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La inflación y la crisis de Ucrania fuerzan un reajuste de las estrategias de inversión
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La inflación y la crisis de Ucrania fuerzan un reajuste de las estrategias de inversión

Pese a las turbulencias registradas en los mercados en los primeros compases del año, los expertos siguen confiando en la bolsa como la opción más atractiva en el contexto actual

Foto: Gráficos de mercados proyectados en varios dispositivos.
Gráficos de mercados proyectados en varios dispositivos.
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La inestabilidad ha sido la tónica dominante en los mercados financieros durante los primeros compases de 2022. Un ejercicio que ya se presentaba rodeado de notables complejidades, a causa del persistente azote del coronavirus y el impacto en las principales economías internacionales de unas tasa de inflación sin precedentes en varias décadas no ha hecho sino agudizar sus desafíos semana tras semana.

Por un lado, los inversores han constatado que el apoyo extraordinario que los bancos centrales vienen prestando al mercado desde el estallido de la pandemia no solo está de retirada, sino que previsiblemente esta tendrá lugar de un modo más acelerado de lo inicialmente previsto, a causa, precisamente, de la elevada inflación. Y en paralelo, la OTAN y Rusia se han enredado en un conflicto geopolítico en torno a Ucrania en el que ni siquiera se descarta el enfrentamiento armado. Con todas estas fichas en el tablero, y después de varios ejercicios de rendimientos muy positivos para los activos de riesgo, las tensiones se han hecho notar con estridencia en los mercados financieros. A falta de una jornada para el término del mes de enero, la gran mayoría de las bolsas mundiales presenta pérdidas en el ejercicio, lideradas por un Nasdaq que se ha dejado cerca de un 12% de su valor en solo cuatro semanas. Las ventas también han hecho estragos en los mercados de deuda, donde el 'treasury' (el bono estadounidense a 10 años) ha sumado casi 30 puntos básicos, hasta rondar el 1,8%, y el 'bund' (el bono alemán al mismo plazo) ha llegado a registrar rentabilidades positivas por primera vez desde 2019.

Foto: EC.
Enero rojo en las bolsas: una visión de las turbulencias desde dentro de Wall Street
The Wall Street Journal. Gregory Zuckerman, Gunjan Banerji y Michael Wursthorn

El dólar se ha revalorizado con fuerza y en las materias primas han destacado las fuertes alzas del petróleo y el gas. Mientras, en el terreno de las criptomonedas han sido llamativos los desplomes de unos activos de moda en los últimos tiempos (el bitcoin cede casi un 20% de su valor) y que, según la teoría, no deberían regirse por las mismas dinámicas que los activos tradicionales. Y ni siquiera los activos refugio por excelencia, como el oro o el franco suizo han brindado a los inversores una cobertura fiable contra la volatilidad. "Estamos en una situación muy complicada para los activos financieros", admite Miguel Ángel García, director de Inversiones de Diaphanum.

La necesidad de ofrecer a los inversores una perspectiva de rentabilidad atractiva combinada con una dosis apropiada de protección contra las incertidumbres actuales supone un desafío colosal para las firmas de inversión.

En estas circunstancias, MyInvestor anunció recientemente el lanzamiento del fondo Cartera Permanente, un producto gestionado por el gestor Rafael Ortega y que se basa en la filosofía de inversión del mismo nombre acuñada por el estadounidense Harry Browne, que cuenta con múltiples adeptos a escala internacional. Según explica el propio neobanco, "la Cartera Permanente ofrece seguridad, rentabilidad y estabilidad. Seguridad porque brinda protección frente a cualquier escenario económico —recesión, inflación, depresión—, por adverso que este sea. Rentabilidad porque se aprovecha del crecimiento en tiempos de prosperidad, pero también frente a las adversidades. Y estabilidad porque registra pérdidas moderadas incluso durante las peores crisis del último medio siglo”.

La estrategia de la Cartera Permanente ha rentado un 6,4% anual desde 1999 en euros

Esta estrategia de inversión, que consiste en distribuir la inversión a partes iguales entre acciones, bonos, oro y efectivo, habría registrado unas ganancias anualizadas (en euros) del 6,4%, desde 1999, cerrando con pérdidas leves solo cuatro de los últimos 20 años.

Pero esta es solo una de las vías por las que las firmas del mercado tratan de canalizar la demanda de mayor estabilidad por parte de los inversores, en un momento en que los activos que generalmente habían ofrecido presentan unas perspectivas poco fiables.

Con todo, la visión general entre los expertos del mercado es que las circunstancias actuales no requieren grandes virajes y que lo ideal es mantener un enfoque centrado en la renta variable, con una perspectiva de medio y largo plazo. De hecho, en opinión de Iván Díez, socio y director de Desarrollo de negocio de Lonvia Capital, las bruscas caídas que han experimentado recientemente las bolsas han abierto "una ventana de oportunidad que no se veía en años, a nivel de valoraciones, para aquel inversor con un horizonte temporal de medio y largo plazo".

Foto: Un 'trader' opera en la sede de NYSE, en Nueva York. (Brendan McDermid/Reuters)

También apuesta por la bolsa, Luis Buceta, director de inversiones de Creand AM: "De momento el escenario actual no está invalidando las perspectivas económicas para este año, ni la expectativa de crecimiento en beneficios empresariales. Es por ello que adoptamos un sesgo cíclico dentro de nuestra cartera de renta variable".

Esta visión queda refrendada por la de Bruno Patain, Country Head de España y Portugal de Eurizon: "En un contexto de mercado caracterizado por la erosión del poder adquisitivo del efectivo y por carteras excesivamente concentradas en el componente de la renta fija, el principal objetivo de las estrategias es vincular el valor de los ahorros a la economía real y a la dinámica de los precios. ¿Cómo? Construyendo carteras más expuestas a la renta variable, aceptando un horizonte temporal más largo y tomando las posibles correcciones del mercado como oportunidades de compra".

