Liberar las patentes: "El paso de EEUU llega tarde y es contradictorio"
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Entrevista con Katarina Barley

Liberar las patentes: "El paso de EEUU llega tarde y es contradictorio"

La vicepresidenta alemana del Parlamento Europeo defiende la liberalización de las patentes de las vacunas contra el covid-19, pero recuerda que EEUU no ha sido solidario

placeholder Foto: Katarina Barley. (Reuters)
Katarina Barley. (Reuters)

A sus 52 años, Katarina Barley (Alemania) ha sido muchas cosas en política: secretaria general de los socialdemócratas germanos, ministra de Justicia y, ahora, vicepresidenta del Parlamento Europeo. Sabe muy bien qué es ser europeo: sus hijos cuentan con abuelos de cuatro nacionalidades diferentes. En una entrevista con este periódico, repasa los desafíos del proyecto europeo de cara a un Día de Europa marcado por la policrisis de la pandemia, el porvenir de las elecciones alemanas y la gestión de Ursula von der Leyen.

Defiende la liberalización de las patentes de las vacunas contra el covid-19, pero recuerda que Europa ha sido la región más solidaria durante la pandemia con el resto del mundo. “El paso de EEUU llega tarde y es contradictorio”, afirma en esta charla, que forma parte del proyecto 'Decodificando el Parlamento Europeo en la UE poscovid-19'.

[Si quieres leer la serie de entrevistas a eurodiputados sobre los temas clave a los que se enfrenta la UE, pincha aquí].

PREGUNTA. Estados Unidos ha anunciado recientemente su voluntad de liberar las patentes de las vacunas contra el covid-19. ¿Debería la UE seguir sus pasos?

RESPUESTA. Aplaudo este paso de Estados Unidos. Pero hay que decir que llega un poco tarde y es un poco contradictorio. En Estados Unidos, existe una gran producción de vacunas y cuenta con un gran número de sustancias necesarias para producirlas. Pero no exporta nada de ello. Hasta la fecha, EEUU no ha contribuido verdaderamente a nada en la lucha global contra la pandemia. Sin embargo, dada la situación actual, creo que es la única solución que tenemos. Siempre he estado a favor de una solución impulsada por las compañías a través de una mayor cooperación entre las productoras y otras firmas en diferentes partes del mundo. Ha ocurrido en cierto grado, pero no es suficiente. Y hay que recordar que se ha destinado mucho dinero público para desarrollar los preparados. Es el momento de dar este paso.

Foto: Ursula von der Leyen. (Reuters)

P. Sin embargo, el Parlamento Europeo y su grupo, los socialdemócratas, votaron recientemente en contra de una enmienda que pedía liberar las patentes de las vacunas. ¿Por qué?

R. Fue porque necesitamos luchar contra la pandemia de forma global. No es suficiente mirar solo a nuestros países y pensar que si nosotros estamos vacunados todo lo demás irá bien. Necesitamos superar la pandemia en todos los rincones y para ello necesitamos muchas más vacunas. Durante la primera fase, todo el mundo intentaba conseguir el máximo de vacunas para ellos. También la UE. Pero lo que necesitamos ahora es aumentar la producción, y para ello necesitamos dar ese paso ahora. De lo contrario, llevará años acabar con la pandemia.

Foto: Romper el oligopolio internacional de vacunas supone un problema no solo de fabricación, también de propiedad intelectual. (EFE)

P. Solo por dejarlo claro. Están de acuerdo en liberar las patentes, aunque votasen en contra de ello la semana pasada.

R. Ahora vemos la situación en India. El país, que es además un productor de vacunas, ya no puede exportar tampoco. Mostró solidaridad al principio, pero ya no está en posición de hacerlo. Estamos en un momento en que necesitamos mucha más producción y lo necesitamos ya, tan pronto como sea posible. Incluso si liberamos las patentes ahora, el proceso llevará tiempo, porque hay que construir los centros de producción.

P. La UE repite que es el principal contribuyente de Covax o el mayor exportador de vacunas del mundo. ¿Debería haber tomado las riendas y anticiparse a Estados Unidos en este paso de las patentes?

R. En la pandemia o en las situaciones de crisis, es fácil mirar atrás y decir "deberíamos haber hecho esto". Si volviésemos a empezar, hay muchas cosas que haríamos de forma diferente. Pero eso no ayuda a nada. Lo que sí ayudaría es que Estados Unidos no solo diese este paso, sino que contribuyese a la cadena de suministro global de vacunas. Tienen un gran número de su población vacunada y deberían ayudar a países como India o Brasil.

Foto: Bas Eickhout, durante un acto de campaña del partido de los Verdes Europeos en Budapest, Hungria. (Foto: Reuters)

P. ¿Es la UE rehén de las grandes farmacéuticas, lo que dificultaría materializar este paso?

R. Las compañías farmacéuticas son grandes 'lobbies'. Y somos muy críticos con ello. Están haciendo muchísimo dinero en estos momentos. Soy muy socialdemócrata, incluso quizás idealista, pero si ganas esta cantidad de dinero, es el momento de dar a los demás. Y más cuando la producción de estas vacunas ha sido financiada en buena parte con dinero público. Von der Leyen ya se está moviendo en esta posición. Pero en la UE hemos demostrado más solidaridad con el resto del mundo que Estados Unidos.

