TRAS EL PACTO COMERCIAL ENTRE EEUU Y CHINA

El DAX de Alemania roza máximos históricos pese al temor a la recesión

Tras un verano de débiles datos macroeconómicos, los inversores tienen los ojos puestos sobre el dato del PIB del tercer trimestre, previsto para el día 14. Sin embargo, el DAX ha subido un 20%

Foto: Un toro, símbolo de las subidas bursátiles, en la Bolsa de Fráncfort (Alemania). (Reuters)
Un toro, símbolo de las subidas bursátiles, en la Bolsa de Fráncfort (Alemania). (Reuters)

Con Alemania al borde de una recesión técnica, el DAX 30 ya alcanza los 13.136 puntos. Un ‘rally’ de más del 24% que acerca el principal índice del país germano a los máximos históricos de noviembre de 2017, cuando el parqué colmó los 13.478 puntos. Poco más de un 2% y la bolsa de la ‘locomotora alemana’ ya habrá recuperado la cima histórica.

Todo esto, en un momento en que los datos macroeconómicos siguen apuntando a la debilidad de un país que supone el 21% de la economía de la eurozona. El PIB de la nación germana se contrajo en el segundo trimestre un 0,1% y el mercado aún tiene que confirmar si esto vuelve a ocurrir en el tercer trimestre —una situación que daría pie a la recesión técnica—.

Sin embargo, las bolsas siguen subiendo. "El DAX se está beneficiando de la mejora en las perspectivas comerciales entre EEUU y China, ya que Alemania depende de la demanda mundial y el crecimiento global", argumenta Esty Dwek, directora de estrategia global en Dynamic Solutions. "Además, el DAX es 'Value play', beneficiándose de la reciente rotación de sectores, la recuperación antes mencionada y los rendimientos ligeramente más altos".

“El DAX es el índice líder de Alemania, pero solo reúne a 30 empresas, muchas de las cuales son valores cíclicos, como las automovilísticas o las del sector químico”, explica Elmar Peters, gestor del equipo de la firma alemana Flossbach von Storch. “Es por eso que nos gusta describir el índice como un aviso de China: en las últimas semanas, una reconciliación entre la potencia asiática y EEUU parece más probable, con muchos de los valores cíclicos avanzando”, especifica el experto.

También Diego Jiménez-Albarracín, responsable de renta variable del Centro de Inversiones de Deutsche Bank, cree que la guerra comercial ha sido clave en los máximos del DAX. “Las compañías de la bolsa alemana están muy expuestas a las exportaciones, especialmente en el caso de las automovilísticas, con muchas de ellas produciendo líneas de alta gama en EEUU”, argumenta Jiménez-Albarracín, poniendo el ejemplo del Mercedes GLC de Daimler o la gama BMW X de BMW.

“La debilidad del panorama económico ya había sido descontada por los inversores, lo que el mercado está digiriendo ahora es la dispersión de incertidumbres como la guerra comercial o el Brexit”, defiende el gestor de Deutsche Bank. Aunque el gestor avisa de que, de momento, existe el peligro de que el acuerdo comercial no se formalice, también considera que las subidas de las cotizadas están respaldadas por unos buenos resultados corporativos en las últimas semanas.

La Bolsa de Fráncfort. (Reuters)
La Bolsa de Fráncfort. (Reuters)

Desde Carmignac, Gergely Majoros no tiene como escenario base que Alemania sufra una recesión en 2020, pero sí que prevé una estabilización del crecimiento económico después de una temporada de alzas pronunciadas. “En el último año, la abierta economía alemana ha tenido que encarar tres frentes: la ralentización económica a nivel global, la posición de los bancos centrales y la incertidumbre política”, resume Majoros, que sin embargo considera que gran parte de estos riesgos se ha estado disipando, lo cual explica el optimismo de los inversores.

China está apoyando su economía monetaria y fiscalmente, por lo que el panorama macroeconómico global se ha vuelto más optimista; el BCE ha puesto en acción el estímulo monetario, y, ahora, la incertidumbre de la política ha disminuido con el principio de acuerdo entre EEUU y China”, relata Majoros. Lo que está por ver a largo plazo, explica el gestor, es si los gobiernos acceden a estimular sus economías fiscalmente —“esto decidiría si, en el largo plazo, la economía vuelve a crecer con fuerza o continúa experimentando la estabilización que hemos estado viendo en los últimos meses”, zanja Majoros, que cree que en el cuarto trimestre el PIB alemán volverá a remontar tras la previsible caída del tercero—.

