"Erdogan se ha dado cuenta de que necesita a la UE"
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Entrevista con Sergey Lagodinsky

"Erdogan se ha dado cuenta de que necesita a la UE"

El eurodiputado alemán, presidente de la delegación para las relaciones con Turquía en el Parlamento Europeo, habla con El Confidencial sobre la relación entre Bruselas y Ankara

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Sergey Lagodinsky, en conversación con El Confidencial.

Sergey Lagodinsky (1975, Rusia) es el presidente de la delegación para las relaciones con Turquía en el Parlamento Europeo y eurodiputado alemán del grupo de los Verdes. Fue una de las primeras voces en Bruselas en poner el foco sobre el ‘sofagate’, la reciente y polémica visita oficial a Ankara en la que Von der Leyen quedó fuera de los dos asientos preparados para el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y Charles Michel, presidente del Consejo Europeo.

En esta charla analiza esta controversia y pasa revista al estado de forma de las relaciones entre la UE y Turquía, que encadenan años bajo mínimos y de máxima tensión. “Estamos en un momentum en el que Erdogan se ha dado cuenta que necesita a la UE”, señala en una conversación con El Confidencial en el marco del proyecto ‘Decodificando el Parlamento Europeo’.

Foto: El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. (Reuters)

PREGUNTA: Usted fue una de las primeras voces en alzar la campana con el llamado ‘sofagate’. ¿Cómo lee lo que ocurrió en Ankara?

RESPUESTA: Es muy difícil saber de quién fue la responsabilidad. Ahora la parte turca dice que solo siguió lo que había acordado con el gabinete de Charles Michel, presidente del Consejo Europeo. El resto es parte de una lucha interna dentro de la UE. No podemos leer la mente de las personas para saber lo que ocurrió detrás. Creo que fue un hecho simbólico y así tenemos que tratarlo: un símbolo en torno a dos cosas. En primer lugar, dos hombres forjando relaciones bilaterales entre ellos y asumiendo de forma natural que las sillas son para ellos. Es algo emblemático y no solo es un problema de Turquía o de la UE: es un problema común.

El otro simbolismo y problema es que tuvimos una reunión de alto nivel poco después de que el Gobierno turco se retirase de la Convención de Estambul. El Gobierno turco está buscando seducir a los conservadores y a los ultraconservadores con líneas antifeministas y anti-LGTBI. Esta retirada es una bofetada en la cara de las mujeres turcas y europeas.

Un tercer ángulo es que el Gobierno turco en quien confía es en los Estados miembros. Por eso, es importante ver que la Comisión Europea fue de alguna forma marginada, quebrando la voz de una Europa unida en este debate. Una señal para nuestros aliados de que los interlocutores son los Estados. Es una señal equívoca y preocupante porque es una tendencia que ya veníamos viendo desde Trump a Putin, que no respetan a la UE, sino a los Estados miembros.

Foto: Charles Michel, Recep Tayyip Erdogan y Ursula von der Leyen. Tres líderes políticos frente a tan solo dos sillas. (EFE)

P: ¿Qué se podría haber hecho mejor? ¿Cuál debería haber sido la reacción de Michel y Von der Leyen cuando esto ocurrió?

R: Coger otra silla. Charles Michel podría haberlo debatido o unirse a Von der Leyen cuando se quedó sorprendida por la situación. No exageraría el significado político y el papel de este incidente. Claro que es importante, ya que refleja una realidad mucho más profunda, pero debería servir para discutir sobre qué rol juegan las mujeres y qué se les permite hacer en política.

P: Charles Michel se ha pronunciado recientemente sobre estos hechos y sus palabras le han costado no pocas críticas por no pedir disculpas. ¿Qué opina de ello?

R: A su respuesta le faltó responsabilidad y empatía. Se encontraba en una situación difícil. Von der Leyen fue muy elegante a la hora de reaccionar. Después de que yo pusiera un tuit sobre lo que estaba ocurriendo en Ankara, vi muchas reacciones acusando a Von der Leyen sobre que la UE no pone la suficiente atención a los derechos humanos en Turquía. Pero no se puede culpar a la persona que era la que estaba siendo discriminada y decir: “Es tu propio error”.

P: Para finalizar este capítulo del ‘sofagate’, usted señaló que ‘Ehm’ [la respuesta de Von der Leyen al verse en esa situación] es el nuevo término para “así es cómo la relación entre la UE y Turquía no debería ser”. ¿Cómo debería ser, según usted?

R: La relación entre la UE y Turquía debe ser una en la que no tengamos machismos. Este es mi punto: la relación debe ser respetuosa y de una forma en la que los hombres no satisfacen sus egos a través de apartar a mujeres líderes y poderosas. No quiero entrar en una competición de quién tiene más poder en la UE, pero desde mi punto de vista, veo mucho más liderazgo, peso político y, honestamente, más visión en Von der Leyen que en Michel. Si queremos mostrar a nuestros amigos turcos cómo queremos ver la igualdad de género, la diversidad, la empatía o el respeto debemos liderar el ejemplo.

"Si queremos mostrar a nuestros amigos turcos cómo queremos ver la igualdad de género, la diversidad, la empatía o el respeto debemos liderar el ejemplo".

P: ¿Es este incidente junto a la polémica rueda de prensa en Moscú una alegoría de cuán ‘soft’ es la UE en política exterior?

R: Los últimos meses deberían servir para mostrar a los Estados miembros que estamos en un momento y en un lugar en el que deberían dar a la UE el poder, la eficacia y la oportunidad que se merece en política exterior. Honestamente, debe ser muy vergonzoso para los Estados miembros que sus representantes sean tratados de esta forma. Necesitamos resetear nuestra capacidad de actuar en el exterior como UE. Si no lo hacemos, estaremos perdidos para el futuro porque el mundo pos-covid será diferente y debemos permanecer juntos para sobrevivir en él.

