efectos del escándalo

BBVA se sincera con la SEC y admite riesgo de impacto por el caso Villarejo

La entidad presidida por Torres se ve obligada a incluir un párrafo más detallado en EEUU sobre los riesgos que el escándalo puede provocar

Foto: Sede de BBVA en Madrid.
Sede de BBVA en Madrid.

El nuevo presidente de BBVA, Carlos Torres, afronta este viernes su primer Angliru. A pesar de la renuncia temporal de su predecesor, Francisco González, accionistas y empleados le reprocharán no haber sido más ágil en la gestión de la crisis por el escándalo Villarejo, que impacta de lleno en el banco y su reputación.

Uno de los argumentos que usará Torres para defenderse, junto a la renuncia y la investigación interna, es la evolución en bolsa: los mercados han ignorado esta noticia desde que El Confidencial y 'Moncloa.com' desvelaran las escuchas ilegales del comisario para el banco, el pasado mes de enero.

Sin embargo, el banco es consciente de que este riesgo es real, como se ha visto obligado a reconocer ante la SEC, el regulador de los mercados norteamericanos.

Anuncio de su filial

Lo ha hecho en la memoria anual de su filial estadounidense, Compass, con un párrafo mucho más incisivo que el que incluyó en su informe de 2018 en la CNMV: "BBVA está llevando a cabo una investigación con respecto a las denuncias de actividad indebida relacionada con su relación con Grupo Cenyt, que puede haber violado sus estándares éticos y las obligaciones de gobierno o reglamentación aplicables", expone el grupo presidido por Torres ante el supervisor americano.

"Las autoridades gubernamentales también están investigando este asunto", adelanta la entidad. "Este asunto o cualquier otro asunto similar que surja en todo el grupo podría dañar la reputación de la compañía y afectar negativamente la confianza de los clientes, agencias de calificación, reguladores, tenedores de bonos y otras partes de la compañía, y podría tener un efecto adverso en el negocio, la condición financiera y los resultados operativos de la compañía", añade.

Hasta ahora, BBVA se había limitado a reconocer ante la CNMV en sus cuentas anuales que había puesto en marcha una investigación interna; que el escándalo de las escuchas ilegales podía provocar demandas, y que todo ello podía tener "un impacto negativo reputacional o económico".

Estos posibles efectos fueron los que llevaron al BCE y a los reguladores españoles a presionar a Torres para tomar cartas en el asunto antes. La situación de tensión se ha alargado durante los últimos dos meses, hasta que la cercanía de la junta ha forzado la salida de González. Aunque con ello no acaba el posible impacto para BBVA, que no está exento de demandas en función de lo que dictaminen las distintas investigaciones.

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