Pasaporte covid: "Las PCR deben ser gratuitas; será una línea roja del Parlamento"
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Entrevista Juan Fernando López Aguilar

Pasaporte covid: "Las PCR deben ser gratuitas; será una línea roja del Parlamento"

Juan Fernando López Aguilar (1961, España) liderará las negociaciones del Parlamento Europeo para poner en marcha el esperado certificado covid

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Juan Fernando López Aguilar (El Confidencial)

Juan Fernando López Aguilar (1961, España) liderará las negociaciones del Parlamento Europeo para poner en marcha el esperado certificado covid, que prevé poner en marcha la UE en junio para acelerar los desplazamientos intra-europeos. El presidente de la comisión LIBE de la Eurocámara analiza en detalle con El Confidencial esta herramienta que ansían muchos ciudadanos para reactivar los viajes en territorio Schengen.

El diálogo de la institución con los países no será fácil. El eurodiputado socialista detalla las líneas rojas de la cámara para su puesta en marcha: la privacidad de los datos de los ciudadanos; la gratuidad de las PCR para no incurrir en discriminación económica; la negativa a que se homologuen sueros no aprobados por la EMA o el fin de las medidas restrictivas para sus portadores. “Sin libertad de circulación no habrá recuperación social y económica”, afirma en esta charla parte del proyecto 'Decodificando el Parlamento Europeo en la UE poscovid-19'.

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PREGUNTA: El Consejo acaba de sellar su postura sobre el certificado covid. ¿Cómo explicaría a los ciudadanos por qué es tan importante y de qué se trata este documento?

RESPUESTA: El objetivo es intentar restablecer la confianza para emprender la aventura de volver a viajar. La libertad de circulación no solo es un derecho fundamental, sino que es la libertad constitutiva del proyecto europeo. Es de lejos el valor y el activo más apreciado de la construcción europea. Y está suspendida, lamentablemente, por una acumulación de medidas de emergencia sincopadas y a menudo contrarias al Derecho europeo y al código Schengen.

Así, como un acicate se va a poner una herramienta que intenta ordenar la luz al final del túnel. Una herramienta que proporciona a los ciudadanos europeos un certificado unitario, homogéneo y válido en todos los Estados miembros reconociendo que uno ha sido vacunado, ha superado el covid o cuenta con una PCR negativa. Con ello, uno ya puede circular sabiendo que no va a ser sometido a mayores restricciones arbitrarias por parte de los Estados miembros.

Foto: Foto: Reuters.

PREGUNTA: Sin embargo, ha habido mucha atención estos días enfatizando que no será una carta blanca para viajar. Muchos europeos se preguntan entonces para qué servirá. ¿Puede explicarles cuáles serán sus beneficios entonces?

R: Si los Estados miembros van a reservarse el derecho de continuar obstaculizando la libre circulación e imponiendo restricciones contradictoras entre sí y contradictorias con el Derecho europeo como son las discriminatorias entre ciudadanos en función del lugar de procedencia nos ahorraríamos este viaje.

El Parlamento Europeo ha valido el procedimiento de urgencia, lo que nos obliga a trabajar muy deprisa. Y lo estamos haciendo. Para poder hacer esta ley con urgencia, tendremos que votar las enmiendas en el Pleno de abril, asentando el mandato del Parlamento. Si el Consejo se encuentra con el Parlamento Europeo en los trílogos, el conjunto de la Eurocámara lo votará en el primer Pleno de junio y entrará en vigor ese mes. Pero para ello es imprescindible que los Estados miembros renuncien a imponer medidas restrictivas adicionales o cuarentenas y validen de manera uniforme en toda la UE ese certificado con datos mínimos. Los datos no pueden ser almacenados en una base europea ni en el país que recibe al visitante, sino solo por el país que lo expide. En ningún caso pueden tener carácter discriminatorio: alguien que no tenga el certificado debe poder viajar con PCR como hasta ahora. Todo ello sería un acicate para que tengamos de nuevo un Schengen operativo y una libertad de circulación de personas imprescindible para la recuperación social y económica. Sin libertad de circulación no habrá recuperación social y económica.

