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La Unión Europea y la OTAN cierran filas con Polonia ante el 'ataque híbrido' de Bielorrusia
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alta tensión en la frontera polaca

La Unión Europea y la OTAN cierran filas con Polonia ante el 'ataque híbrido' de Bielorrusia

La OTAN y la UE muestran su apoyo a Polonia. Sin embargo, en Bruselas se apuesta por un tono mucho más prudente del empleado con Grecia en su crisis con Turquía en 2020

Foto: Migrantes, en la frontera de Polonia con Bielorrusia. (Reuters)
Migrantes, en la frontera de Polonia con Bielorrusia. (Reuters)

Cierre de filas con Polonia a medida que la crisis generada por el régimen de Bielorrusia en la frontera polaca toma un carácter más agresivo. Desde hace semanas, Minsk está enviando miles de migrantes —procedentes en su mayoría de Irak— hacia la frontera con la Unión Europea, principalmente la de Polonia y Lituania. La crisis ha empeorado en los últimos días con el aumento del número de migrantes que se acumulan en las frías zonas boscosas que separan Bielorrusia de Polonia. Empujados por las tropas bielorrusas y rechazados por las fuerzas de seguridad polacas, familias enteras han quedado atrapadas en tierra de nadie.

La crisis comenzó en verano, cuando el régimen de Aleksandr Lukashenko comenzó a trasladar a migrantes directamente hasta las fronteras europeas como una respuesta a las sanciones impuestas por los Veintisiete contra Minsk por la represión contra la oposición democrática tras el fraude electoral del año pasado. Para mantener a Bielorrusia en su órbita, Rusia necesita mantener a Lukashenko —o su régimen— en el poder ante una oposición democrática que ha recibido el respaldo de la Unión Europea. Hasta la fecha, las autoridades polacas contabilizan 30.000 intentos de cruce ilegal de la frontera.

Mientras, la retórica está subiendo enteros. El Ministerio de Defensa bielorruso acusó a Varsovia de movilizar en las últimas horas a unos 10.000 soldados a la zona. Respondió el lunes el viceministro polaco de Asuntos Exteriores, Piotr Wawrzyk, asegurando que Minsk “quiere causar un incidente grave, preferiblemente con disparos y bajas”. Existe el temor de que la situación en la frontera pueda acabar desembocando en eventos violentos. El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, ha visitado uno de los campamentos militares que se han desplegado en la zona y este miércoles se reunirá con Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, en Varsovia.

Foto: Foto: Reuters.

“He hablado con el presidente de Polonia, Andrej Duda, sobre la grave situación en la frontera de Polonia. La utilización de los migrantes como táctica híbrida por parte de Bielorrusia es inaceptable. La OTAN se solidariza con Polonia y todos nuestros aliados en la región”, ha señalado Jens Stoltenberg, secretario general de la Alianza Atlántica. Su comunicación con Varsovia llega cuando la escalada de la crisis amenaza con provocar episodios de violencia en la frontera. La implicación de Stoltenberg envía un mensaje claro tanto a Minsk como a Moscú: la Alianza Atlántica entiende que esta es una cuestión de seguridad y que entra dentro del marco de actuación de la OTAN.

Un escudo incómodo

En Bruselas, hay división de opiniones sobre cómo gestionar la situación. Son muchos los que consideran que está siendo aprovechada electoralmente por el partido gobernante, Ley y Justicia (PiS). El discurso migratorio es una de las columnas principales de su programa, que también incluye el desmantelamiento del sistema judicial independiente, lo que ha provocado que la Comisión Europea activara contra Varsovia el artículo 7 de los Tratados y mantenga bloqueada, por el momento, la partida polaca del fondo de recuperación.

Para la Comisión, se trata de una cuestión muy delicada. Tiene que mostrar su total apoyo a Polonia, pero sabe bien con quién está tratando. En 2020, Turquía permitió la llegada de miles de migrantes y solicitantes de asilo a la frontera con Grecia. Entonces, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajó a la región junto a Michel y David Sassoli, presidente de la Eurocámara, para presentar su apoyo al Gobierno del conservador Kyriakos Mitsotakis. Entonces, los mensajes fueron muy claros y contundentes. “Agradezco a Grecia por convertirse en el escudo europeo en estos momentos”, señaló Von der Leyen. Algunos critican el contraste y replican que ahora es Polonia la que actúa de escudo europeo.

