Qué pasa cuando el jefe se hace ecologista
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Qué pasa cuando el jefe se hace ecologista

La repentina y firme apuesta por la sostenibilidad de la mayor gestora de inversiones del mundo aboca a las grandes compañías al ecologismo exprés

placeholder Foto: Larry Fink, jefe de BlackRock. (Reuters)
Larry Fink, jefe de BlackRock. (Reuters)

Larry Fink, el jefe del Ibex, se ha hecho ecologista. El fundador y propietario de BlackRock, la mayor gestora mundial de activos y fondos y máxima accionista del índice de referencia de la bolsa española, avisó el pasado año a los directivos de sus participadas de que si no se tomaban más en serio el medio ambiente, empezarían las desinversiones. Y está cumpliendo su palabra.

Bajo el explícito título 'Sostenibilidad, el nuevo estándar de BlackRock para invertir', el gran jefe daba un palmetazo virtual en la mesa de las salas de juntas de Santander (5,42% de participación), Iberdrola (5,25%) o BBVA, ACS, Telefónica y Repsol (en torno al 5%), entre otras, para comunicarles que debían “implementar acciones en materia de sostenibilidad de manera efectiva y divulgarlas de manera clara”. Pero no solo eso.

Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal. (Ilustración: El Herrero)

Emulando a los Al Gore, Leo DiCaprio o Bill Gates, Fink se ha convertido en un auténtico adalid de la acción climática y no pierde ocasión para manifestar que el momento de las finanzas verdes ha llegado y quien así no lo vea corre el riesgo de quedarse fuera de juego.

“A lo largo de los últimos años, hemos profundizado la integración de la sostenibilidad en la tecnología, la administración del riesgo y la oferta de productos de BlackRock. Ahora estamos dispuestos a acelerar esos esfuerzos”, decía en su famosa encíclica anual a las participadas.

La advertencia a Siemens

Apenas un mes después de su declaración de intenciones, la gestora llamaba al orden a Siemens (5,4% de participación) en su junta de accionistas por dar apoyo a la construcción de una polémica mina de carbón en Australia. Una “mala decisión a todos los efectos” que había provocado incluso una acción de protesta de Greenpeace ante la sede de BlackRock.

placeholder Sede de BlackRock. (Reuters)
Sede de BlackRock. (Reuters)

La severa advertencia a Siemens supuso el campanazo de salida en la carrera de las compañías participadas por la gestora de Fink para cumplir con sus nuevos requerimientos en materia de sostenibilidad. Desde entonces, uno tras otro, no han dejado de producirse cambios de posicionamiento en materia de sostenibilidad en algunas de las grandes compañías del Ibex. Unos cambios que, aunque según sus líderes son de carácter estratégico, obedecen en buena medida al dictado del jefe.

Petroleras que 'descubren' de repente que el futuro está ahora en el hidrógeno verde, declarándose "firmemente comprometidas en la lucha contra el cambio climático", un hecho que hasta anteayer relativizaban o directamente negaban. Entidades financieras que sufren una súbita revelación ecologista y se lanzan a la emisión de bonos verdes para proyectos que contribuyan a “la prevención de la contaminación y la adaptación al cambio climático”. Los ejemplos se suceden en todos los sectores.

Foto: Bill Gates tiene una idea para frenar el calentamiento global. (Reuters)

En todo caso, sea cual sea el motivo real, lo cierto es que las principales compañías españolas han iniciado una auténtica competición para situarse ante sus inversores, la competencia y los consumidores como empresas amables con el medio ambiente. Reducción de emisiones, apuesta por las renovables, materiales 100% reciclados, libres de plástico, líderes en economía circular (todas afirman serlo) y por supuesto totalmente alineadas con los ODS. Estos son ahora los mensajes fuerza, los nuevos mandamientos de la sostenibilidad para seguir con vida en los negocios.

Cuidado con contradecir al jefe

Porque la misiva de Fink no era tan solo una declaración de intenciones, sino un serio aviso a los altos cargos a sus órdenes: “El año pasado, BlackRock vetó a 4.800 directivos de 2.700 compañías al entender que no estaban generando buenos reportes sobre sostenibilidad, y cada vez vamos a estar más decididos a votar en contra de los consejos y las juntas directivas que no implementen las acciones correctas al respecto”.

Foto: Foto: Unsplash/@polarmermaid.

Desde que BlackRock anunciara su compromiso con la sostenibilidad, sus dos principales competidoras, Vanguard y State Street, han demostrado un cambio estratégico en sus posicionamientos al respecto. Y este cambio de actitud de las tres principales gestoras es una buena noticia, pues llega en un momento inédito en la lucha internacional contra la crisis climática, con Estados Unidos de nuevo en el Acuerdo de París y con la UE y China compitiendo por alcanzar cuanto antes un modelo económico neutro en carbono. Parece que ya estamos todos, ahora solo queda pasar de las buenas intenciones a las acciones concretas.

"Aunque no sabemos qué pronósticos son los más precisos ni qué escenarios nos aguardan —anunciaba Larry Fink hace ahora un año—, de lo que no cabe duda es de la dirección hacia la que vamos. Por eso cada país, cada compañía y cada accionista deben sumar su propósito para hacer frente al cambio climático". Unas palabras que deberían impulsar a todas las empresas a sumarse a dicho propósito.

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