La ermita de La Palma del siglo XVIII que ha esquivado dos volcanes en 70 años
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Un símbolo de la isla canaria

La ermita de La Palma del siglo XVIII que ha esquivado dos volcanes en 70 años

La ermita de San Nicolás de Bari, considerada bien de interés cultural desde 1999, se mantiene en pie a pocos kilómetros del volcán actual y a nada del que erupcionó en 1949

Foto: Foto: Gobierno de Canarias.
Foto: Gobierno de Canarias.

A las afueras de San Nicolás, una zona de Las Manchas, pedanía de El Paso, hay un pequeño monumento. La construcción, de motivo religioso, está dedicada a la Virgen de Fátima, y no está en un lugar elegido al azar. Este punto fue donde, según la historia local, la lava del volcán que surgió en la isla de La Palma en 1949 cambió por suerte de rumbo y contra pronóstico, salvando así la iglesia que da nombre a la zona. Por eso, sobre su malpaís se erige una figura de la virgen en un granito blanco impoluto. Lo que no sabían los vecinos ni quienes mandaron construir el monumento es que este lugar volvería a vivir, solo 70 años después, un evento similar, y que su ermita se salvaría otra vez, y de forma algo sorprendente, de la lava. Al menos de momento.

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Ese 'de momento' es lo que ha llevado al Gobierno de Canarias, a través de su área de Patrimonio Cultural, apoyado por el Cabildo de La Palma y la Diócesis Nivariense, a sacar de allí las principales tallas y tesoros artísticos de esta ermita, dedicada a san Nicolás de Bari. Además, han tomado imágenes 3D de la zona con una técnica de fotogrametría y hasta estudian cómo poder desmontar el retablo o la campana de esta iglesia. Después de dos erupciones salvadas por los pelos y más de 300 años aguantando estoicamente en la parte más joven y activa de la isla, nadie quiere perder este símbolo declarado Bien de Interés Cultural en 1999. O no sin poderlo recuperar.

Foto: El volcán, visto desde Las Manchas, otro barrio junto a Jedey. (EFE)

"Es una obra importante para la zona y contiene piezas de gran valor artístico", explica en conversación con Teknautas Nona Perera, directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias y arqueóloga. Esta doctora canaria coordina buena parte del equipo que ha llevado a cabo el traslado de las piezas de San Nicolás y la vigila de cerca, y detalla de dónde sale esta iglesia palmera. "Data de principios del siglo XVIII. Fue una iniciativa de Nicolás Massieu Van Dalle y Rartz, un militar y empresario español que hizo fortuna en la isla con el negocio de la caña de azúcar y quiso construir, entre otras cosas, una ermita en su hacienda de Las Manchas dedicada a este santo". Tras su muerte, fueron sus hijos los que tuvieron que terminar el trabajo junto a su hacienda y, según Perera, lo hicieron siguiendo lo indicado por el empresario en el testamento. "Es de buena factura y tiene imágenes de gran belleza".

A pesar de haber visto pasar de cerca dos volcanes, uno de los cuales se llevó parte del pueblo donde se erige, la iglesia mantiene su construcción original y se ha convertido en un símbolo de la isla. "Tiene imágenes que trajo la familia de sus otras posesiones y un retablo precioso. Las obras más antiguas, de la época en que se construyó la ermita, se cree que podrían ser de un imaginero sevillano, Hita del Castillo, y han sido todas trasladadas a iglesias cercanas que están fuera de peligro", señala. Aunque la ermita no ha sido afectada de momento por el volcán actual, está en la zona de exclusión y "hay que prevenir", según está la situación. Además, "incluso estamos viendo cómo descolgar y mover la campana, pues aunque no tiene valor histórico sí tiene gran valor emocional para los vecinos de la zona".

placeholder Traslado de los bienes muebles patrimoniales de la iglesia de San Nicolás de Bari, situada en el barrio de Las Manchas y próxima al lugar de la erupción del volcán. (Gobierno de Canarias)
Traslado de los bienes muebles patrimoniales de la iglesia de San Nicolás de Bari, situada en el barrio de Las Manchas y próxima al lugar de la erupción del volcán. (Gobierno de Canarias)

De las trasladadas, Perera destaca cuatro imágenes: la antigua imagen de san Nicolás, san José, Nuestra Señora de Bonanza y el Cristo, todas del siglo XVIII y en buen estado de conservación. A las que hay que añadir el propio retablo. De encontrar la forma de desmontarlo, podrían salvar toda la iglesia e incluso poder reconstruir el edificio si acabase cayendo gracias a las imágenes 3D tomadas. Por ahora, la construcción se salva de la lava, pero aquí nadie canta victoria. "Esperemos que siga en pie y no haya que lamentar nuevas pérdidas, pero, bueno, ya hemos perdido muchas construcciones anónimas y con gran valor histórico también en esta erupción, y hay que estar preparados para lo que pueda venir ahora o en un futuro".

