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Grande-Marlaska, el candidato favorito de Sánchez (y de Carmena) para Madrid

En el PSOE gusta mucho el ministro, pero también en Ahora Madrid encaja un candidato socialista pero conservador, que sume y no perjudique a la alcaldesa. El problema es que él no quiere

Foto: El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el pasado 29 de agosto en el Congreso. (EFE)
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el pasado 29 de agosto en el Congreso. (EFE)

La pregunta empieza a ser recurrente. ¿Podría ser Fernando Grande-Marlaska el candidato del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid? El ministro del Interior lleva días sorteándola, insistiendo en que tiene "mucho recorrido" en el ministerio. Pero el titular está ahí y ya es inevitable: no cierra del todo la puerta en público y no desmiente que sea una posibilidad. De hecho, reconoce abiertamente que Pedro Sánchez se lo propuso semanas antes de ser presidente. La moción de censura lo cambió todo y acabó formando parte de su Gabinete. Pero mayo de 2019 llegará y los socialistas siguen sin anunciar la candidatura definitiva. Por no haber, no hay ni calendario aún aproximado. Fuentes del PSOE reconocen que el jefe del Ejecutivo se debate ya entre finalistas, y dado que los socialistas desechan la idea de que necesariamente sea una mujer, el magistrado ha ido sonando con más fuerza.

El problema, y nada menor, es que Marlaska ya ha trasladado en privado, según confirman en su entorno y en Ferraz, que "no se ve" de cabeza de cartel, que está muy a gusto donde está, que no quiere ser una opción que se baraje. Pero desde el aparato señalan que no pierden la esperanza y que aún hay margen para poder convencerle, porque él es el que tiene el "mejor perfil", con diferencia además respecto a otros potenciales rivales, como su compañera de Gabinete Reyes Maroto; el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes, o la responsable del Ejecutivo para la Violencia de Género, la jueza Pilar Llop.

Al margen del nombre final que salga del bombo, sí existe el convencimiento de que ha de ser una candidatura fuerte. Superados los episodios de las llamadas entre Sánchez y Manuela Carmena, el presidente sigue convencido de que hay que buscar el mejor candidato. Y aunque el actual titular de Interior acumula muchas papeletas dentro del socialismo —aunque con menguantes opciones de que prospere—, en el palacio de Cibeles también lo ven con buenos ojos. Más allá del reciente tsunami político que vive Podemos en la capital, el equipo de gobierno de Ahora Madrid reconoce una cierta inquietud por la decisión que tome el Partido Socialista. No solo por la rivalidad entre las dos formaciones, sino porque de ella dependen también las opciones que tenga el bloque de la izquierda en Madrid.

La batalla municipal madrileña será entre partidos pero, sobre todo, se librará entre bloques. De ahí el nerviosismo existente por que los dos partidos tradicionales desvelen sus cartas cuanto antes. Aunque está por resolverse su crisis interna y ultimar la lista definitiva, en Ahora Madrid (cambiará de nombre) ven a Carmena como opción ganadora. Sin embargo, la siguiente prioridad es que los socialistas decidan cuanto antes quién encabezará su papeleta. Las cábalas se hacen inevitables: en el entorno de la alcaldesa aseguran que los socialistas deben elegir un "buen candidato" para ellos, que no anule el efecto de Carmena. Dicho de otra manera: que les permita a ambos mantener el suelo de votantes y crecer todo lo posible para poder sumar una amplia mayoría.

Proyección y referente LGTBI

Ya en 2015, los bloques de PP y Ciudadanos y PSOE y Ahora Madrid quedaron separados por un puñado de votos y un solo concejal. Dirigentes cercanos a la alcaldesa reconocen que Grande-Marlaska encajaría muy bien en el cometido que se plantean. "Viene del Gobierno socialista de Sánchez, pero representa un perfil conservador", explican (fue vocal del Poder Judicial a propuesta del PP), lo que permitiría mantener al votante fiel socialista, 'robar' electores en el centro que sin un candidato como él podrían irse a Ciudadanos y, al mismo tiempo, no supondría una sangría por la izquierda para Carmena. El objetivo, insisten, "es poder sumar lo máximo posible". Además —y esto es una ofuscación más particular de la alcaldesa— tiene una acreditada trayectoria profesional como magistrado.

