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El gráfico contra el miedo a las subidas de tipos: no son tan malas para el inversor
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GANANCIAS EN LOS ACTIVOS DE RIESGO

El gráfico contra el miedo a las subidas de tipos: no son tan malas para el inversor

Los periodos en que hay alzas de tipos también hay ganancias en los activos de riesgo, acompañados por el crecimiento económico

Foto: 'Traders' de Wall Street. (Reuters/McDermid)
'Traders' de Wall Street. (Reuters/McDermid)

La normalización monetaria, empujada por el repunte histórico de la inflación, preocupa a muchos inversores. Pero tal miedo podría ser infundado. De hecho, lo que temen las casas de inversión no es que suban los tipos de interés, sino que los bancos centrales se precipiten y cometan un error de política monetaria. Pero las meras alzas del ‘precio del dinero’ pueden ser una señal de fortaleza económica acompañada con ganancias para los activos de riesgo.

Así lo muestra la historia de los mercados. Durante los 10 últimos ciclos de subidas de tipos de interés, en promedio, ha habido beneficios para los inversores que asumieron riesgo, según muestran los datos recopilados por Goldman Sachs en un gráfico compartido también por A&G.

Foto:
Encuesta sobre sentimiento de mercado a gestoras y bancas privadas españolas
Óscar Giménez C. Rodríguez EC Diseño Fernando Anido

“Los ciclos de subidas de tipos han sido, en promedio, favorables a los activos de riesgo, liderados por las materias primas y seguidos por las bolsas de mercados emergentes”, arguyen en A&G. El equipo de análisis del banco español, liderado por Diego Fernández Elices, añade que, “según se alarga el horizonte temporal después de la primera subida, las rentabilidades históricas han sido mejores”.

Los bancos centrales ya han iniciado la retirada de los estímulos. Un dopaje sin precedentes que desplegaron en 2020 y mantuvieron en 2021 para combatir con liquidez, dinero barato y facilidad para emitir deuda los efectos del covid. Pero la recuperación económica y, sobre todo, la inflación han metido prisa a las autoridades monetarias.

En Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) va más adelantada, y proyecta tres subidas de tipos de interés para 2022, además de dejar de comprar activos en marzo. En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) está en el proceso de la reducción de compras. Prevé volver al nivel previo a la pandemia de adquisición de activos en octubre. Pero la inflación aprieta, y los expertos se dividen entre proyectar la primera subida de tipos desde la de Trichet en 2023 o en 2024.

Lo que está claro es que, salvo un giro inesperado de la economía en que descarrile la recuperación y se reduzca el crecimiento de precios, el mundo ha entrado en un ciclo de subidas de tipos de interés. La Fed y algunos bancos centrales ya lo hicieron antes del coronavirus, pero no fue un ciclo completo, con el BCE, el Banco de Japón o el Banco de Inglaterra, que ahora ha dado el pistoletazo de salida con la primera subida, manteniendo los tipos al 0% o en negativo. Así, sería la primera subida generalizada de tipos desde antes de la Gran Crisis Financiera.

La clave es que los tipos de interés suban acompañando el crecimiento del PIB, con generación de empleo y riqueza a nivel global. Es decir, que no haya un error de política monetaria como ocurrió la última vez que el BCE encareció el ‘precio del dinero’, allá por 2011, con Jean-Claude Trichet al mando y la presión alemana de fondo, y a las puertas de la crisis del euro que amenazó el proyecto común.

Uno de los riesgos más citados por las gestoras y las bancas privadas en la 'Encuesta sobre sentimiento de mercado' de El Confidencial es la posibilidad de que los bancos centrales suban tipos demasiado pronto. Pero también hay entidades, aunque en menor medida, que señalan la amenaza de que tarden en retirar el apoyo, generando burbujas y evitando controlar la inflación.

Foto:  Pedro Sánchez. (Reuters/Susana Vera) Opinión

“Siempre existe preocupación sobre un posible error de política monetaria (igual que ahora), pero pensamos que la Fed tiene mayor riesgo de quedarse corta con en endurecimiento de las condiciones financieras que de lo contrario”, explican en A&G.

Los mercados han corregido con fuerza en el inicio de 2022 en medio de las tensiones geopolíticas por Ucrania entre Europa, Rusia y Estados Unidos, y con los continuos repuntes de la inflación de fondo, presionando a los bancos centrales. El aumento de los precios alcanzó el 7% en Estados Unidos en diciembre, con máximos de cuatro décadas, mientras que en la eurozona el IPC se situó en el 5%, con un 6,7% en España. Sin embargo, la mitad de esta inflación se explica por un elemento que los expertos consideran transitorio como es la energía, y la subyacente (sin energía ni alimentos perecederos) no se ha alejado del 2% que persiguen los bancos centrales. La clave será si hay efectos de segundo orden, que es cuando la inflación genera inflación y esta pasa de coyuntural a estructural, por ejemplo a través de subidas de salarios o rentas como los alquileres.

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (EFE/Wottek)

En cualquier caso, si la economía aguanta su recuperación en el ciclo de subidas de tipos, los activos de riesgo deberían seguir generando rentabilidades positivas, según los expertos, aludiendo al comportamiento histórico de los mercados. En las últimas alzas de tipos, los mercados emergentes protagonizaron revalorizaciones bursátiles en media de más del 10% en los siguientes seis meses a la primera subida de tipos. En el caso de las materias primas, las ganancias alcanzan el 8%.

El Topix, índice de la Bolsa de Tokio, sube más de un 12% de media en la mitad de año posterior a la primera subida de tipos. El oro se revaloriza en torno al 8%, igual que el S&P 500, mientras que en Europa el Stoxx 600 se revaloriza en torno al 7%. Para una cartera mixta agresiva, con un 60% en bolsa y un 40% en renta fija, las alzas son de casi el 4%.

El índice de Goldman Sachs también refleja un comportamiento relativo mejor para las empresas cíclicas frente a las defensivas. También hay diferencia, aunque menos notable, en favor del sesgo de crecimiento o ‘growth’ frente al de valor o ‘value’. El dólar, por su parte, sufre respecto a la cesta del resto de monedas, igual que el bono soberano estadounidense a 10 años. La deuda corporativa registró en el pasado beneficios cercanos al 2% en los seis meses posteriores al inicio de normalización de tipos de interés.

La normalización monetaria, empujada por el repunte histórico de la inflación, preocupa a muchos inversores. Pero tal miedo podría ser infundado. De hecho, lo que temen las casas de inversión no es que suban los tipos de interés, sino que los bancos centrales se precipiten y cometan un error de política monetaria. Pero las meras alzas del ‘precio del dinero’ pueden ser una señal de fortaleza económica acompañada con ganancias para los activos de riesgo.

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