PREVÉ UNA CAÍDA DEL PIB "SIN PRECEDENTES"

El BCE amplía en 600.000 M su bazuca y prevé un desplome del PIB del 8,7% en 2020

El banco central ha ampliado hasta los 1,35 billones el programa especial para mitigar la crisis del coronavirus, y extenderá las compras hasta junio de 2021

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters)
Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Reuters)

Nuevo movimiento del Banco Central Europeo (BCE) para inundar el mercado de liquidez y evitar un encarecimiento de la financiación de gobiernos y empresas. La autoridad monetaria, tal y como esperaban los inversores, ha ampliado su programa especial contra la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés). La mayoría de casas de inversión especulaba con un primer aumento de entre 250.000 millones y 500.000 millones, pero la institución que preside Christine Lagarde ha ido más allá. El perímetro del bazuca crece en 600.000 millones hasta los 1,35 billones, con compras que ejecutará a lo largo de 2020 y la primera mitad de 2021, con reinversión de los vencimientos, al menos, hasta finales de 2022. Los tipos de interés se mantienen sin cambios: en el 0% los de operaciones principales de financiación, en el 0,25% los de facilidad marginal de crédito y en el -0,5% la tasa de facilidad de depósito.

El organismo explica que la decisión se produce "en respuesta a la revisión a la baja de la inflación en el horizonte de proyección". El incremento interanual de los precios fue del 0,1% en mayo, lejos del objetivo a medio plazo del 2% que tiene el banco central, que admite que han empeorado las expectativas. La ampliación del PEPP, tanto en cantidad como en plazo, al llegar a junio de 2021, "facilitará aún más la postura de la política monetaria general, apoyando las condiciones de financiación en la economía real, especialmente para las empresas y los hogares". El mercado ha reaccionado con alzas en los precios de las acciones, caída en las rentabilidades de los bonos y repunte del euro. La prima de riesgo española ha bajado de los 90 puntos básicos por primera vez desde marzo.

En rueda de prensa, Christine Lagarde ha admitido una caída esperada en el PIB del segundo trimerstre "sin precedentes", del 13% tras un retroceso del 3,8% en el primero, según los indicadores a tiempo real que usa la institución con sede en Fráncfurt, antes de un rebote en la segunda mitad del año que estará apoyado por las políticas expansivas en terreno fiscal y monetario. La autoridad monetaria ha revisado a la baja todas sus proyecciones, y anticipa una caída del PIB de la zona euro del 8,7% en 2020, con un rebote del 5,2% en 2021 y del 3,3% en 2022. Este es el escenario base, ya que contempla otras dos posibilidades: un golpe a la economía temporal con fuerte recuperación, que implicará una caída del PIB en 2020 del 5,9% o, en el otro extremo, un rebrote del virus que hunda el PIB un 12% en el ejercicio. Mientras que la previsión de inflación pasa a ser del 0,3% para este año, del 0,8% para el próximo y del 1,3% para el siguiente. En cualquier caso, el BCE sigue manejando dos escenarios, en función de la duración de la pandemia y el éxito de las políticas económicas para mitigar sus efectos.

Asimismo, deja claro que las compras continuarán "con flexibilidad a lo largo del tiempo, entre distintas clases de activos y entre jurisdicciones". Dicho de otra manera, el Bundesbank y la deuda alemana seguirán estando en la ecuación pese al fallo del Tribunal Constitucional germano, que puso en entredicho las compras de bonos soberanos por la posibilidad de que se financien déficits y dio tres meses al BCE para justificar su programa. El Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) afirmó que es el competente para validar, o no, al BCE, y la Comisión Europea llegó a amenazar con sanción a Alemania. El BCE ha seguido en todo momento con ritmos récord de compras de deuda y ahora asegura que no habrá cambios, lo que "permite que le Consejo de Gobierno evite los riesgos para la transmisión fluida de la política monetaria". Lagarde ha asegurado que la decisión de haber centrado toda la ampliación de las compras en el PEPP es porque incluye distintos tipos de instrumentos (deuda pública y corporativa) y por su flexibilidad, y que la decisión del consejo de reaccionar con este programa ha sido unánime: "Es el mejor instrumento posible en estos momentos".

