aplastante derrota en el parlamento británico

Bruselas se abrocha el cinturón tras el segundo rechazo del acuerdo del Brexit

Bruselas ha vivido con tensión la votación en Westminster. Ahora, a la UE le queda esperar a ver qué ocurre en la esfera política del Reino Unido con todas las opciones abiertas

Foto: Theresa May saluda a Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión. (EFE)
Theresa May saluda a Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión. (EFE)

“Es muy difícil tender la mano a quien tiene las dos en los bolsillos”. La frase es del primer ministro danés, Lards Lokke Rasmussen, pero refleja el ambiente en toda la UE. Bruselas observó en la noche del martes cómo el Reino Unido, después de haberse disparado en el pie derecho en el mes de enero, apretaba el gatillo apuntando al pie izquierdo llevando el acuerdo del Brexit a una nueva derrota en el Parlamento británico, con 242 votos a favor y 391 en contra del texto, un margen de 149 votos.

Bruselas se abrocha el cinturón tras el segundo rechazo del acuerdo del Brexit

Jyrki Katainene, vicepresidente de la Comisión Europea, daba en la mañana del martes un consejo sobre qué hacer si el texto era rechazado por Westminster: “Dependiendo del voto en los Comunes, o nos movemos hacia una salida ordenada o el Brexit sin acuerdo estará más cerca que nunca. Mantengan sus manos en el volante, miren hacia delante y abróchense el cinturón”.

Salida sin acuerdo

Toda la cúpula de la UE y los cuerpos diplomáticos de Bruselas observaban con cuidado cuál era el margen de la derrota. Si volvía a ser grande, como ha ocurrido, lanzaba todas las alarmas en la capital comunitaria. Si la derrota hubiera sido estrecha, la UE habría mantenido la esperanza en una posible nueva votación incluso la próxima semana, pero esa hipótesis parece ya totalmente descartada.

La situación en la capital comunitaria es de máxima tensión. Se sigue confiando en que lograr una salida con acuerdo es posible, pero fuentes europeas señalan que nunca antes se había estado tan cerca de una salida sin acuerdo. Desde este martes al mediodía, las probabilidades se dispararon después de que Geoffrey Cox, fiscal general del Reino Unido, señalara ante la Cámara de los Comunes que las garantías obtenidas por Theresa May en la noche del lunes en Estrasburgo no son suficientes para garantizar que Londres no quede atrapado en el 'backstop' irlandés.

En los pasillos de la capital comunitaria fuentes diplomáticas se lamentan del papel protagonista que ha llegado a alcanzar Cox, un euroescéptico en el que confía el núcleo duro eurófobo del Partido Conservador y que se consideraba una pieza clave para las negociaciones: si lo acordado convencía a Cox, este se podría encargar de que los euroescépticos votaran a favor. Pero a mediodía la situación claramente no era esa, los unionistas norirlandeses de la DUP ya anunciaban su voto en contra y las fuentes europeas lo apostaban todo por la derrota.

Lo peor para la Unión Europea es que esto abre un nuevo periodo de incertidumbre. No se tiene claro qué ocurrirá después. Si se sigue el proceso normal, lo que se espera en Bruselas es que el Parlamento británico vote en contra de salir sin acuerdo este miércoles y a favor de extender las negociaciones el jueves.

“La UE ha hecho todo lo que ha podido para ayudar a aprobar el acuerdo de retirada. El 'impasse' solo puede resolverse en el Reino Unido”, dice Barnier

Por lo pronto, la UE ya no puede hacer nada. Lo dicen el portavoz del presidente del Consejo y también Michel Barnier, negociador jefe de la Comisión Europea para el Brexit: “La UE ha hecho todo lo que ha podido para ayudar a aprobar el acuerdo de retirada. El 'impasse' solo puede resolverse en el Reino Unido”, ha tuiteado el francés. Desde la oficina del negociador jefe, se señala que "no hay nada más que hacer", y se "lamenta" por la incapacidad del Gobierno británico de obtener el respaldo de la Cámara de los Comunes.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión, charla con su negociador jefe. (Reuters)
Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión, charla con su negociador jefe. (Reuters)

¿Y ahora?

