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El efecto de la luz solar en la salud: evitarla también puede ser malo

Los rayos UVA nunca habían estado tan el punto de mira sociosanitario por sus riesgos. Pero, ¿y los múltiples beneficios para la salud que traen consigo?

Foto: Foto: iStock.
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Si hablamos de rayos ultravioleta, sobre todo en época estival, es inevitable que salga a colación que los excesos de esta exposición al sol puedan provocar enfermedades fatales como el cáncer. No hay ninguna duda, es así. Pero hay un dermatólogo estadounidense que ha salido a defender los supuestos beneficios de esta exposición solar en la salud en general. Su nombre es Matt Zirwas, y ha encendido el debate al publicar un estudio en el que investiga esta hipótesis.

Todo comienza hace aproximadamente 15 años, cuando el especialista médico presencia a un hecho que llamó su atención en los pacientes de su clínica en Ohio. Aquellos que habían recibido mucho daño de la luz solar hasta el punto de ser diagnosticados con cáncer de piel eran los que parecían más robustos y repletos de energía. "A pesar de la gravedad de su enfermedad, estaban en un excelente estado de salud y no tomaban apenas medicación", asegura el dermatólogo. "Luego, sin embargo, veía a muchísimas personas con la piel hermosa, nada de cáncer, pero eso sí, con muy poca energía, vitalidad y tomando todo tipo de fármacos para tratar otros problemas de salud".

La exposición a la luz solar provoca la liberación de óxido nítrico a la sangre, un químico que mantiene los vasos sanguíneos "blandos y flexibles"

Como buen científico, Zirwas se puso a investigar. Lo primero que se preguntó es qué decían de la luz ultravioleta los libros de historia, haciendo una especie de arqueología médica como Foucault hiciera con las palabras. Finalmente, en 2014 publicó un estudio en el que examinó los datos médicos de cerca de 30.000 mujeres suecas a lo largo de 20 años sobre sus hábitos de sol, si eran fumadoras, consumían alcohol, tenían sobrepeso, su nivel de educación o sus ingresos. El trabajo, publicado en el 'Journal of Internal Medicine', demostró que el riesgo de mortalidad se duplicaba en aquellas que tendían a evitar el sol en comparación con otras que recibieron mayor exposición a los rayos UVA.

Lo más curioso es que cuanta más cantidad de sol recibía una de estas mujeres, menores probabilidades tenía de morir. Zirwas comenzó así a sospechar que la exposición al sol conseguía una especie de efecto protector. "Si esto fuera verdaderamente cierto, protegerse de la luz ultravioleta podría tener el mismo efecto en las probabilidades de muerte que decidir fumar un paquete de cigarrillos al día". Obviamente, parece una exageración o una locura. Por ello, el dermatólogo continuó investigando.

Buena para el corazón

Durante décadas, como asegura el periodista Markham Heid en 'Medium', investigadores de todo el mundo han establecido vínculos entre la exposición al sol y sus beneficios en la salud del corazón. Un curioso fenómeno denominado como "enfermedad cardiovascular de invierno", por el que tanto en Estados Unidos como en Europa, las muertes relacionadas con patologías cardíacas alcanzan su punto máximo en esta estación. Por ello, muchos expertos han planteado que la ausencia o presencia de luz ultravioleta podría estar relacionada. Pero también ofrecen otras explicaciones: las temperaturas frías constriñen los vasos sanguíneos, por lo que los infartos pueden ser más frecuentes.

No salir mucho de casa y estar protegidos todo el tiempo contra el sol hacen que no podamos generar vitamina D a través de nuestra piel

Pero en los últimos años, diversos estudios argumentan que un déficit de luz solar puede agravar los síntomas de las enfermedades cardíacas, debido a que los rayos UVA tienen la capacidad de estimular la creación de vitamina D, lo que provoca una caída de la presión arterial. James O' Keefe, cardiólogo experto estadounidense, concuerda al cien por cien con esta idea. Sus investigaciones han demostrado que la exposición a la luz ultravioleta provoca la liberación de óxido nítrico en la sangre, un compuesto químico que mantiene a los vasos sanguíneos "blandos y flexibles", creando una superficie "similar al teflón para que las plaquetas no se peguen". Cuando la piel está expuesta a la luz solar, este se libera en el torrente sanguíneo en cantidades "bastante grandes".

"Un hecho muy sorprendente de la vida moderna es que la mayoría de nosotros pasamos la mayor parte del tiempo en zonas interiores, y cuando salimos, muchos nos protegemos contra el sol", asegura Nina Jablonski, antropóloga bióloga de la Universidad de Penn State. Una realidad muy diferente a la de nuestros antepasados más cercanos, ya que incluso hace 100 años, muchas personas se dedicaban a la agricultura o trabajaban al aire libre. "Por tanto", añade, "no salir mucho de casa y estar protegidos todo el tiempo contra el sol hacen que no podamos generar vitamina D a través de nuestra piel".

Es un hecho que la piel del ser humano se ha sabido adaptar a los niveles de radiación y a las diferentes latitudes. "Mientras que las personas más norteñas de piel pálida tienden a sufrir graves daños en la piel, incluido el cáncer, en caso de vivir en sitios cercanos al Ecuador, los más sureños desarrollan problemas de salud si se mudan a regiones en las que no hay tanto sol", señala Jablonski. "Creo que los dermatólogos quieren que las personas disfruten de una piel sana y libre de cáncer durante el mayor tiempo posible, pero la mayoría no miran más allá de la piel, no piensan en el bienestar general de sus pacientes".

Aunque es uno de los principales factores que propician la creación de vitamina D, la luz solar tiene efectos beneficiosos que aún la ciencia no ha podido descubrir. "El consejo estándar de los dermatólogos es evitar la luz solar y tomar suplementos de esta vitamina, pero probablemente hay muchas otras vías por las cuales el sol ejerce efectos positivos", admite Richard Weller, dermatólogo de la Universidad de Edimburgo.

El estado de ánimo

Evidentemente, la luz de nuestro astro rey también ejerce una gran influencia en nuestros estados anímicos. Los médicos asocian una baja exposición a tener una mayor probabilidad de padecer depresión, por ejemplo. Además, "las personas que pasan más tiempo al aire libre tienden a ser físicamente activas, lo que depara beneficios en la salud", señala Jo Ann Manson, especialista en Medicina Preventiva en Boston. "Pero todavía es muy difícil desligar los efectos positivos de una justa exposición a los rayos UVA con los negativos, ya que pueden ser muy malos si existe exceso".

También cree que tratar al sol como a un enemigo que hay que evitar quizás puede resultar preocupante. "Estoy segura que una exposición moderada es perfectamente compatible con un estilo de vida saludable", sostiene Manson. En definitiva, como decía Aristóteles, la virtud está en el medio. Poco es malo, y demasiado es peor. Lo principal es tomar precauciones pero tampoco caer en la paranoia obsesiva de creer que por tomar el sol con relativa frecuencia ya vayas a desarrollar enfermedades tan terribles como el cáncer.

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