El aviso de los espías nórdicos: la división de Europa la hace presa fácil para Rusia y China
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El aviso de los espías nórdicos: la división de Europa la hace presa fácil para Rusia y China

Los servicios de inteligencia de Estonia, Finlandia, Noruega, Holanda y otros países han hecho pública su evaluación sobre el estado de la seguridad nacional de sus países

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Foto: Reuters

Europa está inmersa en una nueva era de competición entre grandes potencias, con Rusia y China al otro lado de la trinchera. Pero en España el sentir generalizado –político y público– es que esto a nuestro país ni le va ni le viene. Pero la realidad es que, como miembro de la Unión Europea y la OTAN, somos parte de la contienda y, a ojos de estos rivales, un objetivo legítimo. De hecho, la inteligencia española sospecha que Rusia está detrás de los ciberataques contra el Servicio Público de Empleo Estatal, como reveló Ignacio Cembrero en las páginas de El Confidencial, confirmando una tendencia a estas alturas inexorable: estamos bajo ataque.

Sobre esto vienen advirtiendo, desde hace algún tiempo, los espías del norte del continente. Sobre la mesa no hay nada especialmente novedoso. Lo significativo en este caso es la coincidencia temporal. En el plazo del último mes, los servicios de inteligencia de Estonia, Finlandia, Noruega, Holanda y otros países han hecho pública su evaluación sobre el estado de la seguridad nacional de sus países. Y todos ellos llegan a conclusiones similares: Europa es vulnerable y las principales amenazas provienen de Moscú y Pekín.

Foto: El presidente ruso, Vladímir Putin. (EFE)

"Vemos cómo la rivalidad entre grandes potencias prosigue incesantemente. Lo mismo podemos decir en nuestro vecindario. Rusia es un factor dimensional para la seguridad noruega. China constituye cada vez más un desafío para los intereses de seguridad de Noruega", declaró el ministro de Defensa noruego, Frank Bakke-Jensen, el pasado 9 de febrero, durante el discurso de introducción del evento en el que el jefe de los servicios secretos del país, el vicealmirante Nils Andreas Stensønes, presentó la sección pública de su informe anual sobre riesgos y amenazas. "La experiencia y la capacidad de maniobra de los servicios de seguridad de inteligencia rusos y chinos han aumentado en los últimos años. La defensa noruega, la política exterior y de seguridad, el Gran Norte [el Ártico], Svalbard y los sectores de salud, energía y alta tecnología son todas áreas de gran interés para la inteligencia extranjera", sentenció Stensønes.

Apenas unos días antes, el general Jan Swillens, director del Servicio de Seguridad e Inteligencia Militar de Holanda (MIVD), había advertido: “Cada vez vemos más actividades de espionaje rusas y chinas en los principales sectores e instituciones del conocimiento holandeses. Una investigación del MIVD ha dejado claro que decenas de estudiantes chinos en universidades holandesas están obteniendo doctorados en tecnología militar relevante, algo que ha resultado estar directamente relacionado con las fuerzas armadas chinas o la industria de defensa china”.

Swillens explicaba: “China ha declarado abiertamente su intención de convertirse en el país más poderoso del mundo para 2049, y para lograrlo el país busca conocimientos tecnológicos de alta calidad. Rusia también está invirtiendo y buscando nuevos conocimientos para fortalecerse aún más".

Una gran parte de estas operaciones se realizan en el entorno digital, según explicó su colega Erik Akerboom, director general del Servicio General de Inteligencia y Seguridad. “Los estudios muestran que países como China, Rusia e Irán tienen programas cibernéticos ofensivos dirigidos a países occidentales, incluidos los Países Bajos. La capacidad cibernética, el conocimiento y la experiencia de China y Rusia son tan grandes que las posibilidades de éxito son altas y pueden penetrar digitalmente en ciertos lugares”, señaló Akerboom, quien apuntaba a las desventajas de su país frente a otros sistemas más cerrados: "La sociedad y la economía holandesas están estrechamente entrelazadas con las condiciones geopolíticas y la seguridad. Nuestra economía abierta ofrece muchas oportunidades, pero también nos hace vulnerables en relaciones internacionales menos favorables. La dependencia de los sistemas digitales que hemos construido como sociedad aumenta esa vulnerabilidad”.

El reto digital

Pocos días después, el jefe de la inteligencia finlandesa, Antti Pelttari, daba forma a estos temores en una entrevista con la cadena nacional YLE: “El peligro es que un Estado autoritario, como Rusia o China, pueda paralizar los transportes, las redes de telecomunicaciones, la distribución de electricidad, los bloques operatorios de los hospitales, los sistemas de pago, etc. Es decir, casi todas las actividades de una sociedad”, dijo, pidiendo a los dirigentes que se privasen de adquirir equipos creados por estos estados autoritarios. Y más en concreto, la tecnología 5G.

