Cómo caldear la casa sin calentar el clima
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Cómo caldear la casa sin calentar el clima

Mantener a una temperatura cómoda nuestro hogar durante el invierno es esencial, pero pequeñas cosas pueden hacer que esto nos salga mucho más caro

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Foto: Unsplash/@annadudkova

Cuando el frío aprieta es tan importante evitar su entrada en la vivienda como luchar contra él caldeando el interior. Por eso los expertos en climatización del hogar vuelven a recordarnos durante estos días que un correcto aislamiento del hogar es el método más eficaz para ahorrar energía con la calefacción, así como para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero que están recalentando el clima.

Si pudiéramos ver cómo se escapa el calor por debajo de la puerta de casa, cómo precipita hacia fuera por las ranuras de las ventanas en pleno invierno. Si fuera posible observar todas esas fugas desde un plano superior, a vista de pájaro, los edificios de viviendas parecerían aquellas gigantescas locomotoras de vapor de los ferrocarriles antiguos que soltaban humo por todas partes.

Por cada grado que subimos el termostato aumenta hasta un 8% el consumo de energía

No nos podemos llegar a imaginar la cantidad de energía que derrochamos por culpa de las pérdidas de calor debidas a las deficiencias de aislamiento. Según los informes de habitabilidad de las viviendas en España más de un 30% de la energía que utilizamos para calentar nuestros hogares se desaprovecha sin provecho alguno.

Eso como media, porque hay viviendas donde las medidas de aislamiento son tan nulas que llegan a despilfarrar más de la mitad de la energía consumida. Dicho de otro modo: hay gente que disfruta la mitad de lo que paga y contamina el doble de lo necesario.

Para poner solución al derroche es imprescindible revisar el aislamiento de nuestra vivienda. Además, no estamos hablando tan solo de dinero, ya que las emisiones de CO2 asociadas a ese absurdo despilfarro son en buena medida las que están empujando la crisis climática hacia los peores escenarios, en los que podrían darse episodios de bajas temperaturas aún más extremos seguidos de olas de calor y sequías severas.

Cómo detectar las fugas

La prueba es muy sencilla. Basta con acercar la llama de una vela o un encendedor a la ventana: si se mueve es que está entrando algo de aire, si se apaga acabamos de descubrir un coladero. Y la solución no puede ser más sencilla, ni económica. No es necesario llamar al lampista, basta con revisar las juntas de silicona, instalar burletes aislantes de los que venden en las tiendas de bricolaje en las ventanas y cintas bajeras de goma o de cepillo en las puertas, son autoadhesivas y muy fáciles de poner.

También es aconsejable sellar con cinta aislante las cajas de las persianas, uno de los puntos por donde suele entrar más frío, y por supuesto hacer uso de las cortinas para evitar que los cristales actúen como placas de frío, así como colocar alfombras en los suelos si son de gres o terrazo. Parecen consejos de la abuela, es cierto, pero es que precisamente por eso son los más eficaces.

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Foto: Unsplash/@julianhochgesang

Respecto al uso eficiente de los radiadores recordemos que es necesario purgarlos periódicamente para extraer las bolsas de aire que se generan en su interior y que les hacen perder eficacia. No bloquearlos con muebles ni cubrirlos con cortinas o utilizarlos para secar ropa, así como cerrar los que estén en habitaciones vacías girando la rosca de paso.

Un consejo muy útil

Uno de los trucos más prácticos para aumentar el rendimiento de los radiadores consiste en colocar detrás de ellos un material reflectante, como por ejemplo una plancha metálica o una placa de madera forrada con papel de aluminio. Con ello lograremos multiplicar su eficiencia, especialmente en el caso de los radiadores instalados en paredes que dan al exterior o a la escalera, ya que el calor se refleja en la plancha y rebota hacia el interior de la habitación.

Por último, respecto a las temperaturas de confort en el interior de la vivienda, los expertos en habitabilidad señalan que debería rondar los 20 ºC o 21 ºC, no más. No olvidemos que, sin esperar a pasar frío, antes que subir la temperatura es mucho mejor echar mano de esa vieja chaquetilla que tanto apreciamos y ponernos unos calcetines cómodos. Ir por casa en pantalones cortos y camiseta es un vicio caro, pues por cada grado que subimos el termostato aumenta entre un 5 y un 8% el consumo de energía.

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