Es imprescindible que los Estados miembros renuncien a imponer medidas restrictivas adicionales o cuarentenas y validen de manera uniforme en toda la UE ese certificado

P: Como mencionaba, ahora es el turno de la negociación con el Parlamento. ¿Qué línea defiende la Eurocámara y qué enmiendas presentará?

R: Las estamos negociando. Hay algunas que creo que pueden encontrar un amplio consenso. La primera es la de “free charge”, es decir, gratuidad. Protestamos ante la discriminación económica de las PCR. Son muy caras, prohibitivas para becarios o estudiantes. Tiene que ser de coste gratuito.

Además, la Comisión tiene que ayudar a los Estados miembros a establecer la tecnología necesaria para validar esos códigos de barra de manera uniforme en todos los Estados de la UE. En segundo lugar, debe contener una cláusula de caducidad. No puede ser indefinido ni estar a expensas de que la Organización Mundial de la Salud decrete el final de la pandemia. Queremos que sea válido durante un año. Y que se revise, entonces.

P: Son medidas ambiciosas. ¿Confía en que llegarán a un acuerdo con la Comisión y el Consejo y, por tanto, verá la luz en junio como se ha establecido?

R: Depende de si el Consejo es capaz de encontrarse con el Parlamento Europeo. Mi obsesión personal y política, como ponente, es la protección de los derechos fundamentales de los europeos. Y que, por tanto, no exista una acumulación de datos personales indiscriminada, arbitraria o abusiva. Los Estados miembros solo deberían poder utilizar los datos mínimos del certificado digital para asegurar las condiciones sanitarias o inmunológicas del viajero europeo. El objetivo es recuperar cuanto antes lo que echamos de menos: la libre circulación. Sería un abuso y una tomadura de pelo que utilizaran los datos a ningún otro efecto. Queremos restablecer la confianza para impulsar la libre circulación, pero esto depende de que los Estados sean capaces de encontrarse con las líneas rojas del Parlamento.

Protestamos ante la discriminación económica de las PCR

P: ¿Ve este pasaporte como un instrumento 'sine qua non' para que España pueda salvar el verano?

R: No participo de esos mantras. Salvar la Navidad, salvar la Semana Santa, salvar el verano no puede ser el objetivo porque estresa aún más la capacidad de respuesta que ya nos está costando tanto articular. La pandemia ha desplazado de la agenda europea muchos otros objetivos que eran inminentes como la Conferencia sobre el Futuro de Europa, que ha tenido que ser pospuesta y reformateada. Pero también ha tenido un efecto positivo: la respuesta ha sido la contraria a la dada en la pésima gestión de la gran recesión que padecimos durante años.

En esta ocasión hemos visto un Fondo de Recuperación de 1,8 billones de euros o la mutualización de la deuda. Con estos fondos también nos preguntamos a menudo si llegarán antes del verano. No quiero obsesionarme con el mantra del calendario, pero el Parlamento Europeo va a poner de su parte. Los trílogos no van a ser fáciles, pero podemos hacerlo antes de junio. Y si llega en esta fecha para estimular la circulación de personas en verano, habremos ayudado y ese tiene que ser el objetivo. Se ha vuelto muy ingrato viajar dentro de la UE como consecuencia de la acumulación de documentos o controles. Cuanto antes podamos prescindir de todo ello y contar con el certificado para circular sin controles, restricciones o limitaciones adicionales como las cuarentenas mejor para todos. Y mejor para la UE.

Foto: Un viajero a su llegada al aeropuerto de El Prat de Barcelona. (EFE)

P: ¿Debería España hacer un acuerdo bilateral con el Reino Unido para reconocer este pasaporte?

