Entrevista con el 'president' valenciano

Ximo Puig: "El PSOE es ahora la moderación; Ciudadanos y PP han huido del centro"

El 'president' valenciano defiende la gestión del Consell progresista surgido en 2015, pero no se cierra a ningún acuerdo. Ve con buenos ojos un Gobierno de coalición para España

Por primera vez en la democracia española, el próximo 28 de abril las elecciones generales coincidirán con las autonómicas valencianas. El 'president' de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, estrenó la disposición del Estatuto de Autonomía que le faculta para disolver de forma anticipada las Cortes y convocar las urnas, lo que ha sacado a la Comunidad Valenciana del furgón de los territorios de régimen común en términos electorales. Es un experimento no exento de riesgos para el Gobierno de izquierdas que sustituyó al Partido Popular en 2015 tras dos décadas de ejecutivos conservadores. Puig ha jugado una carta al todo o nada y, de momento, los sondeos apuntan a que su partido se verá beneficiado también a nivel regional de la tendencia a la concentración de voto bajo el paraguas de la siglas del PSOE. Está por ver, sin embargo, si este crecimiento será suficiente como para mantenerse en el poder y si podrá volver a sumar una mayoría, como la que le aupó a la presidencia de la mano de Compromís y Podemos.

Fiel a su estilo y a su discurso conciliador, el barón socialista no cierra la puerta a ninguna opción. Defiende incluso la necesidad de que, tanto en España como en la Comunidad Valenciana, se baje el suflé de la polarización política y tanto el bloque de izquierdas como el de derechas sean capaces de alcanzar acuerdos por el bien de la estabilidad del país. La entrevista se celebró en su despacho del Palau de la Generalitat en Valencia el pasado lunes y se publica este jueves, a muy pocas horas del arranque de la campaña electoral.

PREGUNTA. ¿Sigue convencido de que el adelanto electoral era la mejor opción para consolidar el cambio político en la Comunidad Valenciana?

RESPUESTA. Lo hice pensando en el interés general. Para visibilizar el problema valenciano está siendo eficaz, aunque evidentemente tenemos las dificultades propias de la contaminación de los temas nacionales. Pero, así y todo, creo que estamos consiguiendo penetrar y asociar la solución a nuestros problemas a la solución del definitivo Gobierno de España. Además, objetivamente, creo que puede servir para consolidar el cambio.

P. Hay gente que pone en duda ese discurso de la mayor visibilidad, que en realidad es justamente al revés, que el debate de las generales solapa el autonómico y que hay otras razones menos confesables, como querer ponerse a rebufo de Pedro Sánchez aún a costa de que ello penalice la singularidad que usted tanto ha defendido.

R. No penaliza la singularidad porque no vamos con todas las demás autonomías. Vamos aparte. Yo respeto todas las opiniones, pero es legítimo hacerlo de una manera u otra. He considerado que había factores a favor y en contra del adelanto y finalmente decidí adelantar. Un efecto de singularidad ha tenido porque todos los líderes políticos, y no solo yo, han sido entrevistados en todos los medios nacionales durante este tiempo. Aún estamos muy lejos de la visibilidad que se merece la Comunidad Valenciana. Para muchos medios nacionales lo que pasa aquí es una cuestión irrelevante y creo que ese es el gran error de la propia constitución de España, que parece que lo que ocurre más allá de la M-40 o la M-50 no tiene mucho interés. Desde el punto de vista económico o desde el político, pasan muchas cosas muy interesantes en la periferia. España, o se entiende como un conjunto diverso con la aportación de las distintas miradas, o es un proyecto atascado.

Ximo Puig, en uno de los patios del Palau de la Generalitat. (Miguel Lorenzo)
Ximo Puig, en uno de los patios del Palau de la Generalitat. (Miguel Lorenzo)

P. Mónica Oltra, su vicepresidenta, fue la última a persona a la que oficialmente le comunicó sus planes. Es evidente que Compromís no era partidario del anticipo. Los sondeos de hecho revelan que el PSPV aprovecha la concentración de voto progresista en el PSOE. ¿Esto puede condicionar o generar una desconfianza a la hora de sentarse a negociar un posible segundo Consell del Botánico?

