parís quiere que les juzguen en irak y siria

"Si estos franceses mueren en Siria, mejor": Macron cierra las puertas a los retornados

Francia no quiere acoger en su territorio a sus nacionales arrestados en Siria e Irak. La estrategia es "neutralizar el mayor número posible de retornados" y que les juzguen las autoridades locales

Foto: Dos hombres ante la iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray rinden tributo al sacerdote Jacques Hamel, asesinado por un simpatizante del Estado Islámico. (Reuters)
Dos hombres ante la iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray rinden tributo al sacerdote Jacques Hamel, asesinado por un simpatizante del Estado Islámico. (Reuters)

París no quiere acoger en su territorio a los yihadistas franceses del Estado Islámico arrestados en Siria e Irak en la guerra contra el “Califato”. El Gobierno de Emmanuel Macron preferiría que fueran juzgados por las autoridades locales. Es lo que se desprende de las declaraciones de varios ministros del gabinete de Edouard Philippe, sin que el Jefe del Estado les haya contradicho en ningún momento.

El Gobierno francés presentó el pasado viernes el enésimo plan en los últimos años para “prevenir la radicalización -la radicalización islamista, se entiende, aunque el término se omita-. En dicho plan se señala la necesidad de acondicionar zonas cerradas en las prisiones francesas para aislar a los terroristas islamistas (512) y a los presos comunes radicalizados (1.139). Un total de 1.500 plazas están previstas para unas cárceles saturadas y con una superpoblación que, en general, pasa del 100% en su mayoría.

Pero la falta de espacio en las prisiones francesas no sería la única razón, ni la principal, para poner freno a la llegada de los yihadistas franceses derrotados y hechos prisioneros en Siria e Irak. El Gobierno sabe que una inmensa mayoría de los franceses rechazan acoger a sus compatriotas que partieron para hacer la “guerra santa”. Esos combatientes quemaron públicamente sus pasaportes, juraron colaborar en la destrucción de su país y soñaban con llevar a cabo atentados en territorio francés.

Pero ahora que la derrota militar del Estado Islámico es un hecho, los mismos yihadistas que renegaban de su nacionalidad prefieren ser juzgados por tribunales franceses y purgar pena en las cárceles de su país, antes que enfrentarse a jueces iraquíes, sirios o kurdos y pasar años entre rejas en Siria o Iraq. Y eso sin contar con la posibilidad de ser condenados a la pena capital, algo que en su odiado país es imposible.

Un caza de combate a bordo del portaaviones Charles de Gaulle, que participa en la operación internacional contra el ISIS en Irak y Siria. (Reuters)
Un caza de combate a bordo del portaaviones Charles de Gaulle, que participa en la operación internacional contra el ISIS en Irak y Siria. (Reuters)

"Neutralizar" a todos los retornados

Cuando la ciudad de Raqqa, la capital oficiosa del ISIS estaba a punto de caer, en octubre de 2017, la ministra francesa de Defensa, Florence Parly, anunció ya el sentir de su gobierno: “Si los yihadistas franceses mueren en Raqqa, mejor. Debemos continuar los combates para neutralizar el mayor número posible”.

Para nadie era un secreto que las tropas francesas implicadas en la lucha contra Daesh sobre el terreno tenían, entre otros objetivos, acabar con sus 'propios' yihadistas. Las noticias sobre la acción en ese sentido de las fuerzas especiales francesas se convirtieron en algo más que un rumor. En todo caso, por si había dudas, el propio François Hollande, presidente del país durante la peor ola de terrorismo sufrida por Francia, reconocía en el libro 'Un Presidente no debería decir esas cosas', que existían comandos especializados en la eliminación de terroristas.

Por supuesto, no todos los yihadistas franceses han perdido la vida en combate. Francia tiene el triste récord de ser el primer exportador de terroristas de la UE desplazados a Oriente Próximo. El gobierno de París calcula en casi 300 los franceses muertos en Siria e Irak.

El número de yihadistas arrestados por tropas kurdas en Siria o por el ejército iraquí sobre su territorio se estima en más de un centenar. Macron ha dejado a sus ministros aclarar la posición de Francia en este asunto: en el caso de los franceses detenidos en Irak, París considera que son las autoridades locales los que deben juzgarlos. No sería la primera vez. Ciudadanos franceses que combatieron contra el ejército norteamericano en Irak al inicio de la pasada década fueron condenados a varios años de prisión antes de ser liberados.

La ministra francesa de Justicia, Nicole Belloubet, señala que Francia solo dejaría oír su voz si sus connacionales son condenados a muerte -tal y como hace cada vez que un ciudadano francés es acusado de un crimen y condenado a la pena capital en cualquier país del globo-.

