WALL STREET CAE UN 2%

La curva de tipos de EEUU se invierte en los 2 años y se suma a las alarmas de recesión

Después de que en marzo fuese el título a tres meses el que superase en rentabilidad al bono a 10 años, ahora es la deuda a dos años la que desata el augurio de una contracción económica

Foto: Un trader en Nueva York este agosto. (Reuters)
Un trader en Nueva York este agosto. (Reuters)

Los augurios de recesión siguen acrecentándose. Después de que la rentabilidad del bono a tres meses superase a la del de 10 años en Wall Street este marzo, ahora es el de dos años el que firma un 'sorpaso' frente a la deuda a vencimiento de una década. La última vez que esto ocurrió fue en diciembre de 2007, dos años antes del estallido de la recesión.

En los primeros movimientos del mercado, la renta fija mantiene cierta rentabilidad, pero los bonos soberanos a diez años y dos años cotizan ya en un tipo del 1,6% —lejos, eso sí, del 'yield' de casi el 2% con el que juega el título a tres meses—. Frente a este renovado augurio de contracción, las bolsas se tiñen de rojo, con el Dow Jones y el S&P 500 cayendo un 1,4% y el Nasdaq dejándose un 1,6%.

Lo normal es que el mercado premie con un interés más alto al inversor que presta dinero a más largo plazo: cuanto más tiempo falte para que el estado devuelva el dinero, menor visibilidad hasta el vencimiento y, por ende, más riesgo (lo que se debería significar mayor rentabilidad). Sin embargo, la anomalía actual, movida por los flujos de demanda, denota que el mercado está premiando más a un inversor a corto plazo que uno a largo. Es decir, los inversores presienten tal riesgo a corto plazo, que la rentabilidad impulsada por su éxodo hacia los activos refugio rompe la lógica de los plazos en la renta fija. Los expertos estiman que la economía entra en recesión cerca de 22 meses tras la inversión de la curva de los bonos a dos y diez años.

Todo este descalabro llega después de que el martes los mercados gozasen de una sesión alegre tras la prórroga del presidente de EEUU, Donald Trump, a los aranceles previstos sobre último tramo de los bienes chinos que quedan por tasar—esto es, los bienes de consumo. El Gobierno los retrasó de septiembre a diciemre y, como bien admitió el mandatario en una rueda de prensa, la razón tras esta decisión es nada más y nada menos que la Navidad: esa jovial celebración que Occidente celebra todos los años con un auge desorbitado del consumerismo. "En caso de que [los aranceles] puedan tener un impacto en las personas, lo que hemos hecho es retrasarlo, para que los aranceles no sean relevantes para la temporada de compras navideñas", explicó el presidente.

En Europa las bolsas también han vivido un día movido, después de que Alemania haya publicado una cifra del PIB en negativo (caída trimestral del 0,1% trimestral) tras una larga racha de datos flojos (confianza inversora, exportaciones, producción). Asimismo, el Ibex 35 cae casi un 2%, mientras que el activo refugio por excelencia, el Bund, ahonda en los mínimos históricos.

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