La sanidad poscovid: de la digitalización al llamado autoservicio sanitario
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ENCUENTRO DIGITAL

La sanidad poscovid: de la digitalización al llamado autoservicio sanitario

La crisis sanitaria provocada por la pandemia ha acelerado el proceso de digitalización de la salud. ¿Estamos preparados para este cambio de modelo?

Tan inesperada como trágica, la irrupción del covid supuso un cataclismo en todos los sectores de la sociedad. La sanidad no solo fue el más golpeado, sino también el que más tuvo que improvisar, contrarreloj, nuevos modelos de gestión y atención sanitarias. No era solo enfrentarse a los enfermos de covid, sino seguir atendiendo, en una situación de pandemia y confinamiento, todas las necesidades de salud de la población. En este contexto, la digitalización, la telemedicina y la atención en remoto se convirtieron en los grandes motores de un cambio de modelo que, posiblemente, haya llegado para quedarse.

Así se ve, por ejemplo, en un informe elaborado por la Organización Médica Colegial, en el que se reconoce que el covid “ha obligado a replantear el ejercicio de la propia medicina, no solo en ámbitos clínico-asistenciales, sino también en la forma de comunicación entre los propios profesionales sanitarios y entre estos y los pacientes”. Pero son muchas las dudas que surgen en torno a esta nueva forma de entender la sanidad: ¿puede terminar deshumanizando la relación médico paciente? ¿Cómo cambiará la prestación asistencial? ¿Qué se hará con nuestros datos?

placeholder La digitalización del sector sanitario se ha acelerado con el covid.
La digitalización del sector sanitario se ha acelerado con el covid.

Para debatir acerca de estos asuntos, El Confidencial y Accenture organizaron una mesa redonda bajo el título ‘La salud digital que nos viene: ¿estamos preparados para el autoservicio sanitario?’. En este encuentro participaron María Llanos Cuenca, directora general de Planificación, Eficiencia Tecnológica y Atención al Paciente de la Generalitat valenciana; Iñaki Peralta, consejero delegado de Sanitas y de Bupa Europe LatinAmerica; Ángel de Benito, secretario general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS); Javier Arcos Campillo, director médico de la Fundación Jiménez Díaz y coordinador de la Unidad de Innovación Clínica y Organizativa (UICO) de los hospitales públicos gestionados por Quirónsalud en Madrid, y Pablo Sánchez Cassinello, responsable de Sanidad de Accenture.

El punto de partida, en el que todos los expertos coincidieron, es que, mientras habitualmente los cambios de modelo suelen realizarse en transiciones lentas, el tsunami del covid ha forzado un acelerón en la implementación de la telemedicina. Es decir, las bases ya las teníamos y, de hecho, si una situación similar se hubiera producido tan solo una década atrás, no habríamos podido hacer ni una mínima parte de este recorrido. “El camino ya se había iniciado, pero la pandemia nos ha hecho avanzar una generación en la digitalización. Poniendo el símil del juego de la oca, es como si caemos en el puente y nos saltamos varias casillas”, señaló Pablo Sánchez Cassinello, responsable de Sanidad de Accenture.

Es una percepción compartida. De hecho, son muchos los hospitales, médicos y compañías que ya habían emprendido el camino de las videoconsultas o la utilización en remoto de dispositivos de control de las enfermedades crónicas. Pero se iba al ralentí. Iñaki Peralta, consejero delegado de Sanitas y de Bupa Europe LatinAmerica, puso un ejemplo: “Desde 2012 habíamos apostado por aplicar herramientas digitales, y antes del covid teníamos a 4.000 médicos conectados. Pero la llegada de la pandemia hizo que pasáramos de 300 consultas al día a 5.000”.

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La teleasistencia será una de las claves de la sanidad del futuro.

No es solo una cuestión de pasar de una consulta presencial a una en remoto, porque la transformación digital va más allá de que médicos y pacientes podamos vernos a través de una pantalla. Hablamos de lo que se conoce como autoservicio sanitario, un concepto que, a juicio de Javier Arcos, director médico de la Fundación Jiménez Díaz y coordinador de la Unidad de Innovación Clínica y Organizativa (UICO) de los hospitales públicos gestionados por Quirónsalud en Madrid, “ya está aquí, y ha llegado para quedarse. Es la posibilidad de que cualquier usuario, independientemente del lugar en el que se encuentre, tenga acceso directo, tanto de forma síncrona como asíncrona, a su equipo clínico y a herramientas digitales diseñadas para mejorar la gestión de su propia salud”.

