HA CALMADO LOS MERCADOS CON SU BAZUCA

El BCE supera los 500.000 millones en compras de activos contra el coronavirus

La autoridad monetaria engorda su balance, que sobrepasa los seis billones, por la adquisición de bonos y los préstamos a la banca

Foto: Sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort. (EFE)
Sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort. (EFE)
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Nuevo hito en la historia del Banco Central Europeo (BCE). La autoridad monetaria acumula más de 500.000 millones de euros en compras netas de bonos desde que comenzó la pandemia, con el fin de contener las primas de riesgo. El balance ya ha alcanzado los 6,2 billones (millones de millones), cifra equivalente a más de la mitad del PIB de la eurozona.

La institución que preside Christine Lagarde realizó compras netas por valor de 25.874 millones de euros durante la semana pasada, lo que supone la cantidad más baja desde la última semana de mayo, y por debajo del promedio semanal en las últimas 16 semanas, desde mediados de marzo, que se sitúa en los 32.220 millones.

Sin embargo, las adquisiciones de bonos de la semana pasada son suficientes para superar el medio billón acumulado, hasta un total de 515.527 millones de euros. Estas compras han servido de dique de contención al incremento de la aversión del riesgo de los inversores como consecuencia de las restricciones aplicadas para frenar la pandemia del coronavirus, que provocaron la mayor parálisis de la actividad económica en un siglo.

El BCE titubeó inicialmente, en la reunión del 12 de marzo, cuando pese al anuncio de 120.000 millones de euros más para compras netas de bonos en 2020, Lagarde dijo no estar para reducir ‘spreads’ (primas de riesgo o diferenciales), lo que alentó aún más el modo ‘risk off’ del mercado, con una ola de ventas desordenadas de todos los activos, incluyendo la deuda pública.

Las primas de riesgo se dispararon y la sucesora de Mario Draghi, cuyo legado corrió peligro con esta cita de la ejecutiva francesa, tuvo que rectificar. Tanto en su discurso como con un programa especial contra la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés), anunciado el 19 de marzo con 750.000 millones. El banco central amplió la bazuca en otros 600.000 millones el 4 de junio, porque ya iba camino de agotar la munición en verano.

Con el PEPP, programa en el que hay más protagonismo de los bonos corporativos y se incluye la deuda griega (que no tiene grado de inversión), el BCE ha invertido 365.671 millones en la adquisición de activos. Mientras que con el programa de compras de bonos soberanos (PSPP, por sus siglas en inglés) ha adquirido otros 101.137 millones netos desde mediados de marzo.

Este PSPP es el programa más potente que tenía el BCE antes de la pandemia, y fue del que tiró en las dos primeras semanas de grave crisis económica y de mercados al desplegar 33.012 millones. También es el programa a través del que el Constitucional alemán cuestionó las compras de deuda pública por parte del banco central en plena pandemia.

El Karlsruhe infirió que el BCE se había extralimitado y reclamó al organismo con sede en Fráncfort justificarse en un plazo de tres meses, pero el banco central contestó que solo responde ante el Tribunal de Justicia Europeo (TJUE), que ya validó en su momento otro programa diseñado tras las célebres palabras de Draghi ("whatever it takes"), el OMT.

El BCE hizo caso omiso y, de hecho, amplió durante las tres semanas siguientes al fallo, coincidiendo también con un repunte en la volatilidad, el volumen de compras, hasta superar los 40.000 millones semanales. En esas tres semanas posteriores a la sentencia, acumuló compras por valor neto de 130.000 millones.

Después de este pico, ha mantenido las compras en junio y julio en una media de 33.000 millones semanales. El BCE cuenta ya con mayor margen para seguir con este ritmo de ampliación del balance tras aprobar el aumento del perímetro de la bazuca en 600.000 millones, alcanzando los 1,35 billones en el PEPP, que se suman a los 20.000 millones mensuales heredados de la era Draghi y un extra de 120.000 millones que aprobó en el inicio de la crisis.

No obstante, las actas de la última reunión muestran que algunos miembros del Consejo de Gobierno del banco central mostraron reservas sobre la ampliación de las compras. Es decir, salieron a relucir por primera vez en esta crisis los halcones de la autoridad monetaria, que consideraron que se podría estar tocando suelo en el momento de ampliar los estímulos. Pero estas opiniones no fueron suficientes ante la idea desarrollada por la mayoría del órgano de gobierno del BCE de enfrentarse a una “contracción económica de una magnitud sin precedentes”.

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