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"Teníamos miedo de que cancelaran los vuelos": los primeros españoles regresan de Ucrania
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Pánico en Occidente, calma en Ucrania

"Teníamos miedo de que cancelaran los vuelos": los primeros españoles regresan de Ucrania

El sábado, el Ministerio de Exteriores español pidió a los españoles residentes en Ucrania que abandonen el país "temporalmente". El primer vuelo ha aterrizado hoy, lleno, en Madrid

Foto: Lyudmila y Bohdan, en el Aeropuerto Adolfo Suárez a su llegada de Kiev. (Á.F.C.)
Lyudmila y Bohdan, en el Aeropuerto Adolfo Suárez a su llegada de Kiev. (Á.F.C.)

A las tres y media de la tarde de este domingo, aterrizaba en Madrid el primer vuelo desde Kiev tras la recomendación del Gobierno español a sus nacionales de que salieran del país ante la creciente amenaza de una posible invasión rusa. “No podíamos esperar más para volver", afirma Rubén, quien temía que, con las últimas informaciones, empiecen a cancelarse los vuelos. Su experiencia contrasta con la de Paloma, quien no ha adelantado su vuelo y que regresa de hacer turismo en Kiev, "una ciudad donde hay mucha calma", asegura desde Barajas. ¿Y qué piensan los ucranianos recién llegados a Madrid? Que todo es parte del "pánico de los países extranjeros". Algunas aerolíneas, como KLM, han cancelado sus vuelos, entre la desbandada occidental y las llamadas a mantener la calma desde Ucrania.

El sábado, el Ministerio de Exteriores español pidió a los españoles residentes en Ucrania que abandonen el país "temporalmente", uniéndose a las recomendaciones de Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos o Japón -en total, 39 países-. “Dada la volátil situación de seguridad, se recomienda NO viajar a Ucrania. Se recomienda a los españoles en el país que consideren seriamente la posibilidad de abandonarlo temporalmente por los medios comerciales disponibles, mientras persistan las circunstancias actuales”, reza la recomendación de viajes del Ministerio de Exteriores actualizada el sábado.

Foto: Una ceremonia en recuerdo de los caídos en Kiev. (Reuters/Valentyn Ogirenko)

El pistoletazo de salida occidental lo dio Estados Unidos, al asegurar el viernes que la agresión rusa a Ucrania era “inminente”. "Cualquier estadounidense en Ucrania debería irse lo antes posible, y en cualquier caso, en las próximas 24 a 48 horas", advirtió el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, aseguró en respuesta que si las potencias occidentales tienen evidencias firmes de que se vaya a producir una invasión, él no las había visto todavía. "Ahora mismo, el mayor enemigo de la gente es el pánico", afirmó en un nuevo llamamiento a la calma.

Los primeros en llegar

“Ya teníamos los billetes comprados, pero teníamos preocupación sobre si nos iban a dejar volver o no, por lo que ha pasado este fin de semana”, asegura Bohdan, un joven ucraniano de Lyiv (oeste del país), de 20 años. Bohdan, Lyudmila y Orysya viven en España desde hace casi 15 años y habían viajado a Ucrania, donde vive gran parte de su familia, para los últimos trámites antes de pedir la nacionalidad española. “Nosotros nos hemos guiado por la recomendación de volver, tenemos nuestra casa aquí, queremos poder volver [ante un eventual inicio de la invasión rusa]”, asegura Lyudmila (23 años) a El Confidencial desde el aeropuerto madrileño de Barajas. Afirma, sin embargo, que su familia en Ucrania no está demasiado preocupada: “Ellos no saben nada, es más, los hemos alertado nosotros más a ellos que ellos a nosotros”, sostiene.

placeholder Viajeros procendes de Kiev llegan al Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (Á.F.C.)
Viajeros procendes de Kiev llegan al Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (Á.F.C.)

El vuelo de Ryanair FR6421 este domingo es precisamente el primero directo que aterriza en Madrid desde Kiev desde el anuncio de Exteriores. Un día antes, el mismo 12 de febrero, la aerolínea neerlandesa KLM suspendió, “hasta nuevo aviso”, todas sus rutas a y desde Ucrania tras “un extenso análisis de seguridad”. La alta sensibilidad neerlandesa a las amenazas de seguridad aérea puede explicarse por la pérdida del vuelo Malaysia Airlines MH17, derribado por un misil cuando sobrevolaba las zonas sublevadas del este de Ucrania y con 198 ciudadanos holandeses a bordo en 2014. Por el momento, ninguna otra aerolínea ha anunciado el cese terminante de sus rutas a Ucrania, aunque la aerolínea local SkyUp informó el domingo de que tuvo que desviar a la capital moldava, Chisináu, un avión que hacía la ruta Madeira-Kiev porque la empresa arrendadora del aparato —irlandesa— aseguró que iba a prohibir todos sus vuelos sobre el espacio aéreo ucraniano.