La idea en las dos fuerzas es que los candidatos se complementen, que consoliden su suelo de votantes y crezcan lo posible para sumar el 26-M

La visión es semejante dentro del PSOE. Si a Sánchez y a la cúpula del partido les entusiasma Marlaska es por su perfil "complementario" con el de Carmena. Otro juez sin carné de militante, más joven y con más energía que ella, que puede centrarse en pescar en el caladero de votantes más templado y frontera con Cs —y no es un dato baladí en la capital, donde el tirón de la derecha ha sido muy superior en las últimas convocatorias electorales, incluso en 2015 venció Esperanza Aguirre, aunque sin mayoría absoluta—, y sin entrar en conflicto con el espectro de ciudadanos más escorado a la izquierda, que seguiría teniendo a Carmena como opción favorita.

Además, Marlaska es un hombre, recuerdan, con una imagen moderna, urbanita, referente del colectivo LGTBI. Y con una proyección creciente. Distintos dirigentes socialistas valoran que haya sabido hacerse un hueco en el Consejo de Ministros, que haya brillado con luz propia, que no haya protagonizado grandes meteduras de pata en su gestión e incluso que supiese hacer frente a las grabaciones de la comida de la hoy titular de Justicia, Dolores Delgado, con el comisario jubilado José Manuel Villarejo, allá por 2009, quitando todo hierro a las descalificaciones de quien era fiscal de la Audiencia —le llamó "maricón"— y pasando página rápidamente.

Grande-Marlaska, el candidato favorito de Sánchez (y de Carmena) para Madrid

Sin embargo, el estado mayor del PSOE está ya haciéndose a la idea de que Marlaska no será finalmente el candidato, salvo sorpresa mayúscula. Fuentes de Ferraz confirmaban este jueves a El Confidencial que él ya ha trasladado, tras las últimas ofertas que Sánchez y su núcleo duro le han hecho, que no quiere competir por la alcaldía. "Y ese no, que ya ha dado un par de veces, es razonablemente firme". En el entorno directo del ministro también ratificaban esa versión: "Él ha dejado claro que está muy cómodo en Interior, que no se ve como candidato". Fuentes próximas al magistrado añadían que para él ya supuso un cambio de vida radical entrar en el Gabinete y ahora que está asentándose, no le apetece asumir otro reto.

Intentar convencerlo

Marlaska sí desveló este jueves en un desayuno informativo en la capital lo que sí había corrido meses atrás en los mentideros socialistas: que Sánchez le había sondeado para la candidatura municipal, primero a través de terceros y luego en persona. La respuesta, señalaron fuentes conocedoras de aquel encuentro, fue negativa. Muy poco tiempo después, el líder del PSOE ganó la moción de censura y le llamó. Le ofreció la cartera de Interior, y ahí sí aceptó. Pero la propuesta de viajar a la política local se ha repetido. Con poco éxito. Al menos hasta ahora. "Si hubiera encuestas muy favorables y le insistieran mucho, yo no descartaría que al final aceptara", opina una dirigente de primer nivel que lo conoce desde hace muchos años. Por eso mismo en Ferraz la consigna es "seguir apretándole", confiando en convencerle, insistirle en que él es el "mejor perfil" contra Carmena.

El ministro ya ha trasladado que "no se ve" como aspirante, y su no es bastante firme. Pero el PSOE le ve perfecto por su perfil, trayectoria e imagen

La capacidad de presión sobre Marlaska es, sin embargo, más limitada que en otros casos. Él no es militante y, por tanto, no siente la necesidad de 'sacrificarse' por el partido en una empresa harto complicada. Porque ahí está una de las razones claves: hasta antes de la moción de censura, las expectativas para el PSOE en la capital eran pésimas. Ya fue tercera fuerza en 2015 —un humillante 15,28% y nueve concejales, con Antonio Miguel Carmona de candidato—, y hasta hace unos meses se exponía a ser cuarto, a caer por debajo de una formación pujante, Ciudadanos. Ahora, los socialistas creen que, con Sánchez en La Moncloa y teniendo en cuenta el arrastre de la política nacional en la capital, podrían hasta ganar el ayuntamiento.