R. En ningún sitio está escrito que vaya a perjudicar o favorecer. En un periodo como el actual, en el que la volatilidad es tan alta, si mi decisión hubiera sido simplemente por cálculo electoral no la habría hecho porque hacer ahora cálculos electorales es absolutamente irrisorio. Estamos viendo la cantidad de personas indecisas que hay. Puede haber partidos que aparezcan muy bien posicionados y que en el transcurso de la campaña pierdan esa posición. Creo que no tiene que dificultar para nada ningún acuerdo ni favorecer ningún desencuentro. Durante este tiempo hemos trabajado desde la lealtad y así puede ser en el futuro. Era una decisión que me correspondía tomar. Hubiera podido tomarla un año antes y no lo hice porque sí que atendí algunas opiniones que se me dieron. Es un mes de adelanto electoral y es cierto que cuanto antes empecemos una nueva legislatura para la Comunidad Valenciana mejor. Y también es mejor que, si es posible, estemos alineados desde el primer momento con un Gobierno de España progresista.

¿Se imagina a Mónica Oltra en un Gobierno de Pedro Sánchez? "Por qué no. Los gobiernos de coalición son una realidad instalada en toda Europa"

P. Rubén Martínez Dalmau, candidato de Podemos a la Generalitat, dice que usted no tiene por qué ser el presidente y que su formación quiere estar en el Gobierno autonómico [ahora Podemos respalda al Consell de PSPV y Compromís desde las Cortes]. ¿Qué le parece ese planteamiento?

R. Primero, que hay que ser muy respetuoso con los electores. En función de lo que decidan se generará un Gobierno u otro entre todas posibilidades que existan en ese momento. Respeto las opiniones de todo el mundo.

P. ¿Ve a Podemos en un Consell del Botànic II, entonces?

R. Dependerá de los electores. No es algo que tengamos que decidir ahora. Si estuviéramos en las mismas circunstancias que hace cuatro años, probablemente se hubiera dado por supuesto. Fue una decisión de Podemos [quedarse fuera]. En este momento dependerá de los resultados, pero lo más importante es generar un proyecto que garantice la continuidad del cambio en los parámetros de equilibrio por la estabilidad.

Lo que quiero es tener la mayoría suficiente para poder aplicar el programa que creo que es mejor para la Comunidad Valenciana

P. ¿Se imagina a Mónica Oltra en un Gobierno de Pedro Sánchez? Se lo pregunto porque hay sondeos que hablan de una posible suma de PSOE, Podemos y Compromís.

R. ¿Por qué no? Los gobiernos de coalición son una realidad instalada en toda Europa. La inmensa mayoría de gobiernos europeos, tanto regionales como nacionales, están formados por distintos partidos. Se trata de que a los gobiernos se les juzgue por su acción. Hay que atender la realidad diversa que tienen los parlamentos.

P. Sería algo inédito, un partido nacionalista o regionalista formando parte del Gobierno de España.

R. Usted me pregunta y yo le contesto. Es hablar de política ficción. Pero desde la perspectiva de lo posible no veo ningún tipo de controversia. Sería razonable. Ahora bien, el PSOE, como cualquier otro partido, lo que quiere es tener el máximo de apoyos para tener la mejor capacidad de implementación de su proyecto político. Cuando hablamos del día después, yo en mi caso lo que quiero es tener la mayoría suficiente para poder aplicar el programa que creo que es mejor para la Comunidad Valenciana. A partir de eso tendremos que combinar en función de lo que decidan los ciudadanos. A todos nos gustaría, a mí, a Compromís o al PP, tener la mayoría para poner en marcha nuestro programa. Pero después hay que ser pragmático y realista y atender a los ciudadanos, que es lo que no ha pasado en España, que a los partidos no les gusta lo que han votado los ciudadanos y se bloquea todo.

En el despacho del 'president', en un momento de la entrevista de Ximo Puig. (Miguel Lorenzo)
En el despacho del 'president', en un momento de la entrevista de Ximo Puig. (Miguel Lorenzo)

P. Toni Cantó [Ciudadanos] ya ha dicho que no tiene intención de pactar con lo que él llama ‘el PSC valenciano’. Aun así, ¿usted ofrecería ese acuerdo si se diera la suma?

