la prensa turca la llama "la loba asena"

La mujer que amenaza el poder de Erdogan: conservadora, nacionalista y antieuropea

Meral Aksener, ex diputada del ultranacionalista MHP, se presenta ahora como una alternativa real, y a diferencia de la oposición laica, su mensaje sí cala en la base electoral del presidente

Foto: Meral Aksener durante un acto de campaña a favor del 'No' en el referéndum de reforma constitucional en Turquía, en Ankara, el 8 de abril de 2017. (Reuters)
Meral Aksener durante un acto de campaña a favor del 'No' en el referéndum de reforma constitucional en Turquía, en Ankara, el 8 de abril de 2017. (Reuters)

Es la única figura política que se ha atrevido a desoír las órdenes del gobernante turco Recep Tayyip Erdogan. Cuando su partido avaló el proyecto presidencialista del gobierno en 2016, Meral Aksener se volvió una disidente entre los suyos. Abandonó el MHP, el Partido del Movimiento Nacionalista, y lideró el bloque de la derecha rebelde del país. La policía intentó detener el congreso extraordinario de ruptura, celebrado en un hotel de Ankara, tras cercar el perímetro con barricadas y cañones de agua. Allí, Aksener se subió sobre un autobús y con un megáfono instó a los tribunales a tomar acciones legales: “¡Debéis corregir ahora mismo este error, este caos e ilegalidad!”.

A dos años de las próximas elecciones presidenciales, “la loba Asena” (como le han apodado los medios en alusión a la madre de la nación según la mitología turca), prepara la formación de un nuevo partido para octubre. Un nuevo emblema, cuyo nombre podría ser el Partido Democrático de Centro, que ha convencido a gran parte del espectro nacionalista decepcionado con las ambiciones de Erdogan. La irrupción de una nueva candidata, dirigida a un electorado semejante, podría arrebatar muchos votos al partido en el poder, el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo). Las últimas encuestas le asignan un 39,9% de los votos para 2019, casi un 10% menos que en 2015.

Meral Aksener nació en Izmit, una ciudad costera del este de Estambul. Tras obtener un doctorado en historia, abandonó su puesto en la universidad para dar el salto a la política como diputada del partido de centro-derecha El Camino Verdadero. Esta veterana nacionalista ha protagonizado más de un desafío al poder: cuando ocupaba el cargo de Ministra del Interior se enfrentó al ejército en el golpe militar de 1997. Tras ser inhabilitada durante años, volvió en 2007 a la cámara como diputada del partido nacionalista MHP.

De pelo corto y vestida con traje de chaqueta, Aksener representa a la mujer turca ultranacionalista: los viernes difunde rezos a través de las redes, pero no viste el velo musulmán. El nacionalismo turco se fundamenta en una cuestión étnica, donde la religión musulmana es un asunto identitario. Por ello, las poblaciones cristianas otomanas no se reconocen como parte de la nación turca ('millet'). Aksener participa también del neo-otomanismo que persigue recuperar la influencia en los territorios que integraban el Imperio Otomano. Su último tuit, “#DirenKerkük” (Resite Kirkuk), es una muestra de apoyo a la población turcomana de la ciudad iraquí, que se opone a celebrar el referéndum de independencia para el Kurdistán.

Meral Aksener habla en un acto contra el referéndum constitucional en Ankara,  el 8 de abril de 2017. (EFE)
Meral Aksener habla en un acto contra el referéndum constitucional en Ankara, el 8 de abril de 2017. (EFE)

“Más antieuropea y más a la derecha”

“Puede ser una amenaza para Erdogan en una segunda vuelta [de los comicios presidenciales de 2019] si los dos son los últimos candidatos”, afirma a El Confidencial Ali Çarkoglu, profesor de la Universidad Koç en Política Comparativa. En ese hipotético escenario, los fracasos y las malas políticas del AKP podrían motivar al electorado a decidirse por Aksener. “Como la economía”, dañada tras la caída del turismo o la devaluación de la lira turca y la alta inflación, a pesar de la alta tasa de crecimiento. “Pero también la seguridad, los casos de corrupción o la situación de la prensa” pueden pasar factura a Erdogan en 2019.