Foto: Una bandera polaca en Swinoujscie (Polonia). (EFE)

A diferencia del caso de Turquía, que es el país con mayor número de refugiados en el mundo debido a la guerra civil en Siria, Bielorrusia ha diseñado específicamente una crisis en la que se encarga del traslado de migrantes desde distintos puntos hasta las mismas fronteras de la Unión Europea. A pesar de las notables diferencias, Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso, ha propuesto este martes que los Veintisiete hagan pagos a Minsk como los que realizan a Ankara en el marco de la gestión de la crisis migratoria de 2016.

En el Ejecutivo comunitario, saben que no se trata de una simple crisis migratoria y que esta vez les toca bailar con el Gobierno polaco. Los matices aquí van a ser complicados de captar y va a ser difícil evitar que esta cuestión se use en la política nacional polaca. Se trata de un 'ataque híbrido', reconocido como tal por los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete. Un intento por parte de Bielorrusia, con el respaldo de la Rusia de Vladimir Putin, de desestabilizar la Unión Europea. Y solamente queda la opción de cerrar filas.

Frontex, no, gracias

En cualquier caso, la situación en la frontera es dramática. Miles de personas se aglomeran cerca de la verja o bien en las zonas boscosas aledañas, con temperaturas bajo cero. No pueden volver hacia el interior de Bielorrusia, donde los militares les empujan de vuelta hacia la frontera; pero tampoco logran acceder a Polonia, cerrada a cal y canto. Hasta la fecha, se han contabilizado ocho fallecidos.

"Bielorrusia debe dejar de poner en peligro la vida de las personas. La instrumentalización de los migrantes con fines políticos por parte de Bielorrusia es inaceptable. Las autoridades bielorrusas deben comprender que presionar a la Unión Europea de esta manera mediante una instrumentalización cínica de los migrantes no les ayudará a lograr sus propósitos", señaló Von der Leyen este lunes en un comunicado en el que mostraba su "solidaridad" con Polonia, Lituania y Letonia, los tres países afectados por esta crisis, aunque en distintas magnitudes.

El Ejecutivo comunitario ha ofrecido a Polonia la ayuda de la agencia de control de fronteras, Frontex. Pero, por el momento, el Gobierno polaco la ha rechazado. La presencia de Frontex significaría que las instituciones europeas tendrían ojos y oídos en la zona y probablemente reduciría el número de devoluciones en caliente al territorio bielorruso y obligaría a procesar peticiones genuinas de asilo.

Foto:  Los miembros del servicio polaco vigilan el área cerca de una cerca de alambre de púas en la frontera.

En verano, la Comisión Europea ya se encargó de que dejaran de despegar vuelos desde Bagdad hacia Minsk, cuando la crisis se concentraba en la frontera lituana. Ahora, el alto representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell, y el vicepresidente de la Comisión Margaritis Schinas, van a desplazarse a los países de los que están saliendo la mayoría de migrantes que acaban en la frontera polaca. Son mayoritariamente de Irak, pero ahora están volando desde Turquía, Líbano o Emiratos Árabes Unidos.

Los Veintisiete han suspendido las disposiciones de facilitación de visas a ciudadanos bielorrusos y trabajan en una nueva ronda de sanciones contra el régimen de Lukashenko. La Comisión Europea también estudia qué acciones puede tomar contra las aerolíneas que están trasladando migrantes en grandes cantidades hasta Minsk, donde el propio régimen se encarga de moverlos hasta la frontera. "La UE estudiará en particular cómo sancionar, incluso mediante la inclusión en listas negras, a las aerolíneas de terceros países que participan activamente en la trata de personas", señaló este lunes Von der Leyen.

Cierre de filas con Polonia a medida que la crisis generada por el régimen de Bielorrusia en la frontera polaca toma un carácter más agresivo. Desde hace semanas, Minsk está enviando miles de migrantes —procedentes en su mayoría de Irak— hacia la frontera con la Unión Europea, principalmente la de Polonia y Lituania. La crisis ha empeorado en los últimos días con el aumento del número de migrantes que se acumulan en las frías zonas boscosas que separan Bielorrusia de Polonia. Empujados por las tropas bielorrusas y rechazados por las fuerzas de seguridad polacas, familias enteras han quedado atrapadas en tierra de nadie.

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