la reforma más importante de su historia

¿Hacia dónde se dirige Turquía? Cuatro miradas diferentes al futuro del país

Turquía vota hoy la reforma política más significativa de su historia, que otorgará amplios poderes a Erdogan. Ciudadanos, periodistas, parlamentarios y refugiados ofrecen su visión sobre el referéndum

Foto: Seguidores de Erdogan durante un discurso del presidente turco en un acto de campaña en Estambul. (Reuters)
Seguidores de Erdogan durante un discurso del presidente turco en un acto de campaña en Estambul. (Reuters)

Turquía acude a las urnas este domingo para decidir sobre la reforma política más significativa de su historia. 18 enmiendas constitucionales que transformarán el sistema parlamentario en uno presidencialista y otorgarán amplios poderes a Recep Tayyip Erdogan. Los días de campaña y la jornada de votación se celebran bajo una situación de excepción, el estado de emergencia, donde el derecho de asamblea y expresión están restringidos. Personas anónimas, periodistas, parlamentarios y refugiados nos ofrecen su visión sobre el referéndum. ¿Cuál es clima en el que se celebran las votaciones? ¿Qué opción tiene más posibilidades?¿Qué consecuencias tendrá la reforma de la constitución? ¿Cuál es la principal amenaza a la que se enfrenta el país? ¿Hacia dónde se dirige Turquía?

Una boda entre rejas: “El fin del periodismo”

“El día 1 de marzo fui a la prisión de Silivri… para casarme. En el interior de la sala de visitas nos reunimos Tunca, yo, la mujer que nos casó, nuestro abogado y los guardas de la cárcel. Nos dieron 8 minutos para firmar los papeles y declararnos marido y mujer”. Minez Bayülgen es la reciente esposa de Tunca Öğreten, antiguo editor del diario digital 'Diken', detenido el 25 de diciembre por desvelar la correspondencia del Ministro de Energía Berat Albayrak. Los emails supuestamente hackeados, publicados por una serie de periodistas, relacionaban al Ministro, que es yerno de Erdogan, con la compra de crudo al norte de Irak.

“Sabía que esto sucedería. Tunca me advirtió de que en algún momento vendrían a detenerle”, reconoce a El Confidencial Minez. Así, pocos meses después de la publicación, un dispositivo policial irrumpió en la casa de ambos a las 3 de la madrugada. “Había varios agentes apuntándole con un rifle”, recuerda. Después de registrar sus notas y aparatos electrónicos, Tunca fue enviado a un centro de detención donde permaneció bajo custodia policial durante 24 días junto a otros compañeros investigados por el mismo caso. Después, fue acusado de pertenecer a un grupo terrorista y enviado a la prisión de Silivri.

Las últimas encuestas otorgan la victoria a la aprobación de la reforma constitucional con un 51,5%Minez y Tunca estuvieron casi dos meses sin poder verse, la normativa penitenciaria sólo permite visitas de familiares de primer grado. Así, la pareja decidió contraer matrimonio en el interior de la prisión. “Desde el cautiverio hasta la libertad, desde la autocracia hasta la democracia, ¿aceptas ser mi esposa?”, escribió Tunca en su propuesta matrimonial. Tras el enlace, la pareja ha conseguido verse a través de un cristal en la pertinente visita semanal, y a finales de abril podrán disfrutar de su primer encuentro en persona, un permiso cada dos meses autorizado para las parejas.

Desde un café en el barrio asiático de Kadiköy, donde se ha mudado parte de la comunidad secular de Estambul, Minez reconoce que tenían planes de marcharse de Turquía. “Tunca sabe que, como buen periodista, no tiene ningún futuro en este país”. Su marido comparte celda con Mahir Kanaat, del diario Birgün, y en el patio carcelario juega a fútbol con otros académicos e informadores. Esta es la realidad de más de 150 periodistas que han sido detenidos, antes y después del estado de emergencia, por publicar información crítica con el gobierno. Minez cree que después del referéndum “le pondrán en libertad. Acusar a alguien de pertenencia a un grupo terrorista es un caso grave y no creo que tengan suficientes pruebas”.