Grande-Marlaska, el candidato favorito de Sánchez (y de Carmena) para Madrid

Pero esa meta suena todavía utópica. Una perspectiva razonable es que Marlaska, de ser aspirante y sumar con la lista de Carmena, se convirtiera en vicealcalde, un puesto no tan visible. En el peor de los escenarios, podría pasar de ministro a concejal en la oposición, con nula proyección. De ahí que en la cúpula del PSOE-M se tema que un cabeza de cartel vistoso acabe huyendo, antes o después —como la mayor parte de los anteriores—, del palacio de Cibeles, dejando huérfano a su grupo. Y otra vez vuelta a comenzar, a la búsqueda de un candidato distinto y potente para 2023. El PSOE no gobierna la ciudad desde 1989, cuando una moción de censura tumbó al delfín del carismático 'viejo profesor', Enrique Tierno Galván: Juan Barranco.

Ansiedad en el PSOE-M

En la federación madrileña aguardan con cierta ansiedad la decisión de Sánchez, porque a él le corresponde mover ficha, de manera concertada con el líder regional, José Manuel Franco. "Se percibe buen clima y se ve a la gente más enchufada", observan en el PSOE-M, donde se remiten al llenazo del acto que el 6 de noviembre protagonizaron en la capital Marlaska y Delgado o al aforo completo del mitin del presidente el pasado sábado en Fuenlabrada. Una movilización que sorprende en una federación siempre más tendente a bajar los brazos y sumida en sus luchas intestinas.

Sánchez aún tiene tiempo para madurar la candidatura. Pero el partido ya acumula sucesivas negativas, como las anteriores de Narbona y Robles

De ahí que haya quienes, en el entorno de Franco, adviertan de que Sánchez "debería aprovechar el viento a favor y nombrar candidato en pocas semanas". Un deseo que difícilmente podrá cumplirse por la agenda internacional tan repleta que tiene de aquí a fin de año, más la campaña andaluza. El líder del PSOE quiere apurar al máximo los tiempos. No tiene prisa y el margen que el comité federal se ha impuesto para ratificar todas las candidaturas de mayo de 2019 es largo: hasta primeros de abril.

Grande-Marlaska, el candidato favorito de Sánchez (y de Carmena) para Madrid

Y si no es Marlaska, ¿entonces quién? Esa es la gran pregunta. El PSOE acumula varios sonados portazos anteriores: la presidenta del partido, Cristina Narbona; la hoy ministra de Defensa, Margarita Robles, y el titular de Exteriores, Josep Borrell, ya hicieron ver que no aceptarían la nominación. Luego se colocó en las quinielas el exjuez Baltasar Garzón, y hasta a Dolores Delgado, aunque ambos parecen ya fuera de toda carrera por las escuchas de Villarejo. Si el ministro del Interior confirma su negativa, los candidatos obvios serían la titular de Industria, Reyes Maroto —una de las caras más desconocidas del Gobierno de Sánchez—; el delegado en Madrid y miembro de la ejecutiva federal, José Manuel Rodríguez Uribes, o la exdiputada autonómica Pilar Llop, hoy responsable de Violencia de Género en el Ejecutivo. "Se están tocando más palos, también de fuera del partido", dicen en Ferraz. En la dirección se temen que si el elegido no es un cartel potente e incuestionable, se genere "ruido interno" en una federación a veces cansada de las imposiciones de arriba. Por eso gustaba Marlaska, "un magnífico candidato". Pero esa alternativa se desvanece por momentos.

¿Y el ministro Borrell?

El actual titular de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, podría aspirar a casi cualquier candidatura que él quisiera. Es la primera opción de Pedro Sánchez para la lista europea, y de hecho se la ha llegado a ofrecer. También le sondeó para Madrid. Pero el jefe de la diplomacia española tiene claro a estas alturas que no quiere ninguna competición más. Aceptó la cartera ministerial en junio y no ambiciona futuros cargos. No desea regresar al Parlamento Europeo, que ya presidió entre 2004 y 2007, y no quiere convertirse en comisario comunitario. Considera que su carrera política, a sus 71 años, está más que cumplida y su hoja de servicios, completa. Sin embargo, en el PSOE es considerada una de las mentes "más brillantes" del partido.

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