“Debemos pensar que a final de este siglo, esta red 5G será la plataforma sobre la que la sociedad en su conjunto funcionará en la práctica. Es por eso que es importante que dicha red no sea manejada por aquellos que pueden tener un impacto”, dijo Pelttari, quien aseguró que “los estados autoritarios ya están intentando hacerse con las infraestructuras esenciales de Finlandia”.

"Los estados autoritarios intentan hacerse con infraestructuras esenciales de Finlandia"

Pelttari no lo mencionó directamente, pero a nadie se le escapó a quién tenía en mente: el gigante tecnológico Huawei y otras firmas chinas como ZTE, una preocupación que comparten diversos gobiernos europeos. Francia, República Checa, Polonia, Rumanía, Estonia y Letonia han seguido el ejemplo del Reino Unido y ya han dado pasos para vetar la inclusión de componentes chinos en sus redes 5G, y Suecia ha prohibido de forma explícita la participación de Huawei y ZTE. La gran duda, y lo que podría inclinar definitivamente la balanza en contra de China, es la postura de Alemania, que acaba de aprobar una nueva ley de ciberseguridad que, de momento, permitiría a Huawei formar parte de infraestructura 5G, pese a las advertencias de Bruselas, donde no están muy convencidos.

Estonia, el principal ejemplo

El ejemplo más destacado de estas advertencias lo da, probablemente, el informe anual publicado por el Välisluureamet, el servicio de inteligencia exterior de Estonia. Hay que tener presente que para Tallin, dada su situación geográfica y su condición de miembro relativamente reciente de la OTAN, la confrontación con Rusia es prácticamente inevitable y supone una prioridad estratégica absoluta, por lo que conviene tener cierta cautela ante sus conclusiones. Pero también es cierto que, debido a ello, invierte ingentes recursos en espionaje y contrainteligencia hacia su vecino, por lo que es uno de los países en mejor disposición para determinar por dónde soplan los vientos en Eurasia.

Rusia admite que la tendencia hacia la multipolaridad lleva a un mayor riesgo de conflictos, a medida que los principales poderes aumentan la competición por los recursos y esferas de influencia. A pesar de ello, Rusia espera beneficiarse de esta tendencia, dado que ve la multipolaridad como una oportunidad para incrementar su margen de maniobra geopolítico, especialmente a expensas de las potencias occidentales”, indica el informe. Tras señalar que el liderazgo ruso ve una oportunidad en una pandemia que está obligando a Occidente a enfocarse en sus problemas internos, el documento asegura: “Rusia está preparada para echar gasolina al fuego para promover estas tendencias. Por lo tanto, en 2021 volveremos a ver operaciones de influencia rusas diseñadas para crear y profundizar las divisiones en el seno y entre las sociedades occidentales, incluido a nivel de la UE”.

Foto: La presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid, en una entrevista con El Confidencial durante su visita a España. (Carmen Castellón)

El informe también dedica un espacio destacado a China, que, asegura, “comprende muy bien que una Europa fragmentada es un adversario débil y cuya oposición a China es improbable que vaya a ser tan férrea como la de Estados Unidos”. “Pese a sus llamamientos a una mayor cooperación, China no tiene intención de cambiar sino que quiere usar su tamaño y su influencia para silenciar cualquier voz crítica en Europa”, indica el Välisluureamet, que denuncia varios riesgos: el de que una “versión china de la verdad” empiece a dominar el espacio de opinión ante la maquinaria de propaganda china y la escasez de verdaderos expertos en el país que puedan ofrecer otras perspectivas; y la creciente creación de consorcios conjuntos entre empresas chinas y firmas locales europeas “con el propósito obvio de oscurecer la implicación de China”.

Otro de los aspectos a los que el informe dedica su atención es a la creciente convergencia estratégica entre ambos países: "Las malas relaciones de China con Occidente podrían acercarla a Rusia de manera significativa", indica el documento, aunque apunta: "Por el momento no parece existir dicha tendencia, dado que ambos tienen reservas sobre el otro y China se adhiere a su doctrina oficial en política exterior de no establecer relaciones aliadas con nadie".

"Las malas relaciones de China con Occidente podrían acercarla a Rusia significativamente"

Sin embargo, también apunta algunas señales interesantes, como la posible participación de China por primera vez en los ejercicios militares Zapad 2021, que se celebrarán en las fronteras occidentales de Rusia y Bielorrusia. "Si China confirma su participación, será interesante ver cómo las fuerzas armadas chinas definen su papel en una operación militar contra la OTAN en Europa", indica. No obstante, pese a que el ejército chino ya tomó parte en las maniobras Vostok 2018, celebradas en Siberia y Extremo Oriente, “una alianza militar entre Rusia y China no se materializará pronto debido a una falta de interés por parte china", concluye el informe.

