¿Un largo telegrama desde Alaska? Así arranca la 'paz fría' entre China-EEUU
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¿Un largo telegrama desde Alaska? Así arranca la 'paz fría' entre China-EEUU

La primera reunión China-EEUU acaba toma y daca de puyas y recriminaciones. La relación entre ambas superpotencias entra en una fase pasivo-agresiva con visos de empeorar

Foto: Reunión EEUU-China en Alaska. (Reuters)
Reunión EEUU-China en Alaska. (Reuters)

El 22 de febrero de 1946, George F. Kennan, entonces encargado de negocios en la Embajada de Estados Unidos en Moscú, envió un largo telegrama al secretario de Estado James Byrnes en el que resumía su visión sobre cómo Washington debía lidiar con la Unión Soviética tras su circunstancial alianza durante la Segunda Guerra Mundial. Conocido como ‘the long telegram’, este documento de más de 8.000 palabras es considerado la piedra angular de la estrategia de contención y colapso que daría forma a la Guerra Fría.

La respuesta soviética llegó el 27 de septiembre de ese mismo año. En el ‘telegrama Novikov’, el embajador ruso en Estados Unidos, Nikolai Novikov, advertía que el país norteamericano había emergido de la contienda más fuerte, económica y militarmente; preparado para desplegar su hegemonía global. Por ello, la URSS debía protegerse con una zona de amortiguamiento en Europa del Este. Ambos actores parecían convencidos de antemano de que la coexistencia pacífica no era una opción.

Hoy, 75 años después, otro ‘largo telegrama’ geopolítico nos llega desde Alaska. Lo “firman” las dos superpotencias del momento, China y EEUU, y también muestra los primeros mimbres de su relación en el mundo pospandémico. Una cordialidad pasivo-agresiva. Un diálogo constantemente al borde del reproche. La diplomacia forazada de los condenados a entenderse. Bienvenidos a la ‘paz fría’.

Navajazos de alto nivel

Pekín y Washington protagonizaban este jueves y viernes su primer gran encuentro bilateral de alto nivel cara a cara tras el fin de la era Trump. EEUU representado por el secretario de Estado, Antony Blinken, y el consejero de seguridad nacional, Jake Sullivan. China, por el director de la Oficina de la Comisión Central de Asuntos Exteriores, Yang Jiechi, y el Consejero de Estado Wang Yi. Lo que se suponía que iba a ser una diplomática escenificación de buenas intenciones acabó en un toma y daca de puyas y recriminaciones entre ambas delegaciones.

Foto: Joe Biden. (Reuters)

Primero tomaron la palabra Blinken y Sullivan. Sus intervenciones no se alejaron del patrón habitual. Discursos breves con mucha frase hecha -”nuestra relación con China será competitiva dónde deba ser, colaborativa donde pueda ser y confrontativa donde da ser”- y varios recados para sus interlocutores -”estamos profundamente preocupados por las acciones de China, incluyendo Xinjiang, Hong Kong, Taiwán, los ciberataques en EEUU y la coerción económica de nuestros aliados”-. Washington venía a pedirles seguir “un orden basado en reglas”.

Llegó entonces el turno de los chinos. “Las guerras en este mundo son iniciadas por otros países [...] (En China) no creemos en invadir utilizando la fuerza o derribar regímenes o masacrar a la gente de otros países”, dijo Yang al poco de comenzar su intervención. Solo estaba calentando. El funcionario chino se explayó durante más de 15 minutos para dejar claro su mensaje: Estados Unidos ya no es la -única- potencia a seguir.

— “Creemos que es importante que EEUU cambie su imagen y deje de impulsar su propia democracia en el resto del mundo. Mucha gente dentro de EEUU de hecho tiene poca confianza en la democracia de EEUU”.

Foto: Montaje: iStock/EC.


— “Xinjiang, Tibet y Taiwán, son parte inalienable del territorio chino. China se opone fírmemente a la interferencia de EEUU en asuntos domésticos chinos [...] y responderemos con acciones firmes”.

— “Sobre derechos humanos, esperamos que Estados Unidos mejore. China ha hecho progresos estables [...] pero los desafíos de EEUU son profundos, no emergieron en los últimos cuatro años, como el Black Lives Matter. Es importante que manejemos nuestros respectivos asuntos en vez de proyectar la culpa en otros”.

— “Sobre los cíberataques, déjeme decirle que tanto si es por la capacidad de lanzar cíberataques o las tecnologías necesarias para ello, Estados Unidos es el campeón en este aspecto. No pueden culpar a otros por este problema”.

"Estados Unidos no representa a la opinión pública internacional, como tampoco lo hace Occidente"

Y para concluir, por si no había quedado claro: “Estados Unidos no representa a la opinión pública internacional, como tampoco lo hace Occidente. [...] No creo que una aplastante mayoría de países en el mundo acepten que los valores universales defendidos por EEUU y esos países no aceptarán que las reglas creadas por un pequeño grupo de personas sirvan como base del orden internacional”.