R. Entiendo que labor del periodista es avanzar el futuro. Dicho esto, sí creo que hay que 'desfronterizar' la política. No estoy de acuerdo en una política de bloques cimentada en la que no haya ninguna posibilidad de acuerdo entre los propios bloques. Eso erosiona el factor de la convivencia. Aquí, aunque había un gobierno progresista, hemos llegado a acuerdos legislativos bastante importantes con Ciudadanos y algunos otros con el PP, pocos, porque no han querido. Pero una cosa es el Ciudadanos que tenía una mirada más abierta y el Ciudadanos de ahora que está absolutamente adosado a la extrema derecha. En este caso, además, es que yo no he dicho nada, sino el propio señor Cantó, que usa una verborrea muy peyorativa hacia nosotros sin ningún tipo de sentido. Dice cosas, además, que no tienen nada que ver con la verdad, como por ejemplo que el castellano está perseguido en la Comunidad Valenciana, algo que es simplemente ridículo.

Hay que 'desfronterizar' la política. No estoy de acuerdo con una política de bloques sin capacidad de acuerdos. Erosiona la convivencia

P. ¿Cree que Albert Rivera ha acertado al poner un cordón sanitario sobre el PSOE para un futuro pacto de investidura o, incluso, de coalición?

R. Él ha primado más el reposicionamiento de su partido dentro del bloque de la derecha que una opción estratégica en favor de un futuro estable para España. Es mi opinión desde el respeto. Ha pensado que es mejor luchar por el campo de la derecha y de la extrema derecha que trabajar por un espacio más centrado y más moderado. Esa huida del centro que han protagonizado tanto el PP como Ciudadanos hace necesario que el PSOE asuma la centralidad.

P: ¿Cotiza a la baja el votante de centro?

R. El centro siempre es complicado de definir. Pero hay un espacio de moderación que creo que en estos momentos lo representa mucho más el Partido Socialista que las dos derechas.

Lo que me preocupa de Vox es la contaminación del virus a las derechas democráticas

P. ¿Cómo explica el ascenso de Vox?

R. En algún momento, alguien pensó que España estaba vacunada por el franquismo de ese populismo conservador que habita ya en Europa y en algunos otros países. Pero finalmente el virus ha llegado, y a mí lo que me preocupa es la contaminación del virus a las derechas democráticas. Me parece mucho más preocupante que el propio movimiento. Hay que hacer un análisis objetivo, y es que cuando surgen estos movimientos es porque las otras ofertas electorales no hemos dado suficiente respuesta, no hemos sido suficientemente pedagógicas o intensivas en la relación con la ciudadanía, y se produce esa fractura de confianza. Pero es que lo que anida detrás de esta formación política y de la contaminación que llega a otros partidos es el odio, el rencor, el ataque al diferente, y eso nos lleva a los peores episodios de la historia.

Una rosa de papel en el despacho de Ximo Puig. (Miguel Lorenzo)
Una rosa de papel en el despacho de Ximo Puig. (Miguel Lorenzo)

P. El otro día comentaba en una entrevista con otro medio que vería razonable que el PP se abstuviese en una posible investidura de Pedro Sánchez, como el PSOE hizo con Rajoy. ¿Teme un bloqueo parlamentario o nuevas elecciones? ¿No cree que la sociedad está agotada de que centro izquierda y centro derecha sean incapaces de alcanzar acuerdos?

R. La ciudadanía no se merece que no haya acuerdos, no se merece bloqueos. Me parece que esa 'fronterización' es irresponsable.

La relación con Pedro Sánchez

P. Hace algo menos de dos años, en otra entrevista, le pregunté si lo suyo con Pedro Sánchez tenía arreglo. Su respuesta textual fue: “Claro que tiene arreglo, cosas más difíciles se han arreglado”. ¿Se ha arreglado o lo suyo es puro teatro? Se lo pregunto porque ahora casi se diría que es su mayor respaldo entre los presidentes autonómicos socialistas.

R. Yo soy ante todo demócrata. Hay que aceptar la realidad desde el punto de vista de lo que deciden, en este caso, los militantes del Partido Socialista. Hay que arbitrar la convivencia de una manera razonable desde la lealtad de ida y vuelta. Creo que esto está funcionando y, además, yo coincido con la acción del Gobierno de España, sobre todo en la cuestión territorial, a pesar de que los valencianos tenemos una urgencia que espero que el presidente Sánchez salde lo más rápido posible que es la cuestión de la financiación.

Sobre su reconciliación con Pedro Sánchez: "Hay que aceptar la realidad desde el punto de vista de lo que deciden los militantes del PSOE"

P. Pedro Sánchez ha dado una patada hacia adelante en la financiación autonómica. ¿Qué complica más la reforma el ‘procés’ catalán o las posiciones divergentes que pueda haber entre los barones del PSOE y el PP?