En ese sentido, la principal preocupación de los estonios es "el desmantelamiento del orden mundial que permitió a Estonia recuperar su independencia hace 30 años", asegura Frank Jüris, investigador del Instituto de Política Exterior Estonio, en una entrevista con Axios. “Esta no es la primera vez que pequeños estados europeos han sido pioneros, apuntando en la dirección correcta. Han sido principalmente los pequeños estados europeos los que han tenido experiencias con una Rusia agresiva y los que pusieron en guardia a otros países de Europa acerca del régimen ruso”, afirma.

¿Y España?

En realidad, muchas de estas cosas las tienen bastante claras los servicios de inteligencia de nuestro país al menos desde 2017, cuando el apoyo periférico de Rusia al ‘procés’ en Cataluña y otras acciones hostiles –como la llamada “humorística” a María Dolores de Cospedal– llevó a muchos funcionarios a concluir que para Moscú éramos, sin lugar a dudas, un adversario. La posición es menos férrea respecto a Pekín: por ejemplo, en julio del año pasado el Centro Criptológico Nacional certificó que los equipos Huawei utilizados en la construcción de la red 5G cumplían los estándares de seguridad. El desplome de la inversión china en España desde 2019, además, reduce la vulnerabilidad ante la adquisición de sectores estratégicos.

El Informe Anual de Seguridad Nacional de 2019 (el último disponible) ya advertía de varias de estas tendencias, como el incremento de las actividades de ciberespionaje o de captación de ciudadanos con acceso a información clave por parte de servicios secretos extranjeros, aunque sin mencionar a ningún país. “España, como actor geopolítico tanto en el marco de la UE como a escala internacional, es un sujeto de interés para otros estados que pueden tratar de minar su estabilidad o influir en cuestiones de su política interna haciendo uso de los servicios de inteligencia”, reza el documento. El llamado Índice de Actividad de los Servicios de Inteligencia Extranjeros refleja dicho incremento: 96 operaciones detectadas por el CNI en 2015, 95 en 2016, 107 en 2017, y otro centenar en 2018.

La preocupación de otros organismos de inteligencia europeos es compartida y creciente en nuestro país, especialmente en el caso ruso

Una fuente conocedora de la planificación estratégica y de seguridad de España confirma a El Confidencial que la preocupación de otros organismos de inteligencia europeos es compartida y creciente en nuestro país, especialmente en el caso ruso. Esta fuente indica que aunque España cuenta con unos buenos servicios de seguridad y bastante avisados, hasta hace pocos años no ha contado con una cultura estratégica nacional, especialmente entre la élite política, por lo que esta ha aprendido a base de distintos reveses: los ya mencionados, pero también la virulenta reacción al reciente viaje de Josep Borrell a Moscú, los ataques verbales por parte de portavoces oficiales rusos y las campañas de desinformación. Todo esto “ha ido consolidando unas conclusiones de lo que tenemos delante”, dice.

China es un caso diferente, porque Rusia es un país que principalmente exporta materias primas pero China es un poder tecnológico y un actor global en auge, con el que la necesidad de equilibrio es más complicada pero más justificada. En Rusia, explica esta fuente, este tipo de acciones hostiles son consecuencia de la propia naturaleza del sistema ruso. China también presenta sus propios dilemas y obliga a una concienciación, pero es una de las dos principales potencias del mundo. Eso, señala este observador, coloca a España en una tesitura complicada con Washington, que es su socio principal con el que puede compartir estrategia pero no necesariamente táctica.

Foto: Antoine Bondaz. (Ilustración: Raquel Cano)

Hay, no obstante, una creciente percepción de que China está llevando a cabo operaciones de influencia en el continente e incide en lo de “influencia”, que es un tema más amplio que la simple interferencia y que requiere una respuesta diferente a la de las acciones de Rusia. En algunos momentos de la pandemia, señala nuestro interlocutor, los chinos se han comportado de una forma bastante agresiva y empiezan a aprender del manual ruso, pero con la tranquilidad de que son un poder ascendente y bastante cohesionado.

En definitiva, un reto enorme para los planes de autonomía estratégica a la que aspira la Unión Europea, pero también para los diferentes gobiernos nacionales del bloque. Mientras, sus servicios de inteligencia hacen lo posible por evitar que estos sean la hierba que sufre en la pelea entre elefantes, cada vez más intensa.

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