VACUNAS, EXOPLANETAS, MINICEREBROS…

Los grandes descubrimientos que la ciencia hará en los próximos diez años

Expertos de diferentes disciplinas nos cuentan qué avances científicos podrá lograr el hombre en la próxima década

Foto: Imagen de un exoplaneta. Foto NASA
Imagen de un exoplaneta. Foto NASA

Los próximos diez años pueden ser increíbles en cuanto a descubrimientos en materia científica. Una vacuna universal contra la gripe, la creación de minicerebros más desarrollados, la transición a energías más limpias, el descubrimiento del axión o el hallazgo de exoplanetas con propiedades similares a la Tierra son los que los expertos consideran como las revelaciones más probables.

Desde Live Science han querido hacer su propia Carta a los Reyes Magos y han hablado con expertos de diferentes disciplinas para averiguar qué avances científicos podrá lograr el hombre en los próximos diez años y cuáles serían los más excitantes para ellos.

Vacuna universal contra la gripe

Lograr la vacuna universal contra la gripe, un hallazgo que ha sido esquivo a los científicos durante décadas, puede ser uno de los avances médicos verdaderamente innovadores que podrían aparecer en los próximos diez años. Según el doctor Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud en Baltimore (Estados Unidos), esta posibilidad puede estar ahora más cerca: "Varios enfoques de las vacunas universales contra la gripe están en desarrollo avanzado, y los resultados prometedores están empezando a acumularse".

"Varios enfoques de las vacunas universales contra la gripe están en desarrollo avanzado"

Gracias a esta vacuna, se proporcionaría una protección duradera contra la gripe y se eliminaría la necesidad de vacunarse contra la gripe cada año. No obstante, la gran dificultad a la que se enfrentan los investigadores es que algunas partes del virus están cambiando constantemente, mientras que otras permanecen en su mayoría sin cambios de un año a otro. Todos los enfoques para una vacuna universal contra la gripe se dirigen a partes del virus que son menos variables.

El Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos y BiondVax, una empresa privada de Israel, son dos instituciones que se encuentran en diferentes fases de investigación para lograrla y los resultados son esperanzadores. Ambas publicarán sus resultados durante este año 2020.

Creación de minicerebros más desarrollados

En la última década, los científicos han cultivado con éxito minicerebros a partir de células madre humanas, aunque lo único que se ha logrado son pequeños trozos de cerebro en el desarrollo fetal temprano.

Según el doctor Hongjun Song, profesor de Neurociencia en la Escuela de Medicina De Perelman de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), en los próximos diez años, se logrará modelar no solo la diversidad de tipo celular, sino también la arquitectura celular del cerebro.

Es decir, cultivar en laboratorio imitaciones exactas del cerebro con las que los científicos podrían ayudar a deducir cómo se desarrollan los trastornos del neurodesarrollo, cómo las enfermedades neurodegenerativas descomponen el tejido cerebral, y cómo los cerebros de diferentes personas podrían reaccionar a diferentes tratamientos farmacológicos. La sustitución de partes dañadas del cerebro por otras creadas en laboratorio es otro sueño, aunque Song duda que se vaya a conseguir en esta década.

Transición a energías más limpias

En los próximos diez años, "la transición de los sistemas de energía y transporte a las energías renovables estará en marcha, y se habrán desarrollado nuevos enfoques y tecnologías que nos permitirán hacerlo más rápido", sostiene Donald Wuebbles, profesor de Ciencias de la Universidad de Illinois (Estados Unidos). "Creo que veremos un gran avance en acciones sobre el clima", señala Michael Mann, profesor de Meteorología en la Universidad Estatal de Pensilvania. "Pero necesitamos políticas que aceleren esa transición y necesitamos políticos que apoyen esas políticas", añade.

Encontrar el axión

Tras el descubrimiento del bosón de Higgs, la misteriosa "partícula de Dios" que le da a otras partículas su masa, ahora tenemos la oportunidad de encontrar otra de estas partículas hipotéticas, el axión. Para el físico Frank Wilczek, premio Nobel de Física en 2014 y miembro del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el axión no es necesariamente una sola partícula, sino más bien una clase de partículas con propiedades que rara vez interactúan con la materia ordinaria. Los axiones podrían explicar un viejo enigma: por qué las leyes de la física parecen actuar igual en ambas partículas de materia y sus socios de antimateria, incluso cuando sus coordenadas espaciales están giradas. Además, pueden ser parte de la materia oscura, la materia invisible que mantiene unidas a las galaxias.

Peter Higgs, descubridor de la “partícula de Dios“
Peter Higgs, descubridor de la “partícula de Dios“

"Hay una oportunidad en los próximos años, ya que las ambiciosas iniciativas experimentales están floreciendo en todo el mundo. Para mí, sopesando tanto la importancia del descubrimiento como la probabilidad de que suceda, esta es la mejor apuesta", apunta Wilczek. Entre esas iniciativas se encuentra el Axion Dark Matter Experiment (ADMX) y el CERN Axion Solar Telescope, dos instrumentos importantes que están buscando estas escasas partículas.

Exoplanetas con propiedades similares a la Tierra

En 1995 se anunció el descubrimiento del primer exoplaneta (planetas fuera del Sistema Solar) que orbitaba una estrella similar al Sol. Según la NASA, el descubrimiento cambió para siempre "la forma en que vemos el universo y nuestro lugar en él".

Según Sara Seager, científica planetaria y astrofísica del Instituto Tecnológico de Massachusetts, "esta década será grande para la astronomía y para la ciencia de los exoplanetas" con el lanzamiento del Telescopio Espacial James Webb, el sucesor cósmico del Telescopio Espacial Hubble, Este telescopio podrá detectar exoplanetas a través de infrarrojos, es decir, podrá hallar planetas débiles que orbitan lejos de su estrella anfitriona. El objetivo final, por supuesto, es encontrar un mundo que tenga una atmósfera similar a la de la Tierra, según la NASA; en otras palabras, un planeta con condiciones capaces de soportar la vida.

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