"Los tribunales kurdos pueden juzgarles"

Mucho más complicada parece la situación de los yihadistas franceses en manos de los kurdos de Siria. El ministro Jean-Yves Le Drian cifró su número en un centenar, aunque sus propios servicios le corrigieron para rebajar esa cantidad a unas decenas. En todo caso, tanto el titular de Exteriores como el portavoz del Gobierno, Benjamin Grivaux, no han dudado en reconocer a los kurdos sirios la capacidad de juzgar a los franceses capturados. El propio Grivaux llegó a decir que en las zonas kurdas de Siria “hay instituciones judiciales respetuosas del derecho”.

Las familias de los yihadistas franceses y sus abogados ven las cosas de otra manera. El Estado francés, dicen, considera a los combatientes kurdos de las Unidades de Protección Popular (YPG) como aliados del PKK, considerado una organización terrorista por la Unión Europea.

En teoría es así, pero los kurdos de Siria se han distinguido -aliados con franceses y norteamericanos- en la lucha sobre el terreno contra los yihadistas del ISIS. Las autoridades kurdas que mantienen detenidos a yihadistas franceses, o de otros países, saben que tienen entre sus manos una buena moneda de cambio.

El representante de los kurdos de Siria en París, Jaled Issa, afirma que asegurarán los derechos de los presos yihadistas franceses, pero apoya la idea de crear un Tribunal Internacional para juzgarlos, “como el de Nuremberg tras la Segunda Guerra Mundial”.

El caso sirio plantea, además, otro tipo de problemas para Francia. François Hollande decidió cancelar las relaciones diplomáticas con el régimen de Bashar al Assad en 2012, lo que deja a los yihadistas franceses sin ni siquiera asistencia consular. Para los abogados de los franceses detenidos allí, en el Kurdistán sirio no existe una jurisdicción digna de ese nombre.

Un caso concreto de esta situación lo protagoniza la yihadista francesa Emilie König, de 33 años, que partió hacia Siria en 2012 y es considerada por París como la mayor reclutadora de yihadistas franceses. Detenida por los kurdos sirios a principios de año, König grabó un video en el que se declaraba arrepentida y formulaba su deseo de ser juzgada en Francia.

Foad, hermano de Nora, una joven francesa de 15 años que huyó a Siria para unirse a Daesh, muestra una fotografía de la adolescente. (Reuters)
Foad, hermano de Nora, una joven francesa de 15 años que huyó a Siria para unirse a Daesh, muestra una fotografía de la adolescente. (Reuters)

Mujeres yihadistas: “Caso por caso”

Para Le Drian o Grivaux, König y otras mujeres son combatientes como los hombres y fueron a Siria “a hacer la guerra, no a hacer turismo, a luchar contra nuestros valores”. El padre de la bretona Emilie König insiste en que ella implora el perdón. Las autoridades norteamericanas le otorgaron la primera plaza en la lista de mujeres terroristas confeccionada en septiembre de 2015.

París sabe que no todas las mujeres que se unieron al ISIS pueden ser consideradas judicialmente en la misma medida que König, por eso el propio Macron afirmó ya en noviembre de 2017 -y no ha cambiado de idea- que la situación de las mujeres acompañadas de niños será examinado “caso por caso”.

“Les Revenants”, los retornados, despiertan el miedo en la sociedad francesa. El término es también el título del libro del periodista francés David Thomson, que ha pasado 6 años en contacto directo con yihadistas francese para conocer su manera de pensar y actuar. Thomson considera que no hay diferencias en el grado de determinación y peligrosidad entre hombres y mujeres. Para Thomson, es imposible creer en el arrepentimiento de los yihadistas. Si vuelven, asegura, es porque están decepcionados por la derrota militar, pero siguen siendo fieles al islamismo radical suní.

El caso de los niños es, evidentemente, diferente. Los ya retornados o los futuros “revenants” representan “bombas de efecto retardado”, según el Fiscal antiterrorista de París, François Molins. Algunos de los hijos de yihadistas han asistido o participado, con solo 8 o 9 años, en ejecuciones de rehenes de Daesh.

Las autoridades cifran en 46 los niños retornados hasta ahora. Cuando pisan suelo francés son separados de su madre o de sus padres, a quienes se encarcela inmediatamente. Así, a los horrores ya vividos en Oriente Próximo tiene que añadir la separación forzosa de su familia.

Grupos especiales de asistentes sociales, educadores y psicólogos han sido creados para hacer frente a un fenómeno nuevo. Las autoridades francesas han preparado un plan de seguimiento cuya efectividad se verá en los próximos años y, especialmente, cuando los hijos de los retornados lleguen a la adolescencia. Los psiquiatras advierten: “Como con cualquier otro niño, nada es seguro ni previsible”.

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