una fuerza numerosa apoyada por eeuu

Ofensiva contra los kurdos: ¿se ha metido Turquía en su Vietnam?

El segundo paso de la operación podría desencadenar una guerra larga contra los kurdos de Rojava, donde las milicias reciben entrenamiento y armamento del ejército estadounidense

Foto: Un combatiente del Ejército Libre Sirio, apoyado por Turquía, ondea una bandera turca cerca de Azaz, Siria. (Reuters)
Un combatiente del Ejército Libre Sirio, apoyado por Turquía, ondea una bandera turca cerca de Azaz, Siria. (Reuters)

La ofensiva de Turquía contra la guerrilla kurdo-siria en Afrín entró el martes en su cuarto día, uno de los más sangrientos. Las tropas turcas mantuvieron su presencia en los flancos norte, este y oeste de la ciudad, con el objetivo de “asegurar su frontera”, aislar la ciudad de Afrín y tomar la base aérea de Meneg. Los principales choques se produjeron en las áreas del noroeste de Afrín y próximas al frente de Azaz, donde milicias del ELS -Ejército Libre de Siria- avanzan junto a los efectivos del ejército turco. El reciente fuego ha vuelto a ocasionar un desplazamiento masivo de civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

En la mañana del martes, vehículos de asalto cobra, tanques blindados y 'jeeps' de patrulla recorrían las laderas de la provincia fronteriza de Hatay. Las condiciones meteorológicas de intensa niebla y lluvia no permitían a los soldados divisar las acciones de su aviación en el territorio sirio. En un pueblo próximo a la frontera, un pelotón del ELS, distinguido por el brazalete amarillo y haciendo gala de la bandera verdinegra, recibía instrucción del aliado turco. Pero también las ambulancias recorrían este martes la sinuosas carreteras de barro en Hatay, señal de que a pocos kilómetros, ha dado inicio una nueva ofensiva.

Con el paso de la tarde, dos cohetes fueron lanzados desde territorio sirio y golpearon la ciudad de Kilis y Reyhanli, sin causar ningún muerto ni herido. En Reyhanli, donde el proyectil cayó frente al edificio de la organización humanitaria islamista IHH, la policía recogió los restos antes de que llegara la prensa. Un grupo de jóvenes nacionalistas, en apoyo a la operación militar y al Gobierno, colocaban banderas turcas en el alumbrado eléctrico, los tejados y las ventanas de las casas para dejar clara la postura de las aldeas colindantes a la recién estrenada intervención militar.

Tanques turcos y blindados de transporte de tropas cerca de la frontera turco-siria, en la provincia de Hatay. (Reuters)
Tanques turcos y blindados de transporte de tropas cerca de la frontera turco-siria, en la provincia de Hatay. (Reuters)

“La operación terminará en victoria”, dijo ayer el presidente turco Recep Tayyip Erdogan en un discurso convencido y efectivo. Estas palabras las pronunciaba el líder en el funeral de la primera víctima turca de la ofensiva de Afrín. El soldado Musa Özalkan murió mientras combatía el lunes cerca del pueblo Gülbaba. Este mismo martes, el gobierno confirmó la muerte de un segundo y un tercero que cayeron combatiendo contra las YPG kurdas -Unidades de Protección Popular, agrupación terrorista para Turquía y objetivo de la operación-.

Turquía corre el riesgo de enredarse en una intervención contra una fuerza numerosa que lleva años recibiendo entrenamiento del Pentágono

El mando del ejército turco insistió en que 'Rama de Olivo' será una maniobra corta y efectiva, cuya meta táctica es establecer un corredor de seguridad, de unos 30 kilómetros, junto a su frontera. Sin embargo, también declararon que el segundo paso será avanzar sobre Manbij -ciudad controlada por las YPG- algo que podría desencadenar una guerra de larga duración contra los kurdos del cantón de Rojava, donde las FDS -Fuerzas Democráticas Sirias, integradas por las YPG- reciben entrenamiento y armamento del ejército estadounidense.

De hecho, en las últimas horas las autoridades civiles del cantón kurdo en el noreste de Siria hicieron un llamamiento masivo para que los kurdos se desplacen hasta Afrín y defiendan la ciudad. “El Estado turco ha intentado entrar en Siria durante días, pero no va a poder”, declaró el general de las YPG Siyamand Walat a Reuters, “todos los soldados (de Rojava) podríamos ir a Afrín. Estamos preparados”. Si la zona de batalla entre milicias kurdas y el ejército turco y los aliados del ELS se extiende hacia el oeste, podría alcanzar el cantón de Rojava y recibir reclutas no sólo de esa zona, sino también de las facciones kurdas de Turquía o de Irak.

Combatientes del Ejército Libre Sirio, respaldado por Turquía, cerca de Mount Barsaya, en Afrín, Siria. (Reuters)
Combatientes del Ejército Libre Sirio, respaldado por Turquía, cerca de Mount Barsaya, en Afrín, Siria. (Reuters)

Los oficiales turcos denuncian a El Confidencial de que las FDS hacen uso del armamento donado por EEUU en los combates de Afrín. “También están minando el terreno”, comenta a este diario un funcionario de presidencia en el paso fronterizo de Cilvegozu, que insiste en que los kurdos tienen MANPADs (sistema de defensa aérea portátil) dentro de la ciudad, aunque no ha habido pruebas de ello.

Tras la brutal cuarta jornada de ofensiva, y ante los llamamientos de Francia y Estados Unidos a detener las agresiones por el temor a una crisis humanitaria, Turquía corre el riesgo de enredarse en una intervención contra una fuerza numerosa que lleva años recibiendo entrenamiento del Pentágono. Puede limitarse a las áreas fronterizas y a defender su seguridad nacional o puede terminar en un serio enfrentamiento en un país fronterizo que se alargará durante años y que enredará todavía más la peor guerra que ha vivido Oriente Medio en décadas.

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