LOS ANALISTAS RESPONDEN

¿Cuánto durará la inmunidad bursátil de BBVA por el daño reputacional de Villarejo?

El banco es el que más sube del Ibex 35 en 2019, ignorando el impacto reputacional de las escuchas del comisario. ¿Se está equivocando el mercado? ¿Deberían preocuparse los inversores?

Foto: Sede del BBVA en Madrid. (Reuters)
Sede del BBVA en Madrid. (Reuters)

Los jueces han imputado al banco BBVA como persona jurídica por el escándalo de las escuchas del comisario José Manuel Villarejo, y varios de sus directivos han sido llamados a declarar ante el juez. La noticia ha copado titulares y portadas, pero el revolcón reputacional que ha recibido la entidad no se ha visto reflejado en la cotización. De hecho, con un avance bursátil de casi el 3% en 2019, es el banco que más sube del Ibex 35.

En el caso Villarejo se investiga la contratación de la empresa Cenyt por parte del BBVA para frustrar el asalto de Sacyr y el PSOE al banco, entonces presidido por Francisco González. En 2004, la firma del comisario se dedicó a espiar a los principales promotores de la operación, con el registro de más de 15.000 llamadas telefónicas de miembros del Gobierno, empresarios, instituciones y periodistas.

Desde que se destapara el caso en una investigación conjunta por El Confidencial y 'Moncloa.com', ya son ocho los directivos y exdirectivos imputados, así como el propio banco. Además, el BBVA destituyó esta misma semana a su director de Regulación y Control Interno, uno de los elegidos por Torres para supervisar la investigación interna que, hace unos meses, el banco admitió llevar desde el año pasado efectuando.

Y, sin embargo, los inversores llevan todo el año mirando para otro lado. Tanto es así que BBVA supera a todos sus competidores nacionales en materia de cotización desde que se desató el escándalo de Villarejo a principios de año. ¿Por qué?

El consejero delegado del banco de origen vizcaíno, Onur Genç, matizó el miércoles, en la rueda de prensa con ocasión de la presentación de resultados, que “no hay ningún impacto relevante en el negocio o en la cotización”, aunque también admitió que “no gusta estar todos los días en los medios y hay un impacto en la reputación, pero la reputación es algo que se gestiona a largo plazo y estamos haciendo todo lo posible para ello”.

De momento, el daño reputacional no se está contagiando al negocio, pero nada garantiza que el dique de contención aguante eternamente, especialmente a medida que se conozcan nuevos detalles del caso y la Justicia vaya emitiendo sentencias. De hecho, BBVA reconoció en mayo ante la comisión de valores de EEUU, la Securities and Exchange Commission (SEC), que el caso podría tener "un efecto adverso en el negocio, la condición financiera y los resultados operativos de la compañía". Frente a la CNMV, el BBVA describió el efecto por el escándalo Villarejo como "un impacto negativo reputacional o económico".

Los analistas, de momento, no mencionan el caso en sus informes. De hecho, el nombre de Villarejo solo saltó en la ronda de preguntas con los analistas en febrero, cuando la entidad presentó los resultados de 2018. José Abad, de Goldman Sachs, preguntó sobre las acciones que el banco había tomado para evitar que se repitiese un caso similar en el futuro. Fue Genç el encargado de responder, pero el ejecutivo turco no dio detalles más allá de que se estaban “tomando la investigación muy seriamente” y de que no podía comentar nada “hasta que no saliesen los resultados” de las pesquisas.

Lo que importa es el negocio

Ya antes de que Genç diese su versión el martes, una fuente especializada en el sector explicaba desde una de las casas de análisis que siguen al BBVA que el caso Villarejo podría incidir a nivel reputacional pero no en los resultados, sobre todo porque los servicios contratados se dieron en un ámbito muy local y BBVA destaca precisamente por ser un banco global. “Alguien no va a dejar de contratar un producto en el banco por el caso Villarejo, y si el escándalo no afecta al negocio y sus márgenes, esto tampoco va a afectar a los inversores”, asegura.

Desde una firma extranjera, otro analista considera que el caso Villarejo está “bastante contenido”, sobre todo porque concierne a un equipo directivo anterior que no tiene por qué reflejar la actual cultura del banco. “Todavía no se sabe en qué derivará la investigación, y podrían salir todo tipo de cosas, pero de momento, según lo que se sabe actualmente, el escándalo está muy contenido porque se dio hace muchos años”, resume.

Sin embargo, varias fuentes del mercado coinciden en que no todos los flancos están sellados y advierten de que el escándalo podría suponer un riesgo para la cotización si deriva en cambios relevantes en la cúpula actual. “Si finalmente el desarrollo de los acontecimientos supusiera la imputación de los actuales directivos del banco y ello conllevase un cambio en la cúpula directiva actual, entendemos que el mercado recogería mal la noticia a pesar de que los nuevos directivos continuarían desarrollando la estrategia actual”, explican.

Entre los ocho trabajadores del BBVA llamados a testificar hay una serie de puestos relevantes, como la actual jefa de Seguridad, Inés Díaz Ochagavía; un consejero de Garanti, Ricardo Gómez Barredo, director de red de banca comercial de BBVA España y consejero de BBVA Seguros. Esto sin contar la salida de Eduardo Arbizu, director de Servicios Jurídicos, la primera baja de un cargo actual en el contexto del caso Villarejo. Sin embargo, ningún cargo del consejo de administración se ha visto afectado de momento.