"Nosotros nos hemos guiado por la recomendación de volver, nuestra casa la tenemos aquí"

"El 12 de febrero de 2022, las compañías de seguros más grandes del mundo informaron a las compañías aéreas ucranianas de que dejarían de asegurar aeronaves para vuelos en el espacio aéreo ucraniano en un plazo de 48 horas. Esta decisión está asociada con mayores riesgos de estallido de hostilidades", amplió SkyUp en un segundo comunicado este domingo. Este diario se ha puesto en contacto con Ryanair, que cuenta con rutas tres días por semana a Madrid, todos los días a Barcelona y dos días a la semana a Valencia, para conocer si van a cerrar las rutas, sin respuesta hasta el momento.

Foto: Soldados ucranianos en la línea de contacto (Reuters/Oleksandr Klymenko)

Rubén (44) y Ania (14), él español y ella ucraniana, han adelantado su vuelta tras la oleada de recomendaciones negativas de viaje de los países occidentales. “Como dicen ahora que pueden cerrar en estos días los aeropuertos…”, sostiene Ania, ya en la terminal 1 de llegadas del aeropuerto de Barajas. “No podíamos esperar más”, apostilla Rubén, quien ve las advertencias de viaje como algo “bastante prudente”. Ania es una niña ucraniana que ha pasado varios veranos en España, y Rubén parte de su familia de acogida. Ante la creciente tensión en el país, Rubén ha viajado a Kiev para traerse a Ania a España. “Es mejor que [Ania] esté en España estos días, aunque desde allí parece que no pase nada, en general están bastante tranquilos”, dice, apuntando al constante mensaje tranquilizador por parte de las autoridades ucranianas. “Mi familia está preocupada [por la posible invasión], pero contenta de que al menos yo haya podido huir y esté aquí a salvo si pasa algo”, añade la joven.

Estados Unidos anunció el sábado la evacuación de la mayoría del personal de su embajada en Kiev, después de que ya hubieran sacado del país a algunos de los 180 trabajadores y a sus familias a finales de enero. “No es que sea hora de salir de Ucrania, es que ya es incluso tarde”, explicaba un alto funcionario del Departamento de Estado a la agencia de noticias AP. EEUU mantendrá una pequeña presencia consular en Lyiv (Leópolis, en español), en el oeste del país. Allí también se han desplazado los diplomáticos canadienses de forma temporal, después de que Canadá cerrara su embajada en Kiev este fin de semana. La propia Rusia estaría preparando un plan de evacuación de su personal diplomático no esencial de su eembajada en Kiev, según han comunicado fuentes diplomáticas rusas a la agencia TASS.

"Mi familia está preocupada [por la posible invasión], pero contenta de que al menos yo haya podido huir y esté aquí a salvo"

El pánico occidental frente a la calma ucraniana

Pero otros de los recién llegados a Madrid opinan que quizás es un poco exagerado por el momento, en línea con la posición, por ejemplo, de Francia, más escéptica acerca de la “inminencia” de la invasión sostenida por Estados Unidos y que este domingo ha aconsejado a sus ciudadanos que “pospongan sus viajes” a Ucrania. No obstante, la embajada francesa en Kiev, que sigue operativa, ha emitido un comunicado en el que puntualiza: “No hacemos en este momento una recomendación general a los franceses residentes en Ucrania para que abandonen el país”. Hasta el momento de escribir esta crónica, la embajada española en Ucrania también trabaja con normalidad, mientras que la representación de la Unión Europea sí que ha ofrecido la posibilidad de salir del país a los familiares y trabajadores no esenciales de la legación. “No estamos evacuando”, aclaran sin embargo.

Viacheslav, joven ucraniano de 24 años, está de paso en España, camino de México para “tomarse un descanso” de todo el ruido y “el pánico de los países extranjeros”. Vive en Kiev, donde también se encuentra su familia: “No tenemos ningún plan para escapar ni nada parecido, no creemos que vayan a atacar la capital y nada indica que vaya a haber una guerra en dos o tres días, una semana o un mes, estamos muy tranquilos”. Y describe esa tranquilidad con que los kievitas están viviendo la nueva escalada de tensión: “No hay colas en los cajeros, ni en los supermercados, todo el mundo está calmado porque no creemos que vaya a haber una confrontación. Al menos no desde nuestra parte”. Pero también es consciente de que un ataque ruso es posible, aunque en su opinión se limitaría al campo de batalla actual: “No vamos a empezar una guerra, no queremos una guerra, pero estamos preparados para ella en el Donbás, en Donetsk y Lugansk”.