Tanto San Nicolás como Las Manchas son zonas que saben bien lo que es una colada de lava, pues por sus calles cruza el malpaís que dejó la erupción de hace 70 años, y hay que ver cómo quedan tras esta. Con la reactivación de la colada sur, separada de la principal por el encontronazo con Montaña Rajada, el pasado jueves, hubo quien pensó que quizá la lava seguiría el camino de su predecesora poniendo en jaque los alrededores de esta iglesia, pero de nuevo la suerte volvió a dejar esta zona a salvo. La lava giró por la cara norte de Montaña Cogote y, eso sí, dejo enclaves como el cementerio encajados entre las dos coladas. Y no olvidan que la erupción sigue en curso.

placeholder Foto: Gobierno de Canarias.
Foto: Gobierno de Canarias.

Sin embargo, pese a su frágil situación de seguridad, San Nicolás lleva desalojado desde antes de la erupción, pues con el enjambre sísmico en todo su esplendor se creía que el volcán podría aparecer mucho más cerca de esta población. Incluso ser esta la que acabase bajo su manto. Tanto es así, que los concejales de El Paso fueron puerta a puerta avisando a los vecinos del peligro varios días antes de la rotura. Otra coincidencia que salva la ermita de los Massieu, que ha permitido la evacuación de las piezas y ha provocado que muchos recuerden ahora lo ocurrido en los años cuarenta. Este terreno sirve como mirada al futuro de lo que puede quedar en el Valle de Aridane cuando su nuevo vecino decida dejar de rugir.

El 'milagro' del San Juan

Una mirada a la zona de Las Manchas permite ver la larga lengua que salió desde Cumbre Vieja, del volcán San Juan, y llegó hasta el mar agrandando algo más la propia isla. En esa costa volcánica ahora, 72 años después, se levantan asentamientos como La Bombilla o los cultivos de Las Hoyas, y su rastro sube hasta la cordillera central como una cicatriz en la piel de la isla llena de cuevas, centros de interpretación de la colada y un intento de explotación turística de un terreno lleno de lava. La erupción duró desde el 24 de junio al 31 de julio, y en el último día, el volcán abrió una boca que cayó por el lado oriental de la isla, aunque sin llegar al mar. Sus consecuencias fueron importantes y también supuso todo un trauma para los lugareños. Siendo la salvación de la iglesia de San Nicolás una de las pocas escenas positivas.

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Foto: Gobierno de Canarias.

Según recuerdan los propios vecinos de la zona, muchos afectados tuvieron que emigrar, pues el evento se sumó a la crisis tras la Guerra Civil, y se dio un salto importante de palmeros a países como Venezuela, aunque estos barrios nunca desaparecieron. Igual que tampoco lo hizo la ermita de San Nicolás, que consiguió salvarse de la tragedia. Una parroquia que vivió su punto de inflexión el 9 de julio de 1949. Cuando la corriente de lava se precipitaba sobre Las Manchas en diferentes ríos, moviéndose uno de ellos hacia la iglesia.

Los derrumbamientos en la costa presagian cómo sería la llegada de la lava al mar

Los vecinos decidieron entonces salvar sus imágenes y ponerlas a buen recaudo mientras el párroco y algunos vecinos esperaban el trágico desenlace rezando dentro de la iglesia. Al día siguiente de la evacuación, esa rama dejó de avanzar, lo que los vecinos consideraron como intercesión milagrosa de la Virgen de Fátima, que salvó este templo del siniestro, y de ahí surgió la idea de construir el pequeño monumento.

Justo cuando Perera recuerda la historia para este periódico, el volcán vive uno de sus instantes más desconcertantes para los no expertos en vulcanología. En la mañana de este lunes, el cráter dejó de expulsar lava y gases y la actividad cesó por completo. Pero ese parón fue solo una pausa normal en estos procesos y que no significa nada más. Este cambio sucedía pocos días después del traslado de las piezas de San Nicolás, por lo que podía recordar a lo ocurrido 72 años atrás, un nuevo milagro. Pero, como termina la directora de Patrimonio, esto no es tan sencillo.

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