“La única opción de Aksener para ganar es situarse más a la derecha que el AKP, en lugar de en el centro del espectro político”, sigue el profesor. La gran alternativa a Erdogan “no es alguien que se moverá hacia el centro o con un perfil más liberal, mi predicción es que se quedará fija dentro de la extrema derecha”. Según el analista, la clave del nuevo partido será centrarse en el electorado del AKP y no sólo en los nacionalistas de su anterior partido. “Y desde luego, no será una líder pro-europea”. Incluso, varios medios la han comparado ya con la nacionalista francesa Marine Le Pen.

¿Sería efectiva una coalición de la oposición contra el AKP? “Eso es lo que desearía todo el mundo”, insiste Çarkoglu, “una coalición de Aksener y del CHP (Partido Republicano del Pueblo, de centro izquierda)”. Pero la fórmula de alianza de gobierno fracasó tras las elecciones de 2015, cuando el principal líder de la oposición propuso una gran coalición a los nacionalistas del MHP con el apoyo externo de los prokurdos del HDP. “Turquía sería ahora un lugar completamente diferente”, sigue Çarkoglu, “al menos en materia militar”. Sin embargo, la negativa de los nacionalistas a pactar con los prokurdos hará inviable un tripartito para 2019.

Meral Aksener y algunos de sus colaboradores tras un cordón policial que impidió la celebración de un congreso de disidentes del MHP en un hotel en Ankara, el 15 de mayo de 2016. (Reuters)
Meral Aksener y algunos de sus colaboradores tras un cordón policial que impidió la celebración de un congreso de disidentes del MHP en un hotel en Ankara, el 15 de mayo de 2016. (Reuters)

“Queremos que el estado de derecho vuelva a Turquía”

“Para mí fue una decisión muy dura”, revela a El Confidencial Koray Aydin, un destacado exdiputado del MHP, y ex Ministro de Vivienda, que decidió unirse al proyecto de Aksener el pasado mes de agosto. “Queremos restablecer el estado de derecho en Turquía” tras la deriva de detenciones, arrestos y dimisiones que ha emprendido el gobierno. Y este es precisamente el motivo que puede convencer a los votantes alejados de su eje político, esta es la única alternativa para los desilusionados con el gobierno. “Además de la ventaja de que es una mujer”, insiste Aydin, “es una figura que puede llegar a más gente”.

Aydin reconoce que los decretos gubernamentales, emitidos tras el golpe de estado fallido, “han llevado a muchos inocentes a prisión”, pero aún así no anuncia una amnistía en el caso de llegar al ejecutivo porque “tras restablecer la justicia”, su prioridad es “la seguridad”. Sobre las pocas garantías a la libertad de prensa, en un país donde 170 periodistas continúan encarcelados, tampoco se muestra claro, “debemos proteger la libertad de expresión pero sin tolerar a aquellos que se escudan en el periodismo para realizar actividades ilegales”, afirma.

Las negociaciones con los kurdos separatistas han sido siempre un motor de movilización entre los nacionalistas de Turquía. Por ello, el nuevo partido se niega a retomar el diálogo con el PKK (la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, grupo terrorista para Turquía y la UE). “Intentamos advertir al gobierno en el pasado, pero eligieron al líder de una organización terrorista [Adbullah Öcalan] para hacer un trato supuestamente en favor de los ciudadanos kurdos. Sin duda, fue un error”, recuerda Aydin, para referirse al proceso de paz iniciado por el AKP en 2013, roto tras las elecciones de 2015.

El objetivo de los sublevados de Aksener es, al menos en esta fase incipiente del partido, desmantelar el sistema presidencialista de Erdogan. “(Si Aksener llega al poder) podrían utilizar esos poderes para debilitar al AKP primero y, después, revertir el sistema presidencialista (las enmiendas constitucionales, que refuerzan el control del presidente en el ejecutivo, legislativo y judicial, y que fueron aprobadas en referendum en abril)”, estima Çarkoglu. A pesar de su carácter ultra y antieuropeo, la entrada en escena de una mujer con autoridad y prestigio, que además ha sido capaz de cuestionar al poder, puede poner en jaque a un partido que lleva 15 años en las instituciones y sanear el juego democrático de Turquía.

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