Los científicos sobre el terreno: "Esto puede ser un monstruo 4 veces mayor que el Teneguía"
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Los científicos sobre el terreno: "Esto puede ser un monstruo 4 veces mayor que el Teneguía"

El delegado del CSIC en Canarias, Manuel Nogales, coordina a decenas de investigadores que tienen una oportunidad única para monitorizar el impacto de una erupción volcánica

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Sabían que era una oportunidad histórica y no la están desaprovechando. Decenas de investigadores de varias instituciones están monitorizando todo lo que sucede con el volcán de La Palma desde que entró en erupción el pasado 19 de septiembre. Por una parte, su labor es imprescindible para vigilar el devenir de los acontecimientos, garantizar la seguridad de la población y tomar decisiones. Por otra, se encuentran en un escenario irrepetible y con los medios más avanzados para recoger una información científica inédita, con un nivel de precisión como nunca nadie lo ha hecho y de muchas disciplinas diferentes.

“No damos abasto”, reconoce Manuel Nogales, delegado del CSIC en Canarias, en declaraciones a Teknautas. Aunque ya ha perdido la cuenta de cuántos científicos hay sobre el terreno, calcula que son cerca de 60 recogiendo datos por tierra, mar y aire. Su responsabilidad es coordinar las acciones y estar en contacto con el puesto de mando avanzado (PMA) y el Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) para intercambiar información, pero además está en primera línea. “No hemos descansado, yo he dormido seis horas en tres días, pero no vamos a irnos hasta que esto acabe. No podemos parar la lava, pero al menos intentamos adelantarnos un poco a lo que va sucediendo”, afirma.

Foto: La lava llega al mar. (EFE)

La impresión de Nogales es que aún queda mucho por delante. El volcán que ha surgido en Cumbre Vieja “es un monstruo que puede ser perfectamente cuatro veces el Teneguía”, asegura en referencia a la erupción de hace 50 años, al sur de la isla, la más reciente que se había registrado en tierra en el archipiélago canario hasta la fecha. La afirmación no es una mera especulación: según los cálculos que ofreció el Pevolca el pasado lunes, ocho días después del inicio, este nuevo volcán ya ha emitido más de 50 millones de metros cúbicos de lava, mientras que el Teneguía solo llegó a 43 millones en sus 24 días de erupción, entre el 26 de octubre y el 18 de noviembre de 1971.

Los drones, los ojos de los científicos para analizar el comportamiento del volcán

La colada de lava arrasó entonces algo más de 200 hectáreas, una cifra también ampliamente superada. Por el contrario, una vez que llegó al mar, hizo ganar a la isla 29 hectáreas. Es difícil saber cuál será el resultado final de la erupción de 2021, pero otros episodios históricos invitan a pensar que se prolongará durante varias semanas (de hecho, la de Teneguía es la más corta de cuantas se han documentado históricamente). Por eso, pensar en una erupción que multiplique por cuatro la de 1971 es un cálculo aventurado pero bien atinado. “Es un volcán alto, feo y todavía muy vivo”, resume el científico.

“Nunca se había hecho esto”

Los datos más relacionados con la actividad volcánica y sísmica son responsabilidad del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) y del Instituto Geográfico Nacional (IGN), que cuentan con la colaboración de las dos universidades de Canarias y varias de la Península, pero “el despliegue del CSIC es brutal”, asegura, incluyendo a los expertos del Instituto Geológico y Minero (IGME) y a los del Instituto Español de Oceanografía (IEO), que están a bordo del buque Ramón Margalef para analizar las consecuencias que puede tener el vertido de la lava en las aguas del océano.

placeholder Erupción volcánica en La Palma. (EFE)
Erupción volcánica en La Palma. (EFE)

