Se cierra el telón de la campaña autonómica

El PSOE de Ximo Puig sueña con una victoria histórica con PP y Cs pendientes de Vox

Puig cierra campaña con Sánchez con la sensación de rozar otra presidencia y la derecha cree en el giro a la andaluza. El 28-A medirá la fortaleza de Compromís y la supervivencia de Podemos

Foto: Ximo Puig y Pedro Sánchez, en el mitin de cierre de campaña en Valencia de autonómicas y generales. (EFE)
Ximo Puig y Pedro Sánchez, en el mitin de cierre de campaña en Valencia de autonómicas y generales. (EFE)

La Comunidad Valenciana elegirá este domingo 28 de abril entre la continuidad del cambio político progresista de 2015 con una reedición del llamado Pacte del Botànic o un giro a la andaluza con una nueva mayoría de derechas con el Partido Popular, Ciudadanos y Vox peleando por su liderazgo. No hay más opciones en las combinaciones que anticipan los sondeos publicados y los 'trackings' internos que manejan los partidos. La escasa sintonía entre el actual 'president', Ximo Puig, y el aspirante de Ciudadanos, Toni Cantó, aleja una posible tercera vía que tampoco tiene reflejo claro en la demoscopia conocida.

En el adelanto electoral de Ximo Puig hay un fuerte componente orgánico: convertir a la Comunidad Valenciana en la nueva Andalucía del PSOE

Tras el sorpresivo éxito de convocatoria del jueves en el acto central de campaña en Valencia organizado por Vox, los partidos bajaron este viernes el telón de una pelea por los votos marcada por la contaminación del debate nacional y las elecciones generales. Los líderes de los tres grandes partidos nacionales, Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Ciudadanos), reservaron hueco en su agenda para visitar la ciudad en la última jornada antes del día de reflexión convencidos de que se juegan aquí, no solamente el futuro gobierno autonómico, sino también 32 escaños al Congreso muy valiosos en la configuración de bloques en la Cámara Baja.

La derecha todavía cree que es posible sumar una mayoría alternativa a la que actualmente ocupa la Generalitat. Sostiene que la balanza puede decantarse de un lado o del otro y que todo se dirime en unos pocos votos y escaños. Las Cortes Valencianas se componen de 99 diputados y el Botànic suma ahora 55 actas, frente a las 44 de los conservadores y la derecha liberal. Isabel Bonig (PP) y Cantó no ocultan su preferencia por una alianza en la que la formación ultraderechista de Santiago Abascal jugaría un papel clave como bisagra. El pacto a la andaluza volvería a ser cosa de tres. Pero, aunque la candidata popular y el aspirante naranja se afanan en marcar líneas rojas al programa de máximos de Vox, la incertidumbre se ha apoderado en las últimas horas de sus cuarteles generales. ¿Cuánto sacará Vox? ¿Superará a alguna de las dos formaciones más centradas? Muestreos internos de los partidos, muy recientes, reflejan que la derecha radical está muy cerca de igualar el resultado de Ciudadanos, lo que implicaría un escenario bastante distinto, por el mayor peso de Vox, al que dio lugar al recambio en la Junta andaluza a la hora de enfocar el triángulo negociador.

El líder del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno, Pablo Casado, junto a la candidata popular a la Presidencia de la Generalitat, Isabel Bonig (2i), la cabeza de lista al Congreso, Belén Hoyo y la candidata al Ayuntamiento de Valencia, María José Catalá. (EFE)
El líder del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno, Pablo Casado, junto a la candidata popular a la Presidencia de la Generalitat, Isabel Bonig (2i), la cabeza de lista al Congreso, Belén Hoyo y la candidata al Ayuntamiento de Valencia, María José Catalá. (EFE)

El pulso por la hegemonía de la derecha no tiene por qué traducirse en un cambio de inquilinos en la Generalitat. Una fuerte irrupción de Vox será seguramente a costa de las otras dos formaciones del bloque, lo que ampliará la cosecha de escaños que aspiran a concentrar los socialistas. Ximo Puig y su 'guardia de corps' arriesgaron con el adelanto electoral, conscientes de que había que subirse al tren de la polarización y la recuperación de votantes huidos a Podemos. La estrategia tiene, además, un fuerte componente orgánico: convertir a la Comunidad Valenciana en la nueva Andalucía del PSOE.