Estas recomendaciones se apoyan en dos ideas muy extendidas. La primera es que la crisis de Ucrania no irá a mayores y no pasará de representar un enfrentamiento muy localizado. La segunda es que la elevada inflación actual se irá moderando a lo largo del año, lo que rebajará la presión sobre los bancos centrales para que retiren sus políticas de estímulo.

Con todo, en un ejercicio de cautela, los gestores de inversiones sí ven pertinentes ciertos ajustes que doten a las carteras de mayor robustez ante las amenazas existentes.

Los expertos confían en que la crisis de Ucrania no irá a mayores y la inflación remitirá

"Es necesario estar invertido en compañías que o bien suponen una buena cobertura ante el riesgo de inflación y geopolítico, como las de energía y materias primas, o aquellas con negocios sólidos (y poca intensidad de capex) y capacidad de fijación de precios que sean capaces de trasladar a precio final su inflación en costes", indica Buceta.

En la misma línea se expresa Juan Espel, director general de estrategia comercial de A&G, quien recalca que "el escenario inflacionista no puede ser obviado completamente y debemos buscar inversiones que puedan funcionar en ese contexto, como el oro y, principalmente, la renta variable de calidad y las acciones de compañías con capacidad de trasladar subidas de precios a sus clientes".

La misma idea de confiar en las empresas más capacitadas para trasladar a sus clientes los mayores costes de los suministros impulsa las recomendaciones de Iván Díez, que apunta hacia el segmento de las pequeñas y medianas cotizadas y subraya la importancia de la correcta selección de valores en un escenario como el actual. "En un entorno de aumento de la inflación, aquellas compañías que tengan ‘pricing power' serán capaces de trasladar ese incremento en precio a sus márgenes financieros debido a su posición de liderazgo. Asimismo, aquellas compañías generadoras de caja y capaces de financiar su crecimiento futuro a través de la reinversión de sus beneficios netos, hace que una eventual subida de tipos no encarezca su deuda y, por ende, no ven debilitados sus balances ni su rentabilidad", comenta Díez.

Foto: Imagen: EC Diseño.
El mercado de bonos vaticina turbulencias
The Wall Street Journal. Greg Ip

A la hora de llevar estas recomendaciones a la práctica, Miguel Ángel García pone sobre la mesa la opción de los reits o socimis, sociedades especializadas en la inversión inmobiliaria para la obtención de rentas. "Como activos cuyo subyacente son bienes inmuebles tienden a revalorizarse en estas circunstancias por las actualizaciones de las rentas y la subida de precio de los inmuebles", apunta.

Y en lo referente a las geografías que mejor pueden comportarse en este contexto, Víctor Alvargonzález, socio fundador y director de estrategia de la firma de asesoramiento independiente Nextep Finance, llama la atención sobre la bolsa española, tras años de decepciones. "Todo lo que perjudica habitualmente al mercado español podría beneficiarle en 2022", observa, señalando tres aspectos clave: la rotación de inversiones hacia sectores como industriales, de energía y finanzas, menos expuestas a los riesgos inflacionarios; el previsible alivio de las restricciones relacionadas con la pandemia, que tanto han perjudicado a sectores muy presentes en el Ibex; y la esperada mejora de la situación en Latinoamérica, donde las cotizadas españolas tienen una presencia considerable.

"Esta mejora de la bolsa española frente a otras bolsas será temporal, puesto que una bolsa que no tiene presencia en tecnología y digitalización tiene poco futuro a medio y largo plazo. Pero que sea temporal no significa que no haya que aprovecharla", señala Alvargonzález.

Sin embargo, tras un inicio de año tan convulso, en el que la volatilidad de las bolsas ha registrado picos casi un 100% por encima de sus niveles al inicio del ejercicio, son muchos los inversores que reclaman algo de estabilidad fuera de la renta variable.

Opciones fuera de la bolsa

Para estos la situación no resulta nada sencilla, ya que, como observa Miguel Ángel García, activos como los bonos ligados a la inflación, los bonos flotantes o el oro ven, en el momento actual, limitado su atractivo por distintos factores (subidas de tipos, rentabilidades altas, fortaleza del dólar…).

Aun así, Felipe Leria, director en Iberia de UBP, considera que el mercado de bonos aún puede ofrecer algunas opciones de protección de las carteras de inversión. "En un entorno con mayor inflación, tipos al alza y volatilidad, favorecemos las estrategias 'Floating Rate Notes', que no son nuevas para nosotros, ya que las gestionamos desde 2008. También creemos que nuestra estrategia 'Global High Yield' ofrece una combinación única de liquidez, rendimiento y protección frente a las caídas. También vale la pena considerar la deuda subordinada, dado que esta clase de activos está dominada por los bancos, que deberían verse favorecidos en un entorno de tipos al alza".

Por su parte, Bruno Patain pone el foco en la flexibilidad y la diversificación a la hora de gestionar la parte de la cartera destinada a la renta variable, "para permitir a los gestores de los fondos aplicar estrategias de cobertura contra los efectos de las subidas de los tipos de interés en los precios de los bonos". Asimismo, el responsable de Eurizon llama la atención sobre las posibilidades que ofrecen las materias primas de aportar cierta cobertura frente al impacto de la inflación.

La inestabilidad ha sido la tónica dominante en los mercados financieros durante los primeros compases de 2022. Un ejercicio que ya se presentaba rodeado de notables complejidades, a causa del persistente azote del coronavirus y el impacto en las principales economías internacionales de unas tasa de inflación sin precedentes en varias décadas no ha hecho sino agudizar sus desafíos semana tras semana.

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