¿Y si hay multa? “El foco del mercado no ha residido en la posibilidad de que la imputación de BBVA como persona jurídica derive en una gran multa de miles de millones de euros, que el banco ha demostrado en la presentación de resultados que puede hacer frente”, explica Victoria Torre desde Self Bank.

“La reciente imputación como persona jurídica no cambia la película para los inversores, que han descontado que en BBVA la posible multa no afectaría al desarrollo de negocio y el riesgo reputacional no pone en jaque su poder de captación y atracción de clientes”, matiza Torre. “Además, ha salido a la luz que el banco contrató una póliza de responsabilidad civil para los consejeros, por lo que los gastos de defensa correrían a cuenta de las aseguradoras y no por parte del banco. Su imputación como persona jurídica, según la ley, podría suponer la disolución de la entidad, pero es un escenario que se ve muy lejano”.

El riesgo ASG

Una cosa es que el caso Villarejo esté o no incidiendo en la cotización y otra distinta es si debería o no preocupar. Fuentes del mercado avisan de que, aunque el caso no está afectando de forma brusca o evidente la cotización, sí que se podría dar de un impacto más gradual a largo plazo por el efecto de una mayor preocupación por los criterios de inversión ASG (medio ambiente, responsabilidad social y gobernanza).

Los analistas se suelen enfocar en fundamentales tangibles, como los márgenes, ingresos, costes… Pero cada vez más, los inversores —sobre todo los institucionales— se fijan en factores más allá de los parámetros estrictamente financieros y toman en cuenta criterios relacionados con la responsabilidad corporativa y la gobernanza.

La imputación del BBVA es un primer paso que ya le resta puntos ASG al valor

“El desafío de estos criterios de inversión es que son difíciles de cuantificar; sin embargo, desde las grandes firmas sí que ya se están elaborando y usando herramientas que cuantifican el impacto de situaciones como la del BBVA con Villarejo”, matiza una fuente experta en el sector bancario. “La imputación del BBVA es un primer paso que ya le resta puntos ASG al valor, y si hubiese una resolución jurídica negativa, el impacto sería aún más elevado”.

“Sin embargo, también es cierto que entre el colectivo de pequeños inversores o gestoras menores todavía hay un largo camino por recorrer; de ahí que el efecto del escándalo no haya provocado un impacto repentino en la cotización”.

Los resultados del miércoles

En lo que se fijó la bolsa el miércoles fue en los resultados a cierre de junio del banco. La entidad cayó un 1,82% en el Ibex 35 después de anunciar una caída interanual del beneficio semestral del 3,7% (del 3,3% sin considerar el efecto divisa). El capital de máxima calidad se sitúa en el 11,52%.

Con un retorno sobre el capital (ROE) de 10,2, el BBVA es uno de los bancos más rentables de España y, sin embargo, cotiza a un ratio de precio por valor en libros del 0,6% y, desde los máximos de abril, cae un 19%. Si bien los negocios en el exterior son un punto a favor del banco de cara a los bajos tipos de interés en Europa, también le han supuesto algunos males de cabeza en los últimos meses por el desplome de la divisa en Turquía o el riesgo político en México.

De las cuentas presentadas el miércoles, las firmas de inversión se quedan con el buen desempeño en América de Sur y en Turquía, el rendimiento en línea con lo esperado de México, y el peso positivo de estas regiones para contrarrestar la debilidad en España. Sin embargo, a algunos les han sorprendido las caídas en bolsa, ya que la entidad había superado las expectativas del consenso de los analistas. Abad, de Goldman Sachs, escribía en un informe que esperaba una “respuesta positiva de los mercados”, destacando el buen desempeño de Turquía que, “dada su contribución al grupo, ha sido el realce del trimestre”.

Desde Morningstar, Johann Scholtz aseguraba que “el BBVA generará mayor rentabilidad a medio plazo que sus compañeros gracias a una posición de liderazgo en el mercado y delegaciones atractivas como la de México”. “No creemos que esta mayor rentabilidad venga a costa de unos riesgos mayores, ya que la diversificación geográfica de BBVA y su enfoque comercial mitigan los riesgos”, explicaba Scholtz, que sin embargo identificaba la crisis en Turquía como un nubarrón en las perspectivas de futuro del banco. La nación se dispone a bajar los tipos de interés para capear las malas señales macroeconómicas.

Esta geografía supone un 9,2% del resultado atribuido del grupo bancario, mientras que México supone un 42,1% y España se queda en un 24%. América del Sur contribuye con un 13,2% y EEUU, con un 9,7%.

Y es que el país presidido por Recep Tayyip ha estado en boca de gran parte de los analistas. Desde JP Morgan, el equipo especializado en banca europea escribía que “las perspectivas que se han dado de Turquía han sido peores de lo que inicialmente habíamos anticipado, lo que refleja un escenario macroeconómico cada vez más cauteloso en el país”. “El acceso de BBVA a mercados con unos tipos de interés más altos y un mayor crecimiento estructural es atractivo, pero los vientos de cara en cuanto al crecimiento y escenario político en Turquía y México continúan”, explicaban a su vez Benjie Creenlan-Sandford y Marco Nicolai, de Jefferies.

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