R. Hay una situación de la que no podemos huir y es que a algunos nos aprieta más el cinturón que a otros. Hoy [el lunes] estaba por aquí el presidente de Galicia, [Alberto Núñez] Feijóo. Para mí, con la financiación que tiene la Xunta, la urgencia en el cambio de modelo no sería la misma. Es cierto que hay un problema general. El sistema autonómico tiene un déficit que provocó el Partido Popular durante la crisis cuando consiguió recortar el Estado del Bienestar a través de recortar a las autonomías. Porque eso es lo que hay detrás de todo este proceso. Las autonomías son quienes prestan tres pilares del Estado del Bienestar y si se recorta a las autonomías se está recortando el Estado de bienestar. Hay un déficit global del sistema que los expertos cifraron en 16.000 millones hace dos años, ahora puede ser un poco menos, más de más de 10.000 millones en cualquier caso. Pero eso no es lineal; las anomalías y las asimetrías son enormes. El señor Feijóo dice cosas como ‘ni hablar de la deuda de los que han malgastado’, como si ellos no hubieran malgastado. El pleno del Consejo de Política Fiscal (CPFF) es el ámbito territorial y el Congreso es el ámbito ideológico. Y en los dos ámbitos es complicado porque hay algunos que quieren reventar esta cuestión.

Albert Rivera ha pensado que es mejor luchar por el campo de la derecha y de la extrema derecha que trabajar por un espacio más centrado

P. Pero hay barones del PSOE que tampoco están por la labor de la reforma.

R. Es verdad que hay otras comunidades autónomas que no están en ello. Pero sí hay una posición del Partido Socialista favorable a la reforma, más allá de que a algún representante de una comunidad le pueda parecer mejor o peor. Creo que hay que respetar las singularidades. Pero que nosotros pidamos más financiación no significa que vayamos en contra de Galicia, de Extremadura, ni de nadie, todo lo contrario. Hemos llegado a un punto en que se está cayendo ese imaginario en España de que esto es el Levante feliz. No es así. Es verdad que creamos más riqueza, pero no somos más ricos. No hay ninguna otra comunidad en España que aporte más que la media y además esté por debajo de la media en renta per cápita. En nuestro caso son once puntos por debajo de la media. Nosotros queremos aportar más, no queremos romper nada, ni tenemos ningún atisbo de soberanismo o nacionalismo excluyente ni nada de esto, pero la persistencia en la discriminación acaba provocando un auténtico dislate en el plano de la justicia. No se está actuado con justicia con la Comunidad Valenciana.

Las autonomías son quienes prestan tres pilares del Estado del bienestar, y si se recorta a las autonomías se recorta el Estado del bienestar

P. ¿Exigirá a Pedro Sánchez la quita de deuda que reclamaba a Cristóbal Montoro?

R. Por supuesto. Ya lo hemos hecho con la ministra [María Jesús] Montero y, de hecho, en el pasado Consejo de Ministros se hizo ya un avance en este sentido con parte de la deuda. Hay que definir bien de lo que estamos hablando, que es de la deuda provocada por la financiación. Es muy fácil decir desde otros territorios: "¡Cómo vamos a pagar los dispendios que se hicieron en la época del Partido Popular!" en la Comunidad Valenciana. Pero nosotros no queremos que nos paguen eso, ya sabemos que tenemos que pagarlo nosotros. Pero para la infrafinanciación acumulada tiene que haber una compensación en forma de mutualización de la deuda que además no afecta al nivel de endeudamiento. Es deuda del Estado y desde la perspectiva europea no hay ningún condicionante.

Ximo Puig, en su despacho del Palau de la Generalitat en Valencia. (Miguel Lorenzo)
Ximo Puig, en su despacho del Palau de la Generalitat en Valencia. (Miguel Lorenzo)

La gestión, bajo lupa

P. El otro día, en la presentación de su lema de campaña, subió una persona de la comunidad escolar del Colegio Cremona contenta porque se había licitado la obra en un colegio que lleva años en barracones. Ha habido más licitaciones y se ha anunciado el Plan Edificant con mucho bombo. Pero, en puridad, en cuatro años, el Consell ha sido incapaz de inaugurar un solo colegio nuevo de los que tiene en barracones. A mi juicio, es el mayor incumplimiento del Botánico. ¿Por qué ha pasado esto?

