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La última oportunidad que tiene Hungría: atrapada en el vacío entre Bruselas y Moscú
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La última oportunidad que tiene Hungría: atrapada en el vacío entre Bruselas y Moscú

Las elecciones parlamentarias de Hungría podrían suponer un punto de inflexión en su política exterior. Solo una victoria de la oposición acercaría un realineamiento con la UE

Foto: Imagen de archivo de un encuentro entre Putin y Orbán. (Getty/Sean Gallup)
Imagen de archivo de un encuentro entre Putin y Orbán. (Getty/Sean Gallup)

El 3 de abril, Hungría celebrará elecciones parlamentarias. Los asuntos internacionales rara vez son objeto de debate público en el país, y mucho menos un tema candente de la campaña. Pero la guerra del presidente ruso Vladímir Putin contra Ucrania ha llevado la orientación de la política exterior húngara a la primera línea de su agenda interna.

El primer ministro Viktor Orbán respondió a la invasión de Putin intentando equilibrar las relaciones de Hungría con Rusia y Occidente. La coalición de seis partidos del candidato de la oposición, Péter Márki-Zay, rechaza esta estrategia, y la política exterior del Gobierno de Fidesz en general. Por ello, la oposición ha planteado las próximas elecciones como un referéndum para los húngaros entre Rusia y Occidente.

Foto: Orbán, durante la campaña electoral de las últimas elecciones. (Getty/Laszlo Balogh)

En el plano internacional, el tibio apoyo del Gobierno de Orbán a las sanciones de la UE contra Rusia ha exacerbado la preocupación por la fiabilidad de Budapest, mermando aún más la confianza en el país entre los Estados occidentales. Por eso, las elecciones tendrán importantes implicaciones internacionales. Los últimos sondeos sugieren que puede ser una carrera reñida. Una coalición de partidos de izquierdas, centristas y verdes tiene su mejor oportunidad de ganar desde 2010.

Una victoria de la oposición significaría una ruptura con la política exterior de la última década, y el fin del proyecto estrella del Gobierno de Orbán, la política de ''apertura oriental''. Con esta iniciativa, Hungría estableció relaciones estrechas y acríticas con Estados autoritarios como China y Rusia, con la esperanza de obtener beneficios económicos. Pero estas nuevas asociaciones han incomodado a los aliados occidentales de Hungría. La oposición ha prometido que, si gana las elecciones, reparará la imagen internacional de Hungría y desempeñará un papel constructivo en la Unión Europea y la comunidad transatlántica.

Foto: El primer ministro húngaro Viktor Orbán en Moscú durante su rueda de prensa junto a Vladimir Putin. (EFE/Yuri Kochetkov)

Hay, en efecto, margen de mejora. Debido a los fuertes vínculos de Orbán. En 2014, por ejemplo, el Gobierno de Orbán concedió a la corporación estatal rusa de energía atómica, Rosatom, un contrato sin licitación para ampliar la central nuclear de Paks. Hace poco, el Gobierno invitó al Banco Internacional de Inversiones (IIB), dirigido por Rusia, a establecer su sede en Budapest, concediendo inmunidad diplomática a su personal.

En su abandono de una política exterior basada en valores, el Gobierno de Orbán bloquea o suaviza con frecuencia las posiciones comunes de la UE que condenan las violaciones de los derechos humanos y las normas internacionales, especialmente las referidas a China. La oposición ha prometido romper con esta práctica. Su objetivo es reajustar las relaciones de Budapest tanto con Pekín como con Moscú de forma que se promueva una cooperación económica mutuamente beneficiosa sin caer en gestos políticos hacia China y Rusia a costa de la unidad de la UE.

Foto: El líder opositor húngaro Péter Márki-Zay. (EFE/Marcelo Nagy)

Para ello, la coalición abandonaría los controvertidos planes de un campus en Budapest de la Universidad de Fudan de China. También revisaría los contratos chinos para el proyecto ferroviario Budapest-Belgrado. Sin embargo, la oposición aún no ha revisado la fuerte presencia de Huawei en Hungría, que incluye un papel importante en el despliegue de 5G del país y otros proyectos. En cuanto a Rusia, un Gobierno de Márki-Zay abandonaría el BII y lo expulsaría de Hungría, revisaría el acuerdo Paks, dejaría de cooperar con Rosatom y apoyaría la orientación euroatlántica de Ucrania, incluida la cooperación del país con la OTAN.

Un Gobierno de Márki-Zay mantendría el tradicional apoyo de Hungría a la ampliación de la UE en los Balcanes Occidentales. Pero exigiría a los Estados candidatos que cumplan las normas democráticas de la Unión. En otras palabras, la oposición tiene previsto mantener los criterios de Copenhague. Esto parece especialmente importante dado el retroceso democrático que ha experimentado Hungría bajo el mandato de Orbán.

Además, la oposición ha señalado su intención de romper con el Gobierno de Orbán apoyando una política exterior y de seguridad de la UE más asertiva. Por ejemplo, el manifiesto de la coalición indica que apoya el voto por mayoría cualificada en esta área. Asimismo, el manifiesto expresa un apoyo general al desarrollo de un ejército europeo con un mando conjunto, aunque no sea una prioridad urgente.

Las perspectivas de la oposición son mejores, pero hay muchas posibilidades de que Orbán conserve el poder

Sin embargo, un Gobierno de Márki-Zay daría un paso más rápido para renovar su compromiso con la UE, incorporándose a la Fiscalía Europea. Esto sería parte de la primera etapa de un esfuerzo por revertir el retroceso democrático y sancionar la corrupción que han hecho a Hungría más vulnerable a la influencia rusa y china, y que han provocado los enfrentamientos del país con las instituciones de la UE sobre el estado de derecho.

Aunque las perspectivas de la oposición son mejores de lo que han sido durante algún tiempo, hay muchas posibilidades de que el Fidesz de Orbán conserve el poder para un cuarto mandato consecutivo. En este caso, es poco probable que se produzca una revisión de la política exterior húngara, incluso a la luz de la agresión de Rusia contra Ucrania. El Gobierno de Orbán considera que una revisión de este tipo es costosa desde el punto de vista político y va en contra de sus intereses económicos y de la seguridad del régimen.

Foto: Viktor Orbán. (EFE/EPA/Julien Warnand)

En su lugar, Orbán probablemente continuará con su acto de equilibrismo. Esto implicaría ofrecer lo mínimo a los aliados occidentales de Hungría, lo que sería insuficiente para recuperar su confianza. Dados los efectos de la guerra en Ucrania, la ambigüedad de Orbán seguiría dañando las relaciones de Hungría con socios regionales como Polonia. Ya son evidentes los signos de tensión entre Varsovia y Budapest. Al mismo tiempo, la intensificación de las sanciones de la UE a Rusia haría cada vez más difícil que un Gobierno dirigido por Fidesz mantuviera lazos amistosos con Moscú, como demuestra la reciente inclusión de Hungría en la lista de países "no amistosos" del Kremlin, en represalia por las sanciones de la UE. Todo apunta a que la continuación de la actual política exterior de Fidesz dejará a Hungría cada vez más aislada.

*Análisis publicado en el European Council on Foreign Relations por Zsuzsanna Vegh y titulado 'Alignment or isolation: Hungary’s foreign policy after its parliamentary election'

El 3 de abril, Hungría celebrará elecciones parlamentarias. Los asuntos internacionales rara vez son objeto de debate público en el país, y mucho menos un tema candente de la campaña. Pero la guerra del presidente ruso Vladímir Putin contra Ucrania ha llevado la orientación de la política exterior húngara a la primera línea de su agenda interna.

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