Antoine contra los Wolf Warriors: qué pasa cuando te atreves a plantarle cara a China
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CHOQUE DIPLOMÁTICO EN FRANCIA

Antoine contra los Wolf Warriors: qué pasa cuando te atreves a plantarle cara a China

Detrás de la ristra de insultos de la Embajada china en París a un académico francés ("hiena chiflada", "matón de poca monta" y "troll ideológico") está la nueva estrategia diplomática de Pekín

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Antoine Bondaz. (Ilustración: Raquel Cano)

Es poco común que un diplomático use expresiones como: "Matón de poca monta", "troll ideológico" o "hiena chiflada". Más extraño aún es que la Embajada china en Francia las utilice para insultar a un profesor universitario que ha criticado el discurso oficial del gigante asiático. Pero lo que es insólito es que, en vez de llevarse una reprimenda de Pekín por perder las formas ante un simple tuit, la legación diplomática sea aplaudida por los órganos propagandísticos del Partido Comunista en China (PCCh).

El pasado viernes, la Embajada del país asiático en Francia cargó en Twitter contra Antoine Bondaz, profesor en la Sciences Po e investigador y experto en China del ‘think tank’ Foundation for Strategic Research, por defender el viaje de un senador francés a Taiwán, isla no reconocida por Pekín como estado soberano. Desde entonces, Bondaz ha recibido ataques de la Embajada, de trolls chinos y hasta del propio 'Global Times', el periódico de propaganda en inglés del PCCh.

“El nivel de ataque es sorprendente porque es indigno de una embajada”, explica este investigador en declaraciones a El Confidencial. El experto del FSR, que en enero empezó a dirigir un nuevo programa llamado “La seguridad y la diplomacia de Taiwán”, lleva varios días saliendo en las televisiones, radios y periódicos franceses para reiterar su asombro ante la fiereza china. “El insulto no va a afectar mi trabajo”, afirma Bondaz. “Pero esta retórica sin complejos en el extranjero es inquietante porque muestra la libertad que tiene una embajada en territorio francés de insultar a los periodistas o a los políticos”.

Foto: Enrique Villarino.

Hace unos días, el senador francés Alain Richard anunció que visitaría Taiwán en verano. La Embajada china en París pidió explicaciones al Ministerio de Exteriores y un portavoz galo respondió que “no intervendría” en las actividades de un senador. Bondaz, que ya había sido bloqueado en Twitter por la legación china el año pasado, metió baza y respondió a los chinos citando el tuit: “Un gran gran beso a vosotros y a vuestros trolls”.

La embajada mordió el anzuelo, puso una captura de pantalla de su tuit y le llamó “matón de poca monta” (“petit frappe”). Al día siguiente, el embajador Lu lanzó un comunicado contundente contra Bondaz en el que se visualiza bien la nueva estrategia diplomática china. La carta, titulada “Una discusión democrática sobre la libertad de expresión”, no menciona explícitamente a Bondaz, pero va dirigida a él y hace referencia a los “trolls ideológicos” que cargan contra China. “Si hay lobos guerreros ('wolf warriors') es porque hay hienas chifladas que nos atacan”.

¿Lobos guerreros contra hienas chifladas? No, no estamos en una película del 'Rey León', sino en el nuevo (y turbulento) escenario geopolítico que deja la pandemia. Porque el enfrentamiento dialéctico en Twitter entre la embajada de la segunda superpotencia mundial y un simple académico francés no ha sido un desliz diplomático ni una mera anécdota, sino el signo de los nuevos tiempos que vienen.

Los Wolf Warriors aterrizan en Europa

Desde hace unos años, la diplomacia china ha adoptado un tono más agresivo fuera de sus fronteras con el objetivo de dejar claro a Occidente que ellos ya no dictan las normas. A esa asertividad se le ha dado el nombre de “diplomacia Wolf Warrior”, en referencia a una película supertaquillera en China en la que un soldado de élite defiende los intereses chinos en el extranjero contra los malvados occidentales. El mensaje que se quiere mandar es tajante: el perfil bajo de Deng Xiaoping en política exterior se ha acabado. China vuelve a ser grande otra vez y no va a permitir que la pisoteen.