"En Kiev no hay colas en los cajeros, ni en los supermercados, todo el mundo está calmado"

“Yo no he adelantado mi viaje”, afirma Paloma, madrileña de 36 años y que regresa de un viaje a Kiev de turismo y para visitar a su hermano, que trabaja temporalmente en Ucrania. No le ha pedido —al menos por el momento— que regrese. Para ella, el caos es sobre todo informativo: “Kiev está tranquila, mucha calma [entre los ucranianos], las tiendas abiertas… Todo normal. Es más bien de lo que te vas enterando por el móvil [de las alertas de viaje de los países] que otra cosa”, asegura.

El Gobierno ucraniano ha sostenido en las últimas semanas que el país no necesita “este pánico”. Las advertencias estadounidenses habrían provocado ya daños en la economía ucraniana, desincentivando inversiones extranjeras y afectando también a la industria turística. Para el Gobierno ucraniano, la invasión no es inminente y el país lleva ya ocho años de 'ocupación' de Rusia (en el Donbás y Crimea).

Foto: Vista general del Kremlin y la Plaza Roja en Moscú. (EFE/Maxim Shipenkov)

“En Kiev quizás hay más pánico que en el oeste de Ucrania, de donde soy yo”, sostiene Aleksandra (Sasha), una joven ucraniana de 32 años que aterriza por turismo en Madrid. Según la mayoría de analistas militares y la información de Inteligencia filtrada las últimas semanas a los medios, se calcula que si se produce una invasión rusa el oeste del país, las ciudades más allá del río Dniéper están en menor peligro que Mariúpol (sureste), Melitopol (sur) o el propio Kiev (centro-norte). “Pero nosotros también tenemos frontera con Bielorrusia, y por ahí también puede haber invasión”, admite Sasha.

Rusia ha movilizado más de 130.000 soldados —además de artillería, tanques o helicópteros— a la frontera con Ucrania, está celebrando unos ejercicios militares con Bielorrusia esta semana y ha movilizado también al menos seis barcos en el mar Negro. Putin podría elegir varias rutas en su hipotética invasión de Ucrania: desde el sureste, a través de las zonas controladas por los rebeldes prorrusos de Donetsk y Lugansk hacia la ciudad portuaria de Mariúpol, desde el noreste o desde Bielorrusia hacia Kiev, o desde la anexionada Crimea y el mar Negro y el de Azov por el sur del país. Los servicios de Inteligencia de EEUU sostienen que la invasión podría producirse antes del 20 de febrero —todavía durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín—, algo que hasta ahora se creía poco probable, según habría informado el presidente estadounidense a sus aliados occidentales en una videollamada conjunta.

“Los ucranianos están un poco preocupados por la situación, pero la gente tiene que trabajar, seguir con sus vidas”, asegura Vasil, ucraniano de Lyiv que vive con su familia en España. Aleksander, ucraniano de unos 50 años recién llegado a Madrid para pasar unos días de turismo antes de regresar a Kiev el miércoles, concuerda con Vasil: “La situación es normal en Kiev y en la mayoría de zonas del país, solo en la frontera con Rusia es peligroso. No estoy asustado, toda mi familia está en Ucrania”. Sus padres viven en el este, en Dnipro, a 200 kilómetros tanto de la frontera con Rusia como de los bastiones de los rebeldes prorrusos en Donetsk y Lugansk. Pese al despliegue de tropas y la posibilidad de que una invasión rusa alcance Dnipro, los padres de Aleksander “están muy tranquilos, no tienen miedo. Vivimos en guerra desde hace siete años, para nosotros es una situación normal”.

A las tres y media de la tarde de este domingo, aterrizaba en Madrid el primer vuelo desde Kiev tras la recomendación del Gobierno español a sus nacionales de que salieran del país ante la creciente amenaza de una posible invasión rusa. “No podíamos esperar más para volver", afirma Rubén, quien temía que, con las últimas informaciones, empiecen a cancelarse los vuelos. Su experiencia contrasta con la de Paloma, quien no ha adelantado su vuelo y que regresa de hacer turismo en Kiev, "una ciudad donde hay mucha calma", asegura desde Barajas. ¿Y qué piensan los ucranianos recién llegados a Madrid? Que todo es parte del "pánico de los países extranjeros". Algunas aerolíneas, como KLM, han cancelado sus vuelos, entre la desbandada occidental y las llamadas a mantener la calma desde Ucrania.

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