NUEVO ATAQUE YIHADISTA EN EL SUR DE FRANCIA

El heroico policía que trató de cambiarse por un rehén ante el terrorista de Carcasona

El teniente coronel de la Gendarmería Arnaud Beltrame negoció durante horas con el atacante hasta el asalto final. Ahora agoniza en un hospital, donde lucha por su vida

Foto: Policías franceses vigilan el supermercado atacado por un terrorista en Trèbes, Francia. (EFE)
Policías franceses vigilan el supermercado atacado por un terrorista en Trèbes, Francia. (EFE)

A las 11.15 de este viernes, un joven marroquí de 26 años llamado Raadouane Lakdim irrumpía en el supermercado 'SuperU' de Trabes, a 8 kilómetros de Carcasona. Al grito de "¡Alá es el más grande!" y "Soy un soldado del Islam", el antiguo traficante de hachís, expresidiario, fichado como islamista radical, dispara hacia los presentes. Dos personas, un cliente y un empleado, caen tiroteados. Nunca volverán a levantarse.

El patrón es ya familiar en Francia. Pero esta vez habría un héroe. Arnaud Beltrame, un teniente coronel de la Gendarmería que propuso al secuestrador intercambiarse con un rehén, y tuvo más de tres horas para intentar convencer a Redouane Lakdim de rendirse. Tres horas de diálogo, recogido por sus compañeros a través del teléfono que el agente había dejado abierto sobre un estante del supermercado.

Nada más iniciarse el ataque, varias personas que se encuentran al fondo de la enorme nave comprenden rápidamente de qué se trata. La invocación a Alá seguida de detonaciones es la señal que en Francia todos saben interpretar como un ataque armado. Un policía retirado que hacia sus compras, Christian Gibbert, se hace cargo de un grupo de clientes y les conduce a una cámara frigorífica. Enseguida, telefonea a la Gendarmería. El asaltante se dirije hacia ellos, pero consiguen escapar por una puerta de emergencia. Beltrame, que acude con el primer grupo de policías, propone entonces a Lakdim dejarle entrar y liberar al único rehén que no logró evadirse, una mujer.

Tres horas por delante- a solas- frente a una persona dispuesta a morir "como mártir". El gendarme sabe también que las posibilidades de convencer a Lakdim de entregarse eran remotas. Por su cabeza y por la de sus compañeros en el exterior pasan las imágenes del yihadista Amedy Coulibaly en el supemercado judío de París, lanzándose hacia la puerta de salida con el gatillo enganchado al Kalásnhnikov. Tampoco olvidan que Mohamed Merah, el asesino de niños judíos y de militares franceses, cerca de Toulouse, en 2012, prefirió morir antes que entregarse tras horas de diálogo con la policía.

Lakdim pide entonces la liberación de Salah Abdeslam, el único terrorista supervieviente de los atentados de noviembre de 2015 en París. Una exigencia imposible de obtener.

Redouane Lakdim no se iba a rendir ni aunque se lo rogaran su madre y su hermana, acompañadas hasta el lugar por la policía. Ningún "soldado de Alá" se ha entregado nunca en Francia en similares condiciones. Lakdim, además de dejar desangrándose a dos personas, había ya asesinado al pasajero del coche que robó a punta de pistola, después de herir al conductor. Desde ese vehículo había intentado atropellar a cuatro miembros de los Compañías Republicanas de Seguridad (CRS) que practicaban "running" en torno a las 10.40. Al no conseguirlo, les disparó, hiriendo a uno de ellos gravemente.

Vista general de la entrada del supermercado donde ha tenido lugar el incidente. (Reuters)
Vista general de la entrada del supermercado donde ha tenido lugar el incidente. (Reuters)

El terrorista estuvo en España

Redouane Lakdim había empezado el día como de costumbre. Había acompañado a su hermana pequeña al colegio sobre las 8.00. El último beso antes de comenzar su jornada sangrienta. "Un muchacho normal", como suelen decir siempre – también en este caso- los vecinos de los asesinos islamistas. ¿Volvió a casa después del colegio para recuperar su arma? Solo la madre puede informar de las andanzas de su hijo antes de salir decidido a robar un vehículo. El habitual terrorista "low cost". Aunque no tanto como los asesinos islamistas que acuchillaron al Padre Hamel en julio de 2016, en Normandía. Sin automóvil es sin duda más discreto caminar por Carcasona con una pistola en una riñonera que con un Kalásnikov, el arma fetiche de los yihadistas.

Beltrame sabía desde el primer momento que sería el primer objetivo del terrorista cuando éste decidiera poner fin a su aventura. En el exterior, los compañeros del uniformado seguían la conversación y los silencios. Las fuerzas especiales de intervención de la policía, del ejército y de la gendarmería esperaban el momento para entrar al recinto. También sabían que su colega lo tendría difícil para salir ileso. Y una serie de disparos en el interior fue la señal para lanzar el asalto. Redouane Lakdim fue abatido, o neutralizado, como prefieren decir los policías. El gendarme se desangraba con un disparo en la garganta y otros en el torso. Ahora permanece en el hospital en estado gravísimo.

Francia ha vuelto a sufrir el golpe del terrorismo islamista. El más grave de la era Macron, que ha aprovechado para justificar su plan antiterrorista tan criticado en su momento por la izquierda más radical. Pero tras los homenajes al nuevo héroe de Francia y pasadas las primeras horas de estupor, vuelven a repetirse las mismas cuestiones. ¿Cómo es posible que un fichado "S" pueda obtener una pistola? ¿Cuándo y dónde se radicalizó? ¿Se autorradicalizó, como se preguntó también Macron ?¿En la cárcel? ¿En su barrio? ¿En un departamento, Aude, conocido por estar infestado de islamistas radicales?

Redouane Lakdim también estuvo en España. En enero de 2016 el automóvil en el que viajaba con un amigo fue controlado en la frontera por los gendarmes. Adujo que venían de acompañar a un amigo al aeropuerto de Gerona. Les dejaron continuar su camino. Pocos meses después pasó un mes en prisión por tráfico de estupefacientes. Más tarde los servicios policiales le ficharon como elemento islamista peligroso. Como los 16.000 censados en todo el país, un número que desborda la capacidad de vigilancia individualizada de la policía.

Los investigadores estudian ahora huellas dactilares y de ADN en la pistola y el puñal de Lakdim, con la esperanza de encontrar pruebas que les ayuden a conocer si detrás del asesino solitario se esconde una red islamista. El Fiscal antiterrorista, François Molins, ha anunciado la detención de una persona próxima al asaltante.

Francia vuelve a tener miedo. Todos sabemos que el terrorismo islamista actúa cuando puede y como puede. Y por muchas precauciones que se tomen, en cualquier momento individuos envenenados por una ideología asesina pueden irrumpir a tiros en un espacio público.

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