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JxCAT rebaja el tono con ERC, pero pide una moción de confianza a Pere Aragonès
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Debate de política general en Cataluña

JxCAT rebaja el tono con ERC, pero pide una moción de confianza a Pere Aragonès

El portavoz Albert Batet reclamó varias veces “garantías” de los acuerdos en el Govern y que se concretasen en una moción de confianza como la que llevó a cabo Carles Puigdemont en abril de 2016

Foto: El portavoz parlamentario de JxCAT, Albert Batet. (EFE/Quique García)
El portavoz parlamentario de JxCAT, Albert Batet. (EFE/Quique García)

JxCAT evitó este martes ejercer de líder de la oposición. Después de un día con un clima enrarecido, prefirieron buscar los puntos en común con ERC, resaltarlos y dejar atrás las rencillas que llevan arrastrándose desde hace más de un año en la coalición del Govern durante el debate de política general en Cataluña. El portavoz de Junts, Albert Batet, lo dejó muy claro: “El meollo de la cuestión es la confianza”. Insistió en que el acuerdo de investidura no se ha cumplido y reprochó a Pere Aragonès que vetase a sus miembros en la mesa de diálogo. Pero no pasó de ahí. La formación optó por la conciliación y Batet pidió, varias veces, “garantías” y que se concretasen en una moción de confianza como la que llevó a cabo Carles Puigdemont en abril de 2016.

Después de que anoche JxCAT diera una vuelta de tuerca más a la crisis de la coalición y amenazaran con pedirle que se someta a una cuestión de confianza, Aragonès, ha suspendido la agenda de actos que tenía previstos para este miércoles. A primera hora de este miércoles, la CUP se ha sumado a la petición de Junts, además de registrar una propuesta de resolución en la que solicitan el fin del diálogo y acudir a la ONU antes de final de año.

Aragonès pactó con la CUP someterse a una moción de confianza. Pero cuando los anticapitalistas le abandonaron en los presupuestos, ERC enterró ese compromiso. Batet no fue el único en reclamar la moción de confianza. Curiosamente, también lo hizo el líder del PP, Alejandro Fernández: “Pero no por la CUP, sino por su socio de JxCAT”. Justo eso fue lo que pasó en el siguiente turno de palabra.

"Necesitamos claridad y garantías sobre el cumplimiento del acuerdo de investidura. Hemos explicado nuestra alternativa y la primera pasa por cumplir el acuerdo", justificó Batet para avalar su demanda. El portavoz de JxCAT inició su discurso con una oda a Laura Borràs. Siguió con otra oda al 1 de octubre. Y continuó con una oda a la unidad del independentismo. Los que esperaban sangre entre los socios de coalición quedaron decepcionados. Como dijo Jéssica Albiach (comunes), "los pocos ciudadanos de a pie que siguen este debate lo llaman ‘el termómetro’ porque su única utilidad radica en saber cómo evoluciona la mala salud de hierro de la coalición". Batet podría haber hecho tabla rasa, pero prefirió un tono conciliador para dar el siguiente mensaje: los 'juntaires' preferirían no irse del Govern. Si quedo algo claro, es que los de Jordi Turull tal vez hayan pretendido marcharse, pero en este momento están estudiando cómo librarse de la propia trampa que ellos mismos se han tendido.

Foto: La expresidenta del Parlament Laura Borràs. (EFE/Marta Pérez)

"No hemos recibido respuestas satisfactorias. Le hemos dicho que no podemos seguir. Le pregunto ahora, de manera clara y directa: ¿piensa cumplir el acuerdo de investidura que lo hizo presidente?", lamentó Batet. Pero no fue más allá. Destacó en su intervención que "cedimos para llegar a un pacto para su investidura [de Pere Aragonès]. Un año y medio después, es evidente que el acuerdo no ha ido a más. Es esencial qué puntos del acuerdo no se cumplen".

Los silencios de JxCAT

Pero sobre la propuesta de un referéndum pactado a la canadiense, Batet no hizo ningún comentario. Lo obvió absolutamente, tal vez para preservar la unidad de su grupo parlamentario. Tampoco puso una alternativa sobre la mesa. Pere Aragonès acabó ganando porque durante toda la jornada se había estado esperando que JxCAT le saltase a cuello, pero eso no pasó.

El mal rollo entre ERC y Junts se limitó a la propia organización del pleno. Los republicanos ejercían la presidencia del Parlament en funciones, a través de Alba Vergés, y tras diversos filibusterismos electorales se castigó a JxCAT a intervenir después de las 21:30. Traducción: ya no saldrían en el 'TN Vespre'. Aragonès reinaría en las noticias de TV3, a pesar del poco interés que el gran acto del año en el Parlament despertó en la ciudadanía.

La forma fue educada, pero JxCAT ni mencionó la propuesta canadiense de Aragonès

Aragonés aprovechó su discurso para dar un baño de realidad a sus socios e intentó insuflar vida a la viga maestra de su legislatura: la mesa de diálogo. “Usted ha enterrado hoy el 1 de octubre”, le espetó el líder del PP, Alejandro Fernández. Y algo de eso hubo. Aparcar el octubrismo desde una posición presidencial, institucional y responsable. El precio fue retroceder cinco años. Porque, como le echó en cara Jéssica Albiach al 'president', un acuerdo por la claridad a la canadiense “es lo que proponíamos nosotros hace cinco años. Y entonces nos dijeron que era una pantalla pasada. Bienvenido a asumir las propuestas de Catalunya en Comú Podem”.

Aragonès podrá llevar su propuesta de acuerdo de claridad a la mesa de diálogo. El Gobierno de Pedro Sánchez se la podrá tumbar, pero mientras tanto este foro de diálogo queda dotado de contenido más allá de la jaleada desjudicialización. JxCAT fue informado previamente.

El enfado de Illa

La propuesta molestó a Salvador Illa. El PSC participa en la mesa de diálogo, pero allí ni se había planteado. Illa encajó especialmente mal que Aragonès le lanzara un reto: “Ustedes, que si son federalistas de verdad deberían entender que la libre federación hace una federación más fuerte, deben admitir que debe haber una consulta sobre el futuro del país, también por una cuestión de exigencia democrática, de exigencia democrática”. El líder socialista le replicó desde el estrado: “Demócratas somos todos y todos podemos mejorar en democracia”.

En la práctica, si la idea de Pere Aragonès de un pacto a la canadiense con el Estado acaba convertida en una de las propuestas de resolución de este debate que se votarán el próximo viernes, ERC se arriesga a quedarse en minoría y no conseguir que prospere, lo que daría una imagen de debilidad del Ejecutivo catalán. Ese es el gran riesgo.

JxCAT evitó este martes ejercer de líder de la oposición. Después de un día con un clima enrarecido, prefirieron buscar los puntos en común con ERC, resaltarlos y dejar atrás las rencillas que llevan arrastrándose desde hace más de un año en la coalición del Govern durante el debate de política general en Cataluña. El portavoz de Junts, Albert Batet, lo dejó muy claro: “El meollo de la cuestión es la confianza”. Insistió en que el acuerdo de investidura no se ha cumplido y reprochó a Pere Aragonès que vetase a sus miembros en la mesa de diálogo. Pero no pasó de ahí. La formación optó por la conciliación y Batet pidió, varias veces, “garantías” y que se concretasen en una moción de confianza como la que llevó a cabo Carles Puigdemont en abril de 2016.

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