CON LAS BOLSAS DE WALL STREET EN MÁXIMOS

La curva de los bonos alcanza casi un mes de 'normalidad' tras el acuerdo EEUU-China

La lógica vuelve a reinar en los mercados: los inversores cobran más por dar prestado a largo plazo que a corto. Con la guerra comercial de fondo, la curva llevaba meses invertida en Wall Street

Foto: Una 'trader' en Nueva York. (Reuters)
Una 'trader' en Nueva York. (Reuters)

El día en que EEUU y China anunciaron un principio de acuerdo, no fue solo la renta variable la que recuperó las tendencias de antaño (en su caso, recuperando los máximos históricos). El mercado de la renta fija enfiló el camino hacia 'la normalidad'; es decir, hacia un estado lógico en el que los inversores cobran más por dar prestado a largo plazo que a corto plazo. Asimismo, esta semana se cumplirá un mes desde que la curva de los bonos en Wall Street se desinvirtió, con el bono a 10 años cotizando en una rentabilidad del 1,861% y el de tres meses otorgando un ‘yield’ del 1,556%.

Mientras el bono soberano a tres meses lleva cayendo de forma estable desde abril de este año —una tendencia que muestra un apetito al alza por la deuda a corto plazo por parte de los inversores que, en momentos de incertidumbre, apuestan por un deudor sólido como el Gobierno de EEUU y un plazo previsible como los tres meses—, el que ha oscilado en los últimos meses ha sido el bono a 10 años, de referencia en el mercado de deuda, cotizando de forma opuesta al S&P durante septiembre, cuando ambas potencias se encontraban sumidas en negociaciones.

De todas formas, lo que asusta a los inversores no es que la curva se invierta, es lo que ocurre después: la curva invertida lleva precediendo recesiones en EEUU desde los años sesenta. Ya lo decía a finales de septiembre Jeffrey Gundlach, apodado el rey de los bonos, en una entrevista con CNBC: “Lo que la gente no entiende es que cuando una recesión está ya a la vuelta de la esquina, la curva se vuelve a desinvertir porque la Fed se entera por fin del chiste y rebaja los tipos de interés”, explicaba el gurú.

Efectivamente, la Reserva Federal volvió a recortar los tipos de interés por tercera vez consecutiva el pasado jueves, alcanzando ya la horquilla de los 1,5%-1,75%. Además, el regulador presidido por Jerome Powell también ha tenido que anunciar un programa de 'repos' con una compra de 60.000 millones de dólares al mes en bonos para combatir una repentina crisis de liquidez en el mercado.

Mientras tanto, la economía sigue con sus desarrollos. El PIB creció a un ritmo anualizado del 1,9% en el tercer trimestre del año, una décima menos con respecto al trimestre inmediatamente precedente. Sin embargo, el crecimiento del empleo superó expectativas en octubre y el paro cayó hasta mínimos del 69 en un 3,5%. El PMI manufacturero subió a un 51,5 en octubre desde el 51,1 de septiembre, mientras que el de servicios cayó hasta un 50,6 en octubre desde el 50,9 de septiembre —en mínimos de 2016—. Las bolsas, mientras tanto, recuperan los máximos históricos al calor de la fase 1 de las negociaciones comerciales, con las dos potencias sin haber anunciado todavía ni el lugar ni la fecha de la firma oficial del acuerdo.

La curva invertida es un reflejo del apetito de los inversores que, en épocas de incertidumbre a largo plazo, empujan la demanda de los bonos a corto plazo al alza y, por tanto, tuercen su rentabilidad a la baja (a la vez que ocurre lo opuesto con los bonos a largo plazo). Algunos expertos apuntan a que el fenómeno de la curva de los bonos está hoy en día distorsionado, como bien explicaba el Banco de España (BdE) en un estudio titulado ‘El aplanamiento de la curva de rendimientos en EEUU’. En el informe, los economistas argumentan que las rentabilidades de las curvas estaban ahora influidas por motivos ajenos a los tradicionales, como la compra de bonos sin precedentes por parte de los bancos centrales, lo que llevaba al diferencial entre las dos a estar artificialmente bajo ya de por sí.

No obstante, la Reserva Federal de San Francisco sigue dando crédito a la curva invertida, habiendo publicado el año pasado un estudio en el que argumentaba que una cosa era el aplanamiento de la curva y otra la inversión definitiva de esta: “La curva de rendimientos ha sido un predictor confiable de recesiones”, zanjaba. Eso sí, el mayor vaticinio era la inversión de los tres diferenciales: la de 10 años-2 años, 10 años-3 meses y 6 trimestres-3 meses. El primero se invirtió brevemente en agosto para posteriormente volver a la normalidad, el segundo llevaba invertido meses desde mayo y el tercer diferencial disfrutó de una breve existencia en julio y luego también en septiembre.

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