“Algunos diplomáticos más jóvenes y nacionalistas chinos, animados por un creciente patriotismo, están usando este tipo de diplomacia para contrarrestar lo que ellos consideran 'el sesgo occidental”, explicaba hace unos meses a este diario Zhiqun Zhu, profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad de Bucknell (Pensilvania) y autor de ‘China’s New Diplomacy: Rationale, Strategies and Significance’.

La pandemia ha acelerado esta tendencia. De hecho, para Xi Jinping el covid ha demostrado que mientras "el Este está en auge, Occidente está en declive". Desde 2020, China se ha enfrentado contra innumerables países por aspectos tan diversos como el estatus de Taiwán, el control del Mar del Sur de China, el origen del covid o el genocidio cultural contra la minoría uighur. Y para intimidar a sus rivales y acallar las voces críticas ha llegado a las manos contra soldados indios en su frontera, ha ahogado las exportaciones de industrias enteras de Australia y, en el último episodio, le ha plantado cara a los diplomáticos estadounidenses en su propio país.

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El secretario de Estado de EEUU, Anthony Blinken, y su homólogo chino en frente, Wang Yi, el pasado viernes en Alaska. (Reuters)

Fue allí, en Alaska, en la primera cumbre entre la Administración Biden y el Gobierno chino, donde se comprobó que este tipo de diplomacia más agresiva tiene un público en concreto: el nacional. “Hoy por hoy, ¿quién sino China se atreve a arrinconar a Estados Unidos de esta forma en su propio territorio?”, se preguntaba un usuario en la red social de Weibo después de la contestación de Consejero de Estado Wang Yi, dejando claro a los emisarios de EEUU que “no representan a la opinión pública internacional, como tampoco lo hace Occidente”.

Francia, ¿el campo de batalla en Europa?

Si hay un Wolf Warrior que está en la primera línea de esta batalla ideológica es Lu Shaye, embajador chino en Francia. Ya en abril, en el peor momento de la primera ola de la pandemia en Europa, Lu escribió un artículo elogiando la respuesta china y criticando a Occidente por dejar morir a sus ancianos, en una clara alusión a lo ocurrido en las residencias de Francia.

Foto: Tedros Adhanom, director de la OMS, y Xi Jinping. (Reuters)

Los senadores franceses, indignados, pidieron explicaciones al ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, quien a su vez llamó a consultas al embajador chino para leerle la cartilla. Su conclusión tras ese encuentro era significativa. “Pekín juega a la fragmentación de la Unión Europea —aseguró Le Drian días después, en una entrevista con ‘Le Monde’—, la pandemia es la continuación, por otros medios, de la lucha entre las potencias. (...) China se siente en condiciones de decir un día: ‘Yo soy la potencia y el liderazgo”.

Ahora, diversos políticos y líderes de opinión franceses vuelven a pedir explicaciones al Ministerio de Exteriores galo exigiendo una nueva llamada a consultas. El eurodiputado socialista Raphaël Glucksmann ha defendido “no bajar el cuello” ante las provocaciones chinas. “Si nuestros dirigentes tienen un poco de dignidad y sentido de estado deberían pedir explicaciones”. Otros, como Nathalie Loiseau, antigua ministra de Emmanuel Macron, han sido aún más duros: “Pocas veces los diplomáticos han hecho tanto daño a la imagen de su país”.

A última hora de la tarde de este lunes, después de que la Unión Europea aprobara sanciones contra el régimen de Pekín por violación de derechos humanos a la minoría musulmana uighur y China respondiera contraatacando con amonestaciones a varios eurodiputados, el Ministerio de Exteriores francés aseguró que iba a llamar a consultas a Lu Shaye. "Los insultos contra investigadores independientes [...] son inadmisibles", rezaba el comunicado. Antoine Bondaz, por su parte, considera que este ataque, que teme que no sea una excepción, es revelador más que nada por "la debilidad" de la diplomacia china. “Si tuvieran confianza en sí mismos se atrevarían a debatir conmigo, pero prefieren insultarme y desacreditarme".

El periodista y escritor estadounidense Isaac Goldberg decía que la diplomacia consiste en decir y hacer las cosas más malvadas de la manera más elegante. China, con su nueva estrategia en Francia, parece estar decidida a llevarle la contraria.

Xi Jinping
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