NADIE SABE QUÉ VA A OCURRIR

May no dimite (todavía), pero su acuerdo del Brexit está muerto

Tres años después del histórico plebiscito, nadie sabe exactamente qué va a ocurrir con el Brexit. Ni siquiera si el divorcio va a llegar realmente a ejecutarse algún día

Foto: La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, durante su intervención en el Parlamento. (Reuters)
La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, durante su intervención en el Parlamento. (Reuters)

Este 29 de marzo de 2019 era la fecha en la que el Reino Unido debía abandonar la UE. Pero, tres años después del histórico plebiscito, nadie sabe exactamente qué va a ocurrir con el Brexit. Ni siquiera si el divorcio va a llegar realmente a ejecutarse algún día. La Cámara de los Comunes acaba de rechazar, por tercera vez, el Acuerdo de Retirada que Theresa May cerró con los Veintisiete en noviembre, en su intento de garantizar una salida ordenada del bloque y con periodo de transición.

Sus señorías han rechazado el texto por 344 votos en contra frente a 286 a favor. La diferencia de 58 escaños mejora la derrota de 149 cosechada el pasado 12 de marzo y nada tiene que ver con la humillación que sufrió la 'premier' en enero con hasta 230 escaños de diferencia. En cualquier caso, su futuro está más en el aire que nunca. De nada ha servido la promesa que realizó el miércoles a sus filas asegurándoles que, si el texto era aprobado, dejaría vía libre a otro líder de cara a las próximas negociaciones sobre futuras relaciones con el bloque. Alrededor de 40 'tories' rebeldes le han dado la espalda, entre ellos, alrededor de 28 miembros del ERG, que agrupa al núcleo duro de los conservadores euroescépticos.

May no dimite (todavía), pero su acuerdo del Brexit está muerto

En los últimas horas, muchos 'brexiters' se habían puesto de parte de May, entre ellos, el excéntrico Jacob Rees-Mogg y Boris Johnson, que ya está en modo campaña para las primarias que se avecinan en la formación.

En cualquier caso, el fracaso para la 'premier' se daba este viernes por hecho porque, aparte de los 'tories' rebeldes, los norirlandeses del DUP, de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría, reiteraron que no iban a aceptar nunca un texto que califican de “tóxico”. El principal escollo, al fin al cabo, siempre ha sido la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda. El documento establece que, hasta que se cierre un acuerdo comercial, todo el Reino Unido debe permanecer en la unión aduanera e Irlanda del Norte además alineado con el mercado único. Y el DUP no quiere que la provincia quede con un estatus diferente al del resto del país.

En un intento a la desesperada por desbloquear una crisis institucional sin precedentes, lo que May presentaba hoy a sus señorías era tan sólo el Acuerdo de Retirada, sin la Declaración Política. El primer documento, legalmente vinculante, cubre las cuestiones relativas al divorcio en sí: derechos de los ciudadanos, factura que Londres debe pagar por la salida, la salvaguarda para evitar frontera dura en Irlanda y el periodo de transición. El segundo documento, legalmente no vinculante, describe, aunque de manera muy vaga, las aspiraciones sobre las futuras relaciones con el bloque.

La decisión de Downing Street de separar ambos textos estaba sujeta, sobre todo, a intentar cosechar apoyos en la oposición laborista, ya que, hasta ahora, han dirigido la mayor parte de sus críticas a la Declaración Política. Principalmente porque los de Jeremy Corbyn se muestran partidarios de dejar al país en una unión aduanera y alineados con el mercado único y el Gobierno siempre ha puesto como líneas rojas sacar al país de ambos sistemas. Pero la táctica tampoco funcionó.

Se plantean varias preguntas, la primera ¿por qué, sabiendo que iba a perder, May ha quemado su último cartucho? Lo cierto es que no tenía otra opción porque el plazo impuesto por los Veintisiete expiraba esta noche a las 23.00 horas. En la cumbre europea de la semana pasada, cuando solicitó una extensión, Bruselas respondió con dos fechas. Si el pacto era aprobado este viernes, habría prórroga hasta el 22 de abril. Si no era ratificado, Londres debería comunicar para el 12 de abril cuál es su plan B. Por lo tanto, las próximas dos semanas se prevén agitadas (de nuevo) en Westminster.

La tercera votación sobre el Brexit en el Parlamento en Londres. (EFE)
La tercera votación sobre el Brexit en el Parlamento en Londres. (EFE)

Y de ahí la segunda pregunta ¿y ahora qué? Tras conocerse el resultado, la 'premier' ha vuelto a repetir que, por defecto, ante la carencia de un convenio, el Reino Unido está destinado a una salida abrupta. Pero la Cámara de los Comunes se opone completamente al divorcio caótico. Así que todo apunta ahora a una prórroga larga que obligaría a los británicos a participar en las próximas elecciones europeas de mayo, un escenario absolutamente impensable cuando triunfó el Brexit en 2016.

En medio del caos político absoluto, sus señorías tienen previsto realizar el próximo lunes votaciones sobre la alternativas al pacto que resultaron más populares en la sesión que tuvo lugar este miércoles cuando, por primera vez en la historia reciente, el Parlamento arrebató la iniciativa legislativa al Gobierno.

Ninguna de las ocho opciones presentadas por los diputados consiguió mayoría, pero las que tuvieron más apoyos fueron la convocatoria de un referéndum para ratificar un eventual acuerdo -que obtuvo 295 votos en contra y 268 a favor- y la negociación de una unión aduanera con la UE - 272 votos en contra y 264 a favor-.

Por surrealista que parezca, May no descarta encontrar alguna triquiñuela legal para intentar presentar el convenio una vez más

En caso de que finalmente el lunes obtuvieran mayoría, aunque las enmiendas no son legalmente vinculantes, la Cámara de los Comunes podría presionar al Ejecutivo para llevar estas propuestas a Bruselas en la cumbre de la próxima semana.

Con todo, por surrealista que parezca, May no descarta encontrar alguna triquiñuela legal para intentar presentar el convenio una vez más. Un portavoz de Downing Street confirma que la líder 'tory' continuaría buscando apoyos. “Claramente, no era el resultado que queríamos. Pero hemos tenido más conservadores votando con el Gobierno. Hay más trabajo que hacer, pero vamos en la dirección correcta”, matiza.

En medio del caos de la que en su día fue la respetada y admirada democracia más antigua de Europa, los rumores de elecciones anticipadas toman cada vez más fuerza.

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