R. Ha habido alrededor de veinte colegios que sí que se han hecho esta legislatura. Pero es evidente que no teníamos ni proyectos y ha habido que empezar en muchos aspectos de nuevo. Puede que en algunos ámbitos no se ha sido suficientemente eficiente, pero es verdad que nos encontramos una Administración que estaba como estaba. En el caso de Educación, además, teníamos un problema añadido que era Ciegsa, donde se había residenciado toda la acción, con todos los problemas que tenía. Ha habido que reparar muchas tuberías dentro del funcionamiento de la Administración, pero ahora estamos en velocidad de crucero. La próxima legislatura se va a intervenir directamente y se van a restaurar o hacer nuevos más del 50% de toda la red gracias a Edificant, que ha sido un proyecto de suma con los ayuntamientos. Si lo hubiéramos hecho de la forma tradicional habríamos tardado veinte años. Estamos hablando de unos 400 centros y vamos a pasar claramente de los 800 millones de euros. Va a ser un momento de excelencia en lo que son las infraestructuras, aunque yo creo que en la educación, más allá del continente, lo fundamental es el contenido. Los niños del Cremona han estado mucho tiempo barracones, pero tienen una comunidad educativa extraordinaria.

Decir que queremos erradicar el castellano, no es que sea una noticia ‘fake’, es que es lo peor de lo peor, es una mentira como una catedral

P. La Conselleria de Educación se ha topado con los tribunales en sus planes de política lingüística y en la relación con los colegios concertados. ¿Cree usted como Mónica Oltra que hay jueces que hacen política?

R. Respeto la autonomía de la Justicia. Estamos en un Estado de derecho, y si no nos gustan las sentencias, las recurrimos, como hemos hecho cuando ha tocado. Al margen de esa consideración, lo que es cierto es que si analizamos la foto fija de la Comunidad Valenciana respecto a hace cuatro años es que no hay conflicto educativo. Por más que se quiera inventar la derecha el conflicto lingüístico, no existe. El proyecto de plurilingüismo nuestro de aquí es el que quería aplicar el PP en Cataluña. De lo que se trata es de que los niños cuando acaben tengan el conocimiento de las tres lenguas. Decir que queremos erradicar el castellano, no es que sea una noticia ‘fake’, es que es lo peor de lo peor, es una mentira como una catedral. El objetivo es que se sepan las tres lenguas. En estos momentos, la realidad es que el castellano lo conocen prácticamente el 100%, con una capacitación alta del 96-97%; hay un 36% que saben valenciano y un 6%, inglés. Así nos encontramos la Comunidad Valenciana y es el tránsito que tenemos que hacer. El objetivo que yo lancé desde Finlandia de contratar asistentes de inglés nativos no lo hemos podido cumplir todavía porque no tenemos suficientes, pero en la próxima legislatura el 100% de los colegios públicos tendrán un asistente de inglés nativo. Tanto el idioma como la adaptación a la computación y a la tecnología van a ser fundamentales.

P. ¿No cree que la mejor forma de poner en valor la enseñanza pública es dotarla de más recursos y calidad, para hacerla más atractiva para las familias, y que esto no ha ocurrido? ¿Que ha habido otras prioridades en materia educativa?

R. Se ha dotado. Hay 6.000 profesores más. Se han incrementado muchos recursos. Se ha incrementado, además, la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos educativos: los libros de texto son gratuitos, hemos aumentado las becas de comedor… Es cierto que hay que dar pasos más allá y tenemos que continuar en esa política de lograr una escuela pública de excelencia.

El sector privado tiene que liderar el crecimiento económico y de empleo, pero la gestión del Estado del bienestar le corresponde al sector público

P. La oposición sostiene que su gobierno no ha mejorado las listas de espera sanitaria.

R. Pues no es cierto. Sí que se ha mejorado a pesar de que las listas de espera tienen el condicionante de que cada vez hay más personas mayores y esto va seguir creciendo. Para mí las políticas de envejecimiento son fundamentales. El 18% de la población valenciana ya tiene más de 65 años. Hay que dar respuesta a esto. Hay más listas de espera en aquello que no es más perentorio. En lo que son las grandes enfermedades no hay listas de espera, es mínima. Hemos puesto en marcha circuitos exprés que se están aplicando para las enfermedades del cáncer o tenemos el acuerdo con el IVO [Instituto Valenciano de Oncología] para que nadie tenga que esperar cuando tenga un problema. Tenemos otro problema en el plan de choque, el 70% de las personas que se derivan a clínicas privadas no quieren si no es muy perentorio. Vamos a tratar de superar este agobio que tienen algunos departamentos con acuerdos con las clínicas privadas.

