skyline Madrid.
Skyline Madrid.

Por otro lado, este edificio produce energía renovable suficiente para cubrir la mayoría de las necesidades de agua caliente. "Utiliza tecnología solar para cubrir el 71,8% de todas las necesidades de agua caliente, un porcentaje óptimo que reduce la cantidad de combustible fósil y evita accidentes con la temperatura del agua durante las estaciones más calurosas".

Asimismo, la inmensa mayoría de los residuos derivados de la construcción fueron reutilizados. Y es que, tal y como recuerda Carla Planas, el certificado no solo tiene en cuenta que el proyecto sea eficiente sino que su construcción también lo sea.

"En la construcción se adoptó un ambicioso plan de gestión de residuos para facilitar la recuperación, reutilización y reciclaje de materiales durante la fase de construcción. De las 6.700 toneladas de residuos generados, el 80% se reutilizó como materiales de construcción o productos reciclados. Las soluciones eficientes 'in situ' también permiten una gestión sostenible de los residuos durante la actual fase operativa del edificio que, con 500 metros cuadrados de áreas verdes, busca también la eficiencia a largo plazo. Así, por ejemplo, las medidas de iluminación LED, sistemas mecánicos y sistemas de gestión sostenible permiten controlar y monitorear la eficiencia ambiental del edificio durante la fase operativa".

Este es uno de los claros ejemplos de que una vivienda de lujo, además de tradicional o contemporánea, ornamentada o minimalista, también puede ser respetuosa con el medio ambiente y estar a la vanguardia de la arquitectura sostenible y el diseño medioambiental. No es el único ejemplo. Montalbán 11 (Italinmuebles) o Lagasca 99 (Pimco y Lar España), dos de los grandes proyectos residenciales de lujo de Madrid construidos en los últimos años, también cuentan con el certificado BREEAM, mientras que otros como Modesto Lafuente 26, General Oraà 9, La Finca o Paseo de la Habana 147, actualmente en construcción, esperan conseguirlo.

A estos nombres se suman Skyline Madrid, Caledonian Javier Ferrero o el Complejo Canalejas, otro de los grandes proyectos de lujo de la capital y que ha implementado medidas de sostenibilidad durante su construcción para conseguir la certificación LEED® Gold que tiene en cuenta, entre otros aspectos, la sostenibilidad de la parcela donde se levanta el proyecto, el uso eficiente del agua, la eficiencia energética, los materiales y recursos utilizados, la calidad ambiental interior o la innovación en el diseño.

El Complejo Canalejas reduce el uso de agua potable en más de un 20% con respecto a un edificio convencional "mediante la reutilización de equipos de alta eficiencia complementada con la recuperación de aguas grises del centro comercial". Asimismo, el complejo permite un ahorro energético del 27% gracias a equipos de climatización e iluminación LED y regulación de la potencia en función de la aportación de luz natural. Por otro lado, también cuenta con pavimentación radiante para la zona de las viviendas, alimentados por una instalación de producción energética con geotermia, mientras que más del 20% de los materiales del edificio son de origen reciclado y regional, reduciendo los impactos derivados de la extracción y procesado de materias primas, así como del transporte.

Según sus impulsores, "durante la fase de construcción del edificio se emplearon prácticas de construcción sostenible, minimizando la contaminación de las zonas adyacentes a la parcela con polvo y sedimentos generados por el proceso de construcción, mientras que se trataron y reciclaron más del 75% de los residuos de construcción generados durante la obra, desviándolos del vertedero".

En el punto de mira del comprador de lujo

La apuesta del lujo por la sostenibilidad se explica, en gran medida, por unos compradores cada vez más exigentes. "Los clientes de lujo buscan privacidad, exclusividad y elegancia, pero también muestran un gran compromiso con el medio ambiente y buscan autenticidad por encima de todo. El 100% de nuestros proyectos están diseñados tras un pormenorizado estudio para hacerlos lo más sostenibles posible y todos siguen los preceptos Passivhaus. De esta forma, se minimiza el uso de la luz artificial o de los sistemas de calefacción o refrigeración", explican desde ARK Architects, firma arquitectónica internacional especializada en el diseño y la construcción de residencias de alto 'standing'.

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

"El verdadero lujo es, para ellos, poder sentir la luz del sol o la brisa marina en sus espacios privados, lo que produce mayor bienestar, garantiza un cuidado más exhaustivo de la salud, como demuestran numerosos estudios y, además, hace que estas construcciones sean respetuosas con el planeta y sostenibles, punto central de nuestra filosofía".