Las últimas encuestas otorgan la victoria a la aprobación de la reforma constitucional con un 51,5% de los votos, según la consultoría Konda, que también admite un margen de error del 2,4%. Minez cree, sin embargo, que el NO conseguirá más votos. Porque, debido al clima de miedo y tensión, los votantes del NO se niegan a revelar su intención de voto a los encuestadores. Su análisis es claro, “la principal amenaza a la que se enfrenta en estos momentos Turquía (si se aprueba la reforma constitucional del gobierno) es a perder la base (la separación de poderes) que garantice la democracia”.

Minez y Tunca antes de entrar en prisión.
Minez y Tunca antes de entrar en prisión.


Un líder kurdo en libertad

“Un grupo de personas ha venido hoy y han atacado nuestro edificio en Bingöl (sureste de Turquía)”, explica por teléfono Hisyar Ozsöy, uno de los vice presidentes del partido pro kurdo HDP. “Cada vez que se produce un incidente contra el PKK, alguien viene y ataca nuestra sede”, apunta. El partido HDP, que ha centrado su campaña en el sureste del país, ha sufrido detenciones y agresiones mientras llevaban a cabo mítines o reuniones. Algunos de su 'stands' han sido atacados y más de 100 trabajadores del partido han sido detenidos esta última semana. “La gente tiene miedo a hablar con nosotros, a aparecer en una foto con el HDP”.

Esta es la realidad del partido prokurdo, el tercero más votado en el Parlamento, que participa en campaña del NO (Hayir) en ausencia de sus dos líderes: Demirtas y Yuksekdag. Como otros 11 parlamentarios del partido, están detenidos en prisión. También Özsoy acude esta misma semana a declarar en uno de los dos casos judiciales que hay abiertos contra él. “Uno es por insultar al Presidente (…) por el que me enfrento a 5 años de prisión. El otro, porque un policía me dijo delante de más gente que quién era yo. Yo le dije que yo era un miembro del Parlamento y que quién era él. Por esa frase recibí una acusación de insultar a un policía de servicio”. “Me temo que, depende del clima político en los próximos meses, terminaré en prisión”.

El HDP se creó para lograr el proceso de paz (entre kurdos y Turquía). Un proceso que sólo tendrá posibilidades si gana el no

Ozsöy visita hoy a los vecinos de Bingöl, su pueblo natal en el sureste de Anatolia, en reuniones reducidas donde explica los perjuicios del propuesto sistema presidencialista. “No podemos celebrar grandes mítines, así que vamos casa por casa, uno por uno”, afirma. “El 2 de abril celebramos un gran evento, pero después 25 personas fueron detenidas”. “Tampoco tenemos acceso a los medios”, asegura, ya que la mayor parte de los grupos editoriales están alineados con el gobierno y un reciente decreto retiró el poder de sanción del Consejo Supremo de las Elecciones (SBE) para castigar a los medios que no emitieran una cobertura parcial.

“El HDP se creó por y para lograr el proceso de paz (entre los kurdos y Turquía)”, recuerda Ozsöy. “Un proceso que sólo tendrá posibilidades si gana el Hayir (NO), porque se romperá la alianza AKP-MHP y Erdogan tendrá que volver a posicionarse para buscar nuevos aliados. Entonces sí habrá opciones para retomar el proceso de paz. Porque cuando Erdogan está fuerte nunca busca compromisos, pero cuando está débil siempre busca alternativas”, mantiene el parlamentario. “Sólo si somos capaces de proteger las urnas de votación (con los observadores del partido) tenemos oportunidades para que gane el NO”.

