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El independentismo llama a la 'liberación' de Girona como preludio de un nuevo 'procés'
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Cinco años del 1-O

El independentismo llama a la 'liberación' de Girona como preludio de un nuevo 'procés'

La plataforma Desobediencia Civil impulsa un plan similar al del referéndum ilegal, con acciones orquestadas en pueblos y ciudades. "Es un entrenamiento que nos llevará a la confrontación", dicen los organizadores

Foto: Manifestación en Barcelona tras la consulta ilegal del 1-O. (EFE/Alberto Estévez)
Manifestación en Barcelona tras la consulta ilegal del 1-O. (EFE/Alberto Estévez)

“Los próximos 30 de septiembre y 1 de octubre, ¡todos a Girona! Pueblo a pueblo y ciudad a ciudad, liberaremos el territorio. ¡Vamos!”. Esta es la arenga con la que Desobediencia Civil, una plataforma apoyada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell per la República, intenta movilizar a las bases independentistas en lo que se ha llamado 'liberación' de la capital gerundense y una especie de preludio para un nuevo 'procés'. Para la fecha, que conmemora los cinco años del referéndum ilegal, se ha preparado una acción que supone un salto cualitativo. Tras hacer lo propio en pequeñas localidades como Bàscara, Amer, Sant Esteve de Palautordera, Folgueroles y Corbins, para el 1-O se escogió esta ciudad porque es el epicentro del feudo nacionalista por antonomasia.

Según Desobediencia Civil, las 'liberaciones' realizadas hasta ahora “suponen un aprendizaje y un entrenamiento que nos llevarán al punto de confrontación con el Estado español, al mismo tiempo que nos permitirán presionar a la clase política catalana”. Con ello, ratifica la tesis de emplear la misma estrategia que con el referéndum: empezar por los pueblos pequeños, tejer una red de complicidades y acabar con un enfrentamiento total con el Estado. O, en el lenguaje independentista, el “embate democrático contra el Estado español”.

La supuesta 'liberación' tiene una cuidada puesta en escena. Se cuelgan banderas ‘esteladas’, se establecen aduanas o ‘check points’ en la entrada de las poblaciones, se extiende documentación ‘republicana’ e incluso, en ocasiones, se inventa una moneda con la que pagar durante una o dos jornadas. La meta es provocar una ‘revolución’ a través de la ruptura unilateral. La previsión que hace el independentismo dice que si pudo hacerse el 1-O después de cientos de referéndums locales, lo mismo podrá producirse un ‘levantamiento popular’ en Cataluña, al unísono en todos los municipios, dentro de un plazo razonable.

Los independentistas no esconden su intención. La suya es una herramienta “con el objetivo de conseguir la plena soberanía y conquistar el apoderamiento popular que vuelva a crear el conflicto en las calles. Con la ‘liberación’ de Girona, comenzaremos una nueva etapa en la que pretendemos que todas y cada una de las ciudades sean conscientes de su empoderamiento propio, demostrando así que el control del territorio es posible”. Y anuncian que, si todo continúa como cuando se hizo el referéndum, la estrategia puede llevar a “un alzamiento colectivo que terminará en la liberación nacional”.

Foto:  Manifestación de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) con motivo de la Diada del 11 de septiembre, este domingo en Barcelona. (EFE/Marta Pérez)

En un mensaje anexo al vídeo que ha distribuido, Desobediencia Civil destaca: “Es preciso levantar el dedo para que nos vean, es necesario levantar la voz para que nos oigan, es preciso levantar las calles para que nos reconozcan. Pueblo a pueblo, controlaremos el territorio”. Esta plataforma, aunque solo es conocida entre los soberanistas más radicales (ha ofrecido cursillos sobre guerrilla urbana y ha elaborado una serie de informaciones sobre la independencia de cada una de las excolonias españolas), ha tenido un papel crucial en el desarrollo de los acontecimientos los últimos años.