P: Turquía y la UE están en estos momentos en una especie de encrucijada. ¿Cómo describiría su relación a día de hoy?

R: Creo que estamos en un momento en el que debemos decidir si queremos que la sociedad turca tenga un futuro europeo o no. Si decidimos que es importante que Turquía sea un vecino pacífico, con el que compartir comercio y acuerdos, eso no es tener un futuro europeo común. Eso es tener buena vecindad. Si queremos un futuro europeo común, entonces hay que resolver los problemas internos del país. Los valores comunes europeos comienzan en casa. Y esto vale para las dos partes. Por eso estamos luchando dentro de la UE entre nosotros y con mucha intensidad sobre el Estado de Derecho. Este es el núcleo de lo que significa Europa para la mayoría de nosotros. Y lo mismo debería aplicarse para nuestros socios en Turquía que quieren ser parte de Europa.

P: ¿Y ve a Turquía formando parte de la UE en los próximos 20 años?

R: No soy un vidente y no tengo una bola de cristal, pero no me gustaría rendirme sobre ello. Esta visión ha permanecido con nosotros durante muchas décadas y, francamente creo que ambas partes debemos superar sus reticencias. En cualquier caso, no creo que sea útil evitar hablar de adhesión y solo hacerlo de comercio.

Foto: El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan (Reuters)

P: Hubo un tiempo en el que Turquía estaba llamado a ser el primer país mayoritariamente musulmán miembro de la UE y Erdogan fue proyectado como el líder democrático que guiaría este camino. Pero, ¿ha tenido Turquía una verdadera oportunidad de formar parte de la UE o siempre ha sido más una ilusión imposible?

R: Al principio del siglo XXI hubo una oportunidad de organizar y estructurar un camino de aproximación y de convergencia. Claro que la UE ha sido lenta y no ha dado a nuestros amigos turcos muchas de las perspectivas que esperaban. Pero la UE es siempre lenta. Necesitaremos más paciencia. Es una cuestión de largo recorrido y no se trata si es el próximo año o en cinco. Creo que el proceso ha quedado bastante arruinado a través de la reducción de los estándares democráticos europeos y de derechos humanos en Turquía. Nadie puede imaginar en la UE a una sociedad autoritaria y antidemocrática en muchos aspectos, que, además, están empeorando. En la UE estamos intentando de forma desesperada que Turquía vuelva a la senda, pero esta senda no será solo comercio, Unión Aduanera u OTAN, también serán reformas domésticas internas.

P: ¿Está la UE haciendo lo suficiente para presionar a Turquía a respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales?

R: Creo que la UE no debería estar parcialmente ciega en este aspecto. Un punto es la estabilidad regional y las amenazas para la seguridad de Grecia y Chipre, y esto es absolutamente legítimo. Pero no puedes mirar al mundo y a la región con un solo ojo. Necesitas un segundo ojo para mirar a la democracia y a los derechos humanos en el país.

P: Ha mencionado a Chipre. ¿Ve posible una solución a la partición del país en el futuro cercano?

R: Hacer predicciones sobre ello es arriesgado y no apostaría, pero creo que es importante que lo apoyemos y que lo apoyemos también animando a nuestros amigos chipriotas a ser más abiertos para encontrar soluciones. No necesitamos una postura desequilibrada que solo culpabilice a Turquía. En cualquier caso, la situación es muy compleja y si la ONU pudiese llegar a una solución sería un avance enorme en nuestra relación bilateral con Turquía.

Foto: El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante una videollamada con el presidente ruso, Recep Tayyip Erdogan. (EFE)

P: Hay algunos críticos que señalan que la UE es un rehén de Turquía por la situación de los refugiados. ¿Está de acuerdo?

R: No lo pondría de esa forma, que es unidimensional. Estamos cautivos mutuamente porque somos vecinos y tenemos muchas dependencias. No diría que somos rehenes, pero sí tenemos el control del otro. Nosotros necesitamos energía, pero Turquía necesita el mercado y la inversión europea. También tenemos mucha diáspora turca, pero al mismo tiempo mucha de ella es de origen kurdo. Es algo multidimensional con muchos factores. Y la situación de los refugiados y los migrantes es uno más. Es un factor importante sí, pero uno más. Además, no creo que esté en el interés de Erdogan abrir las fronteras. Si lo hace, habrá más flujos de llegadas a Turquía y no creo que quiera enviar esta señal. También sería erróneo decir que la situación de los refugiados es solo responsabilidad de Turquía. Nuestra mayor responsabilidad aquí es conseguir una política migratoria común y con base en la solidaridad.

P: ¿Puede la UE tener, como desea, una agenda positiva con Erdogan o tendrá que esperar a que pase este huracán como ha ocurrido en Estados Unidos?

R: Creo que se puede tener una agenda positiva con todo aquel que respete los principios fundacionales de la relación. Necesitamos respeto de ambos lados, que se ha perdido durante mucho tiempo. Estamos en un momentum en el que Erdogan se ha dado cuenta que necesita a la UE, no al revés. La cuestión es cómo se materializaría esta positiva agenda para la UE. Ahora es nuestro momento para decir que la agenda positiva no es solo retirar a los buques del Mediterráneo Oriental o acuerdos sobre el gas. Es también dar señales tangibles y positivas en torno a asuntos domésticos y democráticos. Creo que Erdogan es pragmático. Si llega a la conclusión de que Turquía necesita a Europa y que este es el precio a pagar, creo que estaría abierto a ello. Así que necesitamos aumentar la presión sobre qué queremos tener en nuestra relación bilateral.

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