Los problemas comenzarán a partir de la votación del jueves sobre la posible prórroga, en caso de que, como se prevé, el Parlamento rechace un no acuerdo. Según explican fuentes europeas, si el Consejo Europeo que se celebra la próxima semana, el jueves 21 y viernes 22 de marzo, tiene sobre la mesa decidir sobre una extensión de las negociaciones, la decisión no será obvia. Aseguran que están dispuestos a negarle al Reino Unido la extensión si no ven que esta vaya a llegar a ningún sitio, y el bloqueo político en el país no ofrece ningún indicio de que vaya a cambiar el actual escenario.

La Unión Europea asegura que está dispuesta a negarle al Reino Unido la extensión si no ve que esta vaya a llegar a ningún sitio

¿Pero estará dispuesta la UE a apretar el gatillo y hacer que el Reino Unido abandone el bloque sin acuerdo? ¿Está dispuesta a ser responsable? A la primera pregunta, la respuesta es sí, lo está. Pero no se entendería sin responder a la segunda pregunta: en Bruselas nadie se siente responsable de esta situación. Se alcanzó un acuerdo hace más de 100 días y el Reino Unido no ha sido capaz ni de aprobarlo ni de obtener por parte de Westminster un mandato político claro sobre qué hacer para desbloquear la situación. “No hay mandato parlamentario para nada”, se lamenta una fuente.

En el lado europeo, no se da por hecho que la semana vaya a terminar con Westminster votando a favor de una extensión de las negociaciones, y señalan que el terreno político del Brexit es tremendamente escarpado: nunca sabes con qué te va a sorprender a la vuelta de la esquina. Todas las posibilidades están abiertas.

Elecciones europeas

En caso de pedirse una ampliación, la preferencia es una corta, antes de las elecciones europeas, especialmente después de que en la carta que este lunes por la noche envió el presidente de la Comisión Europea al presidente del Consejo se señalara que el Reino Unido debería participar en los comicios europeos en caso de permanecer en la UE más allá del 26 de mayo, un caso sobre el que hasta ahora se había dudado.

El problema con una transición corta es que tampoco solventaría nada, y la cúpula de la UE, que está envuelta en una apatía total, tiene poca fe de que dos meses más de margen vayan a resolver la situación. En cualquier caso, un portavoz de la Comisión Europea ha insistido en que la UE está lista para considerar una petición de prórroga "razonada".

May, atendiendo a la prensa en el Consejo Europeo. (Reuters)
May, atendiendo a la prensa en el Consejo Europeo. (Reuters)

Una transición larga no es deseada bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, hay un caso que obligaría a ella y que sería realmente incómodo para el bloque europeo: la posibilidad de una gran crisis política en el Reino Unido, y con eso se está hablando de elecciones generales. En Bruselas, se sabe que eso cambiaría todas las reglas del juego y obligaría a poner todo en ‘stand by’.

Lo que no va a hacer la UE, asegura una fuente europea, es dar más tiempo para que el Reino Unido renegocie. Durante las últimas horas, se ha insistido mucho en este mensaje en la capital comunitaria, que ya mandó este lunes el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker: esta es la última oferta sobre la mesa.

Bruselas señala que solo hay dos opciones hoy por hoy: el actual acuerdo o una salida abrupta del Reino Unido de la Unión Europea. Si Londres quiere evitar abandonar el bloque de forma traumática, no debe mirar a la capital comunitaria, o al menos eso indican las fuentes, porque la UE no debe hacer nada por evitar que el Gobierno británico se lance por el precipicio de un no acuerdo.

Londres cuenta con las herramientas necesarias para evitar ese escenario, y las fuentes piden que no se haga responsable a la UE de lo que el Reino Unido puede evitar solo. Tiene varias herramientas: haciendo un buen uso del periodo transitorio, pidiéndolo con un objetivo y tiempos claros, o revocando el artículo 50, lo que cancelaría el Brexit. Nadie tiene fe en que de repente la clase política británica se ponga de acuerdo en unas cuantas horas en lo que no han sido capaces de coincidir en dos años, por lo que la primera opción cuenta con pocos simpatizantes. Pero todavía hay menos gente que crea que el actual Gobierno vaya a estar dispuesto a cancelar la salida de la UE.

Ahora, con una nueva derrota sobre la mesa, a la UE solo le queda ver qué ocurre esta semana en Londres en el plano político, y de ello dependerá el menú con el que se encuentren los líderes en el Consejo Europeo de la próxima semana. Todas las opciones están sobre la mesa a solo 17 días de que el Reino Unido tenga que abandonar la Unión Europea. Nadie quería llegar aquí, ni los diputados británicos ni mucho menos Bruselas, agotada tras dos años focalizados en el Brexit.

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