R: Y no solo con el Reino Unido. Con Londres se exigirá reciprocidad. Es condición esencial de nuestra relación. Si cumple con las reglas europeas de protección de datos podremos acordarlo. Está claro que muchos ciudadanos europeos y británicos viajan con frecuencia a ambos lados del canal de La Mancha. En Canarias tenemos 30.000 británicos y en España 700.000. Es una buena razón. Pero hay otros Estados fuera de Schengen con los que merece la pena contar como, por ejemplo, Andorra, San Marino o Mónaco.

P: Hay varios países que de alguna forma se han desmarcado de la estrategia europea de vacunación y utilizan vacunas no homologadas por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), como el caso de Hungría con la rusa Sputnik. ¿Deberían ser también reconocidas por el certificado las vacunas no aprobadas por los reguladores europeos?

R: Esta será una de las cuestiones en las que claramente va a haber un pulso entre el Parlamento y el Consejo. El Consejo quiere ampliar el espectro para que excepcionalmente se puedan admitir vacunas que no hayan sido adoptadas por toda la UE o reconocidas por la EMA siempre y cuando el suero sea también reconocido por el país receptor. Es algo con lo que la mayoría del Parlamento no va a estar de acuerdo. Creemos que debe restringirse a las vacunas reconocidas por la EMA. De lo contrario se creará inseguridad jurídica o exigencias de reciprocidad de muy difícil articulación.

Foto: González Laya, con su homóloga estonia. (EFE)

P: Ha comentado su preocupación por la seguridad y la privacidad de datos. Pero también hay varias controversias sobre su posible discriminación. Además de la vacunación otro supuesto que contempla este certificado es la prueba PCR. Pero esta corre a cuenta de los ciudadanos y solo tiene validez de 72 horas. ¿Va a ser esta gratuidad de las PCR una línea roja para el Parlamento Europeo en las negociaciones para que todos los ciudadanos partan con las mismas condiciones?

R: Lo que constato es que la enmienda ha sido introducida por los principales grupos de la cámara. Como conductor de la negociación soy el ponente y tengo claro que esta será seguramente una línea roja. Queremos reducir el coste para el ciudadano de todos estos controles en los que se nos ha embarcado. Es necesario un soporte financiero y una garantía de que no resultan discriminatorios porque lo está resultando ya. Mucha gente se está privando de viajar, entre otras cosas, por esa consideración. No se puede viajar con frecuencia cuando cada vez que lo hacer tienes que aportar una PCR que cuesta 150, 200 o 250 euros en función del país donde la hagas. Tenemos que establecer la gratuidad a nivel europeo. Es una enmienda crucial para el Parlamento.

P: Varios países, como Alemania, Francia o Bélgica son escépticos en el uso de este certificado por la difícil situación epidemiológica que atraviesa buena parte de la UE a día de hoy. Incluso la OMS se ha mostrado contraria a esta negativa a esta iniciativa. ¿Es cauto incentivar los viajes o ilusionar a los ciudadanos en el preludio de una cuarta ola?

R: No es fácil responder porque es una pregunta muy legítima, que además incide en la sensación abrumadora y casi de perplejidad y superación ante la acumulación de sobreinformación. La infodemia también nos está transformando. Y desde luego no a mejor. Esa infodemia ha producido una alteración del estado de ánimo de la ciudadanía europea y está redefiniendo el paisaje social, político, electoral y vital de la UE. El certificado va a estar a expensas de cómo evolucione la pandemia, las sorpresas que nos dé o las mutaciones. Hay preguntas científicas legítimas como si el haber superado el virus dará de forma indefinida la incapacidad de contagiar. Pero ello está fuera de esta herramienta que vamos a intentar activar en el menor tiempo posible. Lo que queremos es intentar aportar algo de unidad, homogeneidad y seguridad jurídica a lo que actualmente es un paisaje muy disperso y fragmentado de medidas contradictorias y a menudo discriminatorias. Queremos poner orden en este concierto cacofónico y ayudar a que haya una pauta ordenada y europea de salida. Pero es importante subrayar que esta herramienta no será una panacea.

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