"el miedo no es nuevo"

Las FAANG pierden fuelle en 2018: ¿es esto el 'pinchazo' de otra burbuja puntocom?

Las grandes tecnológicas han sufrido varios baches bursátiles este año, cuestionando sus valoraciones en bolsa —algo parecido a lo ocurrido con el sector a principios de siglo—

Foto: Una pantalla en Wall Street. (EFE)
Una pantalla en Wall Street. (EFE)

Son el ojito derecho de muchos inversores de las bolsas neoyorquinas. Y, sin embargo, durante el año, las grandes tecnológicas estadounidenses han dado ya varios disgustos: menor número de clientes, menor número de ventas, escándalos institucionales... Con sus capitalizaciones desorbitadas, cada corrección de las llamadas FAANG (Facebook, Amazon, Alphabet, Netflix y Google) pasa factura al índice general, alentando las dudas sobre si a lo mejor si los inversores están apostando más de la cuenta por ellas.

La burbuja puntocom se infló durante los últimos cinco años del siglo XX, en un ‘rally’ del 82% que explotó en marzo de 2000, llevando al Nasdaq a caer un 50% en apenas nueve meses. Las cotizaciones, se ve, no casaban con la realidad. El índice tocó fondo en 2002 y se mantuvo relativamente plano hasta finales de 2009, cuando regresó a la senda de las alzas.

"En el periodo que precedió al derrumbe, las valuaciones reflejaban unas expectativas poco realistas de los futuros flujos de caja", explican desde la gestora Finizens. "En otras palabras, expectativas de altos márgenes, gran crecimiento y unas crecientes cuotas de mercado. Por supuesto, estas expectativas no se materializaron en la realidad".

Los máximos históricos del índice tecnológico se alcanzaron en septiembre de este año, cuando el Nasdaq llegó a máximos históricos al acompañar el llamado ‘bull market’ de Wall Street. Gran parte de este impulso proviene del éxito de las llamadas FAANG, que con capitalizaciones que han llegado incluso a pasar del billón de dólares, acumulan un peso importante en las bolsas generalizadas de Wall Street.

Sin embargo, este año, por alguna razón o por otra, las FAANG pinchan. Siguen cotizando con valoraciones altas, pero ya han dado varios sustos de los que algunas voces llevaban tiempo avisando. La primera en dar la señal de alarma fue Netflix cuando informó de un estancamiento en el número de usuarios en verano (propiciándole un buen recorte en bolsa). Sin embargo, mientras que la plataforma audiovisual ha conseguido mantener el tipo tras las caídas, Facebook, que días después de lo de Netflix lanzó un 'profit warning' en verano, ya no ha vuelto a levantar cabeza en bolsa.

Mientras Facebook y Netflix sufrían en verano, Apple y Amazon peleaban por alcanzar el hito del billón de capitalización bursátil. Ambas lo lograron, pero al llegar el otoño sucumbieron a las caídas generalizadas de Wall Street y, desde entonces, no han vuelto a dar señal de vida. De hecho, en las últimas semanas han brotado algunas noticias que han preocupado a los inversores. Los avisos y débiles resultados de sus proveedores, agregados a las malas revisiones de los analistas, dejan a Apple a punto de entrar en terreno negativo este año. Amazon, por su lado, no ha sufrido tanto como su compañera del Nasdaq, pero noticias como sus expectativas para el fin de año o la eliminación de los gastos de envío de cara a la Navidad no fueron bien vistas por las bolsas.

Por otro lado, Alphabet, que cotiza más resguardada del ruido de las otro cuatro compañías, acumula un año en negativo desde alcanzar máximos en julio. ¿El último golpe? Los publicados en octubre, plagados de inversiones en nuevos proyectos que no llegan todavía a dar beneficios, han ahondado aun más los desplomes generalizados de octubre.

Pese a los baches bursátiles, la mayoría de grandes tecnológicas estadounidenses se encuentran a la cabeza del S&P 500. Y es que 2018 no solo ha sido un mal año para las FAANG, si no que también para las bolsas en general. Los principales índices de Wall Street se desinflan también a partir del verano junto con el Nasdaq.

