may firma su sentencia de muerte política

Ampliación de plazos y segundo referéndum: el Brexit para el 29 de marzo, una utopía

May, adelantándose a la que podría ser una nueva derrota, ha anunciado que si no hay consenso a favor de su acuerdo, los diputados podrán votar si quieren una retirada del sin acuerdo

Foto: Theresa May. (Reuters)
Theresa May. (Reuters)

La estrategia de Theresa May siempre ha sido la de ir cediendo concesiones para evitar revueltas internas y desafíos en Westminster. En definitiva, ir comprando poco a poco tiempo para sobrevivir al tortuoso proceso de negociación del Brexit. Y sí, su última concesión le garantiza salir airosa de la sesión parlamentaria de este miércoles, donde varios miembros de su Gabinete habían amenazado con dimir para respaldar una enmienda multipartidista liderada por la laborista Yvette Cooper y el conservador Oliver Letwin, para evitar un divorcio caótico.

Pero al abrir la puerta a una ampliación de plazos, la primera ministra ha firmado prácticamente su sentencia de muerte política. A día de hoy, existen muy pocas posibilidades de que el Reino Unido vaya a abandonar la UE el próximo 29 de marzo.

Hasta ahora, la líder tory tenía un gran as bajo la manga. Siempre se había negado a descartar de la mesa la opción de una salida sin convenio. Y la amenaza mantenía en vilo a Bruselas y los diputados de la Cámara de los Comunes. Pero la tensión -y con ella las posibilidades de éxito- se han esfumado ahora de golpe.

May sigue determinada a conseguir por parte de la UE algún tipo de cambio en la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda. El polémico 'backstop' fue el principal escollo por el que sus señorías rechazaron en enero el Acuerdo de Retirada que había cerrado con los Veintisiete.

La fecha clave no son las elecciones, sino la constitución de la Eurocámara el 1 de julio. Si UK abandona la UE antes, no elegiría eurodiputados

La premier se ha comprometido a volver a presentar el pacto en la Cámara Baja para una nueva votación antes del 12 de marzo. Pero, adelantándose a la que podría ser una nueva derrota histórica, ha anunciado que si no hay consenso a favor del documento, los diputados podrán votar, como muy tarde el 13 de marzo, sobre si quieren una retirada del bloque sin acuerdo. Y en caso de que esa segunda opción tampoco prospere, sus señorías podrán decidir, el 14 de marzo, si solicitan una prórroga del Brexit, que sólo será posible si los Veintisiete la apoyan por unanimidad.

Los rumores de una ampliación de plazos se habían incrementado en los últimos días. Jean-Claude Juncker, presidente de la comisión europea, recalcó en una reciente entrevista con el periódico alemán 'Stuttgarter Zeitung', que si May lo pedía no descartaba una extensión del artículo 50 incluso más allá de elecciones europeas de mayo.

La fecha clave no son los comicios en sí, sino la constitución de la Eurocámara el 1 de julio. Si el Reino Unido abandona el bloque antes, no tendría que elegir eurodiputados. Pero si para entonces continúa en la UE, tal y como advierte la premier, “se defraudará a todos aquellos que en 2016 votaron por el Brexit”.

Se acabó la paciencia

En el propio Downing Street, May estaba bajo gran presión por parte de varios miembros de su Gobierno, que amenazaban con presentar la dimisión si no se descartaba formalmente la posibilidad de una salida caótica.

Hasta ahora, la líder tory había aguantado estoicamente. Pero tras la reunión de Gabinete del martes, la premier compareció en la Cámara de los Comunes y anunció un cambio de estrategia que ha enfurecido sobremanera al núcleo duro euroescéptico.

“Mi sospecha es que cualquier retraso en el Brexit es un plan para detenerlo. Y eso sería el error más grave que los políticos podrían cometer”, recalca Jacob Rees-Mogg, responsable del ala más eurófoba de las filas tories.

En la guerra civil que vive el Partido Conservador, varios ministros de peso -como Amber Rudd, Greg Clark y David Gauke- habían amenazado con rebelarse y votar este miércoles a favor de la propuesta multipartita -liderada por Yvette Cooper- donde se plantea precisamente ampliar los plazos si no se ha conseguido ratificar un pacto de salida para el 13 de marzo.

El referéndum de Corbyn

Cooper ha anunciado que seguirán adelante con sus planes. Pero la enmienda ha perdido ya todo su peso. Y aunque May no dará libertad de voto a sus filas, gracias de nuevo a sus concesiones de última hora, no se esperan revueltas incómodas por parte de sus diputados.

En cualquier caso, el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, sí incrementará la tensión al posicionarse formalmente a favor de un segundo referéndum. Durante la sesión parlamentaria de este miércoles, el veterano político presentará una enmienda para que el Reino Unido se quede “en una unión aduanera” y con una “alineación estrecha” con el mercado único. Y si la propuesta no sale adelante -como todo indica- el laborista respaldará una nueva consulta.

Su estrategia no está aún muy clara. Puede plantear otra enmienda solicitando específicamente un segundo plebiscito o apoyar la ya preparada por Peter Kyle y Phil Wilson. Los diputados laboristas plantean que Westminster ratifique el Acuerdo de Retirada si May se compromete a someterlo luego a escrutinio de la ciudadanía.

Más probable otras elecciones

Pese a que la premier asegura que, si finalmente se opta por una ampliación de plazos, se trataría de un retraso “corto y limitado” del Brexit, en caso de que sus señorías opten por un referéndum, la extensión del artículo 50 debería ser, como mínimo, por seis meses. Aunque muchos analistas consideran que antes de una nueva consulta es más probable la celebración de elecciones anticipadas.

En definitiva, dos años después del histórico plebiscito de 2016 y a pocas semanas de que se cumpla la fecha de salida del bloque, todas las opciones vuelven a estar encima de la mesa.

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