¡Esperen un momento!

Los chinos habían pillado claramente a los estadounidenses a contrapié. Cuando las cámaras comenzaban a abandonar la sala, Blinken los volvió a llamar: “¡Esperen un momento!”. El secretario de Estado intentó neutralizar -o al menos no dejar sin respuesta- el mensaje de Pekín, asegurando que en 100 llamadas con homólogos de todo el mundo, lo único que había escuchado es “satisfacción por el retorno de Estados Unidos y también profunda preocupación por algunas de las acciones que el Gobierno (chino) está tomando”.

"Biden una vez dijo: no es buena idea apostar contra América. Y eso sigue siendo verdad"

"Cometemos fallos. Pero lo que hemos hecho a lo largo de nuestra historia es confrontar esos desafíos -abierta, pública y transparentemente- no intentamos ignorarlos o hacer como que no existen”, les espetó Blinken. “Biden una vez le dijo (al presidente chino, Xi Jinping): no es buena idea apostar contra América. Y eso sigue siendo verdad”.

El rifirafe siguió fuera de las pantallas, con acusaciones cruzadas sobre quién inició la polémica. Los estadounidenses reprocharon a los chinos de saltarse el procolo. “Habíamos acordado una breve introducción (de dos minutos)”, dijo el Departamento de Estado en un comunicado. El portavoz de Asuntos Exteriores chino, Zhao Lijiang, respondió el viernes que los provocadores fueron los anfitriones “que realizaron acusaciones infundadas contra China” en una reunión pública. “Esa no es la manera de tratar a un invitado”.

Aunque el intercambio de golpes dialécticos dio paso a varias sesiones de trabajo a puerta cerrada -“sustantivas, serias y directas”, según dijeron fuentes de la administración a la cadena CNN-, el pesimismo se apoderó del ambiente. La lectura en ambos países es que este tono de confrontación y desconfianza que se ha instalado entre las dos mayores economías del planeta, lejos de apaciguarse, va a aumentar.

“El extraodinario rencor mostrado por dos altos diplomáticos chinos en Alaska fue una manifestación de una nueva China, combativa y sin remordimientos, una cada vez más resistente a la presión diplomática de las administraciones americanas”, consideraba The New York Times en una pieza titulada ‘El duro intercambio en Alaska apunta a una China más confrontativa’.

Foto: Enrique Villarino.

“(La reunión) comenzó con mucha intensidad debido al comportamiento de Estados Unidos, sin hospitalidad ni etiqueta diplomática. La dura respuesta de los jefes diplomáticos de China, que impresionó a los observadores en todo el mundo, muestra que China no está allí para ceder en asuntos claves ni recibir lecciones, sino para señalar los problemas de EEUU cara a cara y buscar soluciones con sinceridad”, reseñó la versión internacional del Global Times, uno de los diarios del Partido Comunista Chino.

Tú a Moscú, yo a Bruselas

El tenso encuentro se produce justo cuando China y Rusia han anunciado su propia reunión bilateral cara a cara la próxima semana. El ministro ruso de Auntos Exteriores, Sergey Lavrov, iniciará el lunes una visita de dos días a Pekín, invitado por su homólogo Wan Yi, para mantener una serie de reuniones donde esperan proyectar una imagen de fuerza y creciente cooperación. Si los chinos están molestos con la “cortesía” estadounidense, los rusos están indignados después de que Biden dejara perplejo a más de uno al calificar a Vladimir Putin como un “asesino” en una reciente entrevista.

Foto: El presidente de Estados Unidos, Joe Biden. (EFE)

La creciente alianza estratégica entre Moscú y Pekín, que han formado frente diplomático común en Naciones Unidas para asuntos como Irán, Corea del Norte o Myanmar, podría expandirse al terreno económico, militar y sanitario. “Como dos grandes países, China y Rusia comparten intereses comunes y asumen responsabilidades especiales en mantener la paz mundial y promover el desarrollo y la prosperidad global”, aseguró el embajador chino en Moscú, Zhang Hanhui, a la agencia estatal rusa Interfax.

Mientras, Blinken también está afilando sus alianzas. Viene de visitar Japón y Corea del Sur, y la próxima semana viajará a Bruselas, del lunes 22 al jueves 25, donde asistirá a una reunión ministerial de la OTAN y encuentros con varios líderes europeos, incluyendo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el Alto Comisionado para Asuntos Exteriores, Josep Borrell.

“Conversaremos sobre los objetivos trasatlánticos para contener la pandemia del covid-19, seguir una senda de recuperación económica global sostenible, enfrentar la crisis climática y -concluye la nota del Departamento de Estado- fortalecer la democracia”.

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