También es cierto que, al ser 'pesos pesados' del S&P 500 y el Dow Jones, las grandes tecnológicas arrastran a los mercados a sufrir con ellas sus altibajos personales —sin embargo, tampoco se puede ignorar que Wall Street tiene muchos dolores de cabeza más allá de las grandes del Nasdaq (cambios de política monetaria, desaceleración económica, tensiones comerciales internacionales...)—.

Esta es una de las grandes diferencias entre la burbuja puntocom con lo que está sucediendo actualmente. En el momento álgido la burbuja, el selectivo tecnológico siguió una curva distinta al S&P 500 (basada en sus propias razones), mientras que actualmente el Nasdaq y las FAANG cotizan por lo general de forma coordinada con el resto de Wall Street. Además, las FAANG (y el poco puñado de otras tecnológicas grandes que cotizan a precios elevados, como Microsoft) son apenas una proporción pequeña del sector —si se mira al índice Russell 200, que reune las small-caps estadounidenses, las tecnológicas cotizan en línea con la media del mercado—.

"El auge de la volatilidad en los mercados de renta variable se ha visto impulsado en gran parte por eventos macro-económicos como las tensiones comerciales entre EEUU y China, el miedo a unas subidas de los tipos de interés más rápidas de lo esperado y algunos eventos específicos a algunas empresas", explica Jeremy Gleeson, gestor del fondo AXA WF Framlington Digital Economy. El gestor considera que los fundamentales continúan siendo sólidos y que esta corrección de los mercados brinda una excelente oportunidad de compra en un sector con mucho potencial (economía digital, el comercio eléctronico, 'fintech'...).

Los fundamentales continúan siendo sólidos y que esta corrección de los mercados brinda una excelente oportunidad de compra en un sector con mucho potencial

Pese que todas las FAANG han vivido un año convulso, tras los desplomes, el índice PER (ratio entre el precio del valor y el beneficio) de las empresas no es homogéneo. Mientras que Amazon mantiene el desorbitante PER de 110 veces, Apple mantiene este ratio en las 15 veces. Facebook y Alphabet cotizan ambas en rojo y tienen un PER de 18 y 25 veces, respectivamente; pero Netflix, que aunque está en verde no ha vuelto a recuperar las caídas, tiene un PER de 95 veces.

Desde Finizens también apuntan al PEBV (precio en relación con el valor en libros), el cual mide el precio de un activo bursátil con relación a los actuales flujos de caja sin asumir crecimiento alguno. "En este sentido, el PEBV expresa el crecimiento esperado asumido en el precio de la acción. Un PEBV de 1 implica que el mercado espera 0 crecimiento", explican desde la gestora. "Según esta métrica, el mercado actual tecnológico es aproximadamente una tercera parte de la valuación del mercado en el 2000 (2 vs 6)".

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Así, desde Finizens consideran que, teniendo en cuenta estas y otras métricas como los márgenes y el coste de capital dentro del sector tecnológico, la situación bursátil es más sólida que en el año 2000, por lo que no hay indicios de tendencias comparables a las que precipitaron la burbuja puntocom.

"El miedo una nueva burbuja tecnológica no es nuevo, de hecho ya en 2015, 2016 y 2017 había preocupaciones similares", explica Gleeson. "En mi opinión, los valores tecnológicos han rendido bien en relación con otros sectores a lo largo de los años, pero esto se ha visto apoyado por unos beneficios e ingresos sólidos y un crecimiento del flujo de caja".

"A diferencia de cuando se formó la burbuja de los años 2000, las compañías tienen unos balances más fuertes, menos apalancamiento y mucha liquidez", matiza el gestor. "El 'cash flow' de Apple, Microsoft y Alphabet están entre los más elevados —actualmente hay incluso tecnológicas que pagan dividendos, un cambio grande respecto a lo que ocurría hace dos décadas—".

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