ante su inminente derrota en irak y siria

Daesh: cuanto más débil, más peligroso

La Coalición Internacional y la ONU sostienen que los días del 'Califato' están contados. A medida que Daesh pierde territorio, busca golpes propagandísticos a través de atentados

Foto: Vigilia por las víctimas del atentado en el Manchester Arena. (Reuters)
Vigilia por las víctimas del atentado en el Manchester Arena. (Reuters)

Los días del 'Califato' están contados y su derrota es “inminente”. Así describía este lunes el enviado especial de la ONU para Irak, Jan Kubis, la situación de los yihadistas en Mosul, 'capital' del Estado Islámico sobre la que el Ejército iraquí lanzó una ofensiva el pasado octubre. Un mensaje triunfal en línea con la euforia mostrada hace días por la Coalición Internacional contra Daesh que lidera EEUU, que aseguraba que los yihadistas están “completamente rodeados y al borde de una derrota total en Mosul”, en palabras del coronel estadounidense John L. Dorrian, portavoz de la Coalición.

El grupo mantiene bajo su control únicamente 10 kilómetros cuadrados de la segunda ciudad de Irak, bastión desde el que en junio de 2014 Daesh se lanzó a la conquista del 40% del territorio iraquí y llegó a amenazar Bagdad. Acosado por la ofensiva de las fuerzas iraquíes y los avances de las Fuerzas Democráticas Sirias (una coalición kurdo-árabe) hacia Raqqa, su bastión en Siria, el 'Califato' se reduce día a día. Ahora, cuando la desintegración de su 'Estado Islámico' parece cuestión de meses, Daesh no solo busca alternativas para su supervivencia en el Sahel o en la región de Af-Pak: también intenta cometer atentados de envergadura en Occidente por motivos propagandísticos para mantener el flujo de 'voluntarios' y la financiación.

Cuanto más débiles son en sus feudos tradicionales, más letales se vuelven para mantener el foco de atracción y conseguir financiación“Daesh ha vendido la historia de que es capaz de crear un estado con sus reglas en un territorio concreto. Con ello ha logrado atraer a combatientes y conseguir financiación. Pero con la pérdida de territorios [en Siria e Irak] se ha visto obligado incluso a cambiar el nombre de su revista [la publicación mensual utilizada por el grupo para la propaganda y el reclutamiento] de 'Dabiq' a 'Rumiyah', porque ya ha perdido Dabiq [ciudad del norte de Siria]. En la medida en que quiere seguir atrayendo militantes, busca otros caminos para ello. Cuanto más débiles son [los yihadistas] en sus feudos tradicionales, más letales se vuelven para mantener la llama viva, el foco de atracción, y para conseguir financiación”, explica a El Confidencial Jesús A. Núñez, codirector del Instituto sobre Conflictos y Acción Humanitaria, especialista en temas de seguridad y mundo islámico.

La perdida de territorio "les ha obligado a desplegar de manera mucho más contundente su otra 'alma', la terrorista. Si ya no puedo hacer frente a mis enemigos cara a cara, y ya no atraigo a combatientes extranjeros a través de la espectacularidad de mis conquistas [en Siria e Irak], necesito generar el impacto mediático a través de otros métodos", añade Gabriel Garroum, politólogo experto en el Estado Islámico y doctorado en el Departamento de Estudios de Guerra del King's College de Londres. "La gran fortaleza de Daesh, especialmente en su cúspide tras el verano de 2014, fue su capacidad de echar raíces territoriales, convertirse en un 'locus' de gobernanza más allá de sus prácticas violentas".

El terrorista suicida del Manchester Arena fue identificado ayer como Salman Ramadan Abedi, nacido en Mánchester e hijo de refugiados libios. Un joven de 22 años introvertido y devoto del que nadie sospechaba, y cuyo padre “siempre fue muy beligerante con la ideología yihadista”, aseguran miembros de la comunidad libia que habita en el sur de la ciudad citados por 'The Guardian'. La policía británica, que ya 'conocía' a Abedi e investiga si contó con una red de apoyo, confirmó la identidad del atacante después de que fuentes estadounidenses filtrasen la información a la prensa, aparentemente en contra de los deseos de las fuerzas de seguridad de Reino Unido. Horas antes, el aparato de propaganda de Daesh había proclamado que el ataque fue obra de “un soldado del Califato” y amenazaba con atentados "más severos".

“Esto no quiere decir que el ataque haya sido ordenado directamente por Daesh, pero desde hace años el grupo han promovido la resistencia sin liderazgo, con mensajes del tipo 'Mata donde puedas y a quien puedas'. El grupo inspira eso porque sabe que no tiene capacidad [para organizar grandes redes en territorio europeo]”, añade Jesús A. Núñez.

Ethel Bonet. MosulEthel Bonet. Mosul

La caída de sus bastiones

No todos los analistas comparten esta tesis. "Daesh ataca cuando puede, no cuando lo desea. Su discurso se encarga de racionalizar permanentemente que un ataque en cualquier momento, y contra cualquier objetivo, está justificado y es conveniente. Por eso no debemos caer en el error de pensar que hay una causa-efecto, entre un atentado consumado y otro tipo de circunstancias [como la caída de Mosul]", señala a este diario Manuel R. Torres Soriano, profesor de Ciencia Política de la Universidad Pablo de Olavide y experto en yihadismo.

En Mosul, el grupo terrorista ya solo controla un puñado de barrios en torno a la Ciudad Vieja, una de las joyas del patrimonio del país, caracterizada por callejuelas que impiden el paso de vehículos blindados y que obligarán a las fuerzas iraquíes a combatir a pie. Tampoco pueden contar con el apoyo de los bombardeos de la coalición internacional, que ya han causado cientos de víctimas civiles. El suceso más sangriento de la operación contra Daesh que lidera EEUU tuvo lugar el 17 de marzo, cuando 200 personas murieron en una incursión aérea sobre el barrio Al Jadida de Mosul. Se estima que unas 250.000 personas siguen atrapadas en el oeste de la ciudad. La presencia de aquellos a quienes los yihadistas impiden escapar complica cualquier asalto final para sellar la victoria final en Mosul.

Fuerzas iraquíes de respuesta rápida avanzan hacia el frente en Mosul. (Reuters)
Fuerzas iraquíes de respuesta rápida avanzan hacia el frente en Mosul. (Reuters)

"El escenario es una típica guerra de trincheras en espacio urbano, lo que prolonga mucho en el tiempo la ofensiva si el enemigo se encuentra immerso en el tejido social de Mosul. Empieza la ofensiva sobre la Ciudad Vieja, todavía más difícil que lo conseguido hasta ahora, puesto que es el núcleo duro de los yihadistas y no abandonarán las posiciones defensivas por muy duro que sea el ataque. Incluso habiendo 'limpiado' formalmente toda la ciudad, hay un peligro enorme de insurgencia encubierta", señala Gabriel Garroum.

A pocas semanas de la ofensiva crucial contra Daesh en Siria, que se había preparado para esta primavera, el presidente Donald Trump anunció recientemente que establecerá una vía oficial de suministro de armas —vehículos acorazados, ametralladoras pesadas para el combate urbano y armas capaces de destruir coches bomba— a las Fuerzas Democráticas Sirias que avanzan hacia Raqqa. Según el Pentágono, las SDF son “la única fuerza sobre el terreno que puede tomar con éxito la ciudad”. Mientras, las fuerzas del régimen de Damasco y sus aliados —Hezbollah e Irán— ganan terreno hacia Raqqa desde el sureste.

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