P. Eso puede parecer contradictorio, cuando su Gobierno ha decidido no dar continuidad al contrato de Ribera Salud en el Hospital de Alzira.

R. El debate de la colaboración público-privada debe de ser transparente. En el caso de la sanidad, además, ha de ser subsidiaria de la pública. En términos generales, quien tiene que liderar el espacio del crecimiento económico y de la creación de empleo debe ser el sector privado, pero es el sector público quien tiene que liderar la gestión del Estado del Bienestar. Eso no quiere decir que no haya una cooperación entre la parte del crecimiento y la de la redistribución, entre lo público y lo privado. Nosotros no estamos en una cruzada anti sector privado en la gestión pública, pero sí que se tiene que clarificar absolutamente. Estaba tan mal hecho el sistema de privatizaciones del Partido Popular que en todos los casos las liquidaciones acaban en los juzgados. El modelo de gestión del PP es el desastre absoluto, no ya porque no gestionarán a favor de los que tiene menos, sino que además lo hicieron fatal. En el caso de la sanidad era un desastre.

Ximo Puig, en un momento de la entrevista con El Confidencial. (Miguel Lorenzo)
Ximo Puig, en un momento de la entrevista con El Confidencial. (Miguel Lorenzo)

P. Si se analizan las cifras de ejecución de su Gobierno, hay un claro retraso en inversiones y trasferencias de capital. En noviembre, último mes publicado, ni siquiera llegaban a la mitad. ¿A qué obedece? ¿Es una directriz del Consell para cumplir con el déficit a costa de las inversiones, es un problema de falta de gestión de las ‘conselleries’?

R. Al final del año estaremos cerca de una ejecución del 95%…

P. Pero será del conjunto del Presupuesto, no de inversiones…

R. La propia realidad burocrática hace que los proyectos vayan muy lentamente. Yo eso lo asumo. Hay complicaciones diversas, desde que se planifica un proyecto, pongamos por caso un vial, hasta que se puede hacer… A mí me ha costado mucho por ejemplo el soterramiento del metro en Burjassot, que finalmente se ha licitado y adjudicado. Hemos estado tres años removiendo, cambiando el proyecto. Está claro que tenemos que conseguir una actualización de los procesos, tanto en la obra pública como en lo que es la facilitación de la inversión privada.

P. Es un recurso habitual, que cuando se pide explicación por algún proyecto se aluda a los problemas burocráticos, pero no hay ningún político o ningún partido que afronte esto desde la reforma de la propia Administración. Nadie se lo plantea.

R. Yo sí me lo planteo. Hemos puesto en marcha un acuerdo con la CEV [la patronal autonómica], que se llama Agiliza, para que haya proyectos que se puedan canalizar a través de esta organización empresarial y buscar fórmulas de cogestión para ver cómo podemos avanzar. Es verdad que la nueva Ley de Contratos también limita porque, efectivamente, la trasparencia y la competencia es fundamental, también el seguimiento contra cualquier abuso.

La información que nos llega de Ford no es alarmante a corto plazo

PREGUNTA. Ford ha anunciado recortes en la producción de furgonetas en Almussafes y mantiene muchas incógnitas sobre la planta valenciana, uno de los motores industriales de la comunidad. ¿Está trabajando su Gobierno en algún plan de choque para atenuar el impacto que podría tener en el PIB una reducción de la capacidad productiva de la factoría?

RESPUESTA. La planta de Almussafes es la más competitiva de Ford Europa, con lo cual tenemos un activo fundamental en esto y en el acuerdo social cimentado desde la acción sindical. Es verdad que Ford Europa está en un momento de redefinición absoluta y que la parte de la Connect que se exportaba a Estados Unidos se va a trasladar a México. Pero también es cierto que está el nuevo Kuga, que se va a hacer aquí, y que hay nuevos modelos que se pueden fabricar aquí. Estamos ante una transformación enorme en la industria del automóvil. Se está trabajando en el coche eléctrico con una exigencia absoluta y en el coche sin conductor, y todo esto va a generar nuevas culturas del automóvil. Para nosotros, la respuesta es cooperar con una gran empresa como Ford. Hicimos una comisión mixta que la presido yo, no la había habido hasta este momento. Dentro de ese marco, tenemos una serie de convenios y acuerdos para desarrollar teniendo en cuenta el valor estratégico que tiene la presencia de Ford aquí. Es importante que también todo el clúster que se ha ido formulando gracias a Ford vaya adaptándose a esta nueva situación.