P. Cambiando de tema, el domingo se celebra el Día de Europa. ¿Por qué es importante reivindicar este día?

R. Es importante sentarse y recordar que la UE está ahí, de forma no natural, y que puede no estarlo para siempre. Durante los últimos años, hemos visto muchos eventos: una mayor participación en las elecciones europeas o el Brexit, que ha aumentado la simpatía por el proyecto comunitario. Ahora tenemos la pandemia, con la que no todo el mundo está satisfecho de la gestión de la UE, y la confianza se ha reducido. Pero es muy importante recordar que la sanidad no es una competencia comunitaria. Si no defendemos la UE y trabajamos por ella, desaparecerá en 25 años. En algunos países como Polonia y Hungría, la democracia y el Estado de derecho están bajo amenaza. Los europeos tenemos que decir que no queremos eso y que abogamos por la democracia y por la protección de las minorías. Así que este es un día para recordarnos a nosotros mismos lo que tenemos. Mis hijos tienen cuatro abuelos, de cuatro nacionalidades diferentes, que se han enfrentado durante siglos. No quiero que mis hijos vivan una guerra. Sé que suena lejano para los jóvenes, pero mira Irlanda del Norte, la frontera entre Bulgaria y Macedonia del Norte o Grecia y Turquía.

Foto: Un autobús arde en las protestas de Belfast, en Irlanda del Norte. (Reuters)

P. Ha mencionado algunos de los temas que han sometido la UE a mucha tensión durante los últimos años: Brexit, la crisis de refugiados o el crecimiento de las democracias iliberales. ¿Cuál es el principal desafío del proyecto europeo para su futuro cercano?

R. Si no resolvemos los problemas internos de la UE con los gobiernos que creen que no tienen que respetar los valores europeos, ponemos en riesgo la existencia de la Unión Europea. Al menos tal y como la conocemos ahora. Ya hemos dado algunos pasos, como el mecanismo de condicionalidad de los fondos europeos al respeto del Estado de derecho o el informe anual de cada país. Pero la cuestión ahora es su aplicación. Por ejemplo, ahora vemos a Eslovenia, que acoge la próxima presidencia del Consejo. Su primer ministro es un gran fan de Viktor Orbán y está siguiendo sus pasos, solo que 10 años después. Si no frenamos esto, va a ser como una infección. Y este es el gran desafío.

P. El Día de Europa se lanzará de forma oficial la Conferencia sobre el Futuro de Europa. El presidente Sassoli ha dicho que con ella estará en juego la credibilidad de Europa. Pero ¿va este proyecto a marcar alguna diferencia o se va a quedar a una ambición sin efectos reales?

R. Depende de nosotros. Es verdad que tenemos diferentes niveles de ambición en las distintas instituciones europeas. En el Parlamento Europeo, que somos los más cercanos y los electos por los ciudadanos, somos los grandes impulsores para que tenga un significado relevante. Si la gente participa, pero luego no ocurre nada, sería mejor no lanzarla. No significa que todos los consejos o propuestas recogidas pasen a ser una legislación, pero tenemos que tomar muy en serio y debatir lo que nos digan los ciudadanos. Los factores importantes serán que lleguemos a un alto grado de población, que escuchemos y que hagamos algo con todo ello.

Foto: Un simpatizante de la oposición polaca del PO sujeta una bandera europea en Varsovia. (Reuters)

P. Los socialdemócratas alemanes fueron de los más contrarios a la elección de Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea. Ahora que ha pasado tiempo, ¿cómo valora su gestión en esta crisis sanitaria que nadie esperaba?

R. Desafortunadamente, ha demostrado que no fue elegida por el método del 'Spitzenkandidat'. La forma de actuar de la Comisión es más cercana al Consejo que al Parlamento. Y eso es un problema, porque en el Parlamento trabajamos todos juntos como europeos, pero en el Consejo, los gobiernos apoyan sus intereses nacionales. Fui ministra de Justicia y sé cómo funciona. Y está bien, pero si realmente quieres conseguir algo para la UE, no deberías ponerte en manos del Consejo, porque las capitales siempre van a poner su interés nacional en primer lugar. Y es normal. Pero ese ha sido el problema desde el principio de Von der Leyen y lo continúa siendo.

P. Sigamos con Alemania. En septiembre, tendrán lugar unas elecciones cruciales. Algunas encuestas recientes posicionan a los Verdes como la primera fuerza. ¿Prevé un Gobierno sin la CDU/CSU por primera vez en 16 años?

R. Las encuestas se han producido justo después del anuncio de los candidatos de los Verdes y de los conservadores. Mientras que los Verdes han elegido a una mujer joven y lo han lanzado de forma muy innovadora, en los conservadores ha sido bastante terrible. Estaban luchando entre ellos, continúan haciéndolo y no están muy convencidos con su propio candidato. Todavía quedan muchos meses y tenemos que ver cómo avanza. Los socialdemócratas eligieron a su candidato hace tiempo. En estos momentos, toda la atención está sobre los otros dos partidos, pero la tendencia cambiará con el paso de la campaña. Los Verdes y los socialdemócratas tienen un manifiesto, pero no así los conservadores. Hay vientos de cambio, porque hasta la fecha para la CDU/CSU era suficiente con decir que eran continuistas. "Soy Merkel, ya me conocéis", era el gran lema. No tenían que esforzarse demasiado en el contenido. Y ahora sí que tendrán que hacerlo. Será muy interesante, porque no será su hábitat.

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