A pesar de que se trata de un evento volcánico, “intentamos ir más allá de la vulcanología”, explica el experto, porque las repercusiones son mucho mayores de lo que parecen a simple vista. Un buen ejemplo es su propio trabajo. Nogales es un investigador del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC, con sede en Tenerife) y experto en la biodiversidad canaria, que lleva años estudiando al detalle las peculiaridades de la fauna y la flora del archipiélago. En La Palma está tratando de estudiar el impacto de la erupción en animales y plantas. “El 30% de las zonas en que hemos tomado muestras ya está ocupado por la lava. Trabajamos en los 200 metros de franja más cercanos al avance de las coladas; a veces por delante, a veces por los flancos. Pero lo importante es que nunca se había hecho esto, inventarios de la biodiversidad con un volcán en marcha”, comenta.

Uno de los animales que más le preocupan a este biólogo es el saltamontes gigante de El Remo, una especie endémica del suroeste de La Palma que está en peligro de extinción. “La colada se ha quedado a tres kilómetros de la zona que habita, pero no sabemos cuál es el efecto de las cenizas volcánicas”, señala. De hecho, “te estás quieto y te está cayendo una lluvia de cenizas, tenemos que limpiar los coches continuamente”, comenta. Lo que para ellos es molesto, para muchos animales podría estar siendo mortal, incluido el saltamontes. Un equipo de entomólogos se va a unir a la investigación para intentar recabar más datos.

El volcán de la Palma entra en fase efusiva

Además, están realizando censos de aves, reptiles y plantas. Después de pasar varios días en los alrededores del nuevo volcán y de sus lenguas de lava, este miércoles el equipo tiene previsto dar la vuelta a toda la isla (la carretera de la costa ya es inaccesible) para acercarse al volcán San Juan, surgido en la erupción de 1949. El objetivo es aplicar la misma metodología para estudiar cómo se ha ido recuperando la vida en ese entorno con el paso de las décadas y compararla con la que está amenazada en la zona de Cumbre Vieja. En definitiva, “tendremos una información aproximada sobre cuánto pueden tardar las especies en volver a colonizar este ecosistema”.

placeholder Nueva colada de lava en Cumbre Vieja. (EFE)
Nueva colada de lava en Cumbre Vieja. (EFE)

La colaboración de científicos y vecinos

Esa monitorización de las especies implica acercarse mucho, por eso los biólogos no podrían hacer este trabajo sin ir acompañados de vulcanólogos, que son los que pueden alertar sobre el peligro en función del comportamiento del volcán. “Van con nosotros por seguridad, interpretan el tipo de materiales que van saliendo y miden los gases”, comenta. Chubasqueros, cascos, gafas y mascarillas se hacen imprescindibles para todo el equipo, pero a cambio gozan de una posición privilegiada: “Nos llaman continuamente para pedir información porque estamos en primera línea”.

Según Nogales, el esfuerzo por monitorizar lo que ocurre casi en tiempo real vale la pena porque cuando todo acabe podrán publicar información científica única en el mundo sobre los impactos de una erupción volcánica. Nunca en España y pocas veces en el mundo ha habido una oportunidad similar, con tantos expertos sobre el terreno y con tecnologías tan avanzadas, por ejemplo, drones e imágenes de satélite que hasta hace poco eran impensables. De hecho, en lo que respecta a su trabajo de seguimiento de animales y plantas, “podríamos hacer algo similar cuando ocurren incendios forestales”, propone.

Cuando la lengua de lava llegue al mar, dividirá en dos la zona oeste de la isla de La Palma

No obstante, cree que lo más importante es ofrecer un servicio a los palmeros. Es más, sin la ayuda de la población local, su labor sería mucho más complicada. “La gente en La Palma se está portando maravillosamente con nosotros, desde las empresas de drones que colaboran con nosotros hasta las tiendas. Tenemos nuestro cuartel general en un supermercado SPAR que está en una zona evacuada y el responsable, José Barreto, lo ha puesto a nuestra disposición, vamos, comemos lo que queremos y tenemos wifi”, comenta.

Canarias Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Tenerife
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