P. ¿Pero el Consell tiene algún plan de contingencia en el caso de que vaya a más?

R. Estamos manteniendo con ellos una relación muy estrecha y toda la información que nos llega a nosotros no es alarmante a corto plazo. Después de verano, en el caso de que ganemos las elecciones, tenemos que reformular una serie de acciones para ver dónde tenemos que reforzar. La opción alternativa es el aterrizaje en la nueva economía y que eso penetre en todo el tejido. Para eso se hizo la AVI (Agencia Valenciana de Innovación), que también es algo con lo que las derechas quieren acabar. Vamos a hacer la segunda generación de política industrial. La primera también la hizo el Partido Socialista. Cuando se hicieron los institutos tecnológicos, el PP estaba en contra.

P. El embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, le pidió en persona que se levantase el veto al proyecto de megacentro comercial de la británica Intu en Paterna. Los responsables de esta empresa le han solicitado una reunión que usted aún no ha concedido. ¿No cree que casos como este pueden trasladar la imagen de que su Gobierno es poco ‘friendly’ con la inversión extranjera por razones políticas?

R. La realidad de los hechos contradice completamente esa versión. Ha aumentado la inversión extranjera un 108%. Esta es una tierra amable a la inversión y en el futuro tiene que ser aún más amable a la inversión. Es fundamental el objetivo de empleo. Pero cada proyecto es cada proyecto y tiene que venir acompañado del cumplimiento de las normas. Nosotros queremos ayudar y ha habido muchos proyectos que hemos desbloqueado, como Parc Sagunt. En el caso del proyecto al que hace mención, el problema es que tiene que ajustarse al espacio territorial, y hay unos condicionantes medioambientales y de carreteras. De hecho, no es un proyecto de esta legislatura, hace muchos años que empezó y el Gobierno anterior tampoco le dio el visto bueno. ¿Por qué? Porque hay algunos elementos que generan controversia desde el punto de vista jurídico. Pero no hay ninguna visión contra ningún proyecto por definición y no hay una legislación 'ad hoc' contra nadie, eso sería absolutamente ilegal.

Cataluña: en algún momento habrá que conjugar verbos más allá de la confrontación

PREGUNTA. ¿Cataluña tiene arreglo o estamos abocados a la ‘conllevanza’, que decía Ortega? ¿Es más ‘orteguiano’ o más ‘azañista’?

RESPUESTA. Yo soy más azañista. En algún momento habrá que bajar el balón y empezar a conjugar verbos más allá de la confrontación estéril. Es cierto que solo hay un camino, que es la ley y el diálogo.

P. Pero el balón tendrán que bajarlo las dos partes.

R. Yo creo que el Gobierno de España lo ha intentado bajar. Pero no vamos a hablar de aquello que se sabe que no se puede hablar porque no es legal. ¿Uno tiene un proyecto independentista? Tiene derecho a tenerlo dentro de la Constitución. Pero si quiere cambiar la Constitución, tiene unos mecanismos para hacerlo, lo que no puede es subvertir la legalidad. Es una aberración pretender fracturar el Estado de derecho.

P. Usted ha defendido esa vía federal, a veces plurinacional, pero no parece tener un respaldo mayoritario en la sociedad.

R. La independencia tampoco. El Estado de las autonomías se ha consolidado bastante en España, a pesar de que estamos viendo que el PP y las derechas quieren recentralizar. Ha sido bueno. Lo decía el expresidente [Alberto] Fabra y estoy de acuerdo. El Estado de las autonomías ha sido un paso adelante muy importante para el reconocimiento de todos los territorios y para hacer progresar económica y socialmente a España. Por eso, la recentralización que pretende el PP es perniciosa para los ciudadanos. Cataluña, a nosotros los valencianos, nos interesa porque tenemos una relación comercial, histórica y cultural. Son nuestros vecinos. Podríamos tener muchas sinergias. Yo lo intenté al principio con el tema de la financiación y el corredor mediterráneo. Pero antes era el PP aquí el que no quería saber nada de ellos y ahora resulta que son los dirigentes de la Generalitat de Cataluña los que pasan absolutamente de cualquier actuación conjunta.

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