Es noticia
Menú
Las cinco claves del debate Macron-Le Pen son las que marcarán la Francia poselección
  1. Mundo
Segunda vuelta este domingo

Las cinco claves del debate Macron-Le Pen son las que marcarán la Francia poselección

Macron y Le Pen se han visto las caras en el único debate entre ambos antes de la cita con las urnas en que la candidata ultra tiene mayores oportunidades que nunca

Foto: Macron y Le Pen, frente a frente en el plató del debate. (EFE/EPA/Pool/Ludovic Marin)
Macron y Le Pen, frente a frente en el plató del debate. (EFE/EPA/Pool/Ludovic Marin)
EC EXCLUSIVO Artículo solo para suscriptores

“Otro mundo es posible”, recordó Marine Le Pen en su primera intervención en el debate de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. Una frase que la candidata de la extrema derecha coge prestada directamente del eslogan de campaña del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, y que daba el tono de la posición de Le Pen: salir a buscar los 7,7 millones de electores del tercer clasificado en la primera ronda para vencer al actual presidente, Emmanuel Macron.

Era una repetición, una segunda bala para Le Pen, en el mismo juego en el que cinco años antes vivió “su mayor fracaso en política”. Sin embargo, el debate de la segunda vuelta electoral fue sobre todo plano, con dos candidatos sólidos que habían trabajado las cifras, y sus propuestas.

Foto: Emmanuel Macron y Marine Le Pen, durante el debate electoral. (Reuters/Pool/Ludovic Marin)

En una campaña electoral que nunca dignificó ese título (por la guerra en Ucrania y la ausencia del candidato Macron de la primera línea), los temas del debate plantearon dos visiones del mundo: un país abierto al mundo y a la globalización, con la capacidad de ser un interlocutor de primer orden en la geopolítica, según Macron, y un país en deconstrucción, presa de la inseguridad y el desclasamiento social, que solo podrá defenderse de la amenaza que suponen la Unión Europea y la inmigración para su soberanía con patriotismo y fronteras, según Le Pen.

En 2017, frente al antiguo ministro de Economía del socialista François Hollande, Marine Le Pen buscó movilizar la abstención para ganar a Macron en la segunda vuelta. Con un tono sarcástico y virulento, la candidata del Frente Nacional trató a Macron de “niño querido del sistema, candidato de la 'uberización' y de la globalización salvaje” y se presentó como la presidenta del pueblo, que protege a Francia tal y como “la amamos”. Dibujó la diana de su víctima, pero se olvidó de una cosa importante: desarrollar su propio programa.

Cinco años después, mismos protagonistas y casi los mismos temas pactados, en una noche plana y aburrida, aunque las inclusiones y exclusiones hablan por sí solas del cambio de contexto operado en Francia en cinco años. Si en 2017 el debate se centró en la economía, el terrorismo, la educación y Europa (ante la sombra del Brexit), en 2022 los sujetos fueron el coste de la vida, las pensiones, la política internacional, el medio ambiente, el laicismo, la educación y la renovación del sistema democrático (tras la crisis de los chalecos amarillos).

Foto: Emmanuel Macron, durante una videoconferencia por la crisis en Ucrania. (Reuters/Pool/Ludovic Marin)

Marine Le Pen, situada en los últimos sondeos (como el de Ipsos-Sopra Steria del 20 de abril) con un 44% de intención de voto en la segunda vuelta, frente al 56% de Macron (en 2017, la diferencia era de 60%-40%), tuvo la primera palabra y mostró un tono menos violento, sin buscar el chascarrillo y el ataque fácil, al contrario de 2017. Apenas entró en el mandato de Macron, quien, por su parte, mostró un perfil técnico, con sonrisas irónicas, pero sin llegar a torpedear los argumentos de Le Pen con el desprecio que mostró cinco años antes.

Coste de la vida

Fue el primer tema de la noche y uno de los grandes combates de Le Pen, tanto en la campaña de 2017 como en 2022. Le Pen declaró que quiere convertirlo en la gran “causa de su mandato”, retomando una de las grandes reivindicaciones de los chalecos amarillos en sus movilizaciones de 2018 y 2019, y “devolviendo el dinero a los franceses” con bajadas de impuestos (como la exoneración del impuesto sobre la renta a los menores de 30 años o el IVA al 5% para la gasolina y la energía).

Macron, elegido hace cinco años con la promesa de eliminar el impuesto sobre la vivienda principal, prometió continuar con la ordenanza que bloquea el precio de la energía, decretado el otoño pasado.

placeholder Macron y Le Pen, en la sede del debate. (EFE/Ludovic Marin)
Macron y Le Pen, en la sede del debate. (EFE/Ludovic Marin)

A diferencia del debate de 2017, Macron no pudo humillar a su contrincante con el juego de cifras, que Le Pen preparó mejor que entonces. Sin embargo, este debate puso desde el principio sobre la mesa el anhelo soberanista de Le Pen, atacando a la Unión Europea, que fija el precio de la energía: “Hay que cambiar el sistema en profundidad”.

Pensiones

Es uno de los grandes temas de esta campaña electoral, por la presión política que significaban para Emmanuel Macron las medidas anunciadas por sus dos grandes rivales, Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa, tercer clasificado en la primera ronda) y Marine Le Pen. Y, también, una de las reformas clave del primer mandato de Macron, que le costó una impresionante huelga a finales de 2020 (que solo se desinfló con la llegada de la pandemia) y que el presidente quiso recuperar para llevar la edad mínima de jubilación a los 65 años (la edad legal actual es de 62 años), frente a los 60 propuestos por Le Pen y Mélenchon.

Hace 10 días, justo después de los resultados de la primera vuelta, Macron declaró que los 65 años no era un “dogma” y que podría bajar esta edad a 64 si su reforma crea “mucha tensión”.

