ANKARA MOVILIZA A LOS GRUPOS REBELDES SIRIOS

Cazas turcos bombardean Afrín: Erdogan busca impedir un estado kurdo en Siria

El ejército turco lanza su esperada ofensiva contra este enclave kurdo en el noroeste de Siria, con apoyo de los grupos rebeldes sirios respaldados por Ankara

Foto: Un tanque del ejército turco movilizado hacia la frontera siria, el 17 de enero de 2018. (Reuters)
Un tanque del ejército turco movilizado hacia la frontera siria, el 17 de enero de 2018. (Reuters)

A las 5 de la tarde hora local, la fuerza militar de Turquía ha dado inicio a la campaña aérea sobre Afrín, el enclave kurdo en el noroeste de Siria, en la operación "Zeytin Dali" ("Rama de Olivo"), según ha confirmado el General del Estado Mayor Hulusi Akar. En la tarde del sábado, cazas F-16 han realizado más de una decena de lanzamientos contra posiciones de la milicia kurda YPG, considerada terrorista por Ankara, mientras tropas aliadas del Ejército Libre de Siria (ELS) han avanzado por tierra. Desde hace días, el Gobierno turco había anunciado la ofensiva para eliminar "los grupos terroristas" en la esquina noroccidental de su frontera. "En una hora he escuchado más de 30 bombardeos", explicó una mujer por teléfono a El Confidencial desde Tel Rifaat, sin que este periódico haya podido confirmar la información.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha anunciado este sábado el inicio de la ofensiva, "a la que seguirá otra sobre Manbij porque no se han cumplido las promesas hechas a Turquía". El mandatario se refería así al apoyo de Estados Unidos a las Fuerzas Democráticas Sirias, una milicia siria prooccidental que integra elementos del PYD (el Partido de la Unión Democrática, el brazo político de las YPG, que controla Afrín). En el pasado, el Pentágono garantizó el fin de las relaciones con los kurdos cuando Daesh fuera expulsado de Raqqa, pero la semana pasada anunciaron que volverían a entrenar a las FDS como una guardia fronteriza. Un extremo posteriormente desmentido por el Secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, pero que no ha servido para acallar las iras de Erdogan.

Este viernes y sábado, la artillería turca volvió a lanzar obuses hacia el enclave de Afrín, al tiempo que cazas de la fuerza aérea han bombardeado objetivos en el norte de Siria. El gobierno inisitió que “requisará todo el armamento y el material entregado al PYD". Para entrar con toda la maquinaria en el cantón kurdo-sirio -incluso iniciar una campaña aérea-, Turquía recurrió a Moscú ya que el ejército ruso gestiona los movimientos militares en esta zona de distensión. Aunque la agencia estatal turca informó que los rusos habían iniciado la retirada, el Ministro de Asuntos Exteriores Serguei Lavrov lo desmintió unas horas más tarde. Según fuentes desde Afrín, las tropas rusas sólo han desplazado sus posiciones unos kilómetros, desde la ciudad de Afrín a Sahba (zona rural), pero para protegerse de los bombardeos de Turquía.

La prensa turca llevaba días calentando el ambiente. “Preparada la operación militar en Azaz”, mostraba en rótulo informativo una cadena turca de televisión acompañado de imágenes de los aliados de Ankara, unos milicianos sirios árabes del ELS -Ejército Libre de Siria- agazapados en una trinchera en el norte del país. El área, controlada por Turquía desde su intervención en agosto de 2016, va a servir de posición de combate para la inminente operación militar turca contra el enclave kurdo de Afrín. “Ha comenzado la cuenta atrás”, “Todo está preparado en la frontera de Siria”. Este miércoles todos los canales difundieron la llegada de más tanques y vehículos militares a la frontera turco-siria en la provincia de Hatay. Solo faltaba dar el paso.

La semana pasada, el Gobierno turco ya anunció tener toda la maquinaria preparada para lanzar la segunda parte del “Escudo del Eufrates”, la intervención para defender su frontera contra los milicianos kurdos y los yihadistas de Daesh. que dio por terminada en marzo de 2017. También esta vez, Ankara se servirá de brigadas del ELS que patrullan su zona de seguridad -desde Azaz hasta Yarábulus-. “Esta batalla es para ellos”, enunció Erdogan en el Parlamento el martes, “nosotros les ayudamos ahí así que ahora ellos pueden proteger sus territorios”. Varios convoys de milicianos opositores sirios, precedidos por banderas verdinegras, se han desplazado en las últimas horas a la frontera.