Los mismos que apostaron por una alianza con Susana Díaz para influir en Ferraz han girado ahora 180 grados para sumar fuerzas con Pedro Sánchez, ungido ya como nuevo líder por la militancia, una posición que apuntalará si logra sostenerse en la Moncloa. Es la vieja aspiración del 'poder valenciano', un concepto que también sedujo a Eduardo Zaplana basado en encontrar la forma de que la autonomía gane peso en el complejo laberinto territorial español. La caída de Díaz y la pérdida de la Junta como símbolo de fortín socialista tienen mucho que ver en esa operación audaz de tratar de ocupar el mismo espacio. Para ello, Puig venció su vértigo y adelantó los comicios para engancharse al carro de Sánchez, aun a sabiendas de que las series históricas dicen que el voto conservador valenciano crece en las generales y tiende a una cierta desmovilización en las autonómicas.

Albert Rivera y el candidato a la Presidencia de la Generalitat, Toni Cantó, participan en una 'carrera ciudadana' junto a simpatizantes y afiliados de la formación el último día de campaña en Valencia. (EFE)
Albert Rivera y el candidato a la Presidencia de la Generalitat, Toni Cantó, participan en una 'carrera ciudadana' junto a simpatizantes y afiliados de la formación el último día de campaña en Valencia. (EFE)

Las encuestas le están dando la razón al barón socialista. Apuntan a un importante cambio de ciclo político en el ecosistema autonómico en el que los valencianos parecen dejar atrás al antaño omnipresente Partido Popular. Las siglas del PSPV crecerán hasta rozar o sobrepasar la barrera del 30% en votos y los treinta escaños en las Corts. Los sondeos apuntan una victoria histórica en las elecciones autonómicas, la primera sobre los populares desde 1991. Pero los llamados partidos del Botànic aún tienen incógnitas por despejar para garantizarse la cifra mágica de los 50 diputados.

La incertidumbre se ha apoderado en las últimas horas de los cuarteles generales de PP y Cs. ¿Cuánto sacará Vox? ¿Les superará?

La fortaleza de Compromís como proyecto político y el impacto de la confluencia de autonómicas y generales en su respaldo electoral es el primer enigma. Estudios demoscópicos como el realizado por IMOP Insigths para El Confidencial reflejan un amplio voto dual entre los electores en la Comunidad Valenciana. Mientras los de Mónica Oltra parecen tener lejos el ansiado grupo parlamentario en Madrid, recuperan muchos apoyos en la urna autonómica, con votantes de generales procedentes del PSOE, Podemos o, incluso, Ciudadanos. Quizás no sea suficiente para reclamar la presidencia, pero sí para exigir una cuota de poder en el segundo Consell 'botánico' similar a la actual.

Compromís ha proyectado una imagen con la palabra 'Presidenta' en referencia a Mónica Oltra en el Palau de la Generalitat.
Compromís ha proyectado una imagen con la palabra 'Presidenta' en referencia a Mónica Oltra en el Palau de la Generalitat.

Podemos es otro de los partidos sobre el que nadie es capaz de aventurar un pronóstico. Hasta ahora la mayoría de encuestas lo sitúan holgadamente por encima del 5%, la barrera necesaria para entrar en el reparto por la Ley Electoral Valenciana. Pero los últimos 'trackings' internos apuntan a una peligrosa pérdida de apoyos que podría dejarles fuera y tambalear el bloque progresista. En las filas socialistas se esgrime esa debilidad como otra razón para haber propiciado el adelanto. Podemos llega a las autonómicas con un candidato nuevo, Rubén Martínez Dalmau, muy desconocido para los electores, y tras haber superado conflictos internos. Los morados se juegan su supervivencia en la Comunidad Valenciana al tirón de la marca nacional y de su líder Pablo Iglesias, que puede haber lanzado un balón de oxígeno con el buen papel desempeñado en el último de los debates electorales, que le enfrentó al resto de candidatos a la Moncloa en el plató de Atresmedia.

En todo este sudoku será clave la participación. El lunes es festivo en muchas localidades valencianas, incluida la capital Valencia o la poblada Elx (Elche). La tentación del puente es fuerte. Las solicitudes de voto por correo se han disparado por encima del 230% y han alcanzado cifras históricas de 190.000 tramitaciones. Hay unanimidad en que si la abstención es superior al 30% (la que hubo en 2015), la mayoría caería del lado progresista por incomparecencia de la derecha. Pero este 28 de abril tiene poco que ver con la coyuntura de 2015. La incertidumbre apunta a una elevada afluencia a los colegios electorales y a una participación masiva que beneficiará a ambos bloques. El resultado definitivo quizás no se sepa hasta la madrugada del lunes, porque la urna autonómica no se abre hasta que se han contado los votos de la cita a las Cortes Generales, puede que pasada la medianoche. Los valencianos conocerán antes quién tiene más opciones de gobernar España que la Generalitat. Para entonces puede que el reparto de diputados valencianos al Congreso haya dado las pistas suficientes.

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