Y es que las votaciones en el sureste, donde se desarrolla la operación militar contra el PKK, se celebran en circunstancias de excepción. Entre 355.000 y 500.000 ciudadanos kurdos han tenido que abandonar sus casas tras los enfrentamientos, según Naciones Unidas. “Casi el total de estas personas no han podido volver a registrarse (en otra residencia)”, explica a El Confidencial Tana de Zulueta, la jefa de la misión de la OSCE en Turquía. Por lo que los desplazados por la operación contra el PKK no podrán participar en el referéndum. Los nuevos lugares de votación también influirán en los resultados. “Han desplazado (los colegios electorales) a localidades en las que hay presencia de los guardianes de los pueblos, una milicia gubernamental. La población que vota al HDP nos ha dicho que tiene temor a votar ahí porque ya ha habido presiones o intimidación”, afirma de Zulueta.

Hisyar Özsoy visitando a los vecinos de Bingöl en campaña por el no.
Hisyar Özsoy visitando a los vecinos de Bingöl en campaña por el no.


Una parlamentaria del AKP

En un centro de educación complementaria ISMEK, en el barrio asiático de Üsküdar, la parlamentaria del AKP Ravza Kavakçi explica a un grupo de mujeres los beneficios de aprobar la reforma constitucional. “Escuche, en la actual constitución, la única manera de llevar al presidente ante un tribunal es si ha cometido traición. Pero es una trampa, el término traición no está definido legalmente”. Este es un argumento común entre los que apoyan el Evet (Sí). Kavakçi se refiere a la enmienda del artículo 105 de la constitución según la cual el presidente podrá ser investigado por otros crímenes, pero tras la aprobación de 3/5 del Parlamento, que es precisamente la proporción que domina el partido de Erdogan.

Las principales críticas que se han hecho al paquete de enmiendas, que pretenden reformar la vigente constitución de 1982, es la eliminación de la figura del Primer Ministro para que el poder ejecutivo sea asumido por el Presidente (Erdogan), que dejará de ser neutral y podrá regresar como el líder del partido; así como la supresión de los contrapesos, es decir, la capacidad del Parlamento para controlar al Presidente; o que el Presidente elegirá a casi la mitad de los miembros del Consejo de jueces y fiscales (que desempeña las funciones disciplinares del sistema judicial); también que el Presidente podrá emitir decretos sin aprobación parlamentaria. En definitiva, Erdogan asumirá buena parte del poder ejecutivo, legislativo y judicial.

La parlamentaria recuerda los años en los que su hermana fue expulsada del Parlamento por cubrirse con el velo El partido en el gobierno AKP y su aliado en la cámara, el nacionalista MHP, defienden que el nuevo sistema traerá una nueva Turquía más estable, más próspera y en la que será más fácil combatir el terrorismo. “El sistema funcionará más rápido”, argumenta Kavakçi a El Confidencial, “la gente dice que Erdogan tendrá más poder, yo digo que tendrá más responsabilidades”. Kavakçi mantiene que uno de los grandes cambios será que “el pueblo podrá elegir a la vez el presidente y el parlamento (antes sólo se celebraban elecciones legislativas)”, y avala el hecho de que el líder pueda pertenecer a un partido, “creer que porque un político renuncie a su puesto significa que renuncie a su ideología es un error, la mentalidad nunca cambia”.

Desde la librería conservadora Nevmekan, donde mujeres cubiertas con el velo conversan en un tono bajo, la parlamentaria recuerda los años en los que su hermana, Merve Kavakçi, fue expulsada del Parlamento en 1999 por cubrirse con el velo “y no respetar los principios seculares de Turquía”. Tras ganar el caso en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Merve se convirtió en una activista internacional defensora del hiyab. “Fue el momento de mayor vergüenza en la historia de Turquía”, insiste Kavza, “en mis charlas intento recordar de donde venimos. Porque hubo un tiempo en Turquía en el que los derechos de los ciudadanos estuvieron oprimidos por el Estado. Algo que ha cambiado gracias al AKP”.