Esta plataforma está apoyada desde la sombra por la ANC y por el Consell per la República, que preside Carles Puigdemont. Precisamente, este último órgano cambió la semana pasada de nombre para presentarse como CDR, cuyas siglas se corresponden con las de los comités de defensa de la república que dominaba la CUP. Fue otra de las triquiñuelas del fugado Puigdemont, que ya antes le había birlado al PDeCAT la marca Junts per Catalunya (JxCAT) a pesar de que estaba registrada.

Foto: Una asistente en la celebración de la Diada. (EFE/Marta Pérez)

Además de recibir apoyo de la ANC y del Consell, ha sido la ‘guía espiritual’ de Puigdemont en sus planteamientos antiespañoles. De hecho, el ‘expresident’ utilizó a Desobediencia Civil de tubo de ensayo para su estrategia y adoptó paulatinamente sus consignas y estrategias de agitación para aplicarlas a sus discursos. Uno de sus éxitos ha sido la invención de la ‘confrontación inteligente’ para enfrentarse a España.

La espina dorsal de Desobediencia Civil está formada por veteranos dirigentes de los CDR originales, curtidos y adiestrados en las técnicas combatientes de las protestas de Hong Kong, para aplicarlas a la realidad catalana. Nacida en abril de 2020, cuando justamente acababa de decretarse el estado de alarma, ha tomado como objetivo realizar ‘liberaciones de pueblos’ simulando que se independizan del Reino de España y juegan a ser ‘república’ durante un fin de semana. El mismo sábado día 1, entre chocolatada, debate, batucada y vermut, la organización dará un cursillo “de autodefensa” en la plaza 1 de Octubre.

Foto: Ayuntamiento de Bàscara. (Cedida)

La épica ha llevado a esta plataforma a repartir entre sus activistas un manual editado por la Generalitat de Cataluña en 1937 en el que enseñaba a la población los protocolos de autodefensa ante los ataques de los sublevados y los bombardeos de Barcelona, aunque esa es una situación no asimilable a la actual.

La ANC también ha organizado (con el apoyo del Consell per la República) una gran concentración en el Arco de Triunfo de la capital catalana. La Asamblea ya pinchó estrepitosamente con una concentración el pasado martes, 20 de septiembre (aniversario del asedio a la Consejería de Economía mientras se practicaban registros judiciales). En esa ocasión, la concentración era ante la sede de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, en Via Laietana.

Foto: Santiago Espot. (EFE/Víctor Lerena)

Para el 1 de octubre, tiene previstas más acciones, aprovechando que cae en fin de semana. En el acto oficial estarán todos los partidos independentistas, puesto que todos participaron de alguna manera en la organización del 1-O. Otra cosa es la implicación. Pere Aragonès, presidente de la Generalitat, no tomará la palabra, con lo cual subraya el perfil intencionadamente bajo que quiere dar a su mandato en el plano populista. En cambio, sí serán estrellas por un día dos viejas glorias del movimiento: Carles Puigdemont y Carme Forcadell, entonces presidente de la Generalitat y presidenta del Parlament (y expresidenta de la ANC).

La música de fondo la pone TV3, que emitirá un documental producido por el omnipresente Jaume Roures titulado ‘La pirámide invisible. Las urnas del 1-O’, a mayor gloria de los esfuerzos que se hicieron para burlar la vigilancia de las fuerzas de seguridad a la hora de requisar urnas. El director y guionista del documental es Tian Riba, que fue director del polémico programa ‘FAQS’, uno de los espacios de mayor contenido político.

“Los próximos 30 de septiembre y 1 de octubre, ¡todos a Girona! Pueblo a pueblo y ciudad a ciudad, liberaremos el territorio. ¡Vamos!”. Esta es la arenga con la que Desobediencia Civil, una plataforma apoyada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell per la República, intenta movilizar a las bases independentistas en lo que se ha llamado 'liberación' de la capital gerundense y una especie de preludio para un nuevo 'procés'. Para la fecha, que conmemora los cinco años del referéndum ilegal, se ha preparado una acción que supone un salto cualitativo. Tras hacer lo propio en pequeñas localidades como Bàscara, Amer, Sant Esteve de Palautordera, Folgueroles y Corbins, para el 1-O se escogió esta ciudad porque es el epicentro del feudo nacionalista por antonomasia.

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