"El DAX es una forma más de medir el mercado: el enfoque en un solo país, los valores cíclicos y la poca cantidad de empresas lo hacen muy especial"

De todas formas, Peters recuerda: “Los inversores a largo plazo no deberían olvidar que el DAX es lo que se conoce como ‘un índice de rendimiento’; es decir, un índice en el que los dividendos se agregan al rendimiento”. “Los dividendos han aumentado significativamente en los últimos años”, matiza el gestor. “Solamente al mirar el rendimiento con solo el precio del DAX, nos damos cuenta de que el índice todavía cotiza por debajo de los máximos del año 2000”. En ese sentido, con todo, Peters también resalta que la ratio del precio-beneficio de las compañías está por debajo de la media histórica de las 15 veces, con el DAX cotizando a un PER de 13,5 veces.

“En nuestra opinión, el DAX es solo una forma limitada de medir el mercado bursátil, ya que el enfoque en un solo país, la mezcla de valores cíclicos y el bajo número de empresas incluidas lo hacen un índice muy especial”, explica Peters, que recomienda mirar más allá del índice a la hora de evaluar el estado de los mercados.

Ali Masarwah, director de investigación para EMEA de Morningstar, recuerda que, aunque los inversores del DAX parecen haberse decantado por el escenario más optimista, no todos los inversores están en modo alcista —especialmente, cuando se mira la mala racha de los fondos de inversión—. “En el acumulado de 2019 [con cierre de septiembre] los inversores han retirado 2.100 millones de euros de los fondos ‘large cap’ alemanes”, explica Masarwah desde la firma de servicios e investigación financiera, añadiendo que los fondos alemanes de ‘small’ y ‘mid cap’ también han sufrido reembolsos, de 500 millones de euros, entre enero y septiembre.

“Mientras gran parte de los reembolsos es el resultado de la redención de los fondos de gestión activa, los ETF del DAX también han sufrido fuertes salidas, de 230 millones de euros, este año”, matiza Masarwah.

El dato más temido

No será hasta el día 14 cuando los inversores reciban el temido dato del PIB. No obstante, hasta entonces, el mercado digiere otros datos. Por ejemplo, el PMI manufacturero se situó en los 42,1 puntos (respecto a los 41,9 esperados y los 41,7 anteriores) en octubre, con IHS Markit especificando que las entregas y pedidos habían caído a menor ritmo que el mes anterior, pero que el empleo había sufrido su mayor bajada desde enero de 2010.

El dato de producción industrial por sí solo, con todo, subió inesperadamente en agosto (+0,3%), después de sufrir su mayor caída desde 2009 en verano, descendiendo un 5,2% en junio y un 5,3% en julio. La última cifra de exportaciones de la Oficina Federal de Estadísticas arrojó una bajada ajustada a la estacionalidad del 1,8% —aunque mucho ha llovido desde entonces, sobre todo después de que China y EEUU firmasen el principio de acuerdo comercial en octubre, tras varios días de expectativas—.

Eso, mientras la confianza de los inversores, medida por ZEW en octubre, se dejó 22,8 puntos, mientras que el Bundesbank apuntó en su informe de octubre que Alemania podría haber entrado en recesión técnica este trimestre por primera vez en seis años, aunque especificando que no espera “una recesión que comprenda una caída clara, transversal y sostenida de la economía”. Y es que el indicador del ZEW venía de haber perdido 44 puntos en agosto de este año.

Mientras tanto, el Banco Central Europeo da la bienvenida a Christine Lagarde con los tipos de interés en mínimos, un nuevo programa de recompra de activos sin fecha de caducidad y el caramelo del TLRO para la banca. Eso sí, la petición del BCE es firme: ahora le toca al frente fiscal avivar el crecimiento. El Gobierno alemán es conocido por su austeridad (y si no que les pregunten a los tres representantes que dejaron el BCE durante el mandato de Draghi), pero tanto la canciller, Angela Merkel, como el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, han dado señales de estar preparados para flexibilizar la postura del Gobierno, con CDU volviendo a unirse a los socialdemócratas para el nuevo mandato.

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