Inevitablemente, una de las dudas que surgen es cómo nos va a afectar, tanto a profesionales como a pacientes, la aceleración de este proceso. En este sentido, inquieta la percepción de una medicina más deshumanizada en la que se pierda ese componente de cercanía y consuelo en la atención. “Es cierto que la teleasistencia ha generado algunas dudas entre los profesionales —reconoció Ángel de Benito, secretario general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS)—. Tienen temor de que se pierda esa proximidad. En cualquier caso, no hay duda de que la telemedicina va a ser una solución fantástica para una segunda consulta, para tener la historia clínica o para valorar pruebas”.

"Hay que apostar por una medicina basada en el valor y dejar de medir el éxito por el número de camas" (Llanos Cuenca)

Se habla, en este sentido, de resistencia al cambio, un aspecto que, desde luego, no parece darse entre las nuevas generaciones que, como apuntó Sánchez Cassinello, “no muestran desconfianza. De hecho, una encuesta ha mostrado que el 24% de los 'millennials' ya da más valor a la atención digital”.

La idea, en realidad, es recibir una buena atención, un buen diagnóstico, un buen tratamiento. Por eso, María Llanos Cuenca, directora general de Planificación, Eficiencia Tecnológica y Atención al Paciente de la Generalitat valenciana, habló de apostar por “una medicina basada en el valor y dejar de medir el éxito por el número de camas; se trata de ver cuántos pacientes hemos curado y qué está funcionando. Hay que buscar una medicina sencilla para que el paciente pueda acceder con facilidad a sus citas, y para que el profesional tenga un cuadro de mandos sencillos. Porque va a haber muchísimos datos sobre la mesa, y hay que simplificar el análisis”.

Inteligencia artificial y salud

Esta idea del dato es clave. No se trata solo de la videoconsulta o de la 'app' de salud, sino del 'big data' que va a requerir el concurso de herramientas de inteligencia artificial. Y, una vez más, surge la inquietud acerca de qué va a pasar con nuestros datos, inquietud fácilmente comprensible después del escándalo del proyecto Nightingale entre Google y la cadena de hospitales privados Ascension, o del fiasco de Facebook con Cambridge Analytica. ¿Qué supone el asalto al sector sanitario de las grandes tecnológicas?

No es un tema fácil. “Nos toca convivir con las tecnológicas —apuntó Javier Arcos—. Nos necesitamos todos para seguir avanzando”. “Este tipo de jugadores puede ser una máquina que lo arrolle todo, pero al mismo tiempo pueden suponer una oportunidad para seguir creciendo”, sugirió Ángel de Benito. La clave, señalaron los expertos, está en el valor que obtengamos a cambio de nuestros datos: “Si me aportan valor, como sucede cuando uso un navegador, participaré. Tendrán que aportar un modelo de trabajo atractivo”, apuntó Sánchez Cassinello. Peralta ve esta irrupción de las tecnológicas “como una excelente noticia. Todos tenemos un fin, el de curar las enfermedades. Y cualquiera que ponga su pensamiento y su fuerza en ese fin, bienvenido sea”.

"Se irá reduciendo la distancia entre la sanidad pública y la privada, habrá mucha más colaboración" (De Benito)

Con respecto a la regulación en torno a la protección de nuestros datos, María Llanos explicó que se “está intentando definir una plataforma de datos a nivel europeo para uso inmediato y secundario. Hay que dar garantías al ciudadano del uso que se les va a dar, de para qué van a servir”.

¿Y el futuro? ¿Cómo se vislumbra a 10 o 15 años vista? Iñaki Peralta ve a “un paciente más empoderado que dedicará más tiempo a gestionar su salud”. Javier Arcos habló de un modelo “proactivo, que vaya por delante, tanto en términos de diagnóstico precoz como de medicina personalizada”. Ángel de Benito auguró que “se irá reduciendo la distancia entre la sanidad pública y la privada, habrá mucha más colaboración”, y María Llanos hizo hincapié en que “se tendrán en cuenta los determinantes socioeconómicos del paciente, que también afectan mucho a la evolución”. Por último, Pablo Sánchez Cassinello auguró que “el dato será el gran eje que definirá la sanidad”.

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