Foto: Mélenchon, en la sede de Francia Insumisa, tras conocerse los resultados electorales. (EFE/Mohamed Badra)

Con la reforma de las pensiones, Macron buscó dar tranquilidad a los mayores de 65 años, de los que el 39% votó por Macron hace una semana.

Prometió que habría que “trabajar más” (retomando una frase de Nicolas Sarkozy: “Trabajar más para ganar más”), pero que no habría ninguna jubilación por debajo de 1.100 euros (por 1.000 de Le Pen). Enfrente, Le Pen consideró la reforma de Macron como “una injusticia absolutamente insoportable” y defendió su plan de jubilación a los 60 años como parte del “sistema social” francés.

Ecología y energía nuclear

Primera fuente de producción energética en Francia, con 56 reactores nucleares activos —en 18 centrales—, la guerra de Ucrania y el aumento del precio de la energía por las consecuencias de la guerra han obligado a los candidatos a la presidencia a revisar sus programas. El fin del uso de la energía nuclear fue uno de los principales puntos de fricción entre Jean-Luc Mélenchon, en contra, y el comunista Fabien Roussel, a favor, cuyos 800.000 votos podrían haber abierto las puertas de la segunda ronda a Mélenchon, y es uno de los grandes temas de la campaña.

Foto: Discurso de Mélenchon tras la primera ronda de las presidenciales francesas. (EFE/Mohammed Badra)

En un tema completamente ausente de la campaña de la primera ronda de las presidenciales, Macron aprovechó su confrontación con Le Pen para atacar el programa ecológico de su rival, que propone desmontar todas las turbinas eólicas del país “por referéndum”, y a la que el presidente acusó de “basarlo todo en la energía nuclear”.

Macron, que calificó a Le Pen de “climatoescéptica”, prometió que nombraría un primer ministro “al cargo de la planificación ecológica”.

En su respuesta, Le Pen unió patriotismo ecológico —defendiendo la producción local—, los circuitos cortos y las críticas al liberalismo de Macron, al que trató de “ecolohipócrita” por “llevar a cabo una ecología que castiga a los más vulnerables imponiéndoles el uso del coche eléctrico (...) y permitiendo que venga carne desde Brasil”.

Inmigración y seguridad

En una campaña en la que Le Pen cedió los calificativos más duros sobre la inmigración a Éric Zemmour, y en la que evitó hablar de islam para centrarse en el islamismo, Le Pen recuperó el tono duro de sus anteriores campañas para hablar de una inseguridad “bárbara y salvaje” que descendería en cuanto ella llegara al poder.

Además, cuenta con convocar un referéndum para que los franceses decidan “sobre la eliminación del derecho de suelo [Ius soli, por el que los nacidos en suelo francés adquieren la nacionalidad francesa], la expulsión de los delincuentes extranjeros, la prioridad nacional para la vivienda social y el trabajo, y modificar el derecho de asilo para que se pida en los consulados y embajadas francesas en el extranjero”.

Foto: El ministro de Interior francés: "La cárcel en Francia es una escuela de islamismo radical"

Encadenando con otro de sus temas de campaña, Le Pen retomó la idea de prohibir el velo islámico en la vía pública: “Para defender a las mujeres que en los barrios populares están obligadas a llevarlo porque si no las insultan o aíslan”. Una medida que, para Macron, “crearía la guerra civil” en los barrios y que supondría “que Francia fuera el primer país del mundo en prohibir los signos religiosos en la calle”, porque esta medida podría ampliarse al crucifijo o a la kipá judía.

Crisis de la democracia

La crisis de los chalecos amarillos apenas apareció un par de veces durante dos horas y media, sin embargo, sus temas —coste de la vida, impuestos, crisis de la democracia— planearon por todo el debate.

El 'pueblo de las rotondas' que se manifestaba entre 2018 y 2019 con sus chalecos de seguridad amarillos puso sobre la mesa una petición de mayor democracia y representatividad en la vida pública francesa, sobre todo, a través de una medida: el referéndum de iniciativa ciudadana (RIC).

Foto: Debate presidencial. (Reuters/Christian Hartmann) Opinión

Para Marine Le Pen, el gran problema del mandato de Macron fue el “sentimiento de desunión y el desprecio” hacia el pueblo. Por lo que propone que el RIC entre en la Constitución francesa para que, a partir de 500.000 firmas, pueda instaurar, suprimir o modificar una ley. Una fórmula que, para Macron, supone “acabar con el Parlamento”. Sin embargo, Macron defendió el uso de los referéndums para gobernar, a través de otra posibilidad que ya existe en la Constitución francesa, el referéndum de iniciativa popular, que exige que una propuesta tenga 4,7 millones de apoyos, y debe ser usado “para reformas importantes”.

En sus últimos dos minutos, Le Pen quiso “dirigirse al pueblo” que busca “el sentido común” en la gestión de los asuntos de Estado para “proteger nuestro sistema social, para detener la globalización, dar prioridad al localismo (...) y a nuestro país”. Macron, por su parte, retomó la idea del referéndum para defender que en esta elección había que escoger: la Unión Europea, la ambición ecológica, el laicismo y la fraternidad, "a favor o en contra de lo que somos".

“Otro mundo es posible”, recordó Marine Le Pen en su primera intervención en el debate de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. Una frase que la candidata de la extrema derecha coge prestada directamente del eslogan de campaña del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, y que daba el tono de la posición de Le Pen: salir a buscar los 7,7 millones de electores del tercer clasificado en la primera ronda para vencer al actual presidente, Emmanuel Macron.

Elecciones Francia Emmanuel Macron Marine Le Pen
El redactor recomienda