Y, sin embargo, tal y como explica Manuel Ruiz, director creativo de la firma, “esto no lo hemos inventado nosotros de la nada. Lo vemos en construcciones tradicionales, como el patio de origen árabe, tan integrado en la arquitectura andaluza, que sin embargo atendía a una función de chimenea de ventilación natural y no solo a un principio estético, sino de salud y ahorro energético. Este concepto ahora se integra en el diseño de las viviendas más modernas, brindándonos un espacio que nos hace la vida doméstica mucho más agradable, cuida de nuestra salud y además nos permite ser más sostenibles”.

Un valor, el de la sostenibilidad, al alza

Aunque aún queda mucho camino por recorrer, cada año la sostenibilidad está más presente en el sector inmobiliario. No en vano, tal y como dejó constancia PwC Luxemburgo en un encuentro celebrado en noviembre de 2020 en el que se reunieron más de un centenar de profesionales del sector inmobiliario –'Construyendo el futuro en un mundo sostenible'–, "si las proyecciones actuales son correctas, la población mundial crecerá a un ritmo tal que, para 2030, necesitaremos un 50% más de energía, un 40% más de agua y un 35% más de alimentos. Estas cifras, por sí solas, subrayan la necesidad de administrar nuestros recursos de una manera inteligente y responsable", aseguraba la consultora.

Todos los proyectos antes mencionados representan aún una muestra muy pequeña de la apuesta del sector residencial por la sostenibilidad que, según diferentes estudios, acabará implantándose, posiblemenre a la fuerza, puesto que, tal y como explicó PwC Luxemburgo hace cuatro meses, los propios gobiernos se han dado cuenta de la importancia del sector inmobiliario para reducir los niveles de consumo de energía y la contaminación ambiental.

La marea legislativa está cambiando y favorece cada vez más los activos sostenibles", recoge Knight Frank en un informe sobre la sostenibilidad en el mercado inmobiliario. "Dado que el entorno construido contribuye aproximadamente con el 40% de las emisiones globales de carbono, varios gobiernos tienen como objetivo la reducción de carbono. Es probable que los cambios regulatorios y fiscales futuros favorezcan la inversión en activos inmobiliarios ecológicos y perjudiquen a los activos que no pueden demostrar el cumplimiento".

Los nuevos edificios en lugares como Singapur y Abu Dhabi requieren calificaciones ecológicas mínimas para obtener la aprobación

De hecho, como constata Knight Frank, esto ya está sucediendo en algunos países. "Los nuevos edificios en lugares como Singapur y Abu Dhabi requieren calificaciones ecológicas mínimas para obtener la aprobación. Asimismo, naciones como Países Bajos requerirán calificaciones mínimas de certificado de eficiencia energética (EPC) a partir de 2023".

Según esta consultora, los activos sostenibles también han llamado la atención de los inversores. De hecho, cuantifica que hay más de 120.000 activos inmobiliarios con calificación ecológica en todo el mundo, mientras que la inversión en activos inmobiliarios sostenibles puede tomar muchas formas, desde la mejora de los edificios existentes hasta el desarrollo o la inversión en activos certificados o certificables más nuevos. "Para los gestores inmobiliarios, el paso hacia una mayor sostenibilidad en el diseño de edificios presenta riesgos pero también muchas oportunidades, puesto que invertir en este tipo de inmuebles será cada vez más importante para aquellos que buscan rendimientos constantes".

Por otro lado, desde esta firma sostenen que no solo los gobiernos tenderán a favorecer la implantación de proyectos inmobiliarios sostenibles sino que hay otros dos factores que juegan a favor de este tipo de productos. En su informe, Knight Frank destaca que los edificios sostenibles permitirán una mayor retención de inquilinos y una mayor resiliencia respecto a los ingresos.

Por último, desde la consultora consideran que en el futuro los promotores e inversores en edificios sostenibles dispondrán de una gama más amplia de opciones de financiación. "Estos activos disfrutarán de una base de demanda potencial más profunda en comparación con otros y, en última instancia, se beneficiarán de precios más resistentes".

Alberga las viviendas más caras de España y fue el primer proyecto residencial en conseguir el certificado BREEAM en nuestro país. Francesc Macià 10, en Barcelona, se ha convertido en sinónimo de lujo, pero también de sostenibilidad y eficiencia energética, dos conceptos al alza y cada vez más vinculados al sector inmobiliario. No en vano, la construcción y el uso de edificios representan el 40% del consumo total de energía y más del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa.

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