Pero esta vez, las tropas turcas podrían ir en cabeza, "intuyo que veremos al ELS apoyando unidades del ejército turco, a diferencia del Escudo del Eufrates (en agosto de 2016) cuando el ELS lideraba el frente y las Fuerzas Especiales y unidades blindadas de Turquía les apoyaban en la retaguardia", revela el analista de defensa turco Arda Mevutoglu. En cuanto al tipo de combate, "Turquía ya utiliza artillería y flota aérea en campañas contra el PKK, por lo que el movimiento de estos activos en Afrín no sería una sorpresa", concluye Mevutoglu. El terreno, escarpado y montañoso, forzará el apoyo aéreo en Afrín, además del uso de drones y tecnología de vigilancia para detener a los combatientes kurdos que intentan cruzar la frontera.

Baterías turcas disparan contra Afrín, el 20 de enero de 2018. (Reuters)
Baterías turcas disparan contra Afrín, el 20 de enero de 2018. (Reuters)

Para EEUU, el enemigo es otro

Así pues, Afrín va a ser el nuevo escenario de la guerra kurdo-árabe. Durante los últimos años, Turquía ha sido el principal valedor de las milicias sirias árabes opositoras al régimen de Bashar Al Assad. Gracias a la intervención turca de agosto de 2016, los rebeldes mantuvieron abierta la vía de suministro con el norte, consiguieron alejar a enemigos bélicos como Daesh, los kurdos o el régimen y recibieron de Ankara armamento y entrenamiento militar. En un quid pro quo, varias facciones del ELS -como el Frente al Shams o la Brigada Sultán Murad- están a merced de Ankara. Por eso ahora serán ellos quienes combatirán, cuerpo a cuerpo, contra el PYD en Afrín.

Ante la llegada de más maquinaria militar turca a las proximidades de la frontera y también a territorio sirio como Idlib o Azaz, las Fuerzas Democráticas Sirias (la facción kurda aliada de Estados Unidos que cuenta con elementos del PYD) ha enviado combatientes de su cantón en el noreste de Siria -donde reciben entrenamiento del Pentágono- al área de Afrín aislada en el noroeste. “Han llegado refuerzos desde Deir al Zor, Al Raqqa y Kobani a Shahba”, comunicó Ahmad al Omar, el portavoz de una brigada árabe opositora, a Efe por teléfono.

El armamento de las FDS ha sido proporcionado por Estados Unidos que en los últimos años ha entrenado a esta fuerza 'proxy' en el noreste de Siria para combatir a Daesh. Así pues, esta maquinaria podría ser utilizada en los próximos días contra los combatientes árabes de Turquía. “Pero Afrín no se encuentra en el área de operaciones de la Coalición”, se excusó un portavoz del ejército estadounidense a la publicación The Region, para justificar que el área de combate no es motivo de interés para Washington. En cambio, es Rusia quien ha establecido ahí sus posiciones tras el reparto de las zonas de distensión acordadas en Astaná.

El Secretario de Estado Tillerson recordó que el ejército norteamericano tiene previsto permanecer en el norte de Siria de una manera indefinida. Primero, para evitar el rebrote de Daesh, recordando los errores cometidos en el año 2011, "una salida prematura de Irak permitió a Al Qaeda en Irak sobrevivir y eventualmente convertirse en Estado Islámico". Pero también para impedir que Irán fortalezca su presencia en el país, "como país desestabilizado y fronterizo con Israel, Siria representa una oportunidad que Irán está muy dispuesto a explotar", añadió.

Además, para que Turquía pueda lograr sus objetivos en este esquina noroccidental de Siria, podría ser imprescindible la asistencia rusa. “Rusia debería abrir el espacio aéreo para esta operación, de otra manera va a ser demasiado costoso”, insiste el analista de seguridad Metin Gurcan a la BBC. “Si Rusia da luz verde, las fuerzas turcas podrían concluir Afrín en un día, de otra manera va a ser una pesadilla”, mantiene. Sin embargo, Rusia no se ha manifestado sobre el inminente asalto contra el PYD, con quien ha restablecido relaciones y en quien confía para un futura asociación con el régimen de Assad.

Otros analistas ven los avances de Ankara en la frontera turco-siria como un simple movimiento para ejercer presión. “Las nuevas posiciones [del ejército turco] en Idlib, combinadas con los avances en Azaz y Tel Rifat podrían servir para aumentar la presión, sofocar el comercio y ampliar el margen [de negociación]. El plan a largo plazo podría ser pactar una sumisión [del territorio del PYD]”, recuerda el analista Aron Lund.

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