Otro punto importante para el que los analistas habían focalizado su atención es el de las reinversiones de vencimientos. Hasta ahora el BCE solía decir que se reinvertirán los vencimientos de los programas anteriores (agregados en el APP, por sus siglas en inglés) durante un tiempo prolongado más allá al inicio de subidas de tipos, mensaje que ha repetido, pero no había especificado nada para el PEPP. Este punto en relevante, porque acabarán siendo 1,35 billones con un efecto importante en las condiciones financieras cuando el BCE evite reinvertir los vencimientos. El comunicado del banco central señala que se reinvertirán, al menos, hasta finales de 2022. Y en cualquier caso, apostilla, el futuro repliegue ('roll-off') "se gestionará para evitar la interferencia con la posición monetaria adecuada".

El Consejo de Gobierno sigue dispuesto a ajustar todos sus instrumentos, según corresponda, para garantizar que la inflación avance hacia su objetivo

La autoridad monetaria recuerda que la política de tipos de interés y las compras con el formato clásico de APP, incluyendo 20.000 millones mensuales (con un extra de 120.000 millones para 2020) seguirán en los niveles actuales, o ampliando el estímulo, hasta que el Consejo de Gobierno vea que las perspectivas de inflación convergen sólidamente a un nivel suficientemente cercano, pero inferior, al 2% dentro de su horizonte de proyección, y dicha convergencia refleje constantemente la dinámica de la inflación subyacente. Este objetivo fundacional del BCE ya estaba lejos antes de la pandemia, y ahora más aún. Por ello, el comunicado termina con un mensaje sobre que podría haber más medidas en próximas reuniones: "El Consejo de Gobierno sigue dispuesto a ajustar todos sus instrumentos, según corresponda, para garantizar que la inflación avance hacia su objetivo de manera sostenida, en línea con su compromiso con la simetría".

Supera las expectativas del mercado

El mercado lleva semanas dando por hecho que habría una ampliación del bazuca del BCE, además de fantasear con la posibilidad de incluir ángeles caídos (bonos basura que eran grado de inversión), como ya ha hecho la Reserva Federal (Fed). Sobre lo segundo hay dudas y todavía no ha habido pronunciamiento. Sobre lo primero, la duda estaba en cuándo lo anunciaría. El banco central amplió su programa de compras de 20.000 millones netos mensuales heredado de Mario Draghi en otros 120.000 millones a gastar durante 2020, un anuncio el 12 de marzo que decepcionó a los inversores, en los albores de las restricciones contra la pandemia que paralizaron la actividad económica. No sólo no frenó la sangría en los mercados, sino que la incentivó con el titubeo inicial de Lagarde al decir que no está para cerrar 'spreads' (primas de riesgo). Pero la autoridad monetaria reaccionó el 19 de marzo al anunciar un programa especial contra los efectos del virus (PEPP, por sus siglas en inglés) con 750.000 millones.

En total, el BCE amplió en marzo su bazuca hasta los 1,1 billones (millones de millones) para el conjunto del año, pero a mediados de mayo ya había consumido la mitad del extra de 120.000 millones y la cuarta parte del programa contra la pandemia, que da más peso que los anteriores a los bonos corporativos. El perímetro para 2020 y primera mitad de 2021 será de 1,83 billones. El banco central ha pasado de puntillas hasta ahora ante la sentencia del Constitucional alemán, custionando las compras de deuda pública por la posibilidad de haberse excedido y estar financiando déficits. Pero el BCE siguió con niveles de compras récord tras en pronunciamiento del Karlsruhe, que han mantenido acotadas las primas de riesgo tras el impulso inicial en marzo. "Confiamos en que se encuentra una solución" al respecto, ha señalado este jueves Lagarde, recordando que "el BCE está bajo jursdicción europea" y que las compras de deuda pública cuestionadas (programa PSPP, por sus siglas en inglés) están "dentro del mandato del BCE".

El BCE, que hasta ahora ha admitido la incertidumbre ante las proyecciones económicas, con avisos de caída del PIB europeo de entre el 5% y el 12% según la prolongación de la pandemia, ha pueso el foco en inundar el mercado de liquidez para evitar que la crisis coyuntural tenga secuelas estructurales. En este sentido, en junio inicia una nueva ronda de subastas de refinanciación a largo plazo (LTRO III) con tipos máximos del -1%. "Vamos a desplegar 3 billones a tipos negativos para dar liquidez a la banca", dijo Lagarde, que también ha centrado su discurso en evitar una Europa a dos o tres velocidades: "No toleraremos ninguna fragmentación financiera", insistió en su última reunión. El BCE, para ello, engordará su balance este año hasta sobrepasar con holgura los seis billones.

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