Kavakçi se refiere a la élite militar y secular que dominaba el estado en la década de los 80 y los 90 cuando estaban restringidos los signos religiosos en las universidades, escuelas y otros foros públicos. “Erdogan es un gran líder, algo que no habíamos visto en este país desde hace mucho tiempo”, sigue Kavakçi, “y esto le preocupa a nuestros aliados (Europa y Estados Unidos). ¿De verdad ellos quieren un sistema democrático para Turquía?”, se pregunta, mientras insinúa que una Turquía fuerte es una amenaza para los intereses de Occidente.

Ravza Kavakçi en un acto de campaña por el sí.
Ravza Kavakçi en un acto de campaña por el sí.


El refugiado elegido

“Ofreceremos la nacionalidad turca en función del empleo, nivel de educación, salud y urgencia de cada refugiado”, dijo el Viceprimer Ministro Veysi Kaynak. La primera vez que el Gobierno turco se refirió a naturalizar a los refugiados sirios fue en julio del año pasado. De los más de 3 millones que residen en Turquía (2.973.980 están registrados en UNHCR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados), cerca de 300.000 podrían ser “los elegidos” que recibirán la ciudadanía junto a sus familias, según sugirieron los políticos.

Uno de ellos es Mohamed Sawas, un refugiado de Alepo que cruzó de manera ilegal la frontera con Turquía en el año 2014. Después de dos años de empleos ilegales en una fábrica, en una panadería y como peón de la construcción, Mohamed se unió a una compañía de montaje de muebles, donde gana 1500 liras turcas al mes (unos 425€) por 60 horas a la semana. Tanto él como su mujer Mervat tienen estudios superiores, sobre finanzas y magisterio, aunque no han conseguido el permiso de trabajo necesario para prosperar. Mervat es profesora en un TEC (Centros Temporales de Enseñanza) para los refugiados sirios. Y fue ahí donde escucharon por primera sobre el proceso de selección para adquirir la nacionalidad.

La mayoría de los refugiados sirios que viven en Turquía son potenciales electores del AKP y casi todos sienten que le deben mucho a Erdogan

El Gobierno escoge a quien quiere nacionalizar”, explica a El Confidencial Mohamed, “un día la policía nos visitó en casa y pidió referencias al casero y a los vecinos”. Después, el matrimonio recibió una llamada de las oficinas de inmigración en la que realizaron dos entrevistas. “Nos pidieron nuestra documentación, como nuestros diplomas, y nos dijeron que nos llamarían”, explica la pareja desde el humilde salón en su piso del barrio asiático de Kartal. Hasta entonces, no han vuelto a saber nada de los trámites sobre su nueva nacionalidad.

Ni ellos ni otros refugiados conservan un resguardo oficial de su expediente, sino un papel con un número escrito a bolígrafo, “este es el número de nuestro caso”, afirma Mohamed. La confusión es común entre los refugiados que han solicitado la nacionalidad turca. Quizá por las críticas que ha recibido de la oposición política, “el AKP está pensando en sus beneficios políticos (…) en sus cálculos electorales”, dijo Veli Agbaba del CHP. “Se trata de un cambio demográfico para el sureste”, opinó Semih Yalcin del MHP al referirse al intento de revertir la tendencia del HDP en ese área, “en términos políticos, significa 3 millones de votantes”.

El proceso se ha interrumpido ante las críticas de que el gobierno buscaba votantes para aprobar su reforma constitucional y, de momento, los refugiados no podrán votar. La mayoría de los refugiados sirios que viven en Turquía son potenciales electores del AKP y casi todos sienten que le deben mucho a Erdogan. “Estoy deseando recibir mi pasaporte turco para poder votar. Esto es algo que no podíamos hacer en Siria y aquí podré elegir a mi presidente democráticamente. Si pudiera, ahora mismo votaría a Erdogan. Creo que la mayor amenaza a la que se enfrenta el país es el PKK y Erdogan es el único capaz de sacar este país a adelante